WITH ME AFTER ALL
CAPÍTULO VIII
Terminado el espectáculo, la gente -aún entusiasmada- empezó a desocupar las butacas, dejando casi por completo solas al par de jóvenes magas.
Nanoha seguía emocionada por ver la variedad de acrobacias que los animales podían hacer, mientras una divertida rubia la observaba saltar en su asiento como una niña pequeña.
-Nanoha, ¿te agradó el espectáculo? –preguntó con una sonrisa pintada en los labios, a pesar de saber perfectamente la respuesta.
-¡Claro que sí!, ¡creo que nunca había visto algo tan genial!
-Me alegro, pero… -la chica guardó silencio. El mismo incómodo sonrojo que la había molestado durante buena parte de la cita, aparecía con más fuerza en su níveo rostro.
-¿Pero qué, Fate-chan? -inquirió la castaña.
-Hay algo de lo que… me gustaría hablarte…
La maga blanca la observó con fijeza al tiempo que ladeaba la cabeza en gesto curioso y se llevaba un dedo a la barbilla; esperando por lo que tenía que decir su acompañante, quien se ponía del color de un tomate.
"Espero que sea algo sobre… nosotras…"
-Mmm… ¿de qué quieres hablar, Fate-chan?
Los orbes carmín parecieron destellar con algo parecido a la desesperación, en el momento que desviaba la mirada hacia el cielo.
"¡¿Cómo que de qué quiero hablar?! ¡Quiero declarar todo lo que siento por ti!, ¡que estoy total y perdidamente enamorada!... ¡Pero tu ni siquiera te has dado cuenta! ¡¿Cómo puedes ser tan despistada?!"
Nanoha se rascó la mejilla con un dedo, clara muestra de que le extrañaba el comportamiento de la Enforcer; por lo que le sujetó una mano y la estrechó con cariño, intentando calmarla.
Eso fue todo lo que necesitó Fate Testarossa para que cualquier rastro de enfado o desesperanza desaparecieran, formando una sonrisa traviesa en su boca.
"Y aun así de despistada… me encantas."
-Yo quería…
-¿Testarossa-san?
Una tercera voz las interrumpió, haciendo que la nombrada se girara para encontrarse con la joven entrenadora de animales marinos.
-¿Sí? -preguntó amablemente, acercándose un paso hacia ella.
-Testarossa-san, no sé si me recuerde… -se sonrojó un poco y desvió la vista-. Tiene un tiempo que no nos vemos -aclaró al fin.
Por un momento, la rubia pareció un poco confundida, intentando hacer memoria para recordar por qué de pronto el rostro de la morena le parecía conocido.
-¡Ahora recuerdo por qué me parecías tan familiar! ¡Eres Yuriko! -una sonrisa amigable se dibujó en su rostro, pero algo que Fate no vio, fue la mirada furiosa con que su amiga observaba a la recién llegada.
-Me alegra que me recuerde, Testarossa-san. Ha pasado un tiempo desde que nos vimos -comentó algo nerviosa, con un leve sonrojo adornando sus mejillas y las manos detrás de su espalda.
-No podría olvidarte, pero, por favor, dime Fate. Con eso de "Testarossa-san", me siento extraña -pidió rascándose la mejilla lentamente.
-¿Fate? -la castaña interrumpió, con ojos destellantes, observando tan detenidamente a la entrenadora que la hizo estremecer.
"¿Se supone que hice algo para que me vea de esa manera tan… escalofriante?"
La Enforcer tenía cara de no entender qué era lo que pasaba con la Instructora. Hace unos momentos estaba muy contenta, y ahora parecía querer asesinar a Yuriko sin ningún motivo aparente.
Además de que la había llamado "Fate". Ella jamás la llamaba así, no sin el mote cariñoso de siempre. Por el bien de su salud mental decidió no pensarlo mucho más, por lo que hizo un gesto con la mano y señaló a la joven morena.
-Nanoha, ella es Yuriko Ikegami. La conocí hace unos meses en una de las misiones que tuve; Yuriko, te presento a Nanoha Takamachi, es mi mejor amiga desde que éramos niñas.
-Es un placer, Takamachi-san, ¡Fate-san me ha hablado tanto de usted! –hizo una leve reverencia y le regaló su mejor sonrisa, intentando por todos los medios que dejase de mirarla como si fuera la peor criminal del universo entero.
-Claro, el placer es mío -imitó el gesto, mas el intento de sonrisa hizo que se viera aún más peligrosa; borrando de inmediato cualquier rastro de color del rostro de la entrenadora.
"De verdad que esta chica me odia… y creo que ya sé por qué."
Una chispa traviesa apareció por un segundo en la mirada obscura de Yuriko Ikegami.
Fingiendo miedo por el gesto de Nanoha se colocó detrás de Fate, apoyando una mano en su espalda así como la otra sujetaba uno de sus brazos, utilizándola como escudo humano; lo que ocasionó un leve rubor en la rubia.
La Instructora abrió los ojos como platos, sorprendida por el repentino gesto -y porque no le agradaba en absoluto cómo sujetaba a su Fate-chan-.
"¿Qué es lo que sucede aquí?", pensó la Enforcer, mirando de hito en hito a Nanoha y a la chica detrás de ella.
"¡Ja, lo sabía! Es tan obvia, Takamachi-san."
-Fate-san, ¿p-podríamos hablar? Me g-gustaría dec-c-irle algo… -suplicó con la mejor cara de inocencia que pudo poner, y asegurándose de acariciar levemente (y de manera "totalmente inconsciente") la espalda de la rubia.
-C-claro, vamos -aceptó la joven, señalando un sitio detrás de ellas, donde podrían hablar en privado.
Miró a Nanoha con una disculpa escrita claramente en su mirada e hizo una seña, dándole a entender que no tardaría; ella sólo atinó a asentir, todavía enfurecida por el claro flirteo de Yuriko.
Cuando las jóvenes se alejaban, escuchó los pasos de alguien que se acercaba por detrás de ella.
-Buenas tardes.
La voz grave que la saludó la sorprendió un poco. Así que se giró y observó frente a sí al compañero de la entrenadora, quien le sonreía amablemente.
-Hola, mmm… ¿Aruga-san? –dudó, no muy segura de recordar correctamente su nombre.
Él asintió e hizo una reverencia.
-Shiro Aruga, es un gusto conocerla, ¿señorita…? -la joven le devolvió el saludo y se presentó–. Nanoha Takamachi -sonrió, esta vez de manera auténtica.
El peliazul vio por encima del hombro de la maga blanca, para atisbar a las jóvenes hablando unos metros más lejos.
-¿Ella es la Enforcer Fate T. Harlaown? -inquirió el hombre, devolviendo la vista hacia la castaña, esperando ansioso por una respuesta.
-Hmn –suspiró–, así es. ¿Acaso la conoce? –lo observó curiosa, ahora era ella quien quería una contestación.
-Sí, pero es una historia larga.
-Me parece que tengo tiempo –contestó con una sonrisa a medias, fijando su mirada inconscientemente en la alta rubia que seguía atenta a la plática con Yuriko.
-Bueno, todo empezó… -el tono burlesco en que dijo la frase hizo que la joven riera levemente, lo que causó una sonrisa en Shiro-… cuando decidimos hacer una gira por otros planetas. Todo iba muy bien. Teníamos mucho éxito y a la gente le encantaba el hecho de escuchar música de otros lugares, pero…
-¿Pero? –le animó a continuar.
-Un día, en uno de esos planetas empezó una… una lucha. Por un artefacto mágico, no recuerdo el nombre.
-Lost Logia –interrumpió Nanoha, con rostro sombrío.
-Sí, creo que era eso. La guerra empezó en un solo sitio, aunque después de un tiempo se expandió por todo el lugar y llegó adonde estábamos nosotros.
El joven suspiró pesadamente, cerrando los ojos verdes, como si el recuerdo de lo sucedido reviviera nuevamente; Nanoha lo entendió, sabía cómo era estar asustado por lo que sucede a tu alrededor, al igual que el no saber si vas a lograr sobrevivir.
Luego de unos segundos de tenso silencio, continuó con la narración.
-Un ejército atacó el acuario diciendo algo sobre la tal "Lost Logia", creo que pensaban que podíamos estar escondiéndola, y como no les dijimos nada útil, empezaron a destrozar todo; sin embargo, en esos momentos apareció ella…
-¿Fate? –inquirió ansiosa por seguir escuchando lo que había hecho su amiga.
-Sí, llegó con su dispositivo y con la capa blanca ondeando en el viento, como toda una heroína. Se hizo cargo de todos ellos en un santiamén –Shiro sonrió por primera vez desde que iniciara el relato, recargándose por completo en el asiento en que estaba. Miró el cielo-. Desde ese momento creo que Yuriko se enamoró de ella y no dejó de hablar de la Enforcer Testarossa. Ni un solo día.
Lo último que dijo el hombre volvió la piel de Nanoha helada.
"¿Enamorada… de Fate?"
-Además, me parece que hacen una linda pareja –agregó Shiro, sin darse cuenta de que la chica a su lado sentía que miles de agujas se clavaban en su corazón con cada mirada que Fate intercambiaba con la entrenadora.
Las observó a ambas con detenimiento, no parecían hablar de nada serio, simplemente asemejaban dos amigas platicando amenamente; pero fue entonces que el comentario de su acompañante resonó en su mente…
"Hacen una linda pareja."
Supo que tenía razón, ya que hasta ese instante, se fijó en que Yuriko era muy atractiva.
Era alta, no más que Fate. Delgada, y para colmo de males, seguía teniendo puesto el traje de neopreno que se ajustaba a su curvilínea figura; con un cabello negro, largo, ondulado y sedoso; la piel ligeramente bronceada por el sol, sin olvidarse de las orbes obscuras que le añadían un toque de sensualidad a la ya de por si encantadora morena.
Sintió un nudo en el estómago cuando la vio sonreírle a su rubia, decidiendo en un momento que ella no era competencia alguna contra la escultural Yuriko; y ya que la Enforcer parecía disfrutar de su compañía, las dejaría en paz.
"Creo que perdí la batalla, ¿verdad, Fate-chan?"
Con rapidez se levantó de su asiento -sobresaltando al joven a su lado que la miró extrañado-, y empezó a caminar hacia la salida, abrazando con fuerza al delfín de peluche que Fate le hubiese regalado; sintiendo que las lágrimas amenazaban con brotar de sus ojos, mas diciéndose una y otra vez que sería lo mejor.
Aunque significara la muerte en vida para ella misma…
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De pronto, durante su plática, la rubia sintió que algo no andaba bien. Lo que más le preocupó fue que parecía que algo no estaba bien con Nanoha. Muy dentro de sí, justo en el corazón, un miedo irrefrenable y una tristeza infinita la colmaron.
Sus piernas flaquearon y el aire escapó de sus pulmones; fue como si la hubieran golpeado muy, muy fuerte. Incluso se llegó a sentir mareada.
-¿Fate-san?, ¿se encuentra bien? -preguntó la entrenadora, desconcertada al ver a la joven frente a sí tambalearse y blanca como un fantasma.
Sin embargo, ella no contestó. Tenía cosas más importantes en que preocuparse que un simple mareo.
Lo curioso fue que le pareció que el torbellino de emociones que la había atacado, no le pertenecía a ella.
Se giró buscando con la mirada borgoña llena de preocupación a la castaña; no obstante, lo único que encontró fue al joven peliazul, mirando hacia la salida del lugar con cara de completa sorpresa.
-¿Fate-san? –oyó que la llamaban, pero en lo único que podía pensar era en la maga blanca que parecía haber desaparecido.
"¿Nanoha, por qué te fuiste?"
-Fate-san, escuche… -llamó nuevamente, con más fuerza, logrando con ello que la Enforcer volteara.
Vio sus orbes carmesí. La mirada que le devolvían era tan triste, tan… abandonada. Un remordimiento incomparable la hizo sentir que lloraría en cualquier momento.
-Yo creo que sé… por qué… Takamachi-san se fue… -alzó la vista un momento, volviéndose a encontrar con la de Fate; aún así, no pudo soportar la intensidad con la que la veía, por lo que regresó los ojos al piso.
-¿Por qué? -fue la simple pregunta, tan cargada de dolor que Yuriko se arrepintió mil veces de haberle causado celos a la castaña.
A pesar de ello, algo no le quedaba claro. ¿Cómo es que había decidido marcharse por algo tan tonto como eso? Fue entonces que un movimiento en las gradas le llamo la atención.
Era Shiro, quien le devolvía la mirada confusa y le señalaba la salida.
"Ahora entiendo."
-Yuriko… ¿qué paso con ella?
-Me parece que mientras nosotras hablábamos, Shiro charló de ciertas cosas con ella -intentó explicar con apenas un hilo de voz.
-¿Ciertas cosas? –inquirió, todavía sin comprender de lo que le hablaba.
- Amm, pues sí, ya sabe… de lo que estábamos hablando antes…
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Flash Back
Fate bajó las escaleras y luego siguió a la entrenadora hasta el escenario, extrañada por el sonrojo que adornaba el rostro de la joven.
Se colocó frente a ella y la miró directo a los ojos, esperando que terminara con lo que fuera que tuviera que decirle para poder regresar con Nanoha y a lo que quedara de su cita.
-Em… -la mujer empezó con un torpe balbuceo, intentando encontrar las palabras correctas para expresarse.
-¿Sí? –insistió la Enforcer, metiendo las manos dentro de las bolsas de su chaqueta, denotando lo impaciente que se encontraba.
-H-hace p-poco ti-ti-empo que n-nos conocemos… pe-pero yo… -parecía que le estaba costando mucho trabajo hablar, por lo que una divertida rubia la detuvo, sujetándola de los hombros.
-Yuriko, por favor cálmate un poco, parece que te va a dar un ataque de nervios -explicó con una sonrisa tranquilizadora, intentando darle un poco de valor a la morena.
La entrenadora levantó la vista y se quedó enganchada de la intensa mirada borgoña y la sonrisa amable de la maga; finalmente se decidió a decir lo que había planeado desde que la viera durante el espectáculo.
-Fate-san, yo… usted… me gusta mucho…
El lugar quedó en silencio. La repentina declaración había dejado aturdida a la rubia, que estaba con los ojos como platos y la boca abierta, esperando haber entendido mal las palabras de su acompañante.
Para su desgracia, fue verdad lo que había escuchado, y la chica frente a ella esperaba una respuesta a su declaración.
-Yuriko, yo… de verdad agradezco que tengas ese tipo de sentimientos por mí, pero…
-Pero está enamorada de otra persona… -le interrumpió con el rostro marcado por la tristeza y decepción.
-Tienes razón. Lo lamento, de verdad…
-Está bien, Fate-san. Ya lo sabía mas aun así quise intentarlo, no quería quedarme con el "¿y si le hubiera dicho?".
-¿Ya lo sabías? -preguntó sorprendida.
-Sí. De verdad que Takamachi-san tiene mucha suerte.
Fate Testarossa se le quedó viendo, aún sorprendida y bastante ruborizada mientras se pasaba la mano por el cuello, intentando calmarse un poco.
"De verdad que eres muy obvia, Fate."
Fin del Flash Back
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Durante unos segundos siguió ignorante de las causas del extraño comportamiento de Nanoha; entonces -como si un relámpago le hubiera golpeado-, todo en su cabeza se acomodó en su debido espacio.
Desde el extraño cambio de ánimo de la joven, las insinuaciones de Yuriko y su declaración, hasta el hecho de que ella misma había aceptado hablar con la pelinegra; dejando así a Nanoha sola.
¿Y si el entrenador le había comentado algo sobre lo que sentía su compañera? Pudo haberse imaginado que le gustaba la morena, como algo más que una amiga…
-¡Diablos! -gritó enfadada consigo misma por ser tan lenta en entender los sentimientos de la joven de la que decía estar enamorada.
Desesperada, miró a Yuriko y ella sólo asintió, con los ojos y sonrisa tristes, comprendiendo a la perfección que ella no correspondía sus sentimientos.
Y aceptando -un poco tarde, se dijo Fate-, que estaba completamente enamorada de Nanoha Takamachi.
Sin necesitar más, la maga salió corriendo tan veloz como siempre, luchando por alcanzar a tiempo a la chica de los bonitos ojos azules. Subió los escalones de dos en dos, pudiendo ver de reojo la mirada de disculpa que le entregaba Shiro Aruga.
Llegó al lugar donde empezaban las gradas y observó hacia todos lados, intentando localizar alguna seña de la chica.
"Dios… ¡¿dónde te metiste, Nanoha?!"
En su pecho creció un sentimiento de angustia, que había ido en aumento desde que se percatara que la castaña había desaparecido.
"Por favor, Nanoha, a dónde fuiste… Yuriko, ¡no es lo que piensas!"
Después de mucho buscar, la idea de darse por vencida cruzó por su mente.
Sintiendo cómo se destrozaba algo en su interior y con un nudo en la garganta, se recargó en la pared más cercana; respirando profundo, intentando calmarse y encontrarle un sentido lógico –y menos doloroso- al por qué la Instructora la había dejado de esa manera.
-Nanoha…
Sus piernas no pudieron más. Deslizándose por la pared se dejó caer al piso, sujetándose la cabeza con ambas manos y tratando de calmar el dolor que se cernía por todo su cuerpo. Apretó los ojos con fuerza, deseando que cuando los abriera todo fuera una pesadilla.
-Nanoha…
"¡Hola a todos! Sé que me extrañaron durante el espectáculo pero… ¿verdad que fue divertido? Ver a esos graciosos animales en el agua, hizo que valiera la pena esperar."
La DJ guardó silencio un momento, como pensando lo siguiente que diría.
"Bueno, si alguno de ustedes se siente algo cansado, les recomiendo ir a la pequeña plaza central donde pueden disfrutar de una vista privilegiada; así como tomarse un respiro para disfrutar del resto del día. Entonces, ¡adelante! Se encuentra justo en el centro del acuario, ¡no hay pierde!"
Fate Testarossa levantó la cabeza y se quedó mirando a la nada durante un segundo, pensando en lo que acababa de escuchar.
"¿Podría ser que… Nanoha? ¡¡Muévete, Fate!!"
La chica se puso en pie de golpe, recordando que el tanque de los delfines se encontraba en el extremo izquierdo del acuario; corrió todo lo rápido que pudo, esquivando a la gente que se cruzaba en su camino y deseando que sus presentimientos fueran ciertos.
Al dar la vuelta en una esquina, logró avistar una parte que estaba mucho más despejada; solamente había unas cuantas personas sentadas en las sencillas bancas de color blanco, pero un largo cabello castaño ondeando con el viento fue lo que captó por completo su atención.
Se quedó parada, pensando en qué era lo que tendría que hacer o decir para explicarle lo que pasaba con Yuriko; hasta que vio como el delgado cuerpo de la joven se estremecía y se abrazaba a sí misma intentando calmarse.
Y entonces el pecho le dolió. Porque por su culpa, Nanoha estaba llorando.
Estaba sufriendo...
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Dolor.
Sentía que el corazón se le partía en pedazos.
Mientras corría la vista empezó a nublársele. Las lágrimas revelándose y bañando su rostro.
Chocó con muchas personas. Ni siquiera vio sus rostros cuando por mero reflejo les pedía disculpas una y otra vez; no sabía siquiera si la escuchaban. Lo único que le interesaba era alejarse de ahí lo más que pudiera.
Lo suficiente para que el pecho dejase de dolerle, como si tuviera un enorme hueco que no le permitía respirar.
Entonces, una brisa fuerte le revolvió el pelo y alcanzó a secar sus lágrimas, haciendo que volteara para encontrarse con una pequeña placita con bancas de color claro y farolillas colocadas sobre un barandal. Todo frente a la playa.
Se sintió tan tranquila, como hace un tiempo no lo hacía.
¿Por qué se había separado, hace unos pocos minutos, de la rubia de orbes carmesí que hacía que con su sola presencia se sintiera tan serena?
No obstante, con ese pensamiento le regresaron las ganas de llorar con más fuerza.
-Perdóname, Fate…
De momento, el frío que empezaba a sentir recorrerle el cuerpo, desapareció cuando unos cálidos brazos la rodearon y la sujetaron por la cintura; haciendo así que se recargara en un cuerpo más cálido, uno que reconoció de inmediato.
-Fate…
-Sshh… sólo, déjame hablar -la silenció con cariño, acercándola más y apoyando la barbilla en el hombro de la castaña para poder susurrarle al oído-. Lo siento, Nanoha. No debí haberte dejado sola.
El delgado cuerpo entre sus brazos se agitó, intentando girarse para poder encararla. Aún así, la rubia no la dejó.
-Yuriko es sólo una amiga. No siento, ni podré sentir nada más por ella.
-Pero… es muy linda… -murmuró con tristeza y apretó contra su pecho el delfín de peluche, intentando creer en las palabras de la maga.
-Tienes razón –aceptó-. Pero, ¿sabes?, estoy teniendo una cita con la chica más hermosa que haya conocido -esta vez, la Enforcer giró a la castaña, permitiéndose perderse en sus orbes marinos-. Y eso no lo cambiaría por nada. Jamás.
Lo que había dicho hizo que el rostro de la joven se encendiera. Fate sonrió de lado, enternecida por la expresión de su amiga, y con el pulgar limpió con cuidado las lágrimas que aún surcaban el rostro de la Instructora.
-Perdón por huir así, Fate-chan. Fui una tonta.
-Sí, algunas veces puedes ser taaaan obstinada –agregó divertida y entrelazó sus manos con las de Nanoha-. A pesar de ello, me gustaría continuar con nuestra cita.
La rubia la miró con expresión suplicante y Nanoha no pudo más que reír a la vez que asentía con la cabeza. Así que antes de empezar a caminar, se paró de puntitas y besó a Fate en la mejilla, para después jalarla de una mano y empezar a marchar nuevamente.
Con las energías completamente renovadas.
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Hola a todos !!, aquí otro capitulo de este mi primer fic, y por increíble que parezca ya llevo 8 capítulos (no pensé llegar a los 3 XD XD) como ven ya empieza lo bueno (ya me canse de retrasar el fluff) y el próximo capitulo será el ultimo en lo que respecta a la cita y empieza con la acción, prometido, jejeje este cap quedo mas largo porque me llego la inspiración debido a mi cumple a principios de julio, si , soy un año mas vieja pero espero que eso me ayude a mejorar con mi escritura.
Claro quiero agradecer como siempre a mi beta Kida que esta completamente ocupada con la escuela y aun así ayuda con esta historia, mi madre que no se cansa de recordarme día, tras día, tras día T_T que tengo que continuar escribiendo y a ustedes lectores por seguir interesados en este drama que un día se me ocurrió.
