Disclaimer: Los personajes no son míos . Son de la fantástica J.K Rowling .


Love remains the same

─ Así que… no has pasado ni 24 horas enteras en el castillo y ya consigues estar en la enfermería ¿Ves por qué era necesario que estuviera yo aquí? – preguntó con sarcasmo una chica cabello azabache en bucles frente a la cama donde se encontraba reposando el rubio.

─ ¿Es tan difícil conseguir algo de paz en este maldito lugar? – murmuró enojado el rubio preguntándose qué había sucedido con la antigua Pomfrey que cuando veía gente en su preciado "templo" los echaba a gritos.

─ Pomfrey sabe quién soy yo, así que por razones obvias tengo permitido entrar y salir cuantos veces quiera y cuando lo quiera – se encogió de hombros la aurora. – Y bien Malfoy ¿qué te paso? – preguntó tomando asiento a su lado.

─ Estabas allí, no necesito contarte que paso – rodó los ojos el rubio.

─ No me refería a la clase, me refería en la cena – al ver que el chico fruncía el ceño aclaró – con Granger.

─ ¿Sabes? No es por ofender a mi madre, pero tú y ella harían una gran pareja de viejas chismosas – siseó el rubio.

─ Te recuerdo que soy tu superior – le dijo la morena con cabreo. Jamás le había gustado que le hablarán así, y mucho menos un simple estudiante.

─ Te recuerdo yo, que ahorita eres una más del montón, por cierto…buena elección de casa – se burló el rubio.

─ Mejor que la tuya, si – se limitó a decir la morena – y bien ¿no me vas a decir? – preguntó.

─ No sé en que te puede incumbir mis peleas con ella

─ En nada – dijo encogiéndose de hombros – es…por la diversión del momento.

El rubio alzó una ceja incrédulo. ¿De qué iba esa chica?.

─ Ni de coña, ahora… si no te molesta irte, quiero dormir.

─ Si no me dices, supongo que tendré que verlo de tu mente – habló con total inocencia la aurora, aunque por dentro estaba disfrutando cabrear al rubio.

─ Vaya, muy profesional y maduro de tu parte Fill.

La aurora frunció el ceño ante ello. Había mantenido contacto con su familia por todo el tiempo que estuvieron en prisión, luego en custodia y por último en tribunales, y aún así el rubio parecía totalmente indiferente sobre su verdadero nombre. Vaya cabrón.

─ Mira Malfoy, te advierto… - comenzó la pelinegro y el rubio rodó los ojos.

─ Veo que nos despertamos de malas, estábamos teniendo una charla sobre cambios y llegó a un punto donde ella dijo que yo no merecía cambiar y me puse de malas…¿feliz? – preguntó molesto.

─ Difícilmente, pero sé que no mientes, así que … de acuerdo, me iré.

El rubio vio la espalda de la aurora-alumna salir de la enfermería y dejó escapar un suspiro que no sabía haber estado reteniendo. Y el que pensaba que la aurora sólo iba a estar allí para cuestionarlo sobre cosas importantes, como su progreso en clases, con los alumnos, profesores, alguna actividad sospechosa… No. Estaba allí, para molestarlo y cabrearlo hasta Merlín sabe qué punto.

Se planteó la idea de pedirle a McGonagall que le dejara usar el Floo para hablar personalmente con el Ministro, pero desechó la idea de inmediato. Primero, no estaba en buenos términos con la vieja directora, que parecía todavía un poco reacia a admitir que el rubio había cambiado. Segundo, el ministro y él, hablando, negociando…no iba a pasar.

Así que básicamente estaba atrapado en esas cuatro paredes, con una aurora pisándole los talones, tres amigos bastante metiches, y sus pensamientos arremolinándose en torno a una Gryffindor. Si no se volvía loco para el final del curso, sería un logro.

─ ¿Qué hacía ella aquí? – escuchó que le preguntaba la voz de una chica y cerró los ojos gruñendo. ¿Dónde se metía Pomfrey y su mal humor cuando se le necesitaba?.

─ Pansy – advirtió el chico antes de que la Slytherin comenzara a pelearle.

─ No – le frenó la morena con el ceño fruncido – ella no me cae nada bien – le confesó y el rubio se mordió el interior de su mejilla para no contestarle que a él tampoco. Si lo hacía, entonces no tendría razón aparente para hablar más con la mujer, y sabía que aquello iba a suceder frecuentemente.

─ No te pregunté si te caía bien o no.

─ ¡Malfoy! ¡deja tu estúpida actitud! – chilló la morena y el rubio suspiró. Su mejor amiga, chillando y usando su apellido, no era una buena combinación.

─ Pans, tranquilízate – pidió el rubio.

─ Hay algo en ella, Draco – comenzó mientras se sentaba en el borde de su cama – es como si ocultara algo grande, no malo, pero sospechoso. Y no quiero que te involucres con alguien así, sabes que me preocupo por ti – dijo melancólica y el rubio rodó los ojos internamente.

Si había alguien con tendencias bipolares en ese castillo, esa persona era ella.

─ Pansy, no me voy a casar con ella – sonrío ante el horror de la morena – no voy a salir con ella, tampoco. Así que no veo porque tienes que preocuparte.

─ ¿Me prometes que no te involucrarás con ella sentimentalmente? – preguntó haciendo su típica cara de perrito, que tanto funcionaba con los chicos.

─ Totalmente – contestó enseguida el rubio arrugando la nariz ante el sólo pensamiento de involucrarse de esa manera con la Gryffindor. Bien, no era ciego ni gay, admitía que estaba bastante buena, pero era una mujer mayor, tampoco tanto de todos modos. Pero no era su tipo, era metiche, sarcástica, fría, calculadora… ni una sola cualidad que le atrajera. Además no creía que acostarse con su aurora se viera muy bien en un futuro.

─ Me alegro – suspiró la morena mirando fijamente el cuaderno que se encontraba reposando de la mesa al lado de la cama de su amigo – ¿Y eso?- preguntó la morena y el Slytherin suspiro. Aquí venía otra vez.

─ Granger me lo trajo, Slughorn le pidió que me lo diera – le dijo y la morena asintió con gesto pensativo. El rubio la miró impaciente esperando que comenzara a bombardearlo con preguntas pero en cambio la morena abrió los ojos como platos y brinco de su cama.

─ ¡Es cierto! – gritó la morena alejándose – ¡Nos vemos luego! – y con eso salió de la enfermería dejando atrás a un rubio confundido.

¿Qué acaso todas las mujeres en este castillo se han vuelto locas o qué?.

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─ ¡Chicos! – gritó una morena tras dos slytherins que iban caminando rumbo a las mazmorras. Los llamados se detuvieron y miraron a su amiga acercárseles a paso apresurado.

─ ¿Pasó algo Pans? – preguntó el castaño confundido por la actitud de su amiga.

─ Estaba con Draco en la enfermería y entonces me di cuenta… - antes de que pudiera terminar de hablar su moreno amigo le interrumpió.

─ ¿Qué hacían en la enfermería? – preguntó curioso.

─ ¿No lo saben? – preguntó la morena y al obtener dos respuestas negativa, rodó los ojos – no sé dónde demonios se meten ustedes chicos, Draco tuvo un accidente en pociones y está en la enfermería – dijo y al ver como sus dos amigos alzaban las cejas sorprendidos, agregó – culpa de Longbottom.

─ Eso lo explica todo – dijo burlón el moreno.

─ En fin, el punto es, que recordé que tenemos el maletín de Granger, vamos a devolvérselo – dijo la morena y sus dos amigos negaron simultáneamente - ¿Por qué no? Es suyo – dijo la morena confundida.

─ Si, pero Theo y yo hemos estado pensando…que si ella lo quiere que lo busque – dijo Blaise encogiéndose de hombros.

─ ¿Son idiotas o qué? – siseó la morena golpeándolos a ambos en el brazo – primero, ella tiene suficientes cosas en la cabeza como para también preocuparse por su maletín, y segundo, ¿cómo demonios esperan que sepa que lo tenemos nosotros?.

─ En algún momento se dará cuenta que necesita sus cosas y comenzará a buscarlo, nos enteraremos – se encogió de hombros el italiano.

─ Son unos grandísimos idiot…

─ De hecho, quería hablarles sobre eso, yo quisiera negociar el maletín – confesó y al ver la mirada confundida que recibió por parte de sus amigos, se aclaró – necesitó un favor de su parte.

─ ¿Así que la vas a chantajear? – preguntó confundida la morena.

─ No lo llamaría chantaje, sólo un pequeño intercambio.

─ ¿Y cómo estás tan seguro que no te ayudará a pesar de que no tengas nada que ofrecerle a cambio? – preguntó la morena.

─ No lose, pero prefiero no tomar el riesgo.

─ ¿Qué quieres pedirle? – interrumpió el moreno.

─ Algo con respecto a mi padre, si no les molesta, no quiero hablar de ello – dijo y ambos asintieron sabiendo que ese era como un tema taboo entre ellos. El taboo de Draco, era Granger. Y el de Theo era su familia.

─ Bien, que conste que no estoy de acuerdo con esto, pero está bien, Theo, ahora…pienso que deberías decirle que tienes su maletín hoy, en la cena – aclaró al ver la mirada confundida de sus amigos.

─ ¿Y arriesgarme a que Draco me clave un cuchillo? No gracias, paso – dijo ganándose una carcajada de Blaise.

─ Sería un espectáculo verdaderamente entretenido – confesó el italiano.

─ No, Draco pasará la noche en la enfermería, así que sólo seremos nosotros y Granger.

─ ¿La volviste a invitar a comer con nosotros? ¿dos días seguidos? ¿Exactamente que tramas Pans? – preguntó el moreno genuinamente interesado.

─ Por Salazar, no tramo nada, simplemente quiero hacer nuevas amigas – dijo encogiéndose de hombros.

─ Sabes bien como yo que si ese fuera el caso estarías haciéndote amiga de alguna Slytherin, así que habla – pidió el moreno y el castaño rodó los ojos ante la actitud de chica chismosa de su amigo.

─ Les estoy diciendo la verdad, le debemos demasiado a esa chica, además… me cae bien ¿a ustedes no? – preguntó.

─ Me caería bien, efectivamente – sonrío lascivamente el italiano ganándose una mirada glacial por parte de la morena. – oh vamos, Pans, hasta tú siendo una mujer tienes que admitirlo, Granger está buena.

─ Que Draco no te escuche diciendo eso – se burló el castaño.

─ Por Salazar ¿Qué tendrán esos dos? – susurró el moreno a la par que entraban en la Sala común, ajenos a una rubia que se encontraba dando vueltas por las mazmorras cazando Nargles.

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─ ¡Ahí estás! Te he estado buscando por todos lados – le reprochó una pelirroja a una castaña mientras se sentaba a su lado bajo la sombra de un viejo roble.

─ Oh, ¿pasó algo? – preguntó la castaña algo distraída.

─ A mí no, pero aparentemente a ti si, cuenta – incitó la pelirroja y su amiga suspiro maldiciendo el sexto sentido de su amiga.

─ No es nada, en serio Gin – dijo la castaña mirando distraídamente las páginas del libro que horas atrás había estado leyendo.

─ Herm, no soy tonta, soy chica, tengo sentido común e intuición, estás rara, de hecho llevas mucho tiempo rara – al ver la mirada que le daba su amiga, se apresuró a aclarar – ya sé que me explicaste por qué, pero me gustaría que cuando pase algo así me lo contarás de inmediato, y no tuvieran que pasar meses para ello – dijo y la castaña sintió su pecho contraerse de culpa al escuchar el tono herido de su amiga.

─ Gin, lo siento, sé que no he sido mucho una buena amiga estos últimos meses, es sólo que…no se qué contarte si ni yo misma sé que pasa – suspiró sintiendo que era momento de contar un poco más – seguro que has querido preguntarme todo el día que pasó en la cena – dijo y la pelirroja asintió dándole la razón – pelee con Malfoy, gran novedad – dijo con sarcasmo – estaban hablando de la nueva, y comenzaron a hablar de la vida amorosa de Malfoy, me pidieron mi opinión, prácticamente me obligaron a dar una, y terminó todo en pela, como siempre.

La menor de los Weasley parpadeó un par de veces analizando lo que su amiga le acababa de decir y luego frunció el ceño.

─ ¿De qué hablaban de la nueva?.

La castaña frunció el ceño al notar el veneno en la voz de su amiga, más no le preguntó por ello. Al parecer la chica inspiraba malas vibraciones a todos, pero para ser sinceros, no le había dado mucho pensamientos a la nueva como para sentir nada hacia la chica.

─ No mucho, Parkinson se puso toda celosa porque ella y Malfoy viajaron solos en un vagón y comenzó a decirle que no le convenía, que podía conseguir algo mejor, que no se involucrara con ella, etcétera – dijo la Gryffindor y se sorprendió al notar que su amiga asentía energéticamente.

─ Es raro decir esto, pero concuerdo con ella. Esa chica no me trae buena espina – dijo y la castaña frunció el ceño.

¿Qué demonios les pasaba a todos con la nueva?. De repente un pensamiento invadió su mente y se vio incapaz de mantenerse callada.

─ La nueva…¿ha hecho algún amigo? – preguntó curiosa.

─ Difícilmente – se mofó la menor – la única en hablarle en la cena fui yo, y no he compartido más clases con ella, excepto por pociones, pero no la he visto hablar con nadie más, excepto quizá por Malfoy.

Ignorando lo último, la chica asintió pensativa. A pesar de que una mínima, pero aún existente, parte de ella le decía que todos tenían razón y esa chica no era de confiar, quizá por el hecho de que era amiga de Malfoy, su parte racional y noble le decía que era injusto que la trataran así. Si todos estaban haciendo nuevos amigos, las casas uniéndose y la gente dejando atrás sus prejuicios ¿por qué excluirla a ella?.

La castaña suspiró sabiendo que quizá su decisión le traería problemas más adelante, más decidió dejarlo pasar y enfocar la conversación en su amiga.

─ Ginny ¿cómo van las cosas con Harry? – preguntó algo temerosa de su respuesta.

Las cosas entre su mejor amigo y la pelirroja no iban en viento en popa como se esperaría. Si, la pelirroja seguía enamorada de él, eso no lo pondría en duda jamás, y su amigo la quería, si….pero querer no es precisamente lo que mantiene una relación. Las pocas veces que se habían reunido los cuatro, Ginny, Ron, Harry y ella, las cosas habían estado más que tensas. No sólo por ella y Ron y el casi-beso, sino también por Ginny y su amigo de gafas. Seguían siendo tan cariñosos como antes, pero si observabas de cerca verías las pequeñas grietas abriéndose más y más.

Si era sincera consigo misma no tenía ni la menor idea de por qué. Ella era una más de esas personas que juraban que ellos se casarían, tendrían hijos y vivirían felices para siempre. Pero al parecer estaba equivocada. Y sabía por la propia boca de su amiga que efectivamente las cosas andaban un poco tensas entre ambos. Su amigo no había pasado las vacaciones en la Madriguera sino que había pasado casi todo ese tiempo con su ahijado, no había quien le culpara, era su ahijado después de todo. Y además, muy en el fondo Hermione sabía que era una especie de masoquismo para recordarse a si mismo a quienes perdió en la guerra. Muy rara vez lo había visto con Ginny, quizá unas 10 veces como máximo. Ginny juraba que seguía igual de cariñoso y protector que siempre, pero ella misma sentía que algo había cambiado. No sabía que, y no era lo suficientemente curiosa como para ponerse a averiguar, pero lo sabía.

─ Pues… bien, anoche le escribí una carta, de hecho estoy esperando una respuesta, estaba planeando que quizá podríamos reunirnos, tú, los chicos y yo en Hogsmeade en la primera visita – confesó la pelirroja y la Gryffindor asintió sintiéndose entusiasmada ante la idea.

Si, quizá las cosas entre su pelirrojo amigo y ella estén un poco tensas. Si, quizá las cosas entre su pelirroja amiga y Harry estén un poco tensas. Si, quizá todos tengan heridas y cicatrices que no los dejaban comportarse como antes, pero ella amaba a sus amigos. Y ya los extrañaba, y eso que llevaba muy pocos días en el castillo.

─ Creo que yo también debería escribirles una carta, nos vemos Gin – se despidió de su amiga dirigiéndose a la sala común para escribir dicha carta.

La pelirroja la vio alejarse sumida en sus pensamientos. Mentiría si decía que no le había dado vueltas y vueltas al asunto de su amiga con el hurón, más no había llegado a nada concluso.

Era chica, si, con sentido común e instinto, así como se lo había afirmado minutos atrás a la castaña, y por lo tanto notaba las señales que estaban en el aire, y sabía que su amiga estaba confundida, demonios, más que confundida, se estaba volviendo loca al no obtener una respuesta. Más no quería ponerle nombre a esa confusión, no todavía. Primero necesitaba obtener más información, y respuestas. Oh vaya que si necesitaba respuestas. Y sabía que sólo las obtendría de alguien. Desechó esos pensamientos y se encaminó a su siguiente clase.

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Dirigiéndose hacia la lechuzería decidió re-leer sus cartas, sólo para asegurarse de que estuvieran bien escritas y redactadas.

Querido Ron

No sabéis cuanto os extraño a ti y a Harry.

Acá las cosas han sido…calmadas. Nada nuevo. Nada emocionante.

Se podría decir que eso está bien, pero con todo y eso de que nunca tuvimos un año calmado se me hace bastante inquietante y nuevo para mi.

Os culpo a Harry y a ti. Y al troll del primer año.

Estuve hablando hoy con tu hermana y me dijo que estaba planeando que nos reunamos en la primera salida de Hogsmeade, déjame saber si conseguirán venir.

Me encantaría saber cómo van las cosas por allá.

Os extraño con todo mi corazón, no sabéis cuánto.

Con amor. Hermione

Sonrío satisfecha ante esa carta y la volvió a guardar en su bolsillo y se puso a leer la otra.

Querido Harry

Te extraño mucho, el castillo no es lo mismo, no se siente tanto como una casa sin ti y Ron.

En fin, quería preguntarte si recibiste la carta que Ginny te envió, sé que está esperando que le respondas.

También quería comunicarte que nos veremos en la primera salida de Hogsmeade, o al menos eso espero. Déjame saber tu respuestas.

Aquí las cosas han estado tan calmadas que asustan. Ya sabes, estoy acostumbrada a meterme en problemas, te culpo a ti, al troll y a Ron. Lo máximo que podría en meterme en problemas sería por robar comida, y no soy Ron…

Te extraño muchísimo, me encantaría que me contases como van las cosas.

PD: Mándale mis saludos a Andromeda y Tedy.

Con amor Hermione.

Sabía de sobra que había una pequeña, pero notoria diferencia entre ambas cartas. Su manera de comunicarse. No sabía bien como estaban las cosas entre ellas y Ron, y por lo tanto no se veía capaz de hablarle con total familiaridad como en anteriores ocasiones. Suponía que dependiendo de su respuesta, lo sabría.

Sonrío nostálgica ante ambas cartas y entró en la lechuzería sin percatarse de la presencia de otra chica allí. Se acercó a la lechuza más cercana y le entregó ambas cartas. En cuestión de segundos la lechuza salió del lugar y la Gryffindor se permitió soltar una lágrima. Se había prometido a si misma no ponerse sentimental, pero se le hacía difícil no hacerlo cuando se ponía a pensar que ese era el único método que tenía para hablar con sus mejores amigos, cuando antes lo único que tenía que hacer era bajar a la sala común o al gran comedor.

─ ¿Estás bien? – escuchó una voz femenina preguntarle y pegó un brinco sosteniéndose su pecho agitado por el susto – Lo siento, no pretendía asustarte – se disculpó la misma voz y la castaña miró a la chica que le hablaba.

Cabello largo, ondulado, con mechas. La nueva. De repente se sintió bastante incómoda y avergonzada por no saberse su nombre. Ella normalmente no era así de descuidada.

─ Um…no hay problema, no me di cuenta que estabas aquí – le restó importancia esperando a que su respiración y sus latidos se tranquilizaran.

─ ¿Te encuentras bien? – preguntó de nuevo la aurora mirando curiosamente a la chica. Había ido a ese lugar, puesto que sabía por propia experiencia que era un lugar bastante callado y poco frecuentado, un lugar donde podría estar sola y pensar, sin las molestas miradas y cuchicheos.

─ Si, si…algo nostálgica, eso es todo – dijo la Gryffindor secándose las lágrimas con su manga.

─ Entiendo – asintió la morena volviendo a sentarse.

La Gryffindor se quedó un rato allí, parada, debatiéndose entre si irse o tratar de entablar conversación, y se decidió por la segunda recordando su anterior resolución.

─ Soy Hermione…

─ Granger, si, lo sé – asintió la mujer sin petulancia pero tampoco alegre – Meredith Fill – dijo tendiéndole una mano que la castaña sacudió unos segundos incómodos.

─ ¿Cómo….lo llevas? – preguntó la castaña y al ver que la chica fruncía el ceño, agregó – con las clases, y los compañeros.

─ Aceptable – se limitó a decir admirando internamente el esfuerzo que estaba poniendo la leona en entablar conversación. Le daba crédito, nadie más lo había intentado.

La castaña frunció un poco el ceño algo ofendida por la vaga respuesta, pero notó que las mejillas de la morena estaban algo sonrojadas como si hubiese llorado… o contenido las ganas de hacerlo y sintió la compasión invadir su pecho. Se sentó a su lado y suspiró.

─ Estuve hablando con Ginny, y me dijo que no has hecho muchos amigos – se sinceró y la mujer alzó una ceja.

─ ¿Weasley? – preguntó y la castaña asintió – sí, ella fue la única que me habló en la cena, luego se puso algo…sensible, y en pociones hablé un poco con Longbottom, pero aparte de eso…nada – confesó la aurora sintiendo que debía hacerlo. Después de todo, no era su intención cabrear a la mejor amiga de Harry Potter.

─ Lo siento…

─ No lo hagas, lo entiendo, soy nueva, soy…rara para los demás…supongo que con el tiempo se acostumbrarán, y si no lo hacen, no tiene mucha importancia realmente, sólo es un año – dijo encogiéndose de hombros y la castaña frunció el ceño.

Si, era sólo un año, pero sin embargo ella no se vería capaz de pasar aunque sea un solo año entero, sola.

Entonces recordó su primer año, si, ella había pensado exactamente lo mismo. Pero luego se probó equivocada cuando apenas unas semanas después comenzó a sentirse sola, y agradecía millones de veces el incidente con el troll que le llevo a conocer a sus mejores amigos.

─ Te aseguro que poco a poco comenzarán a hablarte.

La aurora se mordió la lengua para no responderle algo como " a mí me trae sin cuidado " y en cambio sólo asintió aliviada de que la castaña a su lado guardara silencio por un tiempo. No se iba a mentir a sí misma, la compañía de la chica no era desagradable, pero no estaba en ese lugar para hacer amigos. Si no por cuestiones laborales, así que no se iba a dejar llevar mucho.

─ ¿Los extrañas? – rompió el silencio la castaña obteniendo una mirada confusa por parte de la morena. – A tu familia, amigos, seres queridos – aclaró la castaña sintiéndose algo avergonzada por haber hecho tal pregunta personal.

La aurora frunció el ceño pensando en su pregunta. Extrañar…si, a ciertas personas, pero no precisamente a los que estaban en ese momento en su vida, sino a los que estuvieron. Pero, no es que la chica necesitara saber eso.

─ A veces – respondió sintiendo como el aire se cargaba de tensión.

─ Oh – comentó la castaña sonando sorprendida – es hora de la cena – dijo levantándose - ¿vienes? – preguntó y la morena dudo unos segundos si aceptar o declinar su oferta para al final encogerse de hombros.

─ Claro – respondió levantándose para luego caminar al lado de la leona silenciosamente. Ignoró las miradas curiosas de los alumnos que les pasaban por los lados y se sumió en sus pensamientos notando vagamente cuando llegaron al comedor y la chica se despedía diciendo que tenía que ir a comer con las serpientes.

Una pelirroja observaba la escena con el ceño fruncido para luego suspirar. Sabía que la expresión pensativa de su amiga cuando hablaron de la nueva se debía a algo, y claro…tenía que ser que su noble amiga quería forjar lazos con la chica. Tan obvio.

─ ¿Tú también? – preguntó una morena a la castaña recién tomó asiento al lado de Zabini y en frente de Theo y ella.

─ ¿Yo también qué? – preguntó confundida la Gryffindor.

─ ¡Te hiciste amiga de la nueva! – acusó la Slytherin claramente ofendida y la castaña suspiro. Sabía que la misma reacción la obtendría de su amiga pelirroja, pero tener que vivir la misma discusión dos veces sería exasperante.

─ No me hice su amiga, sólo estaba hablando un poco con ella, se me hace un poco injusto que todos le tratéis mal sin conocerla – se defendió y de reojo vio como el italiano suspiraba viendo venir un argumento.

─ ¿Y tú si? – preguntó ásperamente la morena para luego hacer un mohín y comer en silencio ante las miradas divertidas de sus dos amigos.

─ Mala elección de palabras Granger – le susurró el italiano a su lado y la castaña frunció el ceño preguntándose a qué demonios se refería. La Gryffindor se puso a comer pensando que ese había sido el final de la discusión pero gruñó internamente al escuchar la voz de la morena unos minutos después.

─ No lo entiendo – dijo exasperada - ¿qué tiene? Primero Draco, luego tú.

─ Oh vamos Pans, ni que Granger fuera a follársela – dijo el moreno ganándose una risita por parte del castaño y una mirada alarmada de la Gryffindor que se sintió enrojecer hasta las raíces. La morena en cambio se quedó pensativa un rato antes de volver a hablar.

─ ¿De que hablabais? – intentó sonar dulce, más la castaña adivinó que había un motivo oculto ante su curiosidad, más decidió no pensarlo demasiado

─ Me la encontré en la lechuzería, y nos presentamos y le pregunté cómo le iba, eso es todo – contestó sintiendo que no debía decirle mucho, sólo para respetar la privacidad de la chica.

─ No me agrada – se limitó a decir la serpiente frustrada por no poder sacar nada de la vaga información que le daba la leona.

─ Cambiando de tema – se aclaró la garganta el castaño frente a ella – me gustaría hablar contigo Granger – le dijo y la chica alzó una ceja curiosa.

¿De qué podría querer hablar la serpiente con ella que requería un aviso?.

─ ¿Puedo saber de qué se trata? – se aventuró.

─ Tiene que ver con dos cosas, un favor y un cierto maletín tuyo – dijo y la castaña vio como el moreno a su lado sonreía burlón, más no le prestó mucha atención ya que trataba de darle sentido a las palabras de Nott.

¿Maletín, favores?...Abrió los ojos como platos al recordar que, muy vagamente, había revisado entre sus cosas y no había conseguido uno de sus maletines pero había decidido que quizá había revisado poco. Así que lo tenía él. No sabía si sentirse aliviada o preocupada. Así que optó por mantenerse neutra.

─ Supongo que me querrás amenazar – se aventuró la chica ganándose una carcajada por parte del moreno.

─ ¡Ves! Te lo dije, se iba a ver mal – dijo la morena mirando acusadoramente a su castaño amigo que rodó los ojos.

─ No será una amenaza Granger, te daré el maletín y siéntete libre de ayudarme con el pequeño favor que te pediré o no – dijo encogiéndose de hombros y la castaña lo miró por un rato tratando de descifrar que posible favor le podría pedir.

─ ¿De qué favor estamos hablando?.

─ Lo hablaremos en privado – se limitó a decir y la chica asintió mirando de reojo a los otros dos presentes preguntándose si estaba bien el secreto, más al ver que ninguno de los dos hizo una mueca de más, se limitó a comer repasando las posibles opciones sobre lo que diría Nott.

Si Hermione Granger era conocida por algo, era por ser inteligente, y bastante sábelo-todo, así que el hecho de no saber algo le cabreaba.

─ Mencionaste que fuiste a la lechuzería…¿Era para mandarle una carta a Potter y Weasley? – rompió el tenso silencio la morena con su curiosidad saliendo nuevamente a flote y la castaña se encontró sonriendo ligeramente más cómoda con la dirección que había tomado la conversación.

─ De hecho si – afirmó la Gryffindor.

─ Puagg…estamos tratando de comer aquí Pans, nada de hablar de cosas desagradables – dijo con burla el italiano ganándose una mirada envenenada por parte de la Gryffindor.

─ No le hagas caso, algunos no han madurado todavía – se limitó a decir la morena consiguiendo una mirada ofendida por parte del moreno y una risita de Theo - ¿puedo preguntar por qué no retomaron el año? – preguntó.

La castaña se encogió un poco en su asiento incómoda con la atención que estaba obteniendo de los tres Slytherin, pero a la vez agradecida de que no estuviera el cuarto Slytherin en cuestión, porque ahí sí que sería incómodo.

─ Están en entrenamiento para ser aurores, Kingsley nos ofreció puestos, por …ya saben, contribuir en la guerra, Ron lo aceptó de inmediato, supongo que para saltarse las pruebas, y Harry porque …. Este castillo no le trae exactamente buenos recuerdos, aunque creo que a pocos si… además así tenía tiempo y espacio para visitar libremente a su ahijado

─ Ah si, el hijo de la prima de Draco – comentó algo ausente el moreno ganándose varias miradas sorprendidas - ¿qué? No es mi culpa que él me cuenta más cosas a mí que a ustedes dos – dijo mofándose de la morena y el castaño que rodaron los ojos simultáneamente.

─ Así que…muy imperceptiblemente, pero aun así…Draco y Potter están…emparentados, por decirlo de alguna manera…que interesante – comentó el castaño con auténtica diversión haciendo que los presentes soltaran risitas.

Realmente si….bastante interesante e irónico.

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Camino hacia la torre de Gryffindor, la castaña miembro del trío dorado se encontraba repasando en los últimos eventos de su día.

Primero, su pelirroja amiga conseguía que le llevara un tonto cuaderno de apuntes al hurón albino, resultando en una charla bastante incómoda. Luego estaba el asunto con Meredith, la cual la tenía sinceramente preocupada, ya que su parte "racional" que le insistía en que esa chica no era de confiar parecía haberse esfumado, queriendo decir que sólo quedaba pena y condescendencia de su parte para la morena. Muy internamente le preocupaba equivocarse con ella y terminar cometiendo un error. Aunque no sería la primera vez, se recordó con amargura evitando los recuerdos del juicio de Malfoy. No se sentía con las fuerzas suficientes como para afrontar, nuevamente, ese rumbo de sus pensamientos.

Y por último, su muy incómoda cena con los Slytherin. Había notado que ya eran menos los alumnos que se les quedaban mirando como si fuera la cosa más rara del mundo, más eso no evitaba que se sintiera incómoda sentada en una mesa llena de serpientes viperinas. A pesar de que la primera mitad de la velada fue totalmente incómoda y algo ruda, el desenlace no fue tan malo. Habían sobrevivido a base de bromas, que muy a su pesar, fueron a expensas de sus dos mejores amigos. Más cuando alguno se pasaba de la raya, allí estaba ella para reprenderles. Ese día se había propuesto analizar el compartimiento de los Slytherin, más específicamente, de los tres amigos de Malfoy.

Primero estaba Pansy, la más pasiva-agresiva. Su primera impresión de ella, véase, la primera vez que la conoció en primer año, fue…extraña, por así decirlo, y sonrío melancólicamente sumergiéndose en sus recuerdos.

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Había sido en una clase de Herbología que había puesto atención en la chica, con anterioridad había notado que se la pasaba con el grupo de Malfoy, pero para evitar problemas había decidido no pensar en ello. Ese día estaban trabajando con plantas poco peligrosas, pero claro, siendo como son Malfoy y su pandilla habían decidido hacer algo totalmente estúpido, como fue el caso de, jugar con otras plantas de las cuales no tenían absoluto conocimiento. Resultado, Pansy en el hospital por 3 semanas por envenenamiento.

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Ese día había decidido en catalogar a la morena como "una más del montón de seguidores de Malfoy" y a medida que los años pasaron y la chica se hacía más inseparable del rubio, no hacía más que confirmar su observación.

Pero ahora…se había demostrado a sí misma y a los demás que podía ser mucho más que una chica típica babeando tras el rastro de Malfoy, tenía cerebro, intelecto, carácter y vaya que carácter, pensó con una sonrisa. Si, la chica no le caía mal, no se imaginaba cómo reaccionarían sus dos mejores amigos al escucharla decir eso.

Luego estaban Nott y Zabini, si era sincera consigo misma nunca había llegado a tener el chance de tener una primera impresión de ellos, siempre se mantuvieron en línea, al fondo en clases, sin causar muchos problemas, y por supuesto, a diferencia de Malfoy, sin insultar a cada ser viviente que se les cruzara, pero claro…sabía por boca de otros que nunca fueron santos.

Habían lastimado a muchos como los propios trogloditas, sin varita sino a base de puños. Frunció el ceño recordando cuando Sean en 4to había entrado a la sala común con el labio partido y el ojo morado aclamando que ambos habían decidido lanzarse contra él sólo porque defendió a una niña de 2do que estaba siendo molestada por los Slytherin, sólo por ser hija de muggles. La Gryffindor suspiró pero luego desechó los pensamientos negativos que comenzaron a acecharla.

No, ellos ya no eran así, extraño, la verdad, pero ya no eran así. Si andaban con ella era por algo.

Resumiendo sus pensamientos, tenía tras de si la mayor del tiempo a tres Slytherin, y no cualquiera, sino los tres mejores amigos del rubio albino que se encontraba en ese preciso momento en la enfermería. Uno de los tres, resulta ser una chica, Parkinson para ser más exactos, que es bastante hormonal pero parece ser tolerable. Los otros dos, ambos entrando en combo ya que muy rara vez los veía separados uno del otro. Uno, Nott, bastante callado pero observador como nadie más, quizá como Luna, pero jamás sería capaz de comparar a su dulce e inocente amiga con la viperina serpiente de Nott. Y el otro, un moreno, italiano, bastante seguro de sí mismo, encantador, molesto y de ese tipo de chicos que con tan sólo unas pocas sílabas ya logran sacarte de los cabales. Si, un extraño trío. ¿Pero quién era ella para juzgar si se había hecho mejor amiga de un niño de gafas con una cicatriz en forma de rayo en su frente, con una fortuna, aún intacta en el banco, y con complejo de héroe, y de un pelirrojo bastante impulsivo, temperamental y bastante estresante? Si, ella no tenía ningún chance de criticar la amistad de las serpientes, sólo mantenerse a raya y ser amable, justo como lo llevaba haciendo hasta esos momentos.

Suspiró al darse cuenta que ya había llegado a la sala común sin haberse percatado de ello y se dispuso a ir a su habitación y dormir un poco cuando notó una lechuza negra como la noche esperando afuera de la ventana.

Al principio sonrío anchamente imaginando que era la respuesta de alguno de sus dos mejores amigos, pero luego desechó esa idea al darse cuenta de que era muy poco probable que la respuesta de sus amigos le llegara el mismo día en que envió las cartas. Frunció el ceño curiosa y dejo entrar al ave que en cuestiones de segundos ya se había marchado nuevamente.

La castaña alzó una ceja ante la impecable caligrafía que se encontraba en el sobre. Si, definitivamente no de sus amigos.

Hermione Granger

La castaña abrió el sobre picada por la curiosidad y comenzó a leer las cortas líneas que allí se encontraban.

Seguro te habrás quedado algo inquieta por mi arrebato en la cena y lo siento.

Pansy dice que fue mala idea eso de "chantajearte" pero tómalo sólo como una póliza, sólo por si acaso te niegas a ayudarme.

No lo dije frente a ella para que no armara una escena, pero no estoy dispuesto a obtener un no por respuesta, así que me veré obligado a hacer lo que sea necesario para que me ayudes.

Sin nada más que aclararte, sería agradable y conveniente que nos viéramos en media hora cerca de las cocinas.

Theo Nott

La castaña volvió a guardar la carta en su sobre y parpadeó un par de veces insegura de que pensar.

Estaría mintiendo al decir que no sentía una enorme y colosal curiosidad hacia el pedido del castaño, más estar fuera de la sala a horas no permitidas no le apetecía en lo absoluto. A pesar de que el peligro ya había pasado, no podía evitar seguir sintiéndose incómoda con estar solas en lugares oscuros y más aún cuando se está prohibido.

Suspiro luego de unos minutos sabiendo que su parte menos racional había ganado, otra vez, y que en cuestión de minutos se encontraría con Nott.

Al chequear su reloj y ver que habían pasado como unos veinte minutos desde que recibió la carta se encaminó hacia el lugar que Nott le había indicado preguntándose si estaba yendo muy temprano o muy tarde.

Al ver la figura de un alumno alto con uniforme claramente perteneciente a Slytherin supo que estaba a tiempo y no pudo evitar sentir una irracional oleada de alivio

─ Granger – saludó el castaño al percatarse de la Gryffindor acercándose a su punto de encuentro.

─ Nott – respondió ella abrazándose a sí misma en un vago intento de darse un poco de calor.

─ Se bien que no estás encantada con la idea de reunirte aquí a estas horas conmigo, pero es el único lugar y hora en el que puedo asegurarte que nadie me escuchara.

La castaña enseguida alzó una ceja escéptica. ¿Qué podría ser tan importante y secreto como para citarla a esas horas sólo para que nadie más escuchase? De inmediato comenzó a sentir los nervios aflorar en ella. Había sido tonto, si, ella había sido tonta. Mira que ir al encuentro de un Slytherin en el medio de la noche, sola, si…claramente no una de sus mejores ideas.

─ Tranquila, no te haré nada malo – informó el castaño sintiendo sus nervios – Pensé que con el tiempo que hemos pasado juntos últimamente te darías cuenta que no soy así – no pudo evitar agregar.

─ Si…lo siento, es sólo que…¿y mi maletín? – preguntó dándose cuenta de la falta de dicho objeto. Inmediatamente los ojos del Slytherin perdieron todo brillo de diversión y se pusieron serios.

─ Granger – carraspeó un poco para aclararse la garganta – Como bien ya debes saber, mucha de las familias de los ex-mortífagos y alumnos de mi casa sufrieron grandes pérdidas, debo chequear si ya sabes de la pérdida de Blaise y la mía – al ver que la castaña asentía, prosiguió – bien, he…llegado a la conclusión de que el ministerio ha estado malinterpretando algunas cosas – al ver como la castaña fruncía el ceño confusa suspiró – verás, mi madre fue encontrada muera en mi casa, yo vi el cadáver, todos lo vieron, de hecho si no me equivoco hay una perturbadora foto de el en el profeta de hace unas semanas…en cambio de mi padre, a él lo tomaron por muerto – dijo y la castaña que hasta esos momentos se encontraba claramente tensa por el rumbo que tomaba la conversación frunció aún más el ceño.

─ ¿Qué quieres decir con "tomaron" por muerto? – preguntó a pesar de que una parte de su cabeza le decía que ya sabía exactamente a lo que el chico se refería.

─ Al haber encontrado a mi madre muera en mi casa luego de dos semanas de desaparecida, llegaron a la conclusión de que mi padre, quien también llevaba el mismo tiempo de desaparecido, había sido asesinado de la misma manera que mi madre, más que su cadáver había sido desechado, y mantuvieron abierto el caso por dos semanas en espera de algún indicio que probara lo contrario, más al no haberlo decidieron catalogar a mi padre como muerto…

La cabeza de la Gryffindor estaba dando vueltas y se estaba comenzando a sentir mareada. Todo ese asunto era confuso, pesado y nada cercano a su gusto. Cuando el chico le había hablado de un favor había pensado en alguna clase de estupidez o truco maligno típico de un Slytherin, más no se había esperado nada como lo que estaba insinuándole en ese momento.

─ ¿Qué te hace pensar que realmente tu padre no está muerto? – hizo la pregunta clave y vio como el chico sacaba un sobre de su bolsillo y se lo entregaba.

─ Esto me llego el mismo día en que se dio a conocer en el profeta la muerte de mi padre, si lo lees por encima no encontrarás absolutamente nada fuera de lo común, unas cuantas palabras de condolencia y otras banalidades – dijo restándole importancia y al ver que la chica alzaba la vista del sobre para mirarlo, aclaró – pero… la caligrafía…es diferente a cualquier otra, y recuerdo en sexto, en runas haber visto de especies de códigos y me puse a rebuscar entre la propia carta, no encontré al principio nada fuera de lo común, pero luego me di cuenta de que las "e" tienen una forma algo peculiar…se que la he visto en algún otro lado, más no puedo recordar exactamente en donde – la castaña asintió comprendiendo más o menos de que se trataba todo el asunto.

─ Así que…quieres que lo descifre – no sonaba como una pregunta, si no como una afirmación y el castaño asintió - ¿pero por qué me lo pides a mí en vez de a un profesor o al ministerio? – preguntó.

─ Eres la bruja más inteligente de la clase, según dicen por ahí, incluso de nuestra generación, me pareció adecuado utilizar tus conocimientos para esto, sé que te encanta un buen misterio, además…no le confiaría esto a un profesor, me plantearía inmediatamente manejarlo con el ministerio, y es exactamente lo que trato de evitar, no confío en ellos – se limitó a decir y la castaña asintió sumergiéndose unos minutos en sus pensamientos.

─ ¿Y por qué me lo estás confiando a mí? – rompió el silencio la castaña debatiéndose en sentirse aturdida o honrada.

─ Me pareció correcto, no te conozco…no mucho todavía, pero Pans parece haber agarrado un gran cariño en ti…más no es por eso, tenía planeado pedirte el favor con o sin póliza – confesó con una sonrisa burlona.

─ ¡Mi maletín! – recordó de pronto la chica para luego fruncir el entrecejo – lo quiero.

─ Y lo tendrás, a su debido tiempo – le tranquilizó el castaño.

─ No, verás Nott… yo lo hubiese hecho sin tu método poco agradable de chantaje, y ahora es mi método de chantaje – confesó con una pequeña sonrisilla – sin maletín no hay favor – dijo encogiéndose de hombros y el castaño entrecerró los ojos preguntándose si estar enojado con ella por tratar de pasarse de lista o estar sorprendido por sus métodos poco Gryffindor.

─ Vale, tendrás tu maletín – dijo y la chica sonrío – pero…sólo después de que me hayas asegurado de que hay algo tras esto – dijo y al ver la confusión de la chica, explicó – ya sé que me dijiste que lo harías, pero quiero que busques entre tus libros, en tu cabeza, que se yo, que me asegures que no son solo suposiciones mías, y ahí te lo daré.

─ ¿Y qué pasa si son sólo suposiciones tuyas? – preguntó la castaña refiriéndose a su maletín perdido.

─ Te lo devolvería, tranquila – sonrío más calmado. Comenzaba a ver el afán, misterioso, pero aun así existente de su rubio amigo por la chica – Es hora de dormir – dijo a modo de despedida alejándose del lugar satisfecho con los resultados.

─ ¡Hey! – le gritó la leona haciendo que el chico volteara - ¿Qué si ese maletín es de crucial importancia para mí? – preguntó algo cabreada.

─ ¿Te morirás si no lo tienes en las próximas 24 horas? – preguntó el castaño con una ceja alzada y la Gryffindor suspiró negando con la cabeza – Entonces no veo problema alguno – se limitó a decir dándole una típica sonrisa burlona para luego alejarse ajeno a la furiosa mirada de la chica a sus espaldas.

Si, las serpientes pueden cambiar de piel, más eso no significa que la esencia en si de la serpiente se haya ido.


Chicas lo siento por la tardanza, he estado ocupada, así que quizá tarde un poco en subir capítulos. Disculpenme.

Como recompensa les voy a dar la oportunidad a una de que cree un escenario, nada drástico, no besos entre Draco y Hermione, no todavía.

No saben cuanto odio un fic apresurado, no han pasado ni 5 capítulos y ya los personajes están totalmente enamorados y planeando casarse, bueno, supongo que eso depende del punto de vista de cada persona, en fin. Preferiblemente que no fuera de los personajes principales. Verán, el punto es que me digan que pareja les gustaría ver y cual no, que me dijeran alguna escena que quisieran que escribiera. Estoy abierta a opiniones, y la que me guste más la tomaré bastante en cuenta en un capítulo futuro. Adelante, diviértanse. Por cierto, siempre me encanta saber que canción les gustaría para el próximo capítulo.

Aquí les dejo un pequeño adelante:

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No sabía que Nott fuera tu tipo

¿Qué? – parpadeó varias veces confundida preguntándose de que demonios le hablaba.

Te veías bastante amigable con él – observó el Slytherin encogiéndose de hombros y la chica boqueó un par de veces incapaz de encontrar las palabras exactas para expresar sus pensamientos.

¿Y a ti que te importa? – escupió finalmente obteniendo una simple sonrisa burlona como respuesta - ¡Eres insufrible! – suspiró enojada.

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REVIEWS, REVIEWS, REVIEWS.