HOLA A TODOS LOS QUE ME QUIEREN QUEMAR Y/O MATAR POR NO ACTUALIZAR. QnQ
Inu: Por todos los...¡Mejor cállate antes de que yo misma te mate!
Ja...ja...
Bueno este es el caso:
Siento todo el retraso de meses...pero nee..estoy de luto TTnTT
ADVERTENCIAS: Naruto-Naruto Shippuden (Manga/Anime) NO ME PERTENECE, solo tomo características, formas de hablar y tal vez la vida personal de algunos personajes para matar el tiempo (casi) libre que tengo. Todo lo que escribo es sin fines de lucro.
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Después del final de Naruto Shippuden
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Lo que hablan los personajes
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Dos o mas personajes hablando o gritando
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Pensamientos de los personajes
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Kurama
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TODAS LAS PALABRAS O FRASES QUE ESTÉN SUBRAYADAS así SERÁN DE LA CONVERSACIÓN QUE KURAMA MANTENGA CON NARUTO U OTRO.
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~Narrador~
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¡GRACIAS DE ANTE MAN POR SUS REVIEWS!
¡DISFRUTEN DE ESTE CAPITULO! ¡PRONTO EL SIGUIENTE! (YA NO ME CREAN ESO ;A;)
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Segunda parte:
Naruto: Ser padre es una responsabilidad inmensa, nada es sencillo, ni siquiera entender ciertas cosas, ¡Pero Eso No Te Hace Un Idiota!
Daba vueltas en la habitación, no quería quedarse encerrada mientras Naruto sufría al igual que su hija, se dijo a si misma dejar a su amado arreglar el problema pero su corazón se oprimía con cada sollozo que escuchaba de Himawari que la tentación de arreglar las cosas con la pequeña como siempre era muy fuerte.
-Madre, ayúdame, ¿Qué debo hacer? –no era bueno preguntarle al aire, ¿pero sino hacia eso entonces qué? Su madre era todo para ella y pensar en su cariño y sabiduría le ayudaban en momentos como este.
Se sentó en la cama de suave doncel blanco, miro su habitación con nostalgia, en frente de la cama, en un enorme marco, estaba una foto de su pequeña familia, Naruto sonreía alegremente mientras sostenía a Himawari, la pequeña estaba en un lindo vestido verde menta, sobre su cabeza una corona de girasoles, sonrió ante esto, mientras ella traía un vestido liso color morado suave, su hijo yacía enfrente de ella tomando con su mano izquierda la suya, unos pantalones negros y una camisa roja, era pequeño pero atractivo, su marido llevaba su, ahora usual, capa de Hokage y el sombrero a juego mientras que su brazo derecho estaba en Himawari el izquierdo la abrasaba por los hombros. Se veían felices, tranquilos, sonrió con cariño al percatarse otra vez que sus dos pequeños habían salido con dos pequeñas marcas en las mejillas.
-Su padre los ama con todo su corazón, jamás quiso hacerte daño Himawari…hay… –susurró débilmente.
Las suaves lagrimas le empañaron los ojos, de un salto se las limpio con furia, a no, no señor, ella era la señora de la casa, tenía que comportarse como tal. Una gota resbalo por su nuca, claro, ella era la señora de la casa pero aun así era la madre y le dolía. Apretó fuertemente el teléfono que traía en las manos, no quería quedarse sin hacer nada, eso lo hizo durante años al igual que pedir ayuda a los demás o recibirla sin más y no lo permitiría ahora.
-¡Por Dios de mi vida, es mi hija! –siseo y arrojo el teléfono contra la pared.
Si, esa era Hyuuga Hinata cuando se trataba de sus hijos, las personas no iban a ser dulces con ella solamente porque su esposo fuera el Hokage o que este hubiera salvado al mundo, ¿Cuántas veces no se encontró con niños molestando a Boruto, o, cuando no ve a niños molestar a Himawari?, la cara se le puso roja de ira, en una ocasión incluso mencionaron al Kyuubi, apretó las manos al punto de clavarse las uñas. Era sorprendente como algunas personas aún veían a su Naruto con recelo e ira, pero no contentos con el daño que le hicieron en el pasado ahora se metían con sus hijos.
El recuerdo de como encontró a sus hijo después de rodeados por varios adultos mayores o ya en la entrada de la vejes estaba a fuego en su memoria y dudaba que algún día se quitase. Antes de que el recuerdo invadiera su buen juicio ya estaba abriendo la puerta, al salir se dirigió a paso firme a la habitación de la pequeña, su rostro tenía una fuerte determinación que fue remplazada por sorpresa que paso a una mano ocultando la risa que estaba por escapársele.
-¡B-bolt, por amor a Yondaime, deja eso! –grito Naruto a pulmón.
-Sabes que Yondaime fue un gran Hokage y que él sea mi abuelo es un orgullo, pero –con la Shuriken de viendo endemoniado apuntando a su padre–, Girasol es mi hermanita, la enviaste antes a la academia y por eso los bastardos hicieron de las suyas cuando tú, –Dio un paso sacando un par de Kunai de su bolsillo en el brazo izquierdo–, informaste, personalmente, ósea enfrente de toda la clase, que Himawari asistiría de ahora en adelante y…que era tu hija. –la flama de la ira brillo en sus ojos.
Hinata guardo distancia presenciando la escena, en cualquier momento Boruto explotaría y ella tendría la oportunidad de salir corriendo al cuarto donde provenían los sollozos sin intervenir en esos dos, todo estaba fríamente calculado.
-¿Qué caso tiene decir que no es mi hija si toda la aldea los conoce ´ttebayo? –chilló Naruto, de verdad, ¿qué caso tenia si todos sabían quiénes eran sus hijos?
A cada paso que daba al frente, paso que daba el hombre más alto sobre el sillón, no es que Boruto no quisiera a su padre, lo amaba por quererlo y además era su ejemplo a seguir. Pero el protegía a Himawari desde que llego a la casa cuando estaba recién nacida y no permitiría que nadie que la hubiese echo llorar saliera impune y esa amenaza abarcaba tanto a sus amigos como a su padre, su madre no, ella era demasiado buena
-Los bastardos… –escupió con desprecio al momento que veía a su padre como si fuera la cosa más pequeña sobre el planeta, mirada que le enseño, su amiga-enemiga, Uchiha Sarada–,… no sabían que somos tus hijos porque son parias de los rebeldes que quedan en las fronteras de Konoha 'ttebasa…no tenían ni idea que habían tenido a su alcance a la hija menor de Rokudaime Hokage, por lo que jamás intentaron algo peor…y…
-Naruto… –el hombre movió la nariz en señal que lo escuchaba, Kurama estaba tan, pero tan impresionado con tal comportamiento padre e hijo que no le quedo de otra…–, Un gusto conocerte. –…que despedirse.
Boruto sin más dio una patada a un sillón individual lanzándoselo a su padre, Naruto lo esquivo hábilmente y clavo la mirada en su hijo mientras el mueble salía volando después de quebrar su tan grande y linda ventana. Tenía que ser cuidadoso, silencioso, si, tenía que escapar, porque no tenía ni la moral, ni el coraje como para entrar en una pelea real con su hijo, y digo real porque las otras que ha tenido con el menor siempre fueron como un juego, y ahora, el chico de seguro tiraría para causarle daño, un verdadero daño…
-¡Por Tu Notición En La Academia Los Malditos Ya Saben Quién Es Y Dónde Encontrarla! –exploto lanzando la Shuriken, que todos buscara refugio y que Tsunade permaneciera sobria, porque de que Boruto estaba encolerizado, lo estaba y el blanco que tenía era nada más y nada menos que Uzumaki Naruto, El sexto Hokage, su padre… o bueno… no por mucho tiempo…
-¡Corre, Naruto corre! –chilló Hinata espantada.
-¡WAHHH!
Saltó, esquivó, se agachó y trepó como una cachora para evitar que su hijo acertará en el blanco, lo último que quería era tener una cicatriz en el rostro, el abdomen o peor aún, en el trasero, ¿Qué pensaría de ella Hinata?
-Creo que ahora deberías pensar en el sadismo de tu hijo…
-¡Bolt no es un promiscuo como ALGUIEN que yo conozco! –defendió parando una patada del chico.
-Te morderás la lengua mocoso.
Rápidamente Boruto hizo señas con sus manos, Hinata, que estaba escondida miro con atención.
-¡Kagebushin no Jutsu! –grito Boruto.
-¡¿QUÉ DIJO?! –gritaron en coro Hinata, Naruto y Kurama.
El Rubio se paralizo en el suelo con la Shuriken a 10 cm. entre sus palmas, quien lo hubiera pensado, o el miedo era grande, o tenía a la izquierda, a la derecha y al frente a 3 Boruto's.
-No te muevas 'ttebasa… –siseo.
Error de vista, tenía uno delante, otros dos a los lados y uno en la espalda…con un Kunai en su cuello. Maldijo el día en que decidió enseñarle tal Jutsu, en serio, ¿En Que Estaba Pensando?
-En Hinata cuando tú le… –sonrió zorrunamente levantando una de sus orejas.
-¡Kurama Cállate Dattebayo! –grito a pulmón sin importarle hacerlo en voz alta.
-Silencio…sé que eres fuerte pero estoy en ventaja-ttebasa, Oto-chan…vamos a hablar…de Hijo a Padre tomándonos nuestro tiempo…pero si abres la boca para decir alguna sandez… será de chico a cadáver… ¿Te atreverías a dañarme? No, no lo digo por tu moral, sino porque mamá te mata 'ttebasa.
Naruto trago duro, si antes fingía o solo se hacia el de la vista gorda era evidente, estaba impresionado y verdaderamente asustado, maldita fuera su suerte, maldita. Por otro lado, dentro de él, Kyuubi se regodeaba diciéndole que ojala estuviera delante de ellos con una 'video-cámara' para grabarlos, si, esto era de portada para la prensa rosa.
&-Mi Torbellino y Mi Girasol-&
Hinata abrió la puerta del cuarto con lentitud, poco a poco fue metiendo el cuerpo hasta quedar totalmente dentro, observo con atención, la ventana abierta pero con las cortinas serradas, el piso de madera limpio, cada peluche y objeto en su lugar. Parpadeo confundida, ¿y su hija?
La cama bacía, el suelo vacío…
Se había escapado al momento de que su hijo hiciera el Kage Bushin no Jutsu, pero alcanzó a ver como Naruto era acorralado, ¿o era que se lo había llevado de allí? Realmente no se acordaba bien por la rapidez del momento pero ahora su prioridad era una niña de cabellos negros y ojos azules.
-¿Himawari? –pregunto a nadie en específico, su hija estaba llorando desde hace horas en su cuarto, ella misma oía los sollozos, pero no había nadie en la habitación–, Esto me está preocupando… ¡Byakugan! –una rápida inspección confirmo su miedo, Himawari no se encontraba en su habitación, pero, entonces quien había llorado tanto– Bushin no Jutsu… –suspiro, camino dentro de la habitación.
Se sentó en la cama pensando donde pudiera estar su pequeña flor, pensó y pensó hasta que de un salto salió disparada por la ventana.
-Himawari, ¿tanto es tu dolor? –no comprendía como nunca su pequeña les dijo nada, después de escuchar lo dicho por Boruto se sintió fracasada como madre por no poder darse cuenta de lo que sufría su hija.
Suspiro al viento veraniego, pronto entraría el otoño pero aún se respiraba ese inconfundible aroma, cuidando de no ser vista paso sobre edificio en edificio, el cementerio, desgraciadamente, era su destino pero haría una rápida parada en la florería de Ino. Un salto en un callejón, se acomodó la ropa y salió a la calle, no tarado mucho en dar con una de sus mejores amigas regando unos rosales.
-¡Oh, Hinata-chan! –saludo la platinada dejando sobre una maseta bacía la regadera–, ¿vienes por lo de siempre?
-Buenas tardes, Ino-chan…no…etto… más o menos, -miro a su alrededor las centenas de flores, algunas extrañas otras exóticas y bellísimas–Ahora no solo vengo por Girasoles…
-Muy bien, dime que es lo que quieres, ¡No hay flores que no tenga! –se aludo la chica, si, su florería era unas de las más extensas de todas las aldeas y confiaba que la competencia no era dura, aunque sintió algo distinto en la mirada de Hinata en las flores, es como si buscara algo imposible de hallar, bueno, ¡Ella era Yamagata Ino y esta su florería!–, ¿Hinata, hay algo que busques en particular?
-Si… –asintió un poco cohibida–, ¿Tienes idea de cuáles son esas flores que se llaman "Lirio Japonés"? No sé cuáles son, además tengo prisa, mucha, mucha prisa. –dijo casi en desesperante angustia, no quería preocupar a Ino pero de verdaderamente sentía que Himawari la necesitaba.
-Oh, vamos a ver, Lirio Japonés, –sonrió Ino al ver como la pelinegra buscaba desesperadamente entre tallos y pétalos–, Hinata me da dolor de cabeza el solo verte. Atrás amiga, déjale esto a los profesionales, ¡Inoji Ven Ahora Mismo! –grito al aire sacándole un susto tremendo a la mujer, en cuestión de un minuto apareció para la sorpresa de Hinata un joven de cabellos rubio platinado y ojos azul cielo tremendamente claros, vestido en un kimono negro sencillo.
-Mi tesoro, ¿podrías darme esas flores tan lindas y tradicionales que le gustaron a Florecilla? –le pidió amablemente con una mirada brillante.
-Mamá, hay tanta flor tradicional aquí que me tomaría todo el día adivinar cuál quieres y cual le gusto a Uzumaki-chan. –dijo con simpleza el menor -¡Oh! –miro a Hinata haciendo un reverencia –Hinata-sama, buenas tardes.
-Buenas tardes, Inoji-chan.
-¡Dame una docena de Lirios Japonés, AHORA! –demando la madre con enojo, pero que mal educado.
Más rápido de lo que esperaba, Hinata vio como el chico tomaba varias flores azules, recordando el porqué de las flores miro a Ino apenada y hablo en un susurro.
-Uh…etto…Ino-chan, no tienes de casualidad también... Membrillo Japonés…
-¡Diez Chaenomeles Speciosa! –el chico al instante tomo barias flores rojizas.
-También Anemona Japonesa…
-¡Docena de Anemone japónica! –Inoji corrió al otro lado de la tienda y tomo unas curiosas flores lilas.
-Y…
-Disculpa un momento Hinata, pero, –miro con una sonrisa ladeada–, Quería comentarte algo respecto a Himawari.
Hinata la miro curiosa, al instante estaba sobre la Yamanaka azotándola con preguntas que a duras penas esta respondía, mientras las adultas hablaban de cualquier cosa que estuvieran ablando, Inoji se concentraba en acomodar las flores pedidas en distintos ramos, "Maldición justo cuando pensé que podría librarme de trabajo e ir con Himawari" no hay necesidad de ser malpensados, él quería mucho a Himawari, era linda, muy tierna y bastante amistosa, era una de las pocas amigas que él podía contar, vagó a cuando la chica vino hace apenas unas horas a la florería, no tenía ni buen aspecto ni humor, solo pidió girasoles y se despidió con un asentimiento de cabeza, claro que la sonrisa siempre estuvo es sus labios pero no parecía un sincera, sino falsa, intento recordar si había algo antes, Himawari llevaba algunos raspones desde hace días, parecía casi rutina, se iba, después de despedirse de Boruto, al Distrito Uchiha del pueblo, siempre la parte abandonada, ¿Cómo lo sabía? No, no era acoso, no, la pequeña siempre acompañaba a su hermano a la academia, le decía al chico a donde iría y se iba, al principio pensaban que eran mentiras de ella pero tras seguirla Boruto, Shikaka y él, obligados por el primero, veían como la niña se ponía practicar con unos cuantos Kunai y leía pergaminos de quien-sabe-donde-sacaría. Eso le molesto a Boruto pero no interfirió, al rato decidieron que era mejor que ella aprendiera sola, de seguro la niña después le decía a su hermano y todos terminarían enterándose de su progreso.
Pero cada día después de eso no supieron que hacia la niña y Boruto andaba de mal en peor, en su carácter, estaba muy enojado y más de una vez se peleó con otros estudiantes, en los campos de entrenamiento era muy, pero muy violento, dudaba que los chicos quisieran enfadarlo, ni siquiera la señorita Sakura se molestaba en interferir, ella más bien iba y echaba bronca al padre del adolecente, si, pobre Hokage, lidiando con la aldea y ahora con su hijo y su madrina.
Ojala el hombre ya se haya dado cuenta de lo que le pasa a Himawari, estaba seguro que nadie aguantaría por mucho tiempo al Gennin, mejor conocido como Uzumaki Boruto el Torbellino de Konoha, y, más que nada deseaba que su amigo dará con el porqué de que la pelinegra quisiera ya comenzar sus entrenamientos.
-Será que… –frunció el ceño con un sonrisa burlona, tenía una corazonada de que venía el asunto, dios quisiera que nadie lastimara a la pequeña pelinegra, en su interior, muy pero muy en el fondo deseaba que nadie, ni por algún error de puntería, lastimara a la niña, o sino– Dios bendiga al tonto, so-bruto e imbécil.
-También opinaría lo mismo si supiera de quien se trata…
Inoji se voltio bruscamente, la mirada risueña de Hinata y su mare hicieron que se le subieran los colores.
-Tranquilo, Inoji-chan muchas gracias por cuidar de mi Himawari. –la pelinegra se inclinó y dejo un dulce beso en la frente del menor.
-B-bueno...yo… -balbuceó meneando de un lado a otro los ramos de flores.
El adolecente con los colores más notorios miro a su madre con suplica, la mujer rio un poco ante el bochorno del rubio platinado.
-Hinata, querida, ¿eso es todo? –pregunto a la mujer que ya estaba por salir corriendo, sonrió con gentileza– Espera hay algo que quiero darte, es nuevo, así que no se lo digas aun a nadie.
Hinata espero apenas segundos antes de que Ino estuviera frente a ella con una única flor entre amarillo y naranja, la admiro, era pequeña y no tan bella como las otras flores, pero algo le decía que esa flor la necesitaría. La Yamanaka le arrebato los bastos ramos al pequeño y lo mando a dentro, con educación el niño se despidió de Hinata y desapareció dentro de la tienda entre las flores, tras una discusión de no más o menos de 3 minutos Hinata se resignó a llevarse tan hermosos ejemplares de flores, gratis.
-Muchas gracias Ino-chan… ¡Hasta luego y gracias por las flores! –sin más salto entre los tejados, necesitaba llegar muy rápido que ya estaba muy retrasada.
-¡De Nada Y Salúdame A Florecilla De Mi parte!
Ino la observo con la sonrisa desvaneciéndose, Hinata era un buena madre, también era un buen padre Naruto, ella no era nadie para juzgar, pero…
-Espero que resuelvan esto, Naruto, Hinata dense cuenta antes de que sea tarde…
&-Mi Torbellino y Mi Girasol-&
-Por favor, Kurama, si de verdad me consideras un amigo me ayudaras 'ttebayo. –rogo Naruto mientras veía a su hijo sentarse frente a él, quien estaba atado a una silla por cadenas.
-Déjame hablar directamente con el niño, después con Himawari y por ultimo con Hinata.
-Mejor, no se… –mirada made in Uchiha: 'Te voy a matar'–, Te vas a la…
-¡Deja de hablar con Kurama-sama y ponme atención Dattebasa! –grito mientras le daba un sonoro golpe con un periódico en la cabeza. Llevaba más de una hora intentando hablar civilizadamente y tuvo que llegar a estos extremos, pero aun su padre se negaba a escuchar.
-¡Me maltratas como si fuera un perro callejero! –acusó al niño.
-Poco te falta… -susurraron Boruto y Kurama causando furia en el Hokage.
-Naruto...en caridad del cielo estoy hasta las orejas de esto. –dijo el demonio pasándose las garras por la cara–, Deja que hable aunque sea con él.
-Papa, por última vez, –dijo ya cansado el muchacho–, Tenemos que hablar seriamente sobre lo que le ha estado pasando a Girasol.
-No creo tener paciencia eterna, he aguantado diecisiete años tus estupideces. –señalo el zorro.
-Si piensas que soportare por mucho tiempo, estas equivocado, Oto-chan, la paciencia no es una de mis virtudes. –menciono el chico.
-¿Qué clase de padre eres que no dejas que nadie te ayude a resolver un problema de este calibre? –pregunto casi sin creerlo.
-¿Cómo no puedes dejar que te ayude con este problema tan grande? –preguntó con las manos en jarras.
-¿Acaso eres…? –comenzó Kurama ignorando la creciente vena en la frente del rubio.
-¿…un padre tan irresponsable…? –continuaba Bruto sin querer, menos el, que estaba con la mirada gacha, se daba cuenta de lo que estaba a punto de hacer su padre.
-¿Qué no quieres dejar que te ayude con Himawari? –terminaron ambos viendo al hombre acusatoria-mente.
-¡YA ME TIENEN HARTO LOS DOS! –chillo Naruto al tiempo que rompía las cadenas entrando en modo sannin.
Las caras de Kurama y Boruto eran indescriptibles, cada uno ahora admitían que con sus propios comentarios habían terminado por acabar con el buen juicio del Hokage.
-¡Ustedes par de tontos me van a escuchar o les haré saber porque soy el Sucesor de Ashura!
¡Estaba hasta las solapas! Sabía que era un idiota, menso, tonto, burro, dobe, usuratonchachi, tarado, idiota, pendejo, estúpido y lo que le seguía… ¡¿pero de ahí a ser un padre irresponsable?¡ !Lo iban a escuchar a como que se llamaba Uzumaki Naruto!
Continuara... ¡NO ME MATEEEEEEEEEN!
Inu: Que lata...*le da con una sarten en la nuca* ¡Ya deja de llorar!
¡Juró que ya actualizare no me hagan daño!
Inu: *gruñe bestial-mente mientras corre tras ella con el arma homicida en la mano(la sarten)* ¡No Huyas Cobarde!
MUCHAS GRACIAS A: -nova por siempre- -GiiMee- - -HiNaThItHa.16241- -TheZoe611- :POR LEER ESTE CORTO FIC QUE YA SOLO LE FALTA UN CAPITULO.
Gracias a todo aquel que llegue hasta aquí.
Nos Leemos Pronto!
Sayonara! Bye! BYe!
Atte: Seiyoumi. (Shitami-chan-Onne-sama)
