Disclaimer: Los personajes no son míos . Son de la fantástica J.K Rowling .
Wonderland
─ Pansy ¿qué demonios hacías en ese lugar? Tú sabes que está embrujado – reclamó el moreno a su amiga, causando que tanto la aludida, como el castaño rodaran los ojos y una rubia de ojos soñadores, ladeara la cabeza intrigada.
─ Por Merlín Blaise, sabes bien que esas son tonterías – bufó la morena
A veces su amigo podía ser bastante inmaduro. Claro, nunca admitiría en voz alta que realmente a ella le aterraba aquel lugar. No al menos que estuviese buscando que Theo se burlara de ella por semanas y probablemente le contara Draco, llevando la burla a varios meses de tortura.
─ Puede que te parezcan tonterías, pero tienes que admitir que se ve bastante escalofriante – añadió la última parte tras mirar de reojo el oscuro callejón del cual había salido su amiga.
La pelinegro también volteó a mirar dicho lugar, pero por razones totalmente diferentes. Quería saber si aquel hombre, indudablemente, un Weasley, seguía ahí. Sin embargo se decepciono al ver que no era así.
La chica frunció el ceño preguntándose por qué demonios le importaba si aquel pobretón se encontraba allí o no. No es como si lo fuese a volver a ver…y de no ser así, tampoco es que le volvería a dirigir la palabra voluntariamente.
─ Pans ¿estás bien? – preguntó el castaño al notar el rastro de lagrimas que le quedaban a s amiga.
La aludida salió de su ensimismamiento y enfocó su atención en sus amigos y ….¿Lovegood?
─ Si Theo ¿por qué no habría de estarlo?
─ ¿Cómo que por qué? – frunció el ceño el castaño preocupado por su amiga.
─ A mi se me ocurre dos buenas razones, Potter y Weasley – siseó el italiano con una combinación de burla y enojo. Aún no perdonaba al pelirrojo y así el mismo Salazar lo intentase evitar, se encargaría de hacerle pagar.
─ Oh – musitó la chica sorprendida. ¿Cómo se había olvidado de aquello? Después de todo era la razón por la que salió llorando a aquel escalofriante lugar.
Un Weasley me hizo olvidar momentáneamente de otro Weasley – pensó con burla dándose cuenta de lo irónico de la situación
─ Si…estoy bien chicos – murmuró la slytherin sintiéndose conmovida por la preocupación de sus amigos y un poco triste recordando el incidente.
Tanto Theo como Blaise la miraron suspiciosamente. Conocían de sobra a su amiga para saber que estaba mintiendo, pero aunque sea no estaba hecha un desastre como temían que estuviese.
La charla sentimental tendría que esperar, probablemente.
─ Pans – empezó a decir el moreno, pero se vio interrumpido por un quejido proveniente de la rubia a su lado ─ ¿Qué sucede Lovegood?
─ Olvidé algo en la tienda – dijo con un ligero puchero que a cierto castaño le pareció bastante adorable. No es que lo fuese a admitir jamás en voz alta. Ni siquiera le gustaba admitirlo en sus pensamientos.
─ ¿Qué se te olvido? – preguntó Pansy agradecida con la Ravenclaw por desviar la atención hacia ella.
─ Mi varita – dijo inocentemente, sin darse cuenta de la mirada de incredulidad que le dedicaban los demás.
¿Quién, por el nombre de Merlín, se le olvida su varita por ahí?...Sólo Lovegood – pensaba el italiano divertido.
Al ver que la chica se alejaba del grupo, el moreno le gritó.
─ ¡Eh! ¡Lovegood! ¿A dónde vas?
─ A recuperar mi varita obviamente
En cualquier otra persona, aquella respuesta hubiese sonado sarcástica e insultante, pero con los grandes, sinceros y transparentes ojos de la rubia, era imposible pensar aquello.
─ Oh Lovegood, no temas, mi querido amigo acá presente te acompañará – dijo con una sonrisa maliciosa, palmando los hombros del susodicho, quien se encontraba mentalmente maldiciendo a su "amigo"
¿Qué se suponía que intentaba y por qué su amigo no borraba aquella estúpida sonrisa de su cara?
─ Claro Theo…¿no irás a dejar que Lovegood vaya por ahí sola sin varita, no? – intervino, aparentemente inocente, la morena, pero el castaño la conocía demasiado como para saber que detrás de aquella fachada inocente, la morena estaba divirtiéndose a su costa.
Y la verdad era que si. La chica no era tonta, había notado la tensión que emanaba su amigo cada vez que estaba cerca de aquella excéntrica Ravenclaw. Allí había algo y se encargaría de descubrirlo.
El aludido al verse acorralado, suspiro derrotado y asintió.
Claro, no es como si realmente fuese a dejar que Luna anduviera sola por ahí y desarmada.
Merlín sabría lo que podría pasar. No es que dudara de sus habilidades, la había visto combatir antes y para parecer tan inocente, la chica si que sabía pelear. Sólo que le preocupaba su fácil capacidad de distraerse, estaba seguro que entre los Muggle había un nombre para aquello…Trastorno algo.
─ Vamos Lovegood – dijo indicando con la mano que le guiara el camino. Y la chica accedió, dejando atrás a dos Slytherin quienes cargaban sonrisas burlonas muy similares.
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El niño-que-vivió iba repasando en su mente la conversación que minutos atrás había sostenido con el menor de los Malfoy, mientras hacía su camino de regreso a la Cabeza de Puerco, donde estaban sus amigos.
La verdad era que tenía muchas cosas en la cabeza, incluso más de lo que en todos sus años de Hogwarts y el año de la Guerra, había tenido y aquello era mucho decir, considerando que había pasado todo ese año dividido entre la búsqueda de los Horrocruxes, tener visiones de Voldemort y tener que derrotarlo, procurando que ningún ser querido resultase herido.
Había sido muy iluso de su parte, pensar que una vez culminada su misión, podría ser un adolescente normal sin tantas preocupaciones.
Más bien todo lo contrario.
Entre prepararse como auror, en cierta forma, con desventaja frente al resto de sus compañeros, ya que no había culminado sus estudios de Hogwarts. Estaba absolutamente seguro que le habían ofrecido el puesto sólo por ser el "salvador del mundo mágico" y a Ron por ser su mejor amigo. Sin embargo trataba de no pensar mucho en ello para no dejar que le molestase.
Bien sabía que podía retomar sus estudios cuando él quisiera, no obstante no deseaba para nada, pasar más tiempo del estrictamente necesario en aquel castillo que tan malos recuerdos le traía. Simplemente no podía pretender que todo estaba bien y asistir a clases regularmente, cuando en realidad nada estaba bien para él, ya que con cada muerte de algún ser querido durante todo el fatídico tiempo de Guerra, una parte de él moría.
¿Cómo podía pretender que todo estaba bien cuando tantas personas habían muerto por su culpa? Sabía que Hermione siempre le reprendía por hacerse el mártir, pero para él era la verdad.
Ted, Fred, Moody, Tonks, Remus, Sirius, sus paps, Snape…
También tenía que preocuparse por ser padre a tan temprana edad. A pesar de que Teddy era solamente su ahijado, este lo veía como su figura paterna, ya que se la pasaba la mayor parte de su tiempo en casa de Andromeda ayudándola a cuidar al bebe, ya que aquello era una gran carga para una sola persona y más aún para una persona que es solamente una sombra de lo que solía ser, destrozada por la pérdida de tantos seres queridos, su hija, su yerno, su esposo…Harry estaba seguro que de no ser por el pequeño Teddy, Andromeda se hubiese derrumbado.
También estaban los Weasley, totalmente destrozados y separados por la muerte de Fred, en especial la señora Weasley y George. Era tan grande la desolación y tensión dentro de la Madriguera, que Harry se vio obligado a mudarse de allí (lugar en el que llevaba viviendo desde la culminación de la Guerra) e irse a vivir mitad en casa de Andromeda, mitad con Ron y su papá.
No estaba orgulloso de su decisión, pero no tenía a donde más ir, ya que Grimmud Place era otro lugar que prefería evitar por todos los recuerdos que le traía y pedirle a Hermione el favor de darle alojo en su casa le parecía imprudente. Merlín sabía que su amiga necesitaba su privacidad para llorar todos los traumas de la Guerra y la pérdida de sus padres. Una vez culminada la Guerra, no había logrado ubicarlos para recuperarles su memoria, por lo que los Granger andaban por ahí, quizá vivos, quizá no, sin recuerdos de tener una hija.
Luego estaba Sirius y sus papas…el haberlos visto a ellos, junto con Remus, gracias a la Piedra de la Resurrección, le había dado una tremenda fuerza en la Batalla Final, más una enorme desolación después. Cómo añoraba poder estar con ellos, tener el cariño incondicional de sus padres, el poder confiarle sus secretos, escuchar las historias de su padrino, el poder aprender y llegar a conocer más de Remus…
Nunca había tenido contacto directo con sus padres, pero al lograrlo gracias a la Piedra, le dejó con un sentimiento de anhelo más fuerte que nunca. Cómo deseaba poder refugiarse en los brazos de su madre y llorar, llorar por toda la presión a que a lo largo de los años había caído sobre sus hombros.
Luego Snape…nunca se hubiese imaginado llorar por la muerte de su profesor de pociones, sin embargo, al haberse enterado de la verdad y de todo el dolor que el hombre sufrió or culpa de su papá y de él mismo, lo hacía sentirse responsable y culpable por haberle tratado tan mal. Daría todo por tener una segunda oportunidad y llegarle a conocer, o por lo menos por tener la oportunidad de agradecerle por todo.
Por otra parte, no podía evitar cuestionarse por la relación entre su antiguo enemigo de la infancia y su mejor amiga. La verdad es que desde que los vio interactuar, que se introdujo en la mente de su amiga, desde que conversó con el rubio y con la numerosa cantidad de cartas que compartió con el Slytherin durante las vacaciones, sabía que había algo entre ellos.
¿Quién lo diría?
A pesar de no conocer toda la historia, deseaba que tuviese un buen final para los dos. Cada vez que hablaba con el albino, se daba cuenta que realmente el Slytherin no era tan malo como pensaba y que realmente le importaba Hermione, sin importar que tanto se esforzara en negarlo.
Otro tema que le carcomía la cabeza era su relación con Ginny, la cual cada vez decaía más. No es que ya no la amase porque Merlín sabía que aquello era mentira, sino que habían pasado demasiadas cosas entre ellos, lo cual fue debilitando la relación. En un principio todo había sido emocionante, excitante, mágico, desde el inicio de sexto había comenzado a mirarla con otros ojos y para su sorpresa la pelirroja correspondía sus sentimientos.
No es que fuera tonto, él sabía que la chica tenía sentimientos por él desde la primera vez que se vieron, sin embargo esperaba que con el paso de los años se hubiera debilitado, después de todo, era un simple enamoramiento de niña pequeña.
Sin embargo no fue así. Lo poco que duró la relación, antes de que tuvieran que terminar por la seguridad de la pelirroja, fue perfecto.
Luego pasaron todos aquellos días en la tienda de acampar, donde frenético escuchaba la radio rogando que el nombre de la pelirroja no saliera entre la lista de los caídos. Había pasado demasiadas noches en vela preocupándose por ella.
Luego de la Guerra había decidido volver a intentarlo, no obstante con la muerte de Fred, nadie en la familia volvió a ser el mismo. La pelirroja se la pasaba taciturna y oscura y justo en esa época que ella más lo necesitaba, fue cuando Harry la abandonó, huyendo cobardemente de la Madriguera, sintiéndose incapaz de seguir aguantando ese aura de melancolía.
La verdad es que no sabía cómo ser un buen novio y darle todas aquellas cosas que la chica necesitaba. Demonios, si ni siquiera podía darle algo tan básico como su apoyo…
La pelirroja se merecía algo mejor, no su enamoramiento de la infancia. Era momento que la chica entendiera aquello.
Además, realmente Harry también necesitaba algo distinto, alguien con quien poder ser, sin temor de decir algo incorrecto, alguien con quien le saliera natural eso de ser buen novio, alguien que cuando lo necesitara, él realmente estuviese dispuesto a estar allí para ella.
Si, Ginny necesitaba alguien mil veces mejor que él.
Sólo que no sabía cómo hacérselo entender sin perder su amistad, la cual era sumamente preciada para él.
Vaya héroe – pensó con desprecio hacia si mismo imaginándose lo que pensarían todos aquellos que parecían admirarlo, si se enteraran que podía llegar a ser tan mala persona….
Por último estaba lo que había averiguado sobre Lavender, bajo petición de Hermione….
Por Merlín, no quería ni pensar en ello.
El azabache dejó a un lado la marea de pensamientos que lo atacaba, al encontrarse nuevamente con sus amigos en la Cabeza de Puerco.
Sin embargo frunció el ceño al darse cuenta que Hermione no estaba y que el ambiente entre su mejor amigo y su novia se encontraba sumamente tenso.
─ ¿Quién murió y no me aviso? – intentó bromear el pelinegro ganándose miradas iracundas por parte de los dos hermanos.
Claro….mal chiste.
Últimamente estaba hecho un desastre, no hallaba que palabras decir cuando se encontraba alrededor de Ginebra, se sentía un torpe a su alrededor. La verdad era que la culpa por no haber estado allí para ella cuando más lo necesitaba, lo estaba matando. Y no solo eso, sino también la culpa de estar pensando en terminarle cuando ella aun claramente se encontraba en estado vulnerable.
Porque a pesar de que fuese un terrible novio en muchos aspectos, podía decir con seguridad que conocía a la pelirroja y sabía que tras aquella máscara de fingida jovialidad, la chica se encontraba devastada. El haber perdido a Fred había dejado una cicatriz en ella que quizá jamás sanaría. En ella y en el resto de los Weasley.
─ Pregúntale a Ron – bufó la susodicha mientras rodaba los ojos ante la expresión iracunda de su hermano.
La verdad es que a veces no lo soportaba. Lo amaba tanto como le sacaba de quicio. Era de sus hermanos, el más bocotas, infantil, irascible e inmaduro.
No es que Parkinson fuera santa de su devoción, sin embargo, había observado como su amiga castaña parecía haberla aceptado de buena fe, como la Slytherin parecía genuinamente preocupada por el bienestar de Hermione, como la serpiente ya no paseaba por los pasillos regodeándose de su fortuna, sino más bien de una manera más apaciguada, tranquila, sin rozar tampoco la humildad. No había que exagerar.
Además, el tan sólo hecho de haberse atrevido a disculparse ya hablaba bastante de ella.
Así que, si, la menor de los Weasley la respetaba. No le agradaba, pero la respetaba. Y eso que le había dicho su hermano había sido de muy mal gusto, incluso para una Slytherin.
¿Cómo podía tratar de esa manera a una chica? ¿Cómo podía decirle cosas tan crueles? ¿Qué acaso no se daba cuenta que sonaba justamente como un Slytherin prejuicioso?
No es que no entendiera su enojo, porque muchas veces la chica sentía rabia hacía con los Slytherin, simplemente por ser ellos, por pertenecer a una casa llena de mortífagos. Mortífagos que mataron a su hermano. Sin embargo….aquella no había sido la manera correcta de hablarle.
Si no quería aceptar sus disculpas, pues bien, le pudo haber pedido que se largara, sin la necesidad de los insultos de por medio.
A veces Ronald era un bruto. Y realmente no sabía cómo hacérselo ver sin que se pusiera iracundo con ella también acusándole de traición y quién sabe cuántas estupideces más.
No se había parado de la mesa simplemente porque no le apetecía dejar a su hermano por ahí campante…quería que sintiera su mirada acusadora por el resto del día hasta que se sintiera culpable, si es que aquello era si quiera posible. Además, necesitaba quedarse, quería pasar un rato con su novio.
─ ¿Y Hermione? – fue lo primero que se le ocurrió preguntar al niño-que-vivió viendo que los dos hermanos parecían enfrascados en una guerra de miradas que él conocía muy bien y que gritaba "pelea" por todos lados. Cosa que quería evitar.
Ya había tenido bastante del carácter Weasley por toda una vida, todo gracias a Ron y sus últimas semanas de quejas con respecto a la inexistente pero sospechosa relación entre su amiga castaña y el albino Slytherin. No necesitaba más peleas por parte de Ron. Ni de Ginny siendo honestos. La chica tenía un carácter que superaba al de Ron e igualaba al de su madre.
─ Esa traidora se fue tras la rastrera de Parkinson – musitó el pecoso claramente enojado y enseguida la pelirroja hizo un sonido de frustración con su garganta, lo suficientemente alto como para llamar la atención de varias mesas cercanas.
─ ¡Por Godric, Ronald! ¿Encima llamas traidora a Hermione? ¿Alguien más a quien tengas ánimos de insultar hoy? – preguntó con una ceja alzada, claramente cabreada.
El de gafas miraba la escena sin entender nada, pero al ver como su amigo se ponía cada vez más rojo supo que debía intervenir antes de que causaran un espectáculo y Aberforth terminara echándolos de allí.
─ ¡Chicos! ¿Alguno sería tan amable de explicarme qué paso?
El pecoso sólo gruñó unas pocas palabras inentendibles bajo su aliento y la pelirroja bufó con sorna.
─ Lo que mi querido hermanito está tratando de decir, es que es un tremendo capullo que se comportó como un idiota prejuicioso y que insultó colosalmente a una chica – al ver que su hermano iba a refutar, agregó ─ Cosa que está mal, sin importar de qué casa provenga dicha chica.
El pelinegro asintió alentando a la Gryffindor a que continuara, sin embargo ya se hacía una vaga idea de lo que había ocurrido. Malfoy se lo había advertido.
Parkinson se sentía terriblemente culpable por lo ocurrido durante la Batalla Final, así que muy probablemente habría querido ir a disculparse y Ron reaccionó de la peor manera, cosa que no le extrañaba en lo absoluto, considerando cuán volátil era su pelirrojo amigo y sobre todo esos últimos días con todo el tema de Hermione.
─ Parkinson, Nott y Zabini se nos acercaron, Parkinson nos pidió disculpas por haberte querido entregar a Voldemort, dijo que no pensaba racionalmente, que se alegraba que todo haya salido bien, etc, y Ronald aquí presente la atacó verbalmente diciéndole un montón de cosas que acabaron resumiéndose en que era un, y cito "asqueroso intento de ser humano" – escupió lo último con asco.
El niño-que-vivió suspiró debatiéndose entre sentirse culpable, asqueado o frustrado.
Realmente Ronald necesitaba, lo que en el mundo muggle llamaban, un programa de control de ira. Un día acabaría hiriendo a alguien que de verdad le importe y aquello lo destruiría a la final.
Se sentía culpable por no haber previsto que una situación como aquella podría suceder, después de todo Malfoy le había contado sobre la culpabilidad de la chica, era de esperarse que tarde o temprano quisiera pedir disculpas. Solo que pensaba que iba a ser directamente a él y no a sus amigos.
No obstante también se sentía asqueado, aquellas palabras habían sido sumamente duras, inclusive para una Slytherin, tal como lo había dicho Ginny. Además la chica sólo estaba disculpándose….
─ Pareciera que la estuvieses defendiendo – acusó el pelirrojo a su hermana quien enseguida bufó crédula ─ Te recuerdo que fue ella quien quiso entregar a tu novio a Voldemort
Ante la mención de la palabra "novio", ambos se tensaron un poco en sus asientos.
La verdad y para ser brutalmente honestos, la pelirroja comenzaba a sentir que aquella palabra le quedaba grande a su relación con el niño-que-vivió, pero aún mantenía la esperanza de que sólo fuesen imaginaciones suyas.
─ Ronald – intervino Harry ─ Parkinson pidió disculpas, que es lo importante. Además, yo ya la había perdonado desde hace tiempo, sólo que ella parece no saberlo. Así que asumo mi culpa en esto, si yo le hubiese hecho saber que no tenía que sentirse mal por sus acciones del pasado, ella no se hubiese llevado el disgusto de afrontar tus insultos
El pelirrojo escuchaba a su amigo con la boca bastante abierta, lleno de indignación y asombro
─ ¿Qué acaso todos se han vuelto locos? – gritó llamando la atención de muchos a su alrededor. Sin embargo no le importó, la indignación era muy grande ─ ¿Qué les dio a todos por defender a las malditas serpientes? Primero Hermione, luego ustedes dos ….. me dan asco – dijo esto último con un gruñido y luego se alejó del establecimiento dando grandes zancadas, dejando a una pelirroja y un peli negro sumidos en silencio.
Bien, era hora de hablar.
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─ ¿Estás bien, Pans? – preguntó con cariño un italiano a su amiga, mientras caminaban de regreso al castillo. Habían pasado unos largos minutos en silencio desde que Theodore y Lovegood se habían ido, cada uno sumidos en sus pensamientos.
El italiano imaginándose formas, bastante creativas, de asesinar a Weasley mientras dormía y la morena algo molesta consigo misma por haber dejado que aquellas frías palabras le dolieran tanto y por haberse mostrado débil, frente, no 3, sino 4 gryffindors. Porque estaba segura que aquel molesto pelirrojo Weasley, cuál quiera que fuese su nombre, había sido Gryffindor.
Maldita sea Pansy, pareces una Hufflepuff – se recriminó por décima vez la chica.
─ Si – se limitó a contestar la chica, más al ver la expresión seria de su amigo, rectificó ─ Vale, he estado mejor….Pero, por un lado, al menos ya me disculpé con ellos, sólo me falta Potter – al ver como su amigo iba a refutar, se apresuró a agregar ─ Y si, lo haré Blaise, no me importa que me digas que no hace falta. Yo necesito hacerlo. Por mi misma, ¿entiendes? – preguntó esto último con cariño tratando de calmar a su amigo.
Estaba sumamente conmovida por la genuina preocupación de sus amigos por ella, sin embargo necesitaba que se calmaran antes de que cometieran alguna imprudencia, como matar gente con cabellera naranja/roja.
Aunque para ser honestos, aquello sonaba tentador.
El italiano suspiró sabiendo mejor que nadie que cuando a su amiga se le metía una idea en la cabeza, no había forma de sacársela.
─ Está bien Pans, si es lo que necesitas para ser feliz, entonces hazlo. Sabes que siempre estaré a tu lado para todo – agregó mientras la abrazaba por los hombros y ambos seguían el camino hacia Hogwarts, sin saber que pensaban exactamente en lo mismo.
La última vez que el Slytherin le había dicho aquellas palabras. El día que terminaron su relación.
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─ ¿Estás segura que eso es lo que quieres? - le cuestionó el italiano a su novia, ambos dentro de una sala quirúrgica en St Mungo's.
La Slytherin cerró los ojos tratando de frenar las lágrimas que se acumulaban en sus ojos, más al saber que era inútil, soltó un débil sollozo y asintió temblorosa. Se encontraba débil, no había comido ni dormido en 48 horas, además a cada rato pasaban doctores haciéndole estudios y pinchándola, inyectándole, Merlín sabe qué cosas.
─ Está bien Pans….Si… de todos modos, sea cual sea tu decisión, quiero que sepas que siempre estaré a tu lado para todo – dijo el moreno cerrando sus ojos y apretando los puños con frustración contenida tratando de no derrumbarse ahí mismo.
Necesitaba ser fuerte, por él, por ella…
Eran las vacaciones para pasar a sexto, habían pasado todas sus vacaciones juntos disfrutando de su nueva relación. En un principio había sido una especie de charada, jugaban a ser novios simplemente para evitar la soledad. No obstante con el paso de los meses, ambos se encontraron enamorándose uno del otro, por lo que ya no era más un juego.
El moreno recordaba la noche que se dio cuenta que realmente quería a la chica, esa noche se lo había dicho, esa noche hicieron por primera vez el amor. Ambos habían tenido experiencias anteriores, Pansy con Draco y Blaise con miles de chicas, no obstante había sido perfecto.
Después de todo, había amor de por medio. Algo que ninguno había sentido antes realmente.
También recordaba la primera vez que ella le había dicho que lo quería. Había sido semanas después de que él se lo confesara, sin embargo fue igual de perfecto.
Habían pasado días peleándose por estupideces, hasta que un día el moreno había sugerido distanciarse, a lo que la pelinegro había respondido con un nudo en la garganta y por medio de gritos
─ ¿Eres sub normal o qué Zabini? ¿Me piensas desechar a la basura justo cuando conseguiste tu cometido? ¿Enamorarme como una más de esas idiotas chicas que suspiran cada vez que ven al chico, de esas que sienten mariposas en el estómago cuando esa persona las mira, de esas que se derriten con tan solo un beso? – se interrumpió al ver la enorme sonrisa que se abría pasado en los labios de su novio y agregó aún más furiosa ─ ¿Esto te hace alguna gracia, idiota? - esto último lo dijo golpeándole en el pecho.
El Slytherin le dejó golpearlo un rato más, ya que después de todo no le estaba haciendo verdadero daño, hasta que ya no aguanto más y la agarro por las muñecas obligándola a parar sus golpes y a mirarlo.
─ ¿Honestamente? Si – al ver como la mirada de la morena se oscurecía por el enojo, se apresuró a aclarar, aún sin borrar la sonrisa de tonto que se le había formado y que no lograba borrar ─ Es divertido saber que no soy el único al que le pasan todas esas cosas cursis y patéticas propias de un Hufflepuff – ante la confusión de la chica, la acercó más así y antes de fundirse en un pasional beso, le dijo ─ Después de esto retiro todo lo dicho, la única manera que me separe de ti es porque realmente tú lo quieras así, pero ninguna otra pelea tonta podría separarnos. Te quiero idiota – y antes de que pudiera reclamarle por el insulto, la besó. Y la besó y la besó por semanas y meses, disfrutando de su relación.
Todo iba en viento en popa hasta que un día simplemente no, todo se derrumbó.
Todo por culpa de….No, no quería ni pensar mucho en ello. Cada vez que pensaba en aquello se le llenaba la boca de bilis y quería matar a alguien.
Aquello los había destruido a ambos. Su relación, más no su amistad. De hecho su amistad se había vuelto más fuerte que nunca, sobre todo porque ahora compartían un vínculo que la chica no tenía ni con Theo ni con Draco, sólo con él.
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─ Pans – la llamó el italiano
─ ¿Mmm? – respondió la chica extremedamente cansada por todo el día. No habían pasado ni 4 horas afuera del castillo y realmente le parecía como si hubiese pasado una eternidad
─ ¿Cómo le diremos a Draco?
Ante aquella pregunta los dos se quedaron en silencio por un rato, hasta que la Slytherin suspiró y se encogió en el abrazo de su amigo
─ Mierda.
Si, volarían cabezas pelirrojas por doquier.
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Por Merlín, mataré a Blaise cuando lo vea – iba pensando un castaño mientras hacía el recorrido de vuelta hacia la tienda de dulces, acompañado de una rubia soñadora que iba caminando totalmente ajena a los pensamientos homicidas de su compañero.
Ya llevaban 10 minutos caminando en total silencio y se le estaba haciendo totalmente incómodo. No sabía qué decirle a aquella chica tan peculiar. Había algo en ella que le fascinaba y a la vez le hacía ir con cautela. No era como las demás, vaya que no lo era.
No sabía cómo actuar frente a ella y aquello era algo nuevo para él. Después de todo, no se había ganado el título de "play boy" junto a Blaise y Draco, por nada. Todas las chicas del castillo babeaban por él…o bueno, todas las chicas lo hacían. Antes de séptimo y toda la mierda de los mortífagos.
Ahora era solamente una cara bonita, uno más del montón.
Ahora preferían hasta pobretones como Longbotton. Pero honestamente, a Theo le daba igual. De hecho le favorecía. Nunca había disfrutado mucho de las constantes atenciones que le brindaba la población femenina de Hogwarts, a diferencia de sus amigos quienes parecían regocijarse de ello.
La verdad es que el castaño prefería estar en silencio, leer un buen libro, estar con sus amigos, recostarse en la grama frente al Lago, jugar ajedrez o cualquier otro tipo de actividad que no involucrara mucho ajetreo social.
No obstante aquello no significaba que de vez en cuando no sacara a relucir sus encantos y engatuzara a alguna chica, ya sea para llevarla como cita a algún baile o simplemente para divertirse un rato. No era un célibe, por Salazar.
En cualquier otra situación hubiese estado cómodo con ese silencio, pero por alguna extraña razón sentía la imperante necesidad de romperlo.
─ Loveg… -empezó a decir, pero se vio interrumpido cuando vio a un señor correr hacia ellos. Era el mismo señor que estaba atendiendo Honeydukes cuando entraron horas atrás.
─ Luna, que bien que te encuentro – jadeó el señor inclinándose un poco para retomar el aire que había perdido en su aparente trote en búsqueda de la rubia.
─ Señor Gerald – saludó la chica ampliando sus ojos como solía hacer cuando hablaba. Allí estaba otra vez, una de las tantas cosas que le fascinaba al Slytherin de aquella chica. Parecía tan inocente, tan pura….Como si el mal no la hubiese tocado en ningún momento.
Y la envidiaba por aquello.
─ Luna, te estaba buscando, primero, dejaste tu varita en la tienda – le dijo en un leve tono de reproche mientras le tendía el susodicho objeto a la rubia quien musitó un leve "gracias" ─ Luego, un joven paso por la tienda preguntando por ti. En circunstancias normales no me habría molestado en correr a encontrarte a decírtelo, no soy lechuza mensajera – agregó esto último con el ceño fruncido y el castaño se contuvo de decirle algo. No le había gustado como había dicho aquello.
Ni que Lovegood le hubiese pedido que le hiciera el favor. Él solito se prestó para ser "lechuza mensajera"
El castaño sacudió la cabeza preguntándose por qué demonios defendía a la chica y siguió prestando atención al señor en frente de ellos.
─ Pero parecía ser bastante urgente, el chico, este….um….no recuerdo bien el nombre….creo que empezaba por R…¿Rol? ¿Rod? ¿Ron? – empezó a musitar por lo bajo el señor
─ ¿Rolf? – cuestionó la chica y el mago asintió satisfecho.
─ Ese mismo, ya recuerdo, Rolf. En fin, dijo que era importante y que si por favor podías ponerte en contacto con él lo más pronto posible – le tendió una especie de tarjeta con unos garabatos que el castaño, de reojo, no pudo entender ─ Dijo que tu sabrías leer lo que dice aquí – agregó esto último con el ceño fruncido, claramente disgustado por el secretismo.
─ Oh… por supuesto señor Gerald, muchas gracias por darme el mensaje – le agradeció con una cálida sonrisa, la cual le pareció honestamente adorable al Slytherin, quien enseguida apartó aquellos pensamientos de su cabeza.
No era el tiempo ni el lugar para andar pensando en esas estupideces. Tenía cosas más importantes que pensar, como ¿Quién era ese tal Rolf? ¿Qué quería con Loveegod? ¿Qué era aquello tan urgente y secreto que le tenía que decir?
Y por Merlín, ¿por qué le importaba?
─ Nos vemos Luna, no llegues tarde mañana – fue todo lo que dijo el señor, asintiendo levemente hacia el Slytherin, quien le devolvió la señal, para luego alejarse con paso apresurado hacia su tienda.
Los dos estudiantes se quedaron un rato sumidos en silencio, uno todavía cuestionándose muchas cosas y la otra, sorprendida de que el nieto de Artemis Scarmander le estuviese buscando.
Sin haberse dado cuenta, ambos habían llegado ya de vuelta al castillo totalmente en silencio.
Vaya, debe pensar que soy mudo o algo por el estilo – se mofó de si mismo el Slytherin al darse cuenta que no cruzaron ni un sonido en todo el recorrido.
─ Adios Theodore Nott – se despidió la chica emprendiendo camino hacia la Torre Ravenclaw, no sin antes advertirle a su compañero con su típica voz soñadora, aquella que ponía cada vez que hablaba de aquellas criaturas mágicas a las que nadie, excepto ella, podía ver ─ Cuídate de los Torposoplos, hay muchos alrededor de ti – con eso se alejó, dejando atrás a un muy confundido Slytherin quien se preguntaba
¿Qué mierda son unos Torsopolos, Torplosolos, Torposoplos, o lo que fuesen?
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─ Hola – rompió el incómodo silencio que se había instaurado entre los dos.
La pelirroja sonrío ante la torpeza de su novio y cogió su mano entrelazando sus dedos, ajena a la incomodidad del pelinegro.
─ Hola – repitió ella ya sintiendo como el mal humor se le iba. Después de todo, lo que siempre había necesitado era tener a Harry cerca para sonreír.
─ ¿Cómo has estado? – preguntó el azabache rascándose la nuca en un claro gesto de incomodidad, el cual la pelirroja no notó.
─ Bueno….honestamente, he estado mejor – dijo la chica encogiéndose de hombros ─ Las cosas en Hogwarts han estado…no se si decir muy calmadas o muy extrañas – ante eso, el chico alzó una ceja genuinamente interesado. ─ Es decir, no hay trolls amenazando a gente, no hay perros de 3 cabezas, no hay malvados magos queriendo retornar de la muerte para matar a un elegido, no hay un grupo de enmascarados amenazando a nadie, por lo que podríamos considerar un año absolutamente….aburrido – dijo con una pequeña sonrisa, la cual contagió a Harry.
Realmente el sentido de "diversión" de su círculo de seres queridos estaba bien alterado.
─ Pero… - dudó un poco antes de continuar ─ Hermione me matará si te cuento – confesó la pelirroja sintiéndose un poco mal por considerar arrojar a su amiga al fuego, no obstante no le gustaba guardar secretos con Harry. Sentía que le estaba mintiendo.
El de gafas asintió, esperando calmadamente a que su novia continuara, sabía que no era sabio presionarla. Ella misma le contaría las cosas, si así lo deseaba.
Además, realmente quería saber qué era tan interesante sobre su amiga, lo suficiente como para que la pelirroja considerase que la mataría de enterarse que se lo contó.
─ Herms…ha estado juntándose con …. Con los Slytherin – al ver la confusión del chico, explicó ─ No con todos…sólo con un grupito de ellos. Lo más increíble es justamente quienes son esas personas. No te lo creerás – dijo realmente emocionada.
No es que fuese cotilla, pero las pocas veces que contaba chismes, lo disfrutaba. Quién lo diría, quizá si hubiese sido gran amiga de Lavender, la ex novia de su hermano. La Lavender de antes, no la sombra que era hoy en día.
─ Se la pasa con Parkinson, Nott y Zabini
Oh, por supuesto que si lo creía – pensó el azabache con algo burla imaginando cómo reaccionaría su novia y sus amigos de enterarse que había pasado todas las vacaciones mandándose correspondencia con Malfoy y que incluso se consideraba a si mismo como un…colega del Slytherin. Después de todo, sabían bastante uno del otro, lo suficiente como para no poder denominarse como "enemigos" más nunca.
─ ¿Parkinson, Nott y Zabini? – reiteró el chico, y la pelirroja asintió dándole la razón ─ ¿Y Malfoy? – preguntó confundido el chico.
Suponía que si la chica hacía migas con ellos era por el rubio….¿o se equivocaba?
─ Eso es lo curioso….ellos dos parecen todavía no llevarse nada bien, se la pasan discutiendo ─ ante la expresión de cautela que puso su novio, aclaró ─ No con insultos como los de antes Harry…sino simplemente parecen tener asuntos sin resolver los cuales ninguno de los dos parece querer discutir en ningún momento cercano. Realmente es extraño. A veces se están peleando como perro y gato, lo cual es extraño, considerando que aparentemente se lleva bastante bien con el resto de los amigos del rubio, y a veces parecen preocuparse el uno por el otro….Hace unos días Malfoy estuvo en la enfermería – ante el ceño fruncido de su novio, aclaró ─ Neville.
Ante esto, el niño-que-vivió sonrío. El pobre Neville ¿quién no había pasado aunque sea una noche en la enfermería gracias a él? Aquella debería volverse el ritual de iniciación del castillo.
─ En fin…Hermione realmente lucía preocupada por el bienestar del hurón botador, a pesar de que intentara disfrazarlo. Días antes de eso armaron una escenita en el comedor, luego se volvían a tolerar, luego los dos parecían de mal humor y así van. Dan dolor de cabeza.
Si, le estaba contando algunas cosas trascendentales a su novio sobre la dinámica entre Hermione y el Slytherin, no obstante no le contaría lo que la Gryffindor le confío la noche del banquete. Eso sería traicionar su confianza y jamás lo haría. Ni por su novio.
Sólo le contaba aquello para entablar conversación, en un vago intento de dejar atrás la incomodidad que siempre parecía instalarse cuando los dos se quedaban solos.
─ ¿Ron sabe todo esto? – preguntó el chico, comenzando a preocuparse por ello. Si el pecoso se enterase de todo eso, se desataría otra Guerra. Y no estaba seguro si volarían cabezas pelirrojas o cabezas albinas.
─ No….no lo creo – musitó la chica ─ Es decir, se debe hacer una leve idea de algunas cosas, ya que Hermione defendió a Parkinson y se fue tras ella, no obstante no creo que sepa nada más a parte de eso….¿Te podrías imaginar que se entere? ….¿Quién lo aguantaría? – preguntó con humor.
─ Si…sería ideal que no se enterara…por lo menos no ahorita que anda tan sensible…necesita más tiempo para recuperarse de…todo – dijo lo último mirando de reojo a su novia, sintiendo otra vez como lo golpeaban olas de culpabilidad.
Si, Ron no era el único que necesitaba más tiempo para recuperarse…también lo necesitaba Ginny.
La pelirroja asintió de acuerdo con el Gryffindor y se sumieron en silencio por un largo rato, hasta que la chica decidió romperlo, algo incómoda.
─ Harry – el aludido enfocó su atención en ella ─ ¿Y tú? ¿cómo has estado?
No he sabido nada de ti, ya no me escribes – quiso agregar, más no lo hizo por no querer discutir. Pero la verdad es que le dolía. No sabía qué había pasado que hiso que el chico se fuese distanciando cada vez más de ella.
Le dolía recordar como en el inicio de su relación todo era color de rosa (lo más color de rosa que se podía, considerando que estaban en una época de Guerra), el chico era dulce y atento con ella, un poco torpe, si. Pero eso lo hacía adorable.
Recordaba la mirada del pelinegro el día que lo volvió a ver luego de meses de separación. Recordaba el anhelo y deseo que había visto en sus ojos. Recordaba como en medio de la Guerra la había besado y dicho que la amaba.
Y luego…nada. Poco a poco se fue distanciando. En un principio estaba ahí, a su lado. Sin embargo se sentía como si no lo estuviese. Quizá su cuerpo estaba ahí, pero su alma no.
Ya luego ni siquiera estaba. Simplemente se desaparecía y aparecía a ratos. La visitaba un fin de semana si, otro no. Y la verdad era que aquello le dolía demasiado. Después de todo, Harry era una de las pocas cosas que le quedaban que la hacían feliz, ya que luego de la muerte de Fred todo se había vuelto gris.
No obstante no le quería reclamar nada, no sentía esa necesidad. Sólo quería que las cosas volvieran a estar como en un principio.
─ He estado mejor – admitió el chico con una sonrisa melancólica, repitiendo las mismas palabras que le había dicho la pecosa minutos atrás ─ Pero Teddy y la academia de aurores me mantienen bastante distraído y ocupado, me consumen a tiempo completo.
La chica asintió, sabiendo que realmente aquello no era 100% cierto. Después de todo su hermano estaba junto a Harry en el departamento de aurores, y él le había contado cuales eran los horarios que tenían. Sin embargo no le iba a discutir por esas vanalidades.
─ ¿No te explotan mucho, no? – preguntó preocupada observando los círculos oscuros bajo los ojos del chico y la expresión de pesadez que éste cargaba.
─ No, no es así. No te preocupes – la pelirroja asintió satisfecha con aquella respuesta y se volvieron a sumir en un silencio, el cual el Gryffindor se vio incapaz de soportar por mucho más tiempo ─ Gin…lo siento
Ante aquello, la pelirroja arrugó la cara confundida
─ ¿Por qué?
¿Por qué? Por tantas cosas, por no haber estado ahí para ti cuando más me necesitabas, por haberte abandonado durante la Guerra, por haberte abandonado cuando Fred murió, por distanciarme de ti, por no apoyarte, por no ser más atento y cariñoso…
─ Por estar un poco distante desde hace un tiempo – aclaró ─ Sé que no te he escrito cartas y no he estado muy pendiente de ti….y tú no te mereces eso y – antes de que pudiese continuar balbuceando sus disculpas, la pelirroja le tomó las manos y le sonrío cálidamente.
Una sonrisa cálida que lo único que hizo fue afianzar sus sentimientos de culpa.
─ Harry….no te preocupes, yo entiendo que estás ocupado. A decir verdad yo también he estado muy ocupada últimamente, por lo que no le he prestado mucha atención a tu falta de correspondencia. De verdad – mintió la chica tratando de hacer sentir mejor al pelinegro
─ Pero…
─ De verdad, no te preocupes Harry. Tómate tu tiempo para adaptarte a la academia de aurores, yo estaré aquí siempre
Tras aquello, la chica le dio un leve beso en los labios, el cual solo hizo que el niño-que-vivió se sintiera aún peor.
Si, no podía dejarla. No así.
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─ Herms – la llamó la pelirroja al entrar a la habitación, unas horas más tarde.
La castaña había pasado la mayor parte de su tarde encerrada en su habitación, preguntándose qué demonios le había pasado por la cabeza al haberle dicho aquella barbaridad al rubio Slytherin
Ahora creerá que estoy loca o que estaba coqueteando o que….
¿Y acaso no estaba coqueteando? – le preguntó una vocecita en su interior, la cual la chica prefirió ignorar.
La verdad era que se había dejado llevar por la calidez del momento, se había sentido tan bien poder caminar junto al chico, llevando una conversación tranquila, sin insultos ni comentarios ácidos, que simplemente no había podido evitar bromear con él.
Yo y me gran bocota – pensó cubriéndose la cara con sus manos.
No sabía cómo iba a afrontar al Slytherin la próxima vez que se lo topara.
─ Ginny, ¿cómo la pasaste? – le preguntó la castaña al percatarse de la presencia de su pelirroja amiga.
Suponía que se había quedado hablando con su amigo de gafas, ya que habían pasado un par de horas desde la última vez que la había visto. Además sabía que se suponía que la pareja iba a quedarse en Hogsmeade a hablar. Y la verdad es que la castaña sentía curiosidad por saber cómo había resultado aquello.
─ Bien, estuve un rato con Harry en la Cabeza de Puerco, luego fuimos un rato a Honeydukes y me acompañó hasta el castillo – le contó la chica obviando los detalles de su charla. Era su amiga, pero prefería guardarse esos detalles para ella misma.
Además, tenía cosas que pensar.
La castaña asintió ante las palabras de su amiga, pero frunció el ceño contrariada.
¿De verdad eso era todo lo que había pasado?
─ Por cierto, Harry me pidió que te entregara esto – le tendió un sobre marrón a la castaña y antes de que la chica tuviese tiempo de preguntar, agregó, mientras salía de la habitación ─ Me dijo que era sobre un favor que le habías pedido. Que esperaba te sirviera de ayuda.
La castaña enseguida abrió el sobre adivinando que se trataba sobre la información que le había pedido sobre Lavender y se puso a leerlo.
La verdad es que una parte de ella se sentía mal por estar inmiscuyéndose en la vida privada de sus compañeros, pero aquella aura de soledad y melancolía que cargaba la rubia le preocupaba en demasía.
No obstante al culminar de leer el contenido de aquel sobre, deseó con todas sus fuerzas no haberlo leído.
¡Sorpresa! ¿No me esperaban leer tan pronto, verdad? Honestamente, ni yo esperaba escribir tan pronto. Sólo que decidí aprovechar las vacaciones de Semana Santa y darles doble capítulo este mes.
Al fin ya termino la salida de Hogsmeade. Espero les guste y los deje con la intriga.
La verdad es que mientras más pasa el tiempo, más ideas me vienen a la cabeza sobre la trama de TODOS los personajes, menos de Draco y Hermione (irónico)
Díganme qué les pareció la dinámica Theo-Luna, Blaise-Pansy y Harry-Ginny.
En fin, espero sea de su agrado (a pesar de que no haya interacción Dramione en este capítulo).
Déjenme sus reviews porfa, que sin ellos no me animo.
PD: Si hay algún error o algo, háganmelo saber, que escribí el capítulo bastante rápido así que me pude haber pasado algo por alto.
