WITH ME AFTER ALL

CAPITULO VII

Los minutos pasaron y Fate seguía acariciando suavemente la mejilla de su acompañante, con tanta delicadeza como si en cualquier momento la chica frente a ella se pudiera quebrar; en ningún instante dejó de mirarla a los ojos, no queriendo desperdiciar la oportunidad de hundirse en aquellos mares de un azul intenso y precioso.

La rubia aún estaba sonriendo gracias al sentimiento de felicidad que la embriagaba cada vez que estaba en compañía de Nanoha, y también, debido a que la chica al frente suyo podía compararse con un tomate por lo sonrojada que estaba su cara.

-Nanoha, yo… quería decirte…

Estaba a punto de declararle todo, cuando la D.J. intervino por el altavoz, dejándola con las palabras en la boca.

"¡Holaaa!, por el momento interrumpiremos la ronda de canciones, pero no se preocupen, sólo será mientras termina el siguiente evento. Así que… ¡los invitamos a todos a que pasen al estanque principal para que disfruten el espectáculo de animales marinos que está a punto de comenzar!"

-¿Nanoha…? -le habló, todavía molesta por la pequeña desviación del tema y esperando poder terminar con su confesión.

-¿Espectáculo de animales marinos? Como… ¿focas y delfines?

-Ahh, pues eso… parece…

-¡Fabuloso! ¡¿Qué es lo que estamos esperando Fate-chan?! -gritó mientras tomaba la mano de la Enforcer y empezaba a arrastrarla hacia el final del pasillo donde se encontraban los locales de comida.

-Pero… ¡Nanoha…! -insistió y quedó desconcertada ante el momentáneo cambio de humor de la instructora.

Y el hecho de que la hubiera ignorado olímpicamente en una situación tan importante…

"¿Qué demonios pasó ahí…? ¡¡Era la oportunidad perfecta para decirle eso!! Y ella… ¡ella…!"

Sus pensamientos quedaron a la mitad cuando sintió un leve apretón en la mano que le sujetaba la castaña, lo que la hizo alzar la vista solamente para encontrarse con una sonrisa y un guiño muy, muytraviesos.

Unos que la dejaron completamente confundida, por no decir sonrojadísima también.

Siguieron caminando, aunque en el caso de Fate, ella simplemente era arrastrada; poco después pudieron vislumbrar una enorme piscina ubicada justo enfrente de un pequeño escenario en el que había pelotas, aros y algunos otros objetos que sin duda se utilizaban para jugar con los animales. A uno de los costados se erguía una enorme plataforma.

Todo era rodeado por gradas ascendentes para que la gente pudiera disfrutar del espectáculo, las cuales ya empezaban a ser ocupadas.

-¡Por aquí, Fate-chan! Creo que este es un buen sitio -comentó mientras tomaba asiento en la parte baja y la rubia se acomodaba junto a ella, ya recuperada del juguetón guiño que la joven le había regalado.

Luego, una pequeña puerta se abrió en el escenario frente a ellas y una chica en traje de neopreno azul y largo cabello oscuro se colocó al frente de la audiencia, portando una sonrisa que se ensanchó cuando se percató de la presencia de cierta maga rubia que estaba sentada entre el público.

"¿Será posible que… en verdad se trate de… ella?", se preguntó confundida.

Tan pronto apareció una segunda persona en la entrada -un hombre alto con el mismo tipo de traje, sólo que en tonos verdes y el cabello corto de un color azul marino-, surgió una gran pantalla flotante sobre ambos para que los presentes pudieran apreciar todo con detalle.

-¡Muy buenas tardes tengan todos y bienvenidos al espectáculo marino! –exclamó la mujer con la voz amplificada gracias a la tecnología de la pantalla gigante-. Mi nombre es Yuriko Ikegami, y él es mi compañero Shiro Aruga. Ahora queremos presentarles a un par de amigos más: ¡Adelante chicos, no sean tímidos! -hizo un ademán con la mano y de inmediato una trampilla dentro del gigantesco tanque se abrió, dejando ver un par de aletas grises que sobresalían del agua.

Yuriko se acercó al borde de la piscina y al levantar un brazo, un pequeño delfín salió de la piscina para tocar los dedos de su entrenadora con la punta de la trompa mojada, sorprendiendo a los espectadores que gritaron animados.

Shiro se aproximó también, sosteniendo un balde de donde agarró un pequeño pescado que ofreció a su compañera como un premio para el delfín, que aún estaba cerca de la orilla esperando su recompensa por el salto.

Mientras tanto, en la Residencia Yagami…


-¡Esto es genial!, ¡no puede haber algo mejor que… no hacer naaadaaaa! - gritaba entusiasmada la castaña de cabello corto y ojos azules mientras estiraba todo su cuerpo en el sillón donde se hallaba acostada, viendo un programa en la televisión.

-Claro que si pudiera molestar a Vita-chan o Signum, o espiar a Nanoha-chan y Fate-chan en su "romantiquísima" cita sería 10,000 veces mejor… hmn… - suspiró, cubriéndose los ojos con el antebrazo derecho y dejando el otro descansar sobre su pecho-. Aunque sé que debería darles su espacio y eso…

Hayate se giró un poco, quedando de espaldas al televisor que desde hacía un rato estaba siendo completamente ignorado.

-Pero quiero saber si Fate-chan logrará declararse antes que Nanoha-chan se la coma a besos, jejeje, de sólo recordar cómo las hice sonrojar ayer -se volvió a dar la vuelta, esta vez quedando boca abajo pero con los brazos y la barbilla recargados en el apoyo del sillón-. Claro, lo más interesante fue la pequeña plática que tuve con Nanoha-chan poco después de ver a Fate salir de la oficina.

Por fin, después de no encontrar acomodo en su asiento, se tiró al piso y se quedó tumbada viendo el techo.

-Ay, ay, ay –negó con los ojos cerrados-, ¡¿qué voy a hacer con esas dos?!

Flash back

Hayate estaba sentada en su oficina, mirando por el gran ventanal detrás de ella cómo el cielo se iba oscureciendo poco a poco, intentando concentrarse para terminar por fin el último reporte que le habían pedido sus superiores acerca de la investigación que llevaba a cabo sobre la Lost Logia, de la que aún se desconocía el paradero exacto.

-¡¡Rayos!! ¡Estoy cansada de dar tantas explicaciones sobre esas malditas piedras! –exclamó, golpeando con un puño el gran escritorio de madera.

-¿Hayate-chan? -preguntó una vocecita que venía de adentro del mueble.

-Lo siento, Rein, estoy un poco… cansada -terminó, apoyando el rostro en sus manos y cerrando los ojos en un vano intento por calmar el molesto palpitar que empezaba a sentir en las sienes.

La pequeña voló hasta sus hombros y con una manita acarició la mejilla de su ama.

-No te preocupes, Hayate-chan, encontraremos la Lost Logia y así podremos descansar de tantos problemas.

La aludida levantó la mirada y le regaló una sonrisa cansada. Estaba a punto de decir algo cuando escuchó que golpeaban a su puerta.

"¿Ahora qué?", se preguntó al tiempo que le indicaba a la persona del otro lado que pasara.

-Hola, Hayate-chan.

-¿Nanoha? ¿Sucedió algo? -inquirió la Comandante con preocupación en la voz y con una postura erguida que aparentaba tranquilidad, a pesar que por dentro sentía cómo se formaba un nudo en su estómago.

La joven instructora negó con la cabeza y sonrió levemente, tratando de tranquilizar a su amiga, pero su gesto se convirtió rápidamente en uno triste.

-¿Qué pasa, Nanoha? -preguntó mientras le indicaba a su acompañante que tomara asiento en la pequeña salita que había al centro del cuarto.

Ya acomodadas, Hayate se le acercó con el ceño fruncido.

-Muy bien, ahora -miró fijamente a la maga blanca sentada frente a ella, tocando su nariz con un dedo de manera acusadora-, suelta la sopa. ¿Por qué estás así?

-Yo… -se removió incómoda en su asiento, intentando encontrar las palabras precisas para describir todo lo que sentía.

-Hn, déjame adivinar, ¿estás así por cierta rubia de ojos color borgoña con cuerpo de ensueño, alta y que además tiene el título de Enforcer? -preguntó con gesto conocedor y sonriendo ante el asombro que había en la cara de la otra.

-¿C-Cómo sa-sabes eso?

-¡Por favor, Nanoha!, ¡se te nota a kilómetros que Fate te trae cacheteando las banquetas!

La nombrada suspiró derrotada. Sabía perfectamente que su amiga tenía toda la razón. Era tan obvio…

-¿Y bien? -insistió con sonrisa pícara-. ¿Me dirás qué es lo que hizo Fate-chan para tenerte así? ¿O mejor continúo con mi trabajo? -dijo, señalando con el pulgar el escritorio abarrotado de papeles.

Nanoha la miró pidiéndole disculpas por interrumpirla, había olvidado que su amiga estaba teniendo bastante labor últimamente.

-Perdón, Hayate-chan, es sólo que estoy nerviosa -contestó por fin, jugando con sus dedos y tratando de tranquilizarse para dejar de sentir como si miles de mariposas hubieran encontrado hogar dentro de su estómago.

-No me digas… ¿Por la cita de mañana?

La instructora sólo atinó a asentir con una sonrisa nerviosa bailando en sus labios.

-Jamás me había sentido tan nerviosa por algo en toda mi vida, creo que ni siquiera cuando empecé a pelear por las Jewel Seeds. De cierta manera, en esos momentos presentía que todo saldría bien gracias a la ayuda de Yuuno-kun y Raising Heart, pero…cuando la vi a ella, no supe qué era lo que podía suceder. Tenía miedo de no poder controlar mi poder cuando peleara en su contra y de que saliera lastimada por mi culpa, o aún peor, que nunca me dejara estar a su lado. Ahora creo que me pasa lo mismo…

-No sabes qué es lo que pueda ocurrir si le dices lo que sientes -terminó la frase, sabiendo a la perfección lo que pasaba por la cabeza de su compañera.

-Sí… -agachó la cabeza-. Tengo miedo de lastimarla o asustarla si le digo, siento que ahora ya no puedo controlarme. Cada vez que la veo y me sonríe, las fuerzas me abandonan; en ese instante, podría lanzarme a sus brazos y quedarme ahí por siempre…

-Entiendo -comentó, cruzándose de brazos y llevándose una mano al mentón-. Sin embargo, algo me dice que no sólo es por eso que estás así, ¿o me equivoco? -preguntó, dejando perpleja a la otra castaña que tenía los ojos muy abiertos.

-S-Supongo…

El silencio fue la única respuesta que le siguió.

Un silencio tenso en el que se podía sentir la preocupación de la instructora que permanecía completamente callada y observando la mesita frente a ella, como si pudiera encontrar la solución a sus dudas escrita justo encima.

-No creo gustarle a Fate-chan -fue la sentencia tajante que rompió con la calma y que inquietó a la Comandante.

-Pues a mí me parece que está completamente enamorada de ti -interrumpió una tercera voz, haciendo que ambas mujeres voltearan y se encontraran con la pequeña Rein que volaba hacia el brazo del sillón en que descansaba su ama.

-Pero…

-¿Pero? -Hayate le animó a continuar, observando con fijeza a su amiga de la infancia y el rostro triste que era muy raro en ella.

-S-Sólo, ¡sólo ve a Fate-chan!… es muy linda, bueno, increíblemente linda y además de inteligente, amable y…

-¡Nanoha! -la cortó de súbito, levantándose de su asiento-. ¡Sé perfectamente que Fate es el sueño de toda persona, pero ve al grano!

La joven se sonrojó con fuerza y se cubrió el rostro con ambas manos.

-No sería raro que ella… tuviera a… alguien… más -concluyó en un susurro y el silencio se adueño de la habitación nuevamente.

La otra se paró de su silla y caminó hasta quedar frente a ella. Con un movimiento, se sentó en la mesa de centro y sujetó las manos de la instructora entre las suyas.

-Nanoha, sabes que somos amigas, que te aprecio muchísimo y haría todo lo que estuviera a mi alcance para ayudarte en cualquier momento, ¿no es así? - como respuesta, la aludida asintió-. Mas lo que no puedo es entender cómo rayos pensaste en que Fate tendría a otra persona…

-Pero Hayate… -quiso reclamar.

No obstante, la castaña no le presto atención alguna, perdiendo de golpe toda la paciencia que le quedaba.

-Es decir, ¡ella ni siquiera tiene vida social! ¡Solamente sale para ir a misiones y el poco tiempo libre que le queda lo pasa contigo! Entonces… ¿¡en qué momento crees que puede ver a otras personas!?

-Hayate tiene razón, Fate-chan pasa todo su tiempo libre contigo Nanoha-chan, por eso es obvio que le gustas -comentó Rein, que intentaba controlar a su ama, ya que parecía que le iba a dar un ataque en cualquier momento.

La maga blanca entonces se puso en pie, con una sonrisa más amplia y mucho más tranquila; después se acercó a Hayate y le dio un abrazo, tomándola desprevenida por completo.

-Gracias, Hayate-chan.

-¡Hey!

-Y Rein-chan, por supuesto, nyahaha –completó, riendo un poco mientras soltaba el férreo abrazo sobre su amiga.

-Así que... –prosiguió, recuperando la compostura y alisándose el uniforme ahora arrugado. Encaró a su amiga y la señaló con un brazo-. ¡Ve a esa cita y no regreses aquí si no es con Fate-chan como tu esposa! Digo, ¡como tu novia!, ¡y esa es una orden de su Comandante, Capitana Takamachi!

El tono juguetón de la dueña del libro de la oscuridad hizo que la sonrisa de Nanoha se ensanchara, y de igual manera le contestó, a la vez que saludaba llevándose la mano derecha a la frente.

-¡Entendido, Comandante!

Fin del Flash Back
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-Mmm… esas dos son tal para cual. La una igual de insegura que la otra.

Para esos momentos la joven se paró y caminó hasta la cocina, buscando algo para calmar su sed dentro del refrigerador. Tomó una soda y regresó a la sala donde había estado antes, excepto que esta vez se sentó en el piso con la espalda recargada en el sillón.

Dio unos cuantos tragos a su bebida, meditando sobre todo lo que había pasado entre sus amigas en tan sólo unos cuantos años.

Y es que ni siquiera ella se dio cuenta de cuándo había cambiado su relación, hasta tal punto en que necesitaban tanto la una de la otra nada más para sentirse tranquilas y felices.

A pesar de todos los problemas que pudieran tener, se encontró dispuesta a apoyarlas en cada momento.

Después de todo, ¿para qué son las amigas?

Una sonrisa se le escapó cuando empezó a imaginarse a Fate intentando declarársele a Nanoha, toda sonrojada y sin poder hablar con claridad; pensando en las palabras y buscando el momento correcto para sincerarse con su mejor amiga y decirle que se había enamorado de ella.

-Aunque… ¿por qué sólo imaginarlo? -de un impulso, la castaña se irguió y corrió directo a su habitación, cerrando la puerta detrás de ella, más por costumbre que porque alguien pudiera sorprenderla, ya que todos sus guardianes estaban de misión.

Saltó hacia su cama y ya acomodada en ella, abrió una pantalla.

-Contacta con "Wolf" -la pantalla emitió un pitido de confirmación y ella esperó ansiosa mientras veía parpadear unas letras verdes en la superficie flotante.

Hasta que escuchó el sonido de una voz calmada nombrándola...

-Hayate, pensé que no llamarías.

-Pues pensaste muuuy mal. ¡Sabes a la perfección que no me perdería de esto por nada del mundo!

-Sí, lo sé –sonrió con satisfacción, conociendo aquello de antemano-, te conozco. Y es por eso que tengo todo preparado.

-Es lo que me agrada de ti. Además, te aseguro que si todo sale como planeo, te daré una magnifica recompensa -agregó Hayate con una sonrisa traviesa.

Una que, seguramente, no significaba nada "bueno".

Hola otra vez!!, he aquí la versión revisada del capitulo 7 jejeje verdad que queda mejor cuando lo revisa Kida?? Bueno ya saben prometo subir otro capitulo pronto (si me deja el trabajo XD) hare todo lo que este a mi alcance.

Que tal lo de Hayate con "Wolf"? Jejeje a ver quien le atina sobre la identidad de Wolf, es sencillo solo necesitan analizarlo muuuy bien, a ver que se me ocurre de premio para quien acierte. XD XD XD

Gracias a todos por leer, a Kida por mejorarlo y a mi Madre por la ayuda.

Hasta pronto!!!