Disclaimer: Los personajes no son míos . Son de la fantástica J.K Rowling


Hanging By a Moment

Bien, allí estaba, frente a la barrera entre los andenes 9 y 10 viendo la rígida pared de ladrillos sin tener la mínima intención de moverse. No sabía qué hacía realmente allí parada como tonta ganándose miradas confusas de parte de los miles de muggles que pasaban por su lado, de hecho ya varios se le habían acercado preguntándole si se encontraba bien, si estaba perdida, si necesitaba ayuda y unos más atrevidos, si estaba loca. Realmente no, al menos no tanto.

Había decidido seguir en Hogwarts a pesar de cursarlo prácticamente sola ya que sus dos mejores amigos no estarían, y a pesar de contar con la compañía de la menor de los Weasley y de seguramente su soñadora amiga Ravenclaw y su torpe amigo Neville, sabía que no iba a ser ni remotamente parecido a sus anteriores años en Hogwarts.

No es que consideraba a aquellos amigos como mala compañía, de hecho les quería un montón. Pero sabía que entre ellos había un vínculo distinto al que ella tenía con sus mejores amigos, si bien podrían pasar un tiempo con ella, no lo harían todo el día como solían hacer Ron y Harry.

Y si algo sabía la Gryffindor, era que no podía echarse para atrás en su decisión, ya tenía todo lo necesario para iniciar su nuevo curso, y había jurado ante todos que asistiría, y no desistiría de ello por el simple hecho de tener miedo a lo que allí podría enfrentar.

Porque la verdad es que Hermione Granger estaba aterrada, muy por dentro, pero lo estaba , de tener que afrontar un montón de cosas que había tratado de ignorar durante las extensas vacaciones después de la guerra. Sólo Merlín y ella sabían lo difícil que se le estaba haciendo atravesar esa barrera antes de que se bloqueara completamente a causa de la hora, y hacerle frente a sus temores.

Tenía miedo de que al regresar al castillo este le trajera todos aquellos viejos recuerdos, y no precisamente los buenos, que serían más bien muy bienvenidos, sino los malos, aquellos donde veía amigos, conocidos o simplemente extraños caer a manos del otro bando, sin importar que fueran Mortífagos, aquello había sido demasiado duro de afrontar.

Jamás había visto tanta gente morir como aquella vez, de hecho sólo había visto morir a dos personas a lo largo de su vida, a Sirius Black a través del velo del Ministerio y a Dobby por culpa de Bellatrix. Y si bien en aquellos dos momentos se había sentido desdichada y miserable, luego de haber visto caer a miles de cuerpos, se sentía devastada, incapaz de afrontar una sola muerte más, de hecho estaba segura que de saber de otro caído más, podría ella ser la próxima, últimamente sus emociones eran una desagradable montaña rusa.

Se la había pasado largas horas en su habitación llorando sin motivo específico recordando los hechos de la guerra, las maldiciones, los caídos, los llantos, los gritos, las risas macabras, recordando todo. Y sabía que no era la única que posiblemente tuviera aquel temor, de hecho pensaba de manera egoísta, ella no había perdido a un familiar directo, sólo amigos, habían gente que sí que habían perdido familiares, otros que con gran desdicha habían presenciado su muerte, y ella sintiéndose el ser más desdichado de todos. Pero eran sus pensamientos y tenía derecho de ser tan egoísta como pudiera.

Tenía miedo de no poder ser capaz de afrontar ese nuevo curso sin el apoyo moral de sus dos pilares, de sus dos mejores amigos. Temía derrumbarse en un determinado punto y dejar todo a medias, no sería propio de la Hermione Granger que había paseado innumerables de veces por los pasillos del castillo, pero claro... esa Hermione se había esfumado desde que tuvo en claro que la guerra era inminente. Temía defraudar a sus padres, quería honrar las últimas peticiones que le habían hecho antes de dejarla partir, querían que saliera adelante , y ella quería cumplirlo. Y por último, le temía a los recuerdos que le conllevaban a preguntarse qué era todo lo que sentía cada vez que pensaba en él.

Sabía que estaba demás pensar en él cuando toda su situación en sí, era un caos. Pero le era inevitable al ver el color rubio platinado, al ver bufandas verdes, al ver el color grisáceo, todo le hacía recordar a él. Y quizá a lo que más le temía, pero no admitía por temor de hacer reales sus suposiciones, era a volver a verlo. No tenía en claro si volvería al curso como muchos otros, podía haber decidido pasar de largo como sus amigos, y no sabía si aquello era bueno o malo. Algo en su interior le indicaba que si no aparecía en el tren, era una buena señal y podría de una vez por todas olvidarle, y sabía que debía alegrarse si eso sucediera, pero habían un sentimiento contradictorio que le indicaba que si en realidad el rubio no volvía a Hogwarts, eso significaría no volverle a ver, y tampoco quería eso, necesitaba verle, ser masoquista unos momentos, notar su presencia, observarle de lejos y quizá aguantarse sus insultos, lo que fuera. Estaba tan necesitada de eso que se asustaba a sí misma.

El sonido de las agujas indicando que se hacía la hora de que la barrera se bloqueara le indicó que debía dejar de atormentarse por un momento con sus pensamientos y adentrarse a sus temores, y así lo hizo. Con una última mirada de despedida a las estaciones de trenes muggles, atravesó la muralla y el familiar sonido de carritos arrastrándose, gritos, risas, llantos y sonidos de animales le llegó a sus oídos dejándola un tanto mareada. Divisó entre tanto humo, el tren y se dirigió directo allí, sin mirar a los lados, sabiendo que si lo hacía se traicionaría a sí misma y comenzaría a buscarle como posesa.

─ Herms - escuchó que le llamaban y volteó lentamente la mirada para encontrarse con unos sonrientes azabache y pelirrojo que le miraban a unos metros. Ella agitó sus brazos en señal de saludo y en cuestión de segundos sus dos amigos le abrazaron tan cariñosamente como ella recordaba y se dejó mimar por sus dos pilares, sabía que sería un largo tiempo sin verlos, quizá el más largo que hayan pasado nunca, y debía aprovecharlo al máximo sin pensar en más nada que en ellos.

─ Chicos ¿qué hacéis aquí? - preguntó luego de separarse. Realmente no había imaginado que sus amigos pudieran aparecerse por allí. Por un segundo sintió una chispa de esperanza, pensando que quizá habían cambiado de opinión y decidido volver, pero al ver que tenían las manos vacías, suspiró. No, no volverían. Sin embargo se sentía conmovida de que hubiesen ido hasta allá sólo para despedirse de ella, sobre todo el pelirrojo, quien parecía ya llevar un poco mejor toda aquella pelea que habían tenido días atrás.

─ Harry insistió en que no nos haría daño venir, pudimos hablar un rato con los demás, muchos no volvieron, pero si Luna, Neville, Dean, Lavender, Parvati , entre otros, y Harry nos detuvo diez minutos dándole consejos al nuevo capitán de Quidditch - rodó los ojos ante esto último mientras el de gafas se sonrojaba y la chica sonreía, sabía cuánto le aficionaba a su amigo el Quidditch y suponía que no volver ese año para jugarlo le era doloroso.

─ Y al final he conseguido poder ir a los partidos - añadió el pelinegro tan alegre como lo estaría un niño de cinco años con una piruleta nueva. La castaña rodó los ojos soltando una pequeña carcajada ante la mueca de fastidio del pelirrojo. Sabía que a su pecoso amigo también le gustaba el deporte, pero no a tales extremos. Y siendo sinceros, a veces el ojiverde era fastidioso con el tema.

─ Me alegro, así podemos vernos más - sonrío feliz la chica y ambos asintieron de acuerdo. Y el sonido de la locomotora indico a los tres que ya era hora de despedirse.

─ Bien, Herms ¿nos escribirás? - preguntó el azabache y el pelirrojo y la castaña alzaron una ceja para luego reírse y fundirse en un abrazo.

─ Todas las semanas, y quiero respuestas - les advirtió y ambos sonrieron rodando los ojos

─ Tampoco nos atosigues - bromeó el pelirrojo y la chica le pegó en el hombro y sonrío mientras comenzaba a encaminarse a uno de los vagones.

─ Los quiero - gritó cuando ya el tren comenzaba a andar, ambos le contestaron algo que no logró escuchar por el fuerte rugido de la locomotora pero supuso que era un "nosotros también" y satisfecha se dispuso a buscar un vagón vacío. Sabía que podía irse con Neville, Luna y Ginny, pero quería estar un rato a solas, quizá después pasaría para saludarles.

Habiendo conseguido con éxito, al fondo, un vagón vacío se dejó caer en uno de los asientos y colocó cuidadosamente su equipaje sintiéndose repentinamente nostálgica, ese curso no tenía a Crookshanks puesto que unos meses después de haber borrado los recuerdos de sus padres, su gata había enfermado misteriosamente y luego de haberle llevado al veterinario muggle le habían dado un lapso de vida, y se había cumplido hace una semana. Quizá también fuera eso lo que afectara sus emociones, pero la castaña no lo tenía muy en claro. Sólo sabía que le echaba mucho de menos y que se sentía más sola aún de lo que ya estaba.

No podía mentirse a sí misma diciendo que no veía por el rabillo del ojo la puerta del vagón esperando ver entre los muchos alumnos que caminaban por los pasillos, a cierta serpiente. Pero luego de unos quince minutos de vigilia decidió centrarse en el hermoso paisaje que se observaba por las ventanas. Lo había visto tantas veces en todos sus viajes hacia el castillo que ya lo tenía memorizado, pero siempre le gustaba encontrar nuevos pequeños detalles y siempre lo conseguía con éxito. Aquella vez no fue la excepción, los suelos se veían mucho más vivos que nunca, el verde era llamativo, el azul de los cielos era muy claro, y habían pocas nubes, lo cual indicaba que aquel sería un largo día soleado. Realmente aquel paisaje se le hacía cada vez más llamativo y hermoso, pero no podía concentrarse del todo en él, no cuando en esos momentos una única persona, como de costumbre, se encontraba ocupando cada fibra de su cerebro y se maldijo por ser incapaz de sacarle de su cabeza.

Había tenido la vaga esperanza de verle pasear por el tren, los minutos que vigiló por el rabillo del ojo, pero nunca logró divisar la cabellera rubia que tanto buscaba, cuando había hablado con sus amigos inconscientemente sus ojos se habían desviado hacia donde se encontraba un grupo de serpientes hablando y tampoco lo había divisado.

En aquel momento se consoló pensando que era mejor no verle en aquel instante y que de seguro ya había subido al tren, pero sabiendo como lo hacía, que el rubio jamás se quedaba quieto en un sólo vagón y solía pasear por todo el tren dándose aires de grandeza, por lo menos hasta el quinto año, sospechó que quizá él había decidido prescindir de aquel año de educación, y la desolación que sintió de tan sólo pensarlo la alarmó. Así que había decidido darse ella un paseo por el tren, con la excusa de cerciorarse de que todo anduviera bien, después de todo era Prefecta y de algo le tendría que servir serlo.

Alarmada por la calidad de sus pensamientos paseó por los pasillos mirando de reojo cada vagón esperando encontrar una cara conocida, o más específicamente, una cabellera rubia , más no le veía por ningún lado.

─ Hermione - escuchó una voz soñador tras suyo y se volteó para sonreírle a Luna Lovegood, ambas se saludaron con un cálido abrazo y luego la chica comenzó a hablarle como de costumbre, que en las vacaciones había encontrado un torposolo por su casa y lo había atesorado, ya que eran muy difíciles de atrapar, y otras cosas más de las cuales la chica hizo visto gordo, no es que fuera mal educada, pero tenía una cosa que hacer.

─ Luna - cortó una vez notó que se disponía a narrarle otra de sus aventuras en esas vacaciones - lo lamento pero tengo que ... - comenzó a excusarse pero la rubia sonrío enigmáticamente

─ No te preocupes Hermi, entiendo que tienes que cumplir con tu deber , en fin - suspiró y luego abrió sus ojos tan grandes como solía hacer siempre que hablaba de algo curioso y la castaña temió que se volviera a enfrascar en un tema de seres fantásticos - Oh por cierto, escuche que muchos ya no vuelven este año - musitó y la castaña asintió sintiendo que se le dificultaba tragar. Si, justamente eso era lo que hacía, verificar quienes habían vuelto y quienes habían decidido no hacerlo, y por los momentos sus resultados no estaban siendo buenos. - Bueno, espero que encuentres a esa persona que buscas , adiós - con eso último se despidió dando sus habituales brincos dejando a la Gryffindor anonadada. Su rubia amiga solía hacerle aquello, adivinar sus pensamientos, exponerlos como si no fueran graves e irse, siempre. Y se comenzaba a preguntar cómo demonios lo hacía, y recordando un refrán muggle se dispuso a seguir su búsqueda.

"Los más locos, son los más cuerdos" Si, como tenía razón. Con ese pensamiento siguió su camino a lo largo de todo el tren espiando discretamente los vagones con la vaga esperanza de conseguir al rubio y evadir a sus amigos. Había escapado hace unos pocos segundos de su pelirroja amiga que la había visto y le había llamado, y la Gryffindor haciéndose oídos sordos siguió su camino, con más prisa de la necesaria, dejando atrás los gritos de su amiga.

Ya llegando casi al final de todo el tren frenó sus pasos frente a un vagón cuya ventana se encontraba tapada con cortinas y de donde se escuchaban voces, que luego de unos segundos la castaña pudo reconocer que provenían de algunos Slytherin. Con una creciente esperanza se acercó a la puerta y escuchó en total silencio la conversación, ignorando el que si llegaba a ser descubierta, estaría en grandes, monumentales problemas.

─ Nott, Nott, Nott, no deberías tratarme de esa manera, ya no tienes a tu queridito amiguito para que te defienda, y si se te olvida, seré tan amable de recordártelo, pero seré el próximo en el trono de los Slytherin - siseó una voz burlona que la chica se vio incapaz de reconocer, y tampoco es que le importara en aquellos momentos donde la palabra "amiguito" y "trono de Slytherin" rondaban en su cabeza. Todo Hogwarts sabía de quien pertenecía ese puesto, y era solamente de Draco Malfoy, y si aquel chico que había hablado dentro del compartimiento, decía con tal seguridad que él sería quien ocuparía ese puesto, eso sólo podría significar una cosa, y era que el rubio no estaba. Sintiendo su corazón encogerse dentro de su pecho decidió desistir de su tonta búsqueda pero la voz de una chica, la cual reconoció como Parkinson le detuvo.

─ Mira Gorvin que Draco no se encuentre no quiere decir que no hayan quienes defiendan a Theodore, y de paso, aún quedamos algunos con el suficiente cerebro como para no dejarte el camino libre para que ocupes el puesto de Draco, déjate de hacerte falsas ilusiones, todos aquí sabemos perfectamente que puede que Draco no esté aquí en el tren, pero eso no significa que no pueda presentarse en el castillo - escuchó unos ruidos de pasos que le indicaban que se acercaban, pero estaba tan rígida que se sentía incapaz de retirarse lo suficientemente rápido de allí como para que no la descubrieran.

─ Si Parkinson, lo que sea , si ese cobarde no se sintió capaz de pisar este tren , imagínate porque será, sabe bien que su familia es una escoria y que todos le detestan - se oyeron unas escuetas risas que hicieron suponer a la Gryffindor que el chico era como una copia del Malfoy del pasado que tenía a sus dos gorilas Crable y Goyle siempre riéndose de todo lo que dijera. - Le doy hasta las doce de la noche, si no aparece, habrá un nuevo rey - siseó con un tono tan amenazante que la Gryffindor sintió los vellos de sus brazos erizarse, pero no tuvo tiempo de hilar algún otro pensamiento cuando sintió que la puerta del compartimiento se abría y sólo dispuso del tiempo suficiente como para alejarse unos dos pasos de la puerta para que esta no diera de bruces con ella.

Vio como por la puerta salían dos chicos y una chica, la chica era Parkinson, un tanto más alta de lo que la había visto la última vez, exactamente en la Guerra cuando los Aurores se llevaban a toda su familia del Gran Comedor con la ayuda de unas esposas mágicas y fueron escoltados hacia, suponía ella, una celda.

Además de su notable estiramiento, sus pómulos ya no estaban tan escuálidos como solían serlos, se veía que su cara tenía un poco más de carne, pero eso no implicaba que sus ojos tuvieran vida, puesto que al mirarlos se sintió desolada, eran como dos cubos de hielo, a pesar de ser de color marrón, su cabello lo llevaba largo por la cintura y lo tenía recogido en una coleta improvisada.

A su lado, se encontraban los que suponía eran Nott y Zabinni. Sabía por boca de sus amigos que lo que sucedió después de la guerra para ambos chicos había sido terrible, con sus padres enloquecidos y muertos, habían tenido que afrontar el juicio solos, y suponía ahora tenían que vivir de ellos mismos, lo cual a pesar de su edad, debía de ser extremadamente difícil.

Nott llevaba su cabello castaños un poco rizados y hasta el inicio del cuello, sus ojos verdes estaban, al iguales que los de Parkinson, sin vida, y su contextura se veía mucho más delgada que de las pocas veces que ella le vio, y Zabinni, con su tés morena y sus cabellos negros como la noche, no había cambiado en lo absoluto, a no ser por el aura de melancolía que le rodeaba.

Dejando a un lado sus pensamientos trató de emprender retirada aprovechando que ninguno le había soltado alguna maldición, amenazado o hecho alguna otra cosa propia de una serpiente, pero enseguida la pelinegro habló

─ Granger - viéndose imposibilitada de emprender retirada como cobarde volteó a mirar a los tres Slytherin que le miraban sin interés alguno - ¿no habrás visto a Draco por el tren, no? - preguntó descolocando a la Gryffindor que se esperaba de todo menos aquello.

De hecho tenía preparado una sarta de escusas si le acusaban de haberles estado espiando, tenía apretada fuertemente su varita en los bolsillos traseros de sus vaqueros esperando para defenderse de un posible ataque , hasta había sospesado las posibilidades de gritar por ayuda por si las cosas se ponían feas, pero que le preguntara sobre justamente la persona que ella había estado buscando con tanta vehemencia le dejo pasmada.

Viendo como los dos chicos le miraban con una ceja alzada ante el silencio que había obtenido la pelinegro por respuesta, decidió hablar encontrando su voz más ronca de lo normal.

─ N-no, he recorrido todo el tren como mi deber de Prefecta, y no lo he visto - mintió un poco. No le iba a confesar abiertamente que había recorrido todo el tren pero por motivos demasiados diferentes al de ser Prefecta, de hecho había captado tantas actividades ilegales, que cansada y ansiosa por seguir su búsqueda había hecho ojos ciegos de ellas.

¿Qué diría McGonagall si se enterara de esto? - pensó con angustia.

─ Bien - contesto la pelinegro mientras le hacía señas a sus dos amigos que se alejaran de allí. Habiendo dado unos pasos la morena se detuvo y volteó a mirar a la Gryffindor con una pequeña sonrisa nostálgica - Gracias - musitó y la castaña frunció el ceño sin entender a que se refería. - Te la debíamos, a ti, a Potter y Weasley, fueron gran influencia en nuestros juicios tus amigos, y tú...fuiste la salvadora de Draco, de verdad muchas gracias - dijo la morena dejando pasmada a la leona.

Vaya, su día iba de mal, a peor, a extraño, a bizarro. Se había quedado parada como idiota en medio de la estación de trenes muggles viendo una estúpida pared por más de diez minutos causando que la gente le tomara por loca, había tenido que despedirse definitivamente de sus dos mejores amigos, luego había estado buscando como idiota a Malfoy , sin entender aún la razón del porqué, luego Luna había aparecido a hablarle de sus criaturas ficticias para luego leerle el pensamiento como muchas veces solía hacer, había huido como cobarde de Ginny, había sido descubierta espiando una conversación Slytherin, y por obra y gracia de Merlín había salido ilesa de ello, y por último una serpiente le daba las gracias. Si así comenzaba su año no quería saber cómo seguiría entonces.

─ D-de...de nada - dijo una vez recupero el habla y vio como los otros dos Slytherin miraban fijamente a su amiga seguro preguntándose si se encontraba bien de la cabeza. La chica viendo que la situación no podría ponerse más tensa de lo que ya era decidió marcharse de allí con un mar de sentimientos contradictorios.

Enojo por ser tan tonta como para buscar por todo el tren a un rubio, que nada, tenía que ver con ella y que bajo ninguna circunstancia debía de interesarle, colérica por enterarse de que posiblemente el chico no volvería al colegio, más colérica aún con ella misma por enojarse por la posibilidad de verse librada del Slytherin por el resto del año, y confundida por la corta conversación con la Slytherin.

─ Granger - le llamó el castaño a su espalda y la chica volteó a mirarlo preguntándose ahora que querían las serpientes. - ¿Puedes...puedes hacernos un favor? - pidió y la chica frunció el ceño ahora más confundida.

─ ¿Qué? - preguntó

─ Como dijiste habéis recorrido todo el tren , así que de seguro debes de saber si queda algún vagón libre - explicó y la chica hizo memoria de su recorrido encontrándose con sólo un vagón libre, el suyo. Maldiciéndose mentalmente por ser tan tonta, asintió.

─ Si quieren les llevo hasta el - dijo y los tres asintieron caminando tras ella. Quien decidiera darse una vuelta por el tren se encontraría con una escena tan peculiar como irreal, una Gryffindor liderando el paso de tres serpientes que la tenían de espalda, y no le atacaban como vil rastreras que eran.

Una vez llegó a su compartimiento les indicó que allí podían quedarse y procurando no hacer el menor movimiento que llamara la atención de los Slytherin retiró sus cosas del compartimiento y se dispuso a marcharse de allí a pasear por todo el tren como llevaba haciendo durante el viaje, o posiblemente a enfrentarse a las preguntas de sus amigos, que no quería contestar.

Si le preguntaban que había estado haciendo todo ese tiempo , ella tendría que mentir y no era buena para ello, y la otra opción era decir la verdad, y por nada del mundo les diría. Ah, estaba buscando a Malfoy como posesa por todo el tren. No.

─ ¿Estabas en este compartimiento? - le preguntó la morena sacándola de sus pensamientos. La chica maldijo su suerte y asintió tímidamente a la par que se encogía de hombros

─ No importa podéis quedarse aquí, yo creo que iré a dar unas vueltas - dijo y vio como el moreno alzaba una ceja más no decía nada.

─ ¿Más vueltas? Parecía que hubieses estado todo el viaje fuera del compartimiento, y por lo que nos dijiste parece que no me equivoco - habló el castaño y la chica se detuvo de resoplar. Lo que le faltaba, que ahora las serpientes descubrieran sus mentiras y la dejaran como tonta. Ya había sido suficiente con Luna.

─ Iré al compartimiento de mis amigos - musitó encogiéndose de hombros viéndose incapaz de contradecir a la serpiente y sintiéndose tonta por ello. Joder se suponía que era la bruja más inteligente de su generación, y se dejaba callar por un Slytherin.

─ Puedes quedarte acá si quieres, no queríamos invadir tu privacidad - habló la morena y la Gryffindor se preguntó si no se habría quedado dormida en algún momento del viaje o peor aún ni siquiera se había despertado en su casa, porque aquello era tan bizarro como un sueño, posiblemente el único lugar donde Parkinson fuera tan amable y considerada.

─ No importa, quédense - desistió y escuchó como el moreno hablaba por primera vez en todo ese tiempo.

─ Quédate tú también - dijo y al ver la cara de sorpresa de la chica rodó los ojos - no mordemos - añadió con algo de burla haciendo que la chica se sonrojara un poco.

Sospeso las posibilidades de irse, pero ya había quedado suficientes veces como cobarde y no quería darles el gusto a los Slytherin de verle su lado cobarde, así que desistió de llenarles de escusas y entró nuevamente al compartimiento con todas sus cosas y se sentó al lado del castaño que se encontraba en frente de los otros dos Slytherin. Luego de esto el compartimiento se sumergió en un largo silencio mientras todos se dejaban llevar por sus pensamientos.

Vale, ya su día era más extraño aún. Ver a tres serpientes con un león juntos en un compartimiento sin batirse a duelo era demasiado raro. Además cierto pensamiento comenzaba a rondar por la cabeza de la chica. Unas palabras que ella misma le había mencionado en reiteradas ocasiones a sus amigos "La gente cambia , y más si tuvieron que vivir con una Guerra de por medio". Vaya, parecía que no se equivocaba.

─ ¿Sería mucho pedir que nos deleitaras con la razón del porque escapas de tus supuestos amigos? - rompió el silencio el moreno y la chica le miró con el ceño fruncido debatiéndose entre estar enojada por su acusación y por usar la palabra "supuestos" junto con "amigos" , o por la sorpresa por haberse visto descubierta. Al final desistió de mentirle y dijo

─ Son mis amigos, los quiero, pero ahorita tengo ganas de estar sola y no enfrentar sus preguntas .

─ Vaya, lamento decepcionarte pero no estás sola y aunque no tengas a tus amigos para hacerte preguntas, nosotros también sabemos hacer preguntas - se burló el moreno y la chica se preguntó dónde quedaba la imagen del Slytherin callado que le había otorgado los primeros minutos.

─ Pero con ellos me vería obligada a responderlas, con ustedes no si puedo evitarlo - dijo astutamente haciendo que la morena alzara una ceja y Zabini frunciera los labios

─ Touche - musitó por lo bajo el castaño ojos verdes y vio como el moreno hacía una mueca de disgusto. Por lo visto no le gustaba ser desafiado.

─ Podríamos hechizarte para que respondas - amenazó el moreno sin malicia, más bien divertido haciendo que fuera el turno de la Gryffindor de fruncir los labios. ─ Doble Touche - musitó el moreno con malicia y la castaña alzó una ceja escuchando una risita proveniente de la pelinegro.

─ Habla por ti sólo Blaise, yo no hechizaré a Granger - negó la chica divertida y el moreno buscó apoyo del castaño que se encontraba aparentemente concentrado en el paisaje a través de la ventana, pero con una negación de cabeza le dio a entender que tampoco obtenía su apoyo y bufó enojado.

─ Vaya amigos, en fin , vale Granger habla, no te hechizaré, sólo tengo curiosidad - pidió y la castaña sonrío un poco dándose cuenta de que inconscientemente el moreno había hecho un puchero, como de seguro solía hacer cuando le pedía algo a alguien.

─ Ya dije, no quería que me hicieran preguntas incomodas.

─ ¿Cómo cuales? ¿Por qué has estado recorriendo todo el tren valiéndote de tu puesto de Prefecta? - cuestionó el castaño y la chica le miró sorprendida, parecía tan distraído que no pareciera que prestara atención alguna a la conversación, pero por lo que veía se equivocaba.

─ Me recuerdas a Luna - susurró cabreada y la morena alzó una ceja.

─ ¿Lovegood? - preguntó y la castaña asintió preguntándose de que la conocía.

─ Nos encontramos hace un rato y luego de hablar un rato me dijo que siguiera haciendo mis labores de Prefecta, pero lo dijo con un tono como dudando que lo que hiciera fuera por ello - aclaró y vio como el castaño asentía

─ Déjame ser el que te lo diga Granger, pero tu amiga se burló en tu cara - al ver que la Gryffindor no tenía ni idea de lo que decía sacó una insignia con una P, del bolsillo de su camisa y se lo mostró con una sonrisa burlona - déjame informarte Granger, que los que fueron prefectos en sexto ya no lo son en séptimo - dijo y la chica se sintió más tonta de lo que se había sentido jamás. Había hecho el ridículo frente a las serpientes, que era justo lo que llevaba evitando desde que se las topo.

─ ¿Y cómo es que tu si lo eres? - cuestionó y el castaño se encogió de hombros.

─ Dije que los que fueron en sexto no lo son, no que los que lo fueron el año pasado no pudieran serlo - se limitó a decir volviendo a guardar su insignia dejando estupefacta a la chica. Fue cuestión de segundos para que los dos morenos se echaran a reír y la chica le lanzó una gélida mirada al castaño que volvía a prestar atención al paisaje.

─ Vale, no pensé que Lovegood tuviera las agallas de engañarte Granger - se burló Zabinni y la castaña tuvo que concederle la razón, ella tampoco hubiese creído capaz a su amiga de hacerle aquello.

─ ¿De dónde la conocen? - preguntó tratando de cambiar el tema, no se sentía muy cómoda siendo el hazme reír de las serpientes.

─ Theodoro y Zabini cursan Herbología con Ravenclaw y les ha tocado compartir trabajos - le aclaró la morena y la Gryffindor asintió sin saber que más decir.

─ Ya estamos cerca - mencionó el castaño y la Gryffindor vio consternada como los rostros de las tres serpientes se contraían en algo parecido a la incertidumbre y el miedo. Y se preguntó que les ponía tan mal.

─ Mierda si ese idiota no aparece juro que lo mataré en cuanto tenga la oportunidad - reveló la morena y la Gryffindor sintió el miedo anteriormente reflejado en las serpientes intuyendo de quien hablaban. Por unos instantes en la conversación había olvidado al rubio, y ahora que volvían a nombrarlo la sensación anhelante de verlo se hacía aún más fuerte y alarmante y se vio incapaz de contener sus palabras.

─ ¿Hablan de Malfoy verdad? - preguntó y vio como los tres Slytherin cruzaban una corta pero significativa mirada y asentían con cautela. Y la chica se preguntó si estaba haciendo mal en inmiscuirse en ese tema que parecía ser de vital importancia para los Slytherins.

─ Ya sabes que sólo tiene hasta las 12 para aparecer o sino el idiota de Garvin tomará su lugar, y créeme que si Draco te parecía tirano y un poco cruel, el se quedará corto ante ese mal nacido - le dijo Blaise y la chica asintió mordiéndose los labios para no decir que el rubio le parecía un montón de cosas menos esa y que lo que menos le preocupaba era quien estuviera en el trono de su casa, sino solamente quería verlo en el castillo, aunque fuera una vez más.

─ Y conociendo como conocemos a Draco es muy posible que haya decidido no venir este año - ante aquellas palabras la chica volvió a sentir aquella angustia que le había paralizado cuando minutos antes había escuchado aquello espiando el compartimiento de las serpientes.

─ ¿Y por qué no habría de venir? - preguntó temiendo la respuesta pero sólo consiguió unas cortas palabras de parte del castaño antes de notar que el tren ya se había detenido.

─ Tiene razones de sobra.

El resto de los minutos que se quedaron en el vagón esperando a que el alboroto de los alumnos menores empujándose para salir de tren, terminara, para así poder salir ellos y seguir cada uno su camino. Los cuatro sumergidos en sus pensamientos y sin saberlos todos parecidos y en torno a una persona.

La castaña ya algo inquieta con el silencio se despidió con un escueto "adiós" y salió del compartimiento sin ser consciente de que había dejado un bolso dentro del compartimiento. Los slytherin se miraron entre sí y decidieron devolvérselo más tarde, al fin y al cavo ya no eran tan rastreros como para dejar que la chica perdiera todas sus cosas por un descuido.

─ Herms - le llamaron sus amigos una vez la vieron bajar del tren ensimismada en sus pensamientos, la Gryffindor pegó un salto medio conmocionada por el susto que le habían dado los chicos y luego les correspondió la sonrisa que los tres le daban.

Más al pasar la mirada por su pelirroja amiga y ver como esta la miraba con un toque de reproche y curiosidad se concentró en la espalda de su gigante amigo Hagrid que conducía como de costumbre a los de primero. La rubia sonrío alegre como de costumbre y tomó a Neville de la muñeca para adelantarse un poco y dejar a las dos chicas solas, mientras la castaña hacía nota mental de hacerle la ley del hielo a la Ravenclaw, tanto por dejarla a su suerte con su pelirroja amiga, como por haberle hecho quedar en ridículo con los Slytherins.

─ ¿Se puede saber porque huiste de mí? - le preguntó algo cabreada la pecosa una vez vio que sus amigos estuvieran lo suficientemente alejados como para no escuchar sus reclamos, la castaña se encogió un poco sintiéndose acorralada y sospesó la posibilidad de huir nuevamente, pero sabía que eso le traería más problemas y que tarde o temprano, aunque ella prefería tarde, tendría que enfrentar el enojo bien merecido de su amiga.

─ No huí de ti Ginny , es que ... - comenzó a decir la chica inventando mentalmente una excusa pero al ver como la pelirroja parecía enojarse más conforme seguía hablando suspiró - de acuerdo, de acuerdo, me recuerdas a Molly - dijo rogando internamente porque su intento de cambiar el tema funcionara.

─ Si Hermione lo que sea, no soy tan tonta como para no ver tus intenciones , no cambiaras el tema - le advirtió y ambas chicas se pusieron en marcha viendo cómo eran las ultimas en la fila.

─ Está bien - suspiró cansada pero a la vez sintiéndose algo agradecida porque su amiga se interesara, desde ya hacía un tiempo que llevaba sintiendo que se guardaba demasiadas cosas para si misma, y como su madre siempre le decía "tarde o temprano uno explota si no se desahoga con alguien" ¿y quién mejor que Ginny? desde que pasaba las vacaciones en la Madriguera, se había vuelto demasiado cercana a la hermana menor de Ron, y además era una chica, y Hermione quería sentir por una única vez lo que se sentía poder contarle secretos a una chica. - Es una muy larga historia - le advirtió y la pelirroja asintió dándole a entender que la escucharía - Escucha Ginny - pronunció viendo como varios Slytherin que se encontraban adelante de ellas aminoraban su marcha para escuchar mejor - te lo contaré , te lo prometo, pero no ahorita - con los ojos le hizo una seña para que notara los intrusos y la pelirroja los fulminó con la mirada enojada por chismosear cosas en las que nadie les llamaba y por tener que esperar a saber todo, por culpa de esos metiches.

─ Bien - accedió - pero si me vuelves a evadir, en serio Hermione que utilizare el mocomurcielago contigo - amenazó y la castaña asintió divertida por la advertencia - ah , y con cualquier metiche que trate de escuchar - alzó el tono haciendo que los Slytherin que anteriormente escuchaban apresuraran el paso. La castaña y la pelirroja se rieron por lo bajo y entre charlas insustanciales recorrieron todo lo que faltaba para llegar al castillo.

En el trayecto a veces la Gryffindor desviaba su atención del largo monologo de su amiga para fijar su mirada por los miles de alumnos que caminaban hablando animadamente tratando, inútilmente, de divisar una cabellera platinada. Sabía que era tonto hacerlo, al fin y al cabo si no se había subido al tren sería muy poco probable que si estuviera allí, además de que seguía sin entenderse a si misma y su interés por el chico. Entre su búsqueda divisó a los tres Slytherin con los que había compartido vagón y los vio caminar un poco alejados del resto de las serpientes susurrando entre ellos, la morena parecía realmente afligida por algún motivo que la Gryffindor ignoraba, y sus dos amigos parecían estar incómodos ante la atmósfera que allí se concentraba. No pudo reprimir una chispa de curiosidad por la situación, al fin y al cabo las serpientes le habían demostrado no ser , TAN desagradables, y de paso le habían dado las gracias y no le habían hecho absolutamente nada por andar espiando.

Cuando se percató que llevaba mucho tiempo mirando la escena desvío la mirada justo a tiempo para no percatarse como el moreno Slytherin le miraba de reojo y volvió a concentrarse en su amiga convenciéndose a si misma que el hecho de que el rubio no vaya a asistir ese año a Hogwarts era jodidamente mejor, a pesar de que así no lo sintiera.

Una vez llegaron al castillo se encaminaron al Gran Comedor y después de un largo discurso por parte de su directora McGonagall que efectivamente había recordado lo de los cambios de prefectos y pedido gentilmente las placas de prefectos a todos los que ya no lo fueran, en ese momento la chica sintió una mirada clava en su nuca, y por el sitio donde se encontraba supuso que se trataba de uno de los tres Slytherin, y no se equivocaba, puesto que Theodore Nott le miraba burlón.

Luego habló sobre los cambios de profesorados, que eran bastantes ese año, la chica se había emocionado demasiado al saber que adivinación no formaba parte de las materias a las que se veía obligada a cursar, puesto que sabía volvería a perder los estribos con aquella extravagante profesora idolatrada por Lavender y Parvati, el profesor de pociones seguía siendo Horace , DCAO sería impartido por una mujer de aparentemente unos 35 años cabello negro azabache corto hasta los hombros con las puntas en diferentes direcciones y bastante pálida, enseguida habían corrido los rumores de que se trataba de una vampiro, pero obviamente eran solo rumores, nada podía ser confirmado, aunque después de haber tenido a un hombre lobo como profesor de dicha materia no sería nada del otro mundo tener a un vampiro. Un hombre de unos 50 años de edad con el cabello ya algo canoso pero con un toque amarillento y de rostro afable impartiría estudios muggles y de Transformaciones se encargaría McGanogall a pesar de ser la directora, se había explicado diciendo que el año pasado no había funcionado con otro profesor, y se sentía responsable hasta el fin de su tiempo a impartir dicha materia y nadie se lo discutió, al fin y al cabo todos le habían agarrado un gran respeto a dicha mujer.

El banquete apareció y entre charlas y miradas de soslayo por parte de la castaña hacia la mesa de las serpientes convenciéndose de que lo hacía sólo por simple curiosidad, pasó toda la velada hasta que fue hora de ir a dormir. Una vez en el cuarto que empezaría a compartir con Ginny, Lavender y Parvati se dispuso a ordenar todas sus maletas cuando se percató que le faltaba una y maldijo su suerte al recordar que la había dejado en el vagón por el apuro que tenía de huir de aquel silencio incomodo entre los Slytherin.

─ ¿Qué sucede Herms? - preguntó Ginny al notar como su amiga maldecía por lo bajo creyendo que nadie la escuchaba, la susodicha se sobresaltó y luego suspiró dejándose caer teatralmente en su cama para luego de unos segundos notar como esta se hundía un poco ante el peso de su pelirroja amiga que le miraba con preocupación, verdaderamente su amiga parecía demasiado afligida, más de lo que estaba antes de entrar al castillo.

─ Deje la maleta donde tenía todas mis cosas personales, es decir mis fotos, mis anotaciones, uno que otros libros y recuerdos en el vagón - murmuró y enseguida se arrepintió de ello puesto que se dio cuenta de que había hecho recordar a su amiga de la charla que tenían pendiente y se maldijo por tener una boca tan grande.

─ Si, este... hablando de eso - comenzó ligeramente la pelirroja acariciando la cabellera castaña de su amiga, sabía que a pesar de que le debía explicaciones , sacar el tema en aquellos momentos sería algo duro, pero no se iba a quedar con la duda. - Herms ¿con quién compartiste vagón? - preguntó lo primero que quería saber. Sabía de sobra que todos los vagones estaban ocupados así que evidentemente la chica había tenido que compartir con alguien y por sus investigaciones sabía que no era ningún conocido.

─ Veamos Ginny , lanza todas tus preguntas y luego respondo - pidió tratando de ganar tiempo para prepararse mentalmente para abrirse completamente con su amiga. En el poco tiempo que había podido tener momentos de paz y silencio había sospesado la posibilidad de contarle las cosas a medias y se descubrió queriendo desahogarse por completo con la chica, así que había decidido contarle desde un principio. Desde sus inicios, desde su maldito y torturante primer beso con el rubio en cuarto. O quizá era desde antes, pero no quería escatimar en detalles.

─ Bueno, pero las respondes todas - le advirtió y al ver como su amiga asentía comenzó a hablar apresuradamente sacando todas sus dudas - ¿por qué huiste cuando te llamé? ¿por qué parece que ya no te gustara mi hermano? ¿por qué no dejaste de mirar a los Slytherin en toda la noche? ¿Por qué defendiste de esa manera a Malfoy en el juicio? y por último ¿por qué llevas todos estos últimos meses tan decaída? , yo se que parte es por la guerra Herms, pero se que hay algo más - terminó mientras respiraba tomando aire por su gran monologo y esperaba paciente a que su amiga se armara de valor para contestar sus dudas.

─ ¿No descansaras hasta que responda, verdad?- se apresuró a preguntar la castaña y al ver como su amiga asentía suspiró y apoyó sus codos en la superficie de la cama para poder mirar a su amiga. - Bien, creo que más bien es demasiado largo, trataré de resumir - al ver como su amiga fruncía el ceño , aclaró - no eliminaré detalles Ginny, pero te pido una cosa no me juzgues, no me interrumpas y por favor que esto quede entre nosotras - pidió y la pelirroja preguntándose de que iba tanto misterio asintió con un sentimiento de adrenalina naciendo en ella. Al fin iba a saber todos los secretos que con tanto recelo guardaba su amiga.

A pesar de saber que aquella era la peor manera de tratar de dejar de pensar en alguien decidió confesarle todo, y mientras lo iba haciendo recordaba cada momento como si de una película se tratase.

─ ¿Recuerdas cuando luego de que casi me amenazaras para que te contara que paso en el baile , yo te dije que me había besado con Krum? - preguntó y su pelirroja amiga asintió frunciendo el ceño preguntándose porque demonios hablaba de aquello. - Bien, pues mentí - confesó y la pelirroja alzó las cejas sorprendida pero la Gryffindor se apresuró a explicar - en su mayoría, es decir si tuve mi primer beso pero no fue con Viktor, de hecho eso esperé en un principio pero el parecía no tener esa clase de intenciones conmigo, y pues me encontré con Malfoy, o el me encontró a mi, como sea, estaba llorando por la discusión que tuve con tu hermano y por el rechazo de Viktor, Malfoy había visto todo , la parte de Viktor y se burló de mi, pero no de manera cruel sino como una forma de consuelo algo bizarra, y al final me abrió los ojos y me descubrí a mi misma pensando que la única razón por la que me sentía mal por no haber besado a Viktor, era por no haber podido tener al fin mi primer beso, es decir ya casi todas habían sido besadas aunque sea una vez, yo nada y pues fue desilusión adolescente , y al final de nuestra pequeña...charla Malfoy me beso - al ver como la pelirroja abría los ojos como platos prosiguió - fue demasiado extraño, estaba sorprendida, pero a pesar de todo el no parecía arrepentirse, al final me dijo que evitara decirles a los demás que me había besado con él y pues...eso me estuvo rondando demasiado tiempo por mi cabeza, luego nos encontrábamos más de lo acostumbrado pero como tu muy bien pudiste presenciar en diferentes ocasiones siempre discutíamos, de hecho lo hacíamos con más frecuencia que antes, en fin, no volvimos a tener ese tipo de ...encuentros hasta sexto, de seguro recordarás que estuvo todo el curso taciturno, y pues bueno eso me daba mucha curiosidad, y me odiaba a mi misma por darle tanta importancia, en fin el día en que todos se iban de vacaciones que yo me quedé en el castillo subí a la torre de astronomía para tratar de calmarme un poco, estaba bastante cabreada con todos por haberme dejado sola, en fin, allí estaba Malfoy y una cosa llevo a otra y acabamos besándonos otra vez , pero un beso real , luego de eso no obtuve más roces, afortunadamente con el , me saltaré todo lo que conté en el juicio por que ya lo sabes - la pelirroja asintió aún procesando toda la información y sacando algunas conclusiones nada erradas.

─ En fin - prosiguió la Gryffindor notando como su amiga parecía ensimismada en sus pensamientos - el día ...del final , estaba con tu hermano y Harry, habíamos decidido separarnos y Ron insistió en estar conmigo, de un momento a otro estábamos a punto de besarnos, pero...no te enojes Ginny , pero realmente agradezco que Malfoy nos haya interrumpido, no se si hubiese querido que Ron me besara - al ver que su amiga iba a decir algo , siguió - luego de convencer a Ron de que me encargaría de Malfoy, el impresionantemente me salvó la vida de una maldición y vi como arremetía contra otro Mortífago, me dio como por tercera vez la oportunidad de salir viva, y así lo hice , aproveché eso y pues no me hice demasiadas preguntas, pero una vez terminó todo no pude con la presión , de verdad me afectó estar en el comedor y ver a todos allí, llorando, y otros riendo, la verdad... fue demasiado y hui - se sorbió la nariz notando como sus ojos comenzaban a humedecerse y parpadeó tratando de impedirlo - Malfoy me siguió, y hablamos un poco, me contó que el se había percatado de mi presencia cuando sin querer lo había visto torturando a un chico - al ver como la chica abría la boca continuó - esa es otra historia y ahorita no me importa en lo absoluto caer en esos detalles, también me preguntó porque lo había dejado besarme y pues la verdad no supe bien que contestarle, te digo Ginny que ni yo se porque demonios lo dejé, digo... se suponía que el primer beso es mágico, y que cuando te besabas con alguien era porque te gustaba pero..

─ Malfoy ha sido el único que te ha besado - se aventuró a suponer la pecosa y la castaña asintió sintiéndose incomoda, ya varias veces había notado aquello y aún seguía sin creérselo.

─ Si, pues ..se disculpó conmigo por todo, me consoló y estuvo allí sin molestarme hasta me hizo reír - recordó con una pequeña sonrisa imperceptible para ella pero no para su amiga que tomó nota mental de ello incrementando sus suposiciones - luego trató de besarme pero cuando le pedí que se alejara lo hizo y me comenzó a decir algunas cosas que aún me dan vueltas por la cabeza, en fin... no volví a verlo hasta el juicio, de verdad Ginny eso fue la segunda decisión más difícil que tomé en mi vida, la primera desmemorizar a mis padres, juro que pensaba no ir, pero...

─ No podías dejar al rubio a su suerte - supuso la pelirroja y su amiga asintió agradecida por ser entendida.

─ Eso responde algunas de tus preguntas, lo otro ...Ginn, no es por mal, pero de verdad no me siento enteramente cómoda con ustedes, los adoro con todo mi corazón en serio, pero siento que estoy siendo una intrusa, es decir todos ustedes estuvieron juntos al año anterior y han compartido más cosas, pues...yo no me siento bien entre ustedes, y pues...huí de ti porque no quería que me preguntaras porque no estaba con ustedes porque no sabría que decirte, y luego de eso estuve vagando por los pasillos hasta que me topé con Parkinson, Nott y Zabini y pues..como no tenían vagón compartí el mío con ellos - al ver como la chica se sorprendía continuó - no me hicieron nada, ser un poco pedantes, tal vez, pero no pasó nada - concluyó sintiéndose liberada de un gran peso. La pelirroja asintió dándose cuenta que había ignorado deliberadamente sus preguntas de su hermano y su depresión en aquellos meses, pero con todo lo que le había contado, no había que ser muy listo para sacar sus propias conclusiones.

─ Bien, Herms duerme , mañana hablaremos un poco más - se despidió la chica viendo como su amiga parecía que se iba a caer dormida de un instante a otro. La castaña asintió agradecida y se dispuso a dormir una vez su pelirroja amiga se acostó en su respectiva cama. Y mientras se dejaba llevar por los brazos de Morfeo no pudo hacer otra cosa más que maldecir, mil y una veces más a un rubio que en aquellos momentos en su mansión, sentado en el alfeizar de su ventana mirando el cielo estrellado, se encontraba mirando detenidamente una carta que había escrito justo antes de su juicio.


Espero les haya gustado, de verdad me esforcé.

Lamento la tardanza, pero estos son capítulos bastantes largos y no estoy acostumbrada a ellos, en fin, espero muchos reviews.

Un agradecimiento MUY especial a Pauli Jean Malfoy y a la otra personita que me dejo review (es invitado). Me alegro que les guste mi fic y por sus reviews me anima más no abandonarla.