Disclaimer: Los personajes no son míos . Son de la fantástica J.K Rowling .


Que hago yo.

Al pisar los familiares terrenos de Hogwarts se había dado cuenta de que tarde o temprano, por más que no quisiera, terminaría viendo a la Gryffindor con cabello alborotado, pero nunca pensó que iba a ser tan "temprano"

Apenas había entrado y ya una multitud de alumnos se había formado alrededor de McGonagall, la aurora y él; había reconocido muchos compañeros de casa y de otras casas que estaban en su mismo año, todos los rostros demostraban lo mismo: curiosidad y enojo. Claro, no esperaba una bienvenida diferente a esa, de hecho le extrañaba que aún no le hubieran echado alguna maldición.

En medio de su escrutinio por todo el salón se topó con dos orbes avellanas muy familiares para él y se vio atrapado en la mirada de la Gryffindor, que a diferencia que el resto del alumnado, lo miraba confundida y con otra mezcla de sentimientos que él no se veía capaz de descifrar, pero para su alivio ni una mínima mueca de asco o enojo se paseó por su rostro.

Tratando de desviar la mirada de la Gryffindor había divisado a su mejor amiga al lado de la leona lo cual le extraño pero prefirió no darle muchas vueltas a aquel asunto ya que en su cabeza aún seguía rondando la imagen de la castaña mirándole, no había pasado por alto lo hermosa que estaba, pero eso no le importaba en lo más mínimo en esos momentos ya que tenía otros asuntos con los que lidiar, como por ejemplo, descifrar de una buena vez por todas que es aquel cumulo de sentimientos que tenía hacia la castaña y corregir los errores que cometió los años anteriores.

─ ¿Se puede saber qué hacen todos ustedes aquí y no comiendo o haciendo lo que sea que deban hacer? - gruñó McGonagall mientras dispersaba a la multitud de alumnos que miraban curiosos la escena.

─ Draco - gritó la pelinegro y sin darle tiempo de reaccionar al llamado de su amiga, la chica se lanzó en sus brazos haciendo que el rubio tambaleara un poco pero logró recuperar a tiempo el equilibro y la estrechó entre sus brazos alegre de volver a estar con aquellos pocos que aún le querían como lo eran Pansy y sus otros dos amigos Theo y Blaise que en ese momento se encontraban mirando la escena con sonrisas burlonas.

─ Draco - hicieron ambos la imitación de su pelinegra amiga y corrieron tal como lo había hecho la chica segundos antes y abrazaron al rubio que rodó los ojos sonriendo sinceramente, esos momentos los extrañaba como no tenía nadie idea.

Los cuatro Slytherin nunca se mostraron como verdaderamente eran en el castillo, pero ya que la Guerra había terminado era momento de mostrarse tal como eran y al parecer el rubio no era el único que pensaba lo mismo.

A lo lejos de la escena se encontraban tres mujeres viendo, la profesora McGonagall que se debatía entre regañar a sus alumnos y romper la linda escena o dejarlos disfrutar un poco, al fin y al cabo no muy a menudo veía tales muestras de cariño por parte de alumnos de la casa de Salazar. La aurora que miraba la escena conmovida recordando su época como alumna en el castillo y la castaña que se sentía una verdadera intrusa allí pero que a la vez parecía no poder retirarse de ese lugar, sus pies no le respondían, quería huir de allí, haber visto al rubio cuando ya se estaba habituando a la idea de no volver a verlo ese año había sido muy fuerte para ella y la había tomado totalmente desprevenida y luego estaba el hecho de que por más que no quisiera admitirlo se había quedado con la esperanza de que el rubio le dedicara aunque sea una mirada más, una palabra, un gesto, algo, que le indicara ...no sabía bien qué, pero lo necesitaba.

─ Te extrañamos - musitó la pelinegro entre los brazos del rubio que sólo suspiro algo nostálgico.

─ Ella te extraño - dijo Blaise en su tono orgulloso.

─ Si, ella y aunque Blaise no lo admita estuvo encerrado en el baño llorando tu ausencia, tu sabes cómo se pone - bromeó el castaño ganándose una carcajada por parte del rubio y una mirada envenenada por parte del susodicho.

─ ¿Quién es la insípida? - preguntó la morena refiriéndose a la aurora, el rubio sólo rodó los ojos recordando la parte que no había extrañado de sus amigos, los celos de Pansy. Eran amigos y se querían como tal, pero muy rara vez su pelinegro amiga aprobaba que tuviera la compañía de otras chicas, muy posesiva para su gusto.

─ Es una larga historia, luego les contaré, creo que McGonagall nos terminará bajando como 100 puntos a cada uno - bromeó el rubio haciendo que sus tres amigos se separaran rápidamente de él recordando que seguían en un lugar público. El chico se sorprendió de ver que la Gryffindor aún seguía allí parada mirando la escena y se preguntó si estaba allí por el o porque tenía otros asuntos que hacer, aunque deseaba con todo el corazón que fuera por la primera opción.

─ Alumnos es mejor que vayan al comedor, de hecho todos vayamos - dijo McGonagall y todos asintieron, la profesora encamino una fila en dirección al comedor y la primera en seguirla fue la castaña que se veía incapaz de permanecer ni un solo segundo más cerca del rubio soportando la idea de que no le hablaría, ni la miraría. Atrás de ella iba la morena que había notado la presencia de la Gryffindor y como le afectaba eso a su amigo, y había estado a un paso de presentarlos como por décima vez, sólo para aligerar la tensión del ambiente, luego estaban los tres chicos y la aurora que se concentraba en no usar Legeremancia en ninguno de los chicos, era tentador pero no iba a aprovechar de su poder.

─ Granger - le llamó la morena y la chica volteó tratando de enfocar su vista únicamente en la Slytherin y no desviar la mirada hacia el rubio. - ¿Aún quieres comer conmigo? - preguntó sorprendiendo a sus tres amigos que desde atrás se encontraban escuchando la conversación. El moreno y el castaño ya habían supuesto que su amiga haría de todo por entablar amistad con la leona pero no pensaron que fuera tan pronto y menos en presencia de su rubio amigo, mientras tanto dicho rubio escuchaba curioso y atónito la conversación entre ambas chicas.

─ Este...yo creo que tienes...tienen que ponerse al día, hablar de sus cosas y no...no sé si está bien que me siente con ustedes. - trató de excusarse la castaña en una manera sutil para no decir sus verdaderas razones que en ese momento la miraban intensamente.

─ Vas a sentarte conmigo, no con ellos, además no hay nada de lo que podamos hablar que tú no sepas. - dijo la morena restándole importancia al asunto, no era tonta, sabía que la verdadera razón por la cual la Gryffindor no quería comer con ellos, se encontraba justo detrás de ella y tenía cabello rubio, pero por esa misma razón quería ver detenidamente como sería el comportamiento de ambos cuando se encontraran juntos, así que no iba dejar pasar esa oportunidad. - Vamos no espero un no por respuesta - le dijo sonriente mientras la empujaba hacia la mesa de las serpientes.

Cabe decir que mientras todo eso ocurría el alumnado entero miraba sorprendido la escena, no sólo por el hecho de que una heroína de guerra se juntara con mortífagos, si no que juntamente Hermione Granger miembro del Trío Dorado se juntara con el grupo encabezado por Draco Malfoy, su enemigo de años, era alucinante. Una vez la Gryffindor se sentó en la mesa Slytherin comenzaron los cuchicheos de los alumnos que miraban atónitos a la castaña.

─ Incomodo - susurro Theodore a su lado. La chica no pudo hacer otra cosa más que asentir sin despegar su mirada de la mesa de profesores, los cuales parecían ser los únicos que no la juzgaban por su decisión.

─ Alumnos, silencio por favor. - pidió McGonagall llamando la atención de todos. - Quisiera presentarles a Meredith Fill, a partir de hoy será una alumna más como ustedes, será ahorita mismo sorteada en alguna casa y espero que la traten con mucho respeto y la hagan sentir como en casa. - pidió la bruja y todos asintieron curiosos.

La castaña sentía una gran mezcla de emociones, alivio de saber que con el escándalo de una alumna nueva lo suyo sería pasado al olvido, curiosidad de saber quién era aquella chica y porque se le hacía tan familiar y por último un sentimiento que no sabía que tuviera en su repertorio y que si no se conociera mejor pensaría que son celos, no le gustaba como Malfoy miraba a la nueva, la miraba totalmente divertido y con familiaridad, y eso a la leona por más que tratara de negarlo no le gustaba.

A lo lejos de la mesa de las serpientes una pelirroja se encontraba mirando de reojo a su amiga, quizá fue la única en toda la mesa de los leones que no le sorprendió la repentina "amistad" de su amiga con las serpientes, pero no pasaba por alto lo incomoda que ella se sentía y sabía completamente la razón de esa incomodidad, Draco Malfoy, quien en esos momentos se encontraba totalmente ensimismado en la selección de casa de la chica nueva.

─ ¡GRYFFINDOR! - gritó el sombrero seleccionador al cabo de unos largos minutos en los cuales ya los alumnos comenzaron a impacientarse, había sido la elección más larga después de la de Harry Potter, lo cual era muy extraño. La aurora miró de reojo a la mesa de las serpientes para toparse con la mirada divertida del rubio y rodando los ojos se acercó a la mesa de los leones quien enseguida comenzaron a felicitarla y saludarla.

─ Me llamo Ginny Weasley - le dijo la pelirroja tendiéndole la mano la cual la chica aceptó curiosa, la mirada que le dedicaba aquella pecosa era algo extraña, no parecía emocionada como los demás con la idea de tener a alguien más en la casa y tampoco parecía curiosa, sólo algo perspicaz.

─ Ah si, se quién eres, la novia de Harry Potter ¿cierto? - preguntó la aurora tratando de parecer tan inocente como pudo. La pecosa asintió algo incomoda y desvío su atención nuevamente a donde su amiga que se encontraba mirando a la chica a su lado y por la mirada que le dedicaba sabía bien que las cosas se pondrían tensas tarde o temprano.

─ Draco ¿quién es ella? - rompió el silencio la morena una vez pasados algunos minutos en los que ninguno decía nada, el rubio miró de soslayo a la pelinegro en la casa Gryffindor y suspiró sabiendo que su amiga no lo dejaría pasar.

─ Ya sabes, Meredith Fill - dijo el rubio ganándose una carcajada por parte de su moreno amigo y una mirada envenenada de Pansy. - No sé mucho sobre ella, sólo sé que se llama así. - mintió el rubio algo incómodo de ser interrogado de esa manera frente a la castaña que aparentemente se encontraba absorta en sus pensamientos.

─ ¿Entonces por qué llegaste tan acarameladito con esa insípida?. - cuestionó con un siseo típico de serpiente.

─ ¿De qué hablas Pansy? yo no llegue ...de ninguna forma, sólo intercambiamos unas cuantas palabras en el tren y más nada. - enseguida la morena abrió los ojos sobresaltada.

─ ¿Compartieron vagón? Y...¿estuvieron solos en un tren? ¿totalmente solos? - preguntó alarmada y el rubio asintió - ¿y esperas que me crea eso de que no la conoces?. - gruñó.

─ Concuerdo con Pans amigo, algo debió pasar en ese vagón - picó el moreno captando la mirada de la castaña que hasta los momentos había fingido no prestar atención a la conversación.

─ No pasó nada, por Merlín no sé por quién me toman. - dijo el slytherin cabreado, no sólo dudaban de él y lo tomaban por un mujeriego, si no que encima lo hacían justo cuando la castaña se encontraba allí.

─ Es cierto, nuestro querido amigo ya no es así desde quinto, perdiste tu toque galán - se burló Blaise consiguiendo una sonrisa burlona por parte de todos los presentes menos por supuesto de la Gryffindor que se sentía intrusa en aquella conversación.

─ Bueno ya no importa si paso algo o no en ese vagón, ahorita sólo importa que no te juntes con ella. - concluyó la morena mientras retomaba su atención a la comida frente a ella. El rubio la miró alzando una ceja para luego suspirar.

─ Mira Pans, si ella se me acerca no soy quien para alejarla. - dijo el rubio y la morena le miró rabiosa.

─ ¡Claro que si eres quien! Eres Draco Malfoy, siempre lo haces, siempre lastimas los sentimientos de todas, hasta los míos en cuarto ¿y ahora me vienes con eso de que no eres quién? patrañas Draco, patrañas. - dijo la Slytherin cabreada.

─ Pans...yo, ya no soy así, cambié. - dijo el rubio mientras le dedicaba una mirada de soslayo a la castaña que en esos momentos se encontraba mirándole.

─ ¡Por Merlín! ¿De qué te sirve cambiar si estamos en nuestro último año Draco? , no te juntes con ella te lo pido, ella no es para ti. - dijo la morena con los ojos cristalinos

─ ¿Entonces quién es la indicada para mi según tu criterio?. - preguntó el rubio ya enojado, odiaba tener esas clases de discusiones con su amiga pero a veces eran simplemente necesarias.

─ ¡Pues no se! Quizá alguien como Hermione. - la susodicha que se encontraba tomando jugo de calabaza lo escupió y comenzó a toser ruidosamente. El moreno y el castaño que se encontraban escuchando toda la discusión la estaban pasando en grande, primero una pelea entre sus dos amigos y ahora incluían en la ecuación a la Grryfindor, se estaba volviendo un gran entretenimiento.

─ Cierto nuestra querida Granger - comenzó a sisear el moreno divertido haciendo que la castaña se encogiera en su asiento incomoda, le gustaba más cuando todos parecían haber olvidado su presencia allí. -¿Qué opinas de todo este asunto? - preguntó el moreno.

─ No...no voy a meterme en asuntos que no son de mi incumbencia. - trató de justificarse la leona ignorando la mirada profunda que le dedicaba el rubio.

─ Pero te estamos pidiendo una opinión. - dijo Blaise y la morena apoyo a su amigo asintiendo firmemente.

─ ¿Podemos cambiar de tema o al menos podrían fingir que se olvidaron de mi presencia? - preguntó la castaña como último recurso sabiendo ya de antemano que estaba atrapada entre la espada y la pared.

─ Opina. - habló la morena.

─ No me gusta meterme en los asuntos de los demás, pero sólo diré que Parkinson tiene razón en algunas cosas, por ejemplo que esa chica no te conviene Malfoy, no estoy diciendo que yo sí, y me parece bien que quieras cambiar, aunque quizá como dijo Parkinson, no tiene sentido cambiar el último año. - dijo la castaña permitiéndose mirar por primera vez en toda la noche las orbes mercurio del Slytherin.

─ Para no gustarte opinar en asuntos que no son de tu incumbencia, bien que escuchaste todo ¿no? - siseó algo enojado el rubio que había entendido la nada sutil indirecta que le había mandado la Gryffindor. - Antes que comiences con alguno de tus rollos de sábelo-todo, déjame decirte Granger que estás rodeada de Slytherin que cambiaron ¿o es qué tú crees que todos ellos eran así antes? No, y lo sabes perfectamente ¿entonces cuál es la diferencia entre ellos y yo? ¿Por qué ellos pueden cambiar y yo no?. - preguntó tratando de esconder lo mucho que le dolía la situación.

Sus amigos que en esos momentos se encontraban absortos en la discusión que se llevaba a cabo en frente de ellos, se dieron cuenta de que aquello estaba afectando al rubio y tocarían ese tema pero más tarde cuando la leona no estuviera, ya que era bien sabido por todos que cualquier tema que tuviera que ver con la Gryffindor era algo parecido a un tabú si de hablarlo con el rubio se trata.

─ Quizá todos ellos si merezcan cambiar y tú no Malfoy, o quizá simplemente ellos van directo a su objetivo y no dan vueltas y vueltas mandando señales que pueden ser mal interpretadas, quizá sea eso Malfoy - gruñó la castaña sintiendo como sus ojos se aguaban, y para su suerte los profesores anunciaron el final de la cena y sin darle tiempo al rubio a contestar salió apresuradamente del comedor ganándose la mirada de dos chicas Gryffindor que se encontraban mirando atentamente la escena, y la mirada de los cuatro Slytherin, de los cuales uno parecía haberse quedado petrificado.

─ ¿Alguien entendió una sola palabra de lo que dijo? - preguntó el castaño atreviéndose a romper el silencio.

─ No. - se limitó a decir el rubio mientras abandonaba apresuradamente el comedor seguido de los demás.

─ Eso fue...interesante. - dijo la aurora una vez los slytherins desaparecieron de la vista de las chicas.

─ Si. - fue la única respuesta que le dio la pelirroja mientras se ponía en marcha a buscar a su castaña amiga, sabía que cuando estaba de ese humor no había nadie, excepto tal vez Ron y Harry que la animaban, y como sus dos mejores amigos no se encontraban ese año en el castillo, las cosas serían más difíciles para la leona, y ella estaba dispuesta a tratar de ayudarla.

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─ Draco - escuchó que le llamaban a sus espaldas así que apresuro el paso tratando de dejar atrás a sus amigos aunque sabía que sería inútil evitarlos ya que tarde o temprano lo llenarían de preguntas. - ¡Joder Draco espera! - le gritó Blaise mientras corría para alcanzar su paso, el rubio le miró de soslayo dándole a entender que lo escuchaba y el moreno suspiro. - ¿Todo era por ella, verdad?. - se atrevió a preguntar lo que todos sus amigos se habían estado preguntando desde hace meses.

El rubio frenó su andar y miró sobre su hombro para darse cuenta que ni Pansy ni Theo estaban cerca, lo que significaba que estaba solo con el moreno.

─ ¿A qué te refieres con todo? - preguntó volviendo a caminar pero esta vez a paso normal sabiendo que ya no había manera de evitar esa conversación.

─ A tu comportamiento desde quinto, o más bien...desde finales de cuarto, todos lo notamos, algo cambió, sólo que no sabemos que, de la nada comenzaste a rechazar a las chicas cuando antes tu pasatiempo favorito era jugar con ellas, comenzaste a tener dudas sobre seguir los pasos de tu familia cuando antes de pequeño se te veía tan orgulloso de ser un Malfoy, disminuiste tus insultos con el trío dorado y a veces, muy pocas veces, pero no creas que no me di cuenta de ello, te encontrabas mirando a Granger ¿qué es todo eso? - preguntó rogando en su interior para que su amigo al final se animara a contarle la verdad y que no se fuera por las ramas, lo cual estaba casi seguro que haría.

─ Jamás he dejado de estar orgulloso de ser Malfoy. - dijo obteniendo un gruñido por parte de su italiano amigo.

─ Joder ¿no me piensas decir la verdad nunca?. - preguntó enojado el chico.

─ ¿Qué esperas que te responda Blaise? ¿acaso quieres escuchar la aburrida historia de mi vida? o mejor aún ¿una historia romántica acerca de cómo una serpiente y una leona cayeron perdidamente enamorados? - siseó el rubio mirando fijamente a su moreno amigo que procesaba todo lo que le decía el rubio tratando de entender algo de la situación. - No Blaise, eso jamás lo escucharás de mí, y lo de lo romántico eso es más estilo de Pansy ¿no lo crees? así que por favor limítate con ser mi mejor amigo y estar a mi lado, pero no presiones que nada vas a conseguir. - concluyó el rubio acelerando el paso queriendo llegar de una vez por todas a su habitación individual, gracias a su padre, para poder acostarse y dejarse llevar por sus pensamientos.

De haber sabido que el primer día de su regreso iba a ser así hubiese preferido que la aurora lo dejara sin varita a pesar de que aquello significara estar a la merced de los mortífagos furiosos por la caída de su amo. Al llegar a la estatua de custodia la sala común de Slytherin dijo entre dientes la contraseña y se apresuró a encerrarse en su cuarto para no ser molestado por nadie y el moreno lo dejó irse porque sabía que tenía muchas cosas que pensar.

─ ¿A dónde vas Pansy? - preguntó el castaño a su amiga, ambos habían decidido dejar un tiempo a solas a Blaise y Draco para ver si el italiano conseguía un poco más de información de la que ya tenían.

─ Tu ve a la sala común Theo, tengo una cosa por hacer. - dijo la morena mientras se desviaba hasta donde ella estaba segura que encontraría a la castaña gryffindor. Ella era chica, por naturaleza más observadora que los chicos, y a pesar de no haber entendido a la perfección aquellas palabras de la gryffindor, no tuvo que pensarlo mucho para saber que se trataba de una indirecta, y a juzgar por la mirada que tuvo al ver al rubio volver al castillo, y por la manera en que su amigo la miraba cuando creía que nadie lo notaba, algo muy fuera de lo común pasaba entre ellos dos, y estaba dispuesta a averiguarlo.

─ ¿Por qué me sigues? - escuchó una voz al fondo del pasillo en el cual ella estaba y se concentró en esconderse para no ser vista.

─ No te sigo exactamente, quería hablar con Granger. - escuchó que decía una segunda voz y frunció el ceño dándose cuenta que no era la única que había ido en busca de la chica.

─ Aléjate de Hermione. - dijo la primera voz y la morena reconoció que se trataba de la pelirroja Weasley.

─ Tranquila ni que le fuera a hacer algo malo a tu amiga. - dijo la otra chica con tono burlón que se le antojo despreciable.

─ Mira, no te conozco, no sé porque estás aquí, McGonagall no dijo nada de tu procedencia, por lo que a mí me concierne tu podrías ser el mismísimo Voldemort reencarnado en una alumna, así que mantente alejada de Hermione - gruñó la pelirroja y la morena tuvo que darle la razón una vez entendió quién era la segunda voz.

─ No voy a mantener una discusión contigo cuando hay serpientes espiando, pero creo que tu amiga ya es lo suficiente mayor como para decidir con quién o no juntarse. - dijo la aurora.

La morena escondida tras una estatua juntó las cejas perpleja de que la chica hubiese adivinado que ella estaba allí escondida.

─ Como sé que no te irás, hagamos algo, nos vamos las dos ¿si?. - pidió la pelirroja entendiendo que con "serpiente" se refería seguramente a alguno de los que comieron con su amiga, y por más raro que sonara prefería que alguno de ellos hablara con la castaña a que la nueva lo hiciera, no le daba buena espina aquella pelinegro.

La aurora bufó enojada preguntándose qué tan tonta podía ser la gente en ese castillo y se fue a paso apresurado seguida de la pelirroja.

La slytherin que había escuchado toda la escena suspiró aliviada de que no la incluyeran en la pelea y entró en la biblioteca a buscar a la gryffindor, la cual consiguió luego de unos minutos, la leona se encontraba sentada en una de las mesas del fondo aparentemente leyendo.

─ Muy buen libro ese, lástima que esté al revés. - se burló la chica una vez en frente de la castaña, sobresaltándose por la abrupta interrupción de sus pensamientos.

─ Parkinson ¿qué haces aquí?. - preguntó dejando el libro en la mesa, la verdad es que había agarrado el primer libro que encontró y se sentó en una mesa fingiendo leer para que la gente no se le acercara y así poder sumergirse en sus pensamientos.

─ Quería asegurarme de que estuvieras bien. - dijo para sorpresa de la leona que la miró un rato parpadeando rápidamente preguntándose si aquello era un bizarro sueño. - no me mires así, es la verdad, sabes que quiero que seamos amigas, y el primer paso es preocuparse por la otra, y aquí estoy, velando por ti. - dijo de manera dramática ganándose una sonrisa por parte de la castaña.

─ Gracias por...preocuparte, pero estoy bien. - dijo tratando de volver a su "lectura" pero la morena le arrebató el libro de las manos. - Iba a leer eso. - se quejó la castaña y la serpiente sólo rodó los ojos.

─ Te dejaré devorarte la biblioteca entera si eso quieres, luego de que hablemos. - dijo y la castaña gruñó acomodándose en su asiento, conocía esa mirada y sabía que significaba "hagámosle mil preguntas, a ver si responde alguna". - bien, quiero saber en nombre de Merlín ¿qué demonios ocurre entre Draco y tú?. - preguntó y la castaña suspiró.

─ Si supiera que sucede sería feliz. - se sinceró la castaña obteniendo una mirada sorprendida por parte de la morena que no se veía venir aquella respuesta. - las...cosas entre nosotros dos han estado un poco tensas desde hace un tiempo. - dijo y la slytherin asintió de acuerdo con aquella respuesta.

─ ¿Exactamente cuánto tiempo?. - preguntó la morena imaginándose ya cual sería la respuesta.

─ Creo que cuarto. - dijo la castaña tratando de parecer insegura, aunque la verdad era que estaba totalmente segura, lo sucedido en ese año jamás se le borraba de la cabeza ni un segundo.

─ ¿Vale la pena intentar preguntarte que fue lo que sucedió en ese entonces?. - preguntó la serpiente ganándose una negación por parte de la leona. - Bien, ustedes dos son demasiado frustrantes, pero creo que nuestra conversación tuvo más frutos de las mil y un conversaciones que he tenido con él. - dijo la morena, más bien pensando en voz alta. - en fin, sólo quería ver si estabas bien y que respondieras algunas cosas, además te quería advertir, ten cuidado con la nueva, sé que ni a ti te gusta. - le dijo y la castaña se mordió el labio incapaz de negar aquello. - ¿seguirás leyendo? - le preguntó levantándose de su asiento, la gryffindor asintió con la cabeza mientras volvía a abrir aquel libro y comenzaba a fingir que lo leía. - Bien, te pediría que comieras con nosotros mañana pero creo que las cosas seguirán incomodas para ese entonces, así que...nos vemos en clases. - se despidió la morena mientras salía de la biblioteca dejando a una leona totalmente sumida en sus pensamientos, los cuales todos tenían que ver con cierto rubio.

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─ No puedo creer que no hayas conseguido que te diga nada. - musitó incrédula la morena mientras miraba con reproche a su italiano amigo. Los tres, Blaise, Pansy y Theo se habían reunido una vez despiertos en la Sala Común y habían comenzado a hablar sobre todo lo sucedido ayer, no habían tenido demasiado tiempo para procesar las cosas, y habían muchos temas que tocar, de los cuales, la tensión existente entre cierta gryffindor y cierto slytherin, era el principal.

─ Pansy tú no habrías sido capaz de conseguir algo mejor de lo que yo conseguí. - le dijo el moreno algo enojado con los reproches de su amiga.

─ Claro que si. - rebatió testarudamente la serpiente ganándose una mirada escéptica por parte de Theo y una burlona por parte del italiano.

─ Vale, dejemos esto así, no queremos comenzar una discusión que a la larga no será nada más que una total pérdida de tiempo, discutamos algo un poco más importantes. - al ver la mirada, poco bonita, que le dedicaba la chica se corrigió - por los momentos.

─ Cierto. - saltó de su asiento la morena recordando la conversación que habían tenido con el resto de los slytherins en el vagón camino a Hogwarts. - Gorvin. - fue lo único que musitó y enseguida los tres amigos intercambiaron miradas de preocupación. Habían obviado por completo ese tema y sinceramente era algo que no se podía ignorar simplemente o esconder, tendrían que hacerle frente lo que significaba empeorar aún más el ya de por si mal humor de su rubio amigos.

─ ¿Cómo demonios le diremos a Draco?. - fue lo que preguntó Blaise rompiendo el silencio.

─ ¿Cómo me dirán qué?. - preguntó el rubio bajando las escaleras de su habitación hasta llegar a donde sus tres amigos estaban, mirándolo culpables. -Bien, díganlo ahora mismo. - siseó esperando más malas noticias, al parecer su regreso al castillo había sido para peor.

─ Es que...¿recuerdas a Gorvin?. - mientras Pansy se encargaba de preparar el terreno, los otros dos chicos pensaban en cómo decirle los por menores de todo.

─ Si claro que lo recuerdo, de hecho ojala no lo hiciera. - musitó enojado el rubio recordando todas las veces que había generado problemas ese chico. - ¿Qué hay con él?. - preguntó dándose cuenta que sus amigos parecían resistentes a decirle, lo que sea que le tengan que decir.

─ Bueno, tuvimos un pequeño encuentro en el tren, preguntó por ti y nosotros no supimos que responderle así que saltó con conclusiones apresuradas de que no te aparecerías porque eras un cobarde y un montón de otras cosas y termino diciendo que el sería el próximo príncipe de slytherin. - explicó el castaño mientras miraba detenidamente el rostro de su rubio amigo esperando ver algo relevante en el que le pudiera dar una pista de que estaba pensando.

─ ¿Eso es todo?. - preguntó el rubio a la par que se sentaba en uno de los sillones más cerca a la salida de la sala común.

─ Pues...si. - dijo la morena viendo detenidamente a su amigo preguntándose que andaba mal con él, en cualquier otra oportunidad hubiera gritado o maldecido algo o a alguien, pero esta vez se veía tan calmado que era casi imposible de creer.

─ Déjenlo disfrutar sus pensamientos. - dijo como si nada el rubio.

─ ¿Te has vuelto loco o qué? ¿vas a dejar que tome tu puesto?. - preguntó el italiano mirando al rubio como si de repente le hubiese salido una segunda cabeza, lo cual sería menos extraño a su parecer.

─ No estoy diciendo que vaya a obtener mi puesto, sólo digo que no voy a hacerle ver que no tiene oportunidad, no sólo por mí. Bien podría ser cualquier otro, pero cualquier otro menos él, es un incompetente y nadie le tiene miedo, sólo están a su lado por el dinero, como lo estuvieron conmigo todos estos años hasta sexto, además he estado pensando y quizá no ser el príncipe de Slytherin sea bueno para mi último año. - concluyó dejando atónitos a cada uno de los presentes que se miraron entre si para luego dedicarle al rubio una mirada confusa. - No me miren como si estuviera loco, vine este año para enmendar mis errores, no para seguir cometiéndolos, y ser príncipe de Slytherin de una forma u otra significaría seguir cometiendo error tras error, ustedes saben a qué me refiero, ser príncipe significaría tener que ser un slytherin ejemplar, juzgar a la gente por su sangre, burlarme de los que tienen menos que yo y regodearme de mi poder, y no quiero volver a hacer eso más nunca, además la gente que estaba a mi lado ya no lo estará, no inspiro más miedo ya que mi padre está preso custodiado por dementores y tampoco me buscarían por interés ya que los Malfoy no estamos precisamente nadando en dinero estos días, en fin...quizá sólo deba dejar que otro tome mi puesto, pero no lo será Gorvin. - concluyó el rubio mientras se dirigía a la salida para ir a desayunar. Después de todo, el día anterior en la cena no había comido mucho por la discusión que había tenido con la leona y ahora se encontraba hambriento.

─ Por Salazar Slytherin. - musitó la morena una vez su amigo salió de la sala común. - Está loco. - concluyó la chica y los demás asintieron mientras salían apresurados de la sala para tratar de alcanzar y hacer entrar en razón a Malfoy.

─ Hey Draco espera. - gritó el castaño mientras corría para estar a su lado, al igual que los otros.

─ Lo que sea que piensen decirme no hará que cambie mi opinión. - les advirtió el rubio camino al Gran Comedor.

─ Sólo escucha Draco, sabemos que todo lo que nos dijiste es cierto pero...¿no quisieras tratar de cambiar las cosas? ya sabes, ser el príncipe y comportarte como realmente quieres ser y no como la gente pretenda que seas, si los demás ven que el príncipe de Slytherin hace tales cosas lo comenzarán a hacer ellos también, serías un excelente ejemplo. - le dijo la morena.

─ O podría ser desterrado por toda la casa. - sugirió el rubio algo conmovido por la insistencia de sus amigos en tratar de hacerle cambiar de opinión.

─ Ok, juguemos otra carta, anteriormente dijiste que viniste aquí para enmendar tus errores y no cometer más, y si es así entonces ¿por qué trataste así a Granger?. - puntualizó el italiano felicitándose a sí mismo por poder abordar el tema cuando su amigo estaba con la guardia baja.

─ O peor aún, ¿por qué ni siquiera te disculpaste?. - siseó la morena nuevamente enojada recordando la actitud de su amigo.

─ No van a dejar ese tema en paz nunca ¿verdad?. - preguntó ganándose una mirada negativa por parte de sus tres amigos. - No sé, con Granger siempre tiendo a pelear , es nuestra naturaleza. - suspiró sentándose en su habitual puesto en el comedor.

─ Tú dijiste la otra noche que querías cambiar ¿por qué no empiezas cambiando eso? quizá Granger y tú puedan llevarse bien. - sugirió Theo y el rubio sólo negó mientras enfocaba todos sus pensamientos en el simple hecho de comer, si seguía dándole vueltas a ese asunto se iba a volver loco y sus amigos no lo estaban ayudando en mucho.

─ ¿Cuándo será el día en que nos digas algo de Hermione Granger?. - tanteó la morena.

─ ¿Para qué quieres saber de ella? ¿Es tu nueva adquisición?. - preguntó un tanto curioso y molesto el rubio recordando como su amiga parecía tratar de ser agradable con la leona.

─ No es un objeto Draco, pero sí, quiero que sea nuestra amiga. - confesó obteniendo una carcajada por parte del rubio.

─ Pansy eso es imposible, los Slytherins y los Gryffindors nunca se hacen amigos. - le recordó y la chica rodó los ojos.

─ Siempre hay una primera vez, además ella luce bastante agradable ¿no lo crees?. - preguntó mirando de reojo a la mesa de los leones donde la chica se encontraba hablando con la pelirroja Weasley.

Notando como la mirada de su amigo se desviaba a la mesa de los leones, la morena prestó atención a cómo veía a la chica, mientras más minuciosa era buscando pistas, más rápido lograría adivinar que pasaba entre esos dos. El albino le dedico una mirada de soslayo a la leona y volvió su atención a sus amigos que habían decidido dar por terminado ese tema, al menos por los momentos.

─ Y...¿cómo van las cosas?. - preguntó el italiano en un vago intento de romper silencio.

─ Tan bien como pueden ir cuando tienes a tu padre en prisión, a tu madre sola y devastada por ello y a un auror siguiendo cada uno de tus movimientos. - dijo el chico encogiéndose de hombros obteniendo miradas sorprendidas por parte de cada uno de sus amigos.

─ No sabíamos que había alguien tras de ti. - confesó la morena sintiéndose algo apenada consigo misma por ser tan molesta cuando evidentemente su amigo tenía muchos otros problemas en mente y de paso algo molesta por no haber sido avisada antes.

─ No es exactamente tras de mi, sólo está vigilando que me mantenga en el colegio, realmente yo no estaría aquí de no ser porque he sido obligado a venir, era eso o que me quitaran mi varita, y aunque yo preferí eso me dijeron que no porque habrían muchos mortífagos buscando venganza y yo sería una presa fácil así que aquí me tienen. - dijo mientras terminaba las patatas que se había servido como desayuno.

─ Vale entendimos la indirecta no molestaremos más, pero sólo te pido que pienses una cosa, tómate tu tiempo pero no tanto, piensa en lo que le dijiste ayer a Granger y piensa en... lo que sea que mantenga las cosas tan tensas entre ustedes dos y pregúntate si vale la pena mantener esa enemistad con ella. - pidió la morena mientras salía del Gran Comedor directo a su primera clase del día, una de las muy pocas que no compartía con la Gryffindor, para su mala suerte. Estaba decidida a hacerse amiga de la chica y se le estaba dificultando con las tonterías de su pálido amigo y con la separación de casas.

─ ¿Era mi imaginación o las serpientes estuvieron mirando casi todo el tiempo para acá?. - preguntó con tono incrédulo la menor de las Weasley a su castaña amiga que se encogió de hombros algo cansada. No había podido dormir por todo lo sucedido el día anterior, la repentina aparición de la persona que ocupaba casi todos sus pensamientos , su discusión, las palabras de Parkinson y el repentino compañerismo que estaba teniendo con los slytherins, todo era mucho para apenas tan pocos días de clases.

─ Creo que si miraban para acá, pero no le des muchas vueltas al asunto y mejor vamos a clases. - le pidió la chica saliendo apresuradamente del Gran Comedor seguida por su pelirroja amiga.

─ Señorita Fill. - llamó la directora a una de las pocas chicas que aún se encontraba en el Gran Comedor, a pesar de haber terminado su desayuno mucho tiempo atrás se mantenía en ese lugar mirando de reojo a cierto rubio Slytherin, no había conseguido hablar con él desde la selección de casas y realmente necesitaba hacerlo, además por más que no le gustara admitirlo era la única persona con la que podría hablar por los momentos, ya que absolutamente nadie se le había acercado para darle la bienvenida. La aurora dejo sus pensamientos atrás y se acerco a donde se encontraba la mujer que la miraba con una sonrisa amable. - ¿Ha logrado establecerse?. - preguntó y la ahora adolescente aurora se planteó el mentirle pero prefirió no hacerlo.

─ La verdad, todavía no. - se sinceró y la animaga asintió algo avergonzada por la falta de educación de sus alumnos, después de todo aquella no era una simple alumna, era una aurora encubierta.

─ Bueno ya verá que pronto alguien se hará su amigo. - le animó la mujer y la aurora asintió para luego salir hacia su próxima clase la cual al parecer compartía con Malfoy ya que el rubio se dirigía por el mismo camino que ella así que aprovechó la situación y se acercó al chico.

─ Malfoy. - le llamó y el rubio alentó su paso rodando los ojos. Había supuesto que tarde o temprano la aurora haría su aparición, pero una mínima parte de él deseaba que la mujer se limitara a acosarlo sin necesidad de establecer contacto con él. - Hola. - le saludó y el chico alzó una ceja.

─ ¿Qué no tienes algo mejor que hacer?. - preguntó fastidiado más sin faltarle el respeto. La chica a su lado sólo rodó los ojos y siguió caminando.

─ Aparentemente tenemos todas las mismas clases. - le comentó la chica y el rubio bufó.

─ No sé para que me dices algo que ya se desde hace tiempo, era obvio que iban a tratar de juntarnos, después de todo estás aquí para vigilarme. - siseó sarcástico el chico mientras ambos llegaban al aula que ya se encontraba casi llena.

El rubio miró cada asiento pasando por alto las dos mesas totalmente libres que había en una de las esquinas, aparentemente a parte de esos asientos el único lugar libre era al lado de la pelirroja Weasley, con un suspiro se sentó al lado de la chica que le miró con el ceño fruncido preguntándose que rayos hacía Malfoy sentándose a su lado.

La aurora viendo la escena rodó los ojos y se sentó en uno de los dos puestos vacíos esperando ver quien sería su compañero, y como si le leyera los pensamientos un chico alto y algo regordete al cual ella reconoció como Neville Longbotton entró al aula visiblemente sonrojado por la posible carrera, el chico miró todo el salón hasta ver el asiento libre a su lado y sentarse sin dedicarle mayor cosa que una media sonrisa a la aurora.

─ Buenos días clase. - saludó Slughorn entrando al aula con su familiar sonrisa mientras echaba un vistazo por todo el aula y chasqueaba la lengua. - cambiaremos un poco los puestos, quiero a chicos trabajando con chicos y chicas con chicas, haremos competencias. - informó el hombre con un tono de emoción que les hizo preguntarse a todos los demás que se encontraban allí que emocionante tenía todo ese asunto. - Bien, veamos señorita Lovegood con la señorita Chang, señor Finnigan con Audrey , señorita Weasley con la señorita...Fill, señor Malfoy con el señor Longbotton. - el profesor siguió diciendo las parejas mientras todos se acomodaban en sus nuevos puestos con un mismo pensamiento. Al parecer ese año iba a hacer muy interesante, al menos a lo que en pociones se refiere.

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Ya era la hora del almuerzo y el día iba de lo peor para cierta castaña, primero estaba el hecho de que en las dos clases que tuvo se la pasó sola ya que no había nadie que conociera, ni siquiera Parkinson y más de una vez la leona, para su propia sorpresa, se encontró deseando que la morena estuviera con ella. Después estaba el asunto de Malfoy, sin poder evitarlo se había pasado toda esas dos clases pensando en el rubio, había tomado por inútil aspirar una disculpa por parte del chico y se había concentrado en pensar en todo lo sucedido entre ambos.

Desde un principio supo que cuando volviera a verlo no sería fácil, pero esperaba que aunque sea por cortesía luego de haberle salvado de una posible sentencia en Azkaban, el chico podría al menos tratarla con respeto, pero al parecer eso nunca pasaría. Sabía que estaba pidiendo demasiado ya que era de un Malfoy del que hablaba, pero no podía evitar pensar en cómo sería las cosas si el slytherin cambiara un poco su actitud hacia ella.

─ ¿Pasa algo?. - escuchó que le decía la pelirroja a su lado y antes de que pudiera contestarle la Weasley siguió hablando. - antes de que me digas, a que no sabes el desastre que fue la clase de pociones. - comentó la chica que se veía divertida a la par de enojada.

─ ¿Neville destruyó algo?. - preguntó entre burlona y preocupada la castaña sintiéndose algo mal por burlarse de su amigo.

─ Si, pero el asunto es que estaba emparejado con Malfoy, y las cosas no terminaron muy bien que digamos. - dijo con una sonrisa que podía ganarle a cualquier otra de algún niño con un nuevo juguete.

─ ¿Están bien?. - no pudo evitar preguntar sintiendo la preocupación fluyendo en ella. Se suponía que no debería importarle si el niñito consentido y arrogante slytherin estaba o no bien, pero se le hacía imposible hacer como si el chico no le importara.

─ Si, estarán bien. - dijo restándole importancia al asunto mientras sacaba de su mochila un cuaderno y se lo entregaba a la castaña que la miró confundida. - la cosa es, que el profesor me pidió que me pasara por la enfermería y le diera esto a Malfoy, no sé qué es, pero supongo que son los apuntes de la clase, y bueno, como sé que las cosas andan algo fría entre ustedes dos ¿por qué no se lo llevas tú?. - preguntó con una sonrisa radiante.

─ Estás loca Ginebra, no le llevaré nada a Malfoy. - se negó la castaña haciendo que su amiga rodara los ojos.

─ Vamos Hermione por favor, hazlo como un favor para mi, tengo que resolver unos cuantos problemas referentes al Quidditch, tengo mi agenda ocupada ¿no puedes llevárselo por favor?. - pidió colocando los famosos ojitos de cachorritos que siempre funcionaban, pero esta vez la castaña no se iba a dejar convencer tan fácil.

─ No - se negó terminando su comida.

─ Pobre Malfoy, hasta me comienzo a compadecer de él, postrado en una cama sin saber qué lecciones están dando, y ni siquiera tiene esos apuntes, oh...si que le irá mal al pobre. - sabía que era una artimaña demasiado baja hasta para ella, pero al ver la mirada de su amiga sabía que estaba logrando que cambiara de opinión. - bueno supongo que no importa, le daré el cuaderno a la nueva que se la pasó todo el día pidiéndome que se lo diera para ella personalmente llevárselo - dijo con un suspiro mientras se levantaba de su asiento.

─ Tu ganas Ginebra, dame el cuaderno - dijo la castaña y la pelirroja con un chillido de emoción le puso el cuaderno a su lado y salió disparada fuera del Gran Comedor, lo que le había dicho a su amiga no era mentira, tenía ciertos asuntos que arreglar con el Quidditch, pero primero se encargaría de mandarle una carta a Harry, llevaban tiempo sin hablar.

La castaña vio a su amiga desaparecer y en seguida se puso en marcha hacía la enfermería, no estaba entre sus planes, por muy lastimado que el chico estuviera, visitarlo, ya que eso demostraría que le importaba, y no iba a dejar que se regodeara en ello así que sería lo más fría que pudiera, le daría el cuaderno le diría que se mejore y se iría sin mirar atrás, o al menos eso esperaba.

─ Granger. - escuchó que la saludaban y enfocó su mirada en la morena slytherin que la miraba confusa. - ¿qué haces aquí?. - preguntó tratando de esconder la alegría que le daba verla allí.

─ Este...vengo a ver a Neville, me enteré del accidente en pociones. - mintió y vio como enseguida en los ojos de la serpiente se posaba la decepción.

─ Ah si Longbotton, no lograrás mucho visitándolo a él, lleva profundamente dormido desde el incidente. - le dijo y al ver la preocupación de la chica, añadió. - no te preocupes, está bien.

─ Si bueno, gracias por informarme Parkinson pero creo que iré a verlo de todos modos. - dijo mientras le daba una sonrisa de agradecimiento a la serpiente y se disponía a entrar a la enfermería cuando la serpiente la llamó.

─ ¿Quisieras cenar con nosotros? Draco no saldrá de la enfermería sino hasta mañana. - le dijo y la castaña asintió para luego entrar a la enfermería preguntándose en que se había metido. Si meses atrás le decían que iba a comer y hablar con ese grupo de serpientes, posiblemente les hubiese mandado a un manicomio.

─ ¿Qué haces aquí?. - escuchó que le preguntaba alguien y suspiró sabiendo de quien era aquel conocido siseo, unas camas más allá de donde ella se encontraba estaba el rubio mirándola detenidamente con algo de suspicacia.

─ Vine a ver como estaba Neville y a traerte este cuaderno que te lo manda el profesor de pociones. - le dijo mientras depositaba el cuaderno en la mesa que tenía al lado de su cama, y se dispuso a retirarse cuando de nuevo la voz del chico la detuvo.

─ Que visita tan rápida, Longbotton se debe sentir muy feliz de tenerte como amiga. - se burló el chico y la gryffindor se mordió la lengua para no gritarle, primero porque estaba en la enfermería y segundo porque si comenzaba a insultarle capaz terminaría diciendo cosas de las que luego, tal vez, se arrepentiría.

Así que sin responderle se acercó a la cama donde su amigo dormía y se concentró en buscar si tenía alguna quemadura, herida o algo, mientras trataba ignorar el hecho de que cierto rubio se encontraba a tan solo centímetros de ella.

Mientras tanto el rubio se encontraba mirando la espalda de la gryffindor replanteándose toda la conversación que había tenido horas atrás con sus amigos, la verdad es que se había pasado la mayor parte del día dándole vueltas al asunto, y había terminado recordado aquella carta que había escrito minutos antes de su juicio.

Estar peleado con ella no era lo que quería, tampoco quería una relación cordial con ella, y no estaba muy seguro si amistad era lo que quería, la verdad estaba vuelto una masa de confusión, pero sabía que debía hacer algo pronto, ya que muy rara vez podría tener una oportunidad como aquella de hablar a solas con la chica.

─ Granger - le llamó y la chica se volteó a mirarle dándole a entender que le escuchaba. - Gracias y lo siento. - sí, habían sido las dos palabras que más le habían costado decir en toda su vida, y esperaba que la chica delante de él lo supiera apreciar, por todos era bien sabido que un Malfoy nunca agradece ni se disculpaba, y ahí estaba él rompiendo esas reglas con una gryffindor hija de muggles.

La sorpresa de la gryffindor era indescriptible, se encontraba mirando con los ojos abiertos de par en par al rubio y abría y cerraba la boca no muy segura que decirle, jamás se esperó que el chico se disculpara y mucho menos que le agradeciera, y aunque aún no estaba muy segura acerca de porque se disculpaba y que le agradecía, era un gran paso, que muy en el fondo estaba agradecida que el slytherin hubiera sido el que lo tomara.

─ De nada y...¿pudiera saber exactamente que me agradeces y por qué te disculpas?. - le preguntó mientras se sentaba en la silla que se encontraba al lado de la cama de Neville.

─ Supongo que te agradezco por haberme defendido en el juicio, gracias a ti y a Potter mi mamá y yo estamos aquí y me disculpo básicamente por todo lo que te he hecho a lo largo de los años, pero creo que me estoy disculpando principalmente por cómo te traté ayer. - dijo sintiéndose algo liberado por primera vez en mucho tiempo.

─ No hay de que, no podía dejar que fueras culpado cuando habías hecho muchas otras para enmendar tus errores y...creo que yo también te debo una disculpa por lo que te dije ayer, sé que desde un principio no debí sentarme con ustedes y mucho menos opinar en lo que nadie me llamaba, y luego me sacaste de quicio, como de costumbre y dije cosas que realmente no quise decir. - se sinceró mirando a sus alrededores para así no tener que mirar al rubio y ponerse nerviosa.

─ No te disculpes por sentarte con mis amigos, yo no soy quien para impedirlo. - al ver como la expresión de la gryffindor se endurecía, añadió. - y tampoco me molesta, Pansy se ve muy emocionada con la idea de que algún día sean amigas y no le veo lo malo a eso, y bueno supongo que es mejor terminar esta conversación antes que la cosa se ponga emocional - dijo con una pequeña sonrisa que hizo a la gryffindor sonreír. Algo que tenía muy claro la chica, era que ver al rubio sonreír no ocurría muy a menudo, y al parecer siempre que lo hacía, ella misma terminaba contagiada de su alegría.

─ Bueno... creo que mejor me voy. - dijo la castaña levantándose de la silla y dirigiéndose a la salida de la enfermería sin mirar al rubio, el silencio se había puesto demasiado incomodo como para soportarlo.

─ Espera - escuchó que le decía el rubio y detuvo su paso más no volteó a mirarlo. - antes me gustaría saber algo...dijiste que no quisiste decir lo que dijiste ayer, ¿pero eso significa que de todos modos lo piensas o no?.

La castaña se debatió una fracción de segundos entre sincerarse completamente o sólo decirle una simple y cortante respuesta, pero el tono de voz que había usado el rubio para hablarle había mostrado más emociones de lo que alguna vez soñó la chica que el slytherin demostrara en su vida, así que decidió decirle la verdad por más que esa los dejara de nuevo en una situación algo tensa.

─ Hablé por hablar, eso jamás lo pensé, la verdad tú no necesitas cambiar...mucho, lo llevas haciendo desde hace mucho tiempo atrás, más o menos desde cuarto - le dijo para luego salir de la enfermería sin detenerse a mirar la sonrisa que se había formado en la cara del rubio que comenzaba a pensar que quizá había comenzado demasiado mal su año y que debía comenzar a enmendar todos sus errores y empezaría por el mayor de todos, la no-relación que tenía con cierta gryffindor que comenzaba a gustarle más de lo debido.

"Yo sólo te digo hijo, más bien, te repito, nada pierdes con intentar acercarte a ella"


Como bien saben he estado revisando los capítulos y arreglando los errores de cuando lo escribí y wao…que mal escribía, no sabía dónde poner comas ni dónde poner puntos.

La última frase por si no lo recuerdan fue algo que le dijo Narcissa a Draco hace unos capítulos.

Si esperaban que todo fuera color rosa a partir de ahora se equivocaron, puede que ya no tengan problemas mágicos pero les quedan los problemas adolescentes, celos, enojo, engaño... Pero no seré tan mala, les prometo que no habrá mucho, por lo menos en lo que a la pareja principal se respecta.

Ahora quería hablarles sobre las demás parejas, le he dado demasiadas vueltas al asunto y no se si dejar a Ginny con Harry o emparejarla con Blaise. Otras parejas que serán importantes serán la de la aurora, la de Theo y la de Pansy, pero las demás serán nombradas sólo de pasada.

Espero que les haya gustado, aunque sea un poquito y me dejen reviews.