Francia entreabre los ojos y se acurruca contra lo que por un instante cree que es España... Antes de recordar quién es exactamente tres segundos después. Inglaterra duerme hecho bolita, medio abrazado a él, susurrando algo inentendible porque tiene el pulgar en la boca.
Francia tiene que taparse la boca para no gritar "awww" en voz alta se muerde el labio y le acaricia un poquito metiéndole la mano en el pelo.
El inglesito sigue la caricia sacándose el pulgar de la boca al mover la cabeza, sin abrir los ojos. El francesito sonríe más y le vuelve a pasar la mano por el pelo con suavidad, mirándole desde YA con ojitos de corazón.
—Eres tan lindooo —susurra con cuidado de no despertarlo.
El británico paladea un poco humedeciéndose los labios y suspira.
—Angleterre... ¿Me quieres? —pregunta con suavidad y como respuesta recibe un susurro en un balbuceo raro e intentendible tipo "miniamuniaminia"—. Hablas dormidoooo... Eso es muy lindo. Yo te quiero mucho —le pasa un dedo por la mejilla.
—Mmmm —protesta un poco pasándose la mano por los ojos y la nariz, escondiéndose bajo ella porque hay mucha luz.
Francia aprovecha el movimiento y le abraza pensando que han dormido juntos, abrazados y que le dijo que si le quería, pero ese es demasiado movimiento para alguien acostumbrado a dormir solo, así que entreabre los ojos.
El galo se paraliza cerrando los ojos: Operación hacerse el dormido... Activada. Inglaterra se queda paralizado y se sonroja al notar que es Francia y le está abrazando.
—Waaaah! —empujón al canto.
—Ahhhh! —grito de nena—. ¡¿Qué haces?!
—Me estabas... estás... no me... —se echa para atrás, incorporándose.
—Quooooi?! ¡Yo no hice nada!
Los ojos verdes se entrecierran y le miran no muy convencido. Francia hace una sonrisita naaaada sincera.
—No pasa nada... Sólo dormimos juntos.
—No me gusta —se revuelve.
—Poooor?
—Porque... eres tonto. No me abraces —se gira, buscando, gatea por la cama hasta el otro lado, toma un muñeco de trapo de un conejo y lo abraza hundiendo la cara en él, dándole la espalda a Francia.
—¿Por qué? —gatea hasta él y se sienta a su lado.
—Porque no me dejas dormir —le mira de reojo y aprieta los ojos.
—¡Pero estabas durmiendo!
—¡Pero ahora no me dejas! —suelta el conejo y se vuelve a él.
—Sí te dejo... Soy mejor que el lapin para abrazar —abre los brazos.
El británico se sonroja y se vuelve a abrazar al conejito apretando los ojos con fuerza.
—Mira... Quédate así y yo... Te enseño como no pasa nada, ¿vale?
Inglaterra hunde más la cara en el muñeco. Francia se acuesta a su lado con suavidad y le abraza un poquito contra sí.
Saca la cara, levanta las grandes cejas y se paraliza aguantando la respiración al sentirlo.
—Non... Vuelve a acostarteeee...
—Sueltameeee —se revuelve.
—¿Por queeee? —levanta un poquito la mano
—¡Porque no me dejas dormir! —se da la vuelta, pone el conejo entre los dos y le da algunas patadas hasta llegar al boooorde de la cama. El francés chilla como nena y se aparta un poco.
—¡Deja de patearmeeeeee!
—¡Pues dejameeeeee! —chilla igual.
—Argh! ¡Eres un tonto! —protesta repentinamente, frunciendo el ceño y dándole la espalda
Levanta las cejas y deja de patearle al notar que se ha apartado.
—¡Yo SÓLO te estaba abrazando! —protesta.
—Pues igual eres un tonto —le da la espalda también, se abraza al conejito y tira de todas las sábanas, destapándole.
—¡Oyeeeeee! —toma las cobijas y tira de ellas.
—¡No me destapes! —tira de ellas también.
—¡Tú empezaste! ¡No me destapes tú!
—¡Tú te estás quedando con todas y yo solo quiero la mitad! —se pone de rodillas de un salto, tirando de ellas con fuerza.
Francia las suelta de golpe y el inglés rueda de espaldas y se cae de cabeza al suelo.
—Aaaah! Angleterreeeee!
Él sacude la cabeza, parpadeando.
—¿Estas bien? —se asoma por el borde de la cama. El británico frunce el ceño y se soba la cabeza donde se ha golpeado, mirándole—. ¡Caíste de cabeza!
—Pues tú me tiraste, rana fea y traicionera —se levanta enfadado.
—¡No te tiréee! ¡Te caíste sólo por robarme las cobijas!
—¡Las soltaste expresamente para que me cayera! —le acusa señalándole con el dedo y volviendo a subirse a la cama.
—¡No! Las solté porque... —vacila, porque en realidad las soltó porque sabía que iba a perder, y sabía que si las soltaba así... Saldría volando y era la única manera de ganarle... Es decir, si, las soltó a propósito—, las solté porque tenía que soltarlas, eres el invitado y las querías.
—¡Eres un tonto! No quería caerme y antes ya me las habías quitado —le salta encima empujándole para que caiga de espaldas sobre la cama.
Francia levanta las cejas y... Pues no es como que tenga mucha más opción que... Ehm... "Dejar que le empujé" Inglaterra le mira fijamente sobre él con el ceño fruncido y sonríe un poco, vencedor.
—¿Entonces vas a abrazarme tú para dormir?
—No —frunce el ceño, deja de sonreír y le da un coco en la frente con su propia cabeza diría él que no muy fuerte, pero es un BESTIA y creo que eso se lo hacen a él Escocia, Irlanda y Gales.
—Aaaaaaauuuuuuu! —chilliiiiiido de dolor.
El británico se ríe un poco cabrocente y se sienta sobre sus piernas, soltándole las manos.
—Me pegasteeeeee! Fuerteeee! —llora Francia. Sí, lágrimas y todo, con las dos manos en la cara. Con los gritos y las lágrimas, Merida se mete al cuarto a ver qué ocurre.
—¡No llores! —chilla Inglaterra al ver entrar a la esclava, asustado.
—Pues no me pegueeeees —lloriquea.
—¡No te he pegado! —miente mientras la esclava se acerca a ellos dos.
—¿Va todo bien, domine Franciae?
Francia mira a Inglaterra entre los dedos.
—¿Vas a pegarme otra vez? —susurra.
—Tú me tiraste primero —susurra cruzándose de brazos y quitándose de encima suyo.
—Todo bien, Mérida. A-Angleterre sólo es un bestia —responde.
Merida se acerca a él e Inglaterra le mira de reojo, levantando las cejas porque no le ha acusado. Francia se limpia los ojos con el dorso de la mano y mira al inglés de reojo.
—¿Seguro que está bien, domine? —ella le acaricia un poco el cabello y le limpia las lágrimas dulcemente.
—Sí... Es... Que... —absorbe los mocos—, nos caímos y me pegue aquí —se señala la frente, muy valiente él.
—Oh —le peina un poco y le hace unos cariños—. Esto se cura rápido con un beso —se lo da—. Porque no les visto y bajan a desayunar un poco, ¿quieren? —propone maternal. El galo le sonríe un poco y asiente.
—¿Con qué les apetece vestirse hoy? —pregunta yendo al armario.
—Ponle algo mío a Angleterre. Algo de gala.
—¿Qué es de gala? No me gusta —protesta el inglés sin saber aún.
—No hables.
—¿Por qué no?
—¿Qué le parece si le buscamos al invitado algunas de las que le han quedado pequeñas al domine y no nos deja tirar? —propone.
—Oui —sonríe—, saca la más fina que encuentres para hoy. ¡Quiero que se vea lindo! —es el precio de que no te acuse.
—¡No quiero! ¡Quiero una verde! —protesta Inglaterra corriendo al armario.
—¿Verde? No se sí haya verde.
—Tenemos la que es verde lima, que siempre se ponía en primavera, con bordados de laureles ¿qué le parece? —le pregunta Merida a Francia, él sonríe.
—Esa puede gustarle a Angleterre aunque tiene más de cinco puestas... Y está un poco viejo. ¿No hay uno mejor?
—What? What? —Inglaterra les mira a uno y otro—. ¡Si es de niña no la quiero! —salta, porque no le hacen caso.
—No es de niña... —ojos en blanco.
—Ninguna de las túnicas del domine son de niña, pequeño domine —asegura ella para Inglaterra que es quien pone los ojos en blanco refunfuñando que él no es pequeño—. Que ya le hayan quedado pequeñas y sean verdes me temo que no, domine, no es muy adepto a ese color en realidad.
—Lo sé... Si no podrías ponerle ese azul agua de los bordados con flores... —propone.
—NO! ¡Flores NO! —salta de nuevo.
—Pooooor?
—¡Porque son de niña! —chilla mientras Merida saca la túnica verde.
—No son de niña... Obviamente –responde Francia tranquilo.
—¿Cuál quiere usted? —pregunta la chica dándole la que ha sacado al inglés.
—La azul marino. Con pájaros bordados
La esclava asiente yendo a por ella y el inglés se lleva la que le han dado y se la empieza a poner del revés en un rincón del cuarto, escondido.
—¿Qué haces ahí? —pregunta Francia quitándose el pijama.
—Vestirme —se agacha y le espía un poco para asegurarse que no puede verle.
—¿Por qué te escondes? ¿Te estás robando algo?
Mérida saca la túnica y se acerca a Francia poniéndosela sin hacer ningún comentario sobre si está seguro porque esa túnica es muy cara y para eventos especiales porque ya conoce a Francia y sabe que preguntarle eso no sirve de nada.
—¡No! No quiero que me mires.
—¿Por qué non? Me gusta verte —sonríe malignillo.
El británico se sonroja y se agacha más hasta que solo se le ven los ojos por encima de la cama.
—¿Verdad que es monísimo, Mérida?
—Sí que lo es —asiente a cualquier cosa que diga.
—¡No lo soy! —chilla él sacando la cabeza y vuelve a esconderla.
—¡Sí lo eres! ¡Monísimo! —sonríe.
—¡No! —sale ya vestido con la túnica del revés y Francia se ríe "jijiji".
—Lo traes... Al revés —se le acerca.
Inglaterra frunce el ceño y da un pasito atrás.
—No te enfadeeeees... Es que de verdad lo traes al revés.
—¡No está al revés!
—Lo está... Todos se van a reír de ti si sales así.
—¡Es porque esta es una ropa tonta!
—¡No lo es!
—¡Sí lo es! —mete los brazos dentro revolviéndose para darle la vuelta.
Francia le miiiiira mientras él se hace bolita dentro de la túnica, dando vueltas.
—¿Te ayudo?
—No —mete la cabeza e intenta sacarla por una manga
—No es por ahiiiii —risas.
—What? —hace más fuerza.
El francés le pone las manos en la cabeza y se ríe un poquito
—Ah! ¿Qué haceees?
—Te ayudo. Ven, saca la cabeza por aquí. La nariz viendo hacia mí
Le sigue un poco y consigue sacar la cabeza por fin como si saliera del agua.
—Allô.
—Podía yo solo —asegura, pero sonríe un poquito. Francia le da un beso en la nariz y se separa.
—¡Desayunooooo!
—¡Ah! —se sonroja, se lleva las manos a la nariz y cuando ve que sale corriendo, se olvida y corre tras él.
—¿Qué quieres desayunar?
—En casa my mum siempre hace pan con miel y almendras y a veces hay queso y mermelada.
—Aquí hay más cosas... Y frutos exóticos. Nunca comemos lo mismo
—A mí me gusta el pan con miel...
—¿Qué tipo de pan?
—El pan... de pan —le mira.
—Hay panes de diferentes granos —explica.
—A mí me gusta uno que es todo blanquito que lo hacen en el mercado ambulante y que no tiene casi arena.
—¿Arena? ¡Aquí no tiene arena ninguno! Ahora nos traerán todos y puedes elegir —se ríe tomándole la mano.
—Cuando yo sea grande y sea el rey del mar me llevaré al panadero para que me haga pan blanquito todos los días —mece la mano que le ha dado a Francia y salta un poco, jugando.
—Y yo le ayudaré al panadero a hacer un pan distinto cada día —le aprieta la mano y salta con él.
—No se puede hacer un pan distinto cada día.
—¡Claro que sí!
—Noooo —se ríe y al notar que salta también empieza a saltar intentando pisarle, jugando.
—Ahhh! —suelta un gritito riendo, tratando de evitar que le pise e intentando con cuidado pisarle él.
Inglaterra le toma la otra mano y empieza a bailar dando saltos con un pie y con el otro para que no le pise intentando pisarle mientras se ríe.
Más risas, dando la vuelta. Heidi tendría envidia. Al final, el británico hace un movimiento raro, pone mal el pie y se cae de culo. Y Francia se le cae encima... No es que no sea torpe él.
Inglaterra le abraza y se ríe cuando se le cae porque esto le hace mucha gracia. Y más le debe hacer el grito de nena de Francia que se le abraza de regreso porque es que a este no le das amor llamándote Inglaterra y te ignora.
Al cabo de un rato, cuando se le pasa la risa, se incorpora un poco saliendo de debajo suyo con dificultad. Para entonces, los esclavos ya han sacado las cosas de desayunar de los niños al triclinium, que es donde están... y es lo que hace a Inglaterra estirar la mano en plan zombie.
—Prueba ese de allá —le señala un pan sonriendo e incorporando se para sentarse y pedir leche.
Él se acerca tomando un pedazo y mirando alrededor por si alguien le riñe o le grita que está robándoselo. La fuerza de la costumbre.
—Vamos... Tómalo. Aquí hay mieles... Están divididas por flor.
—¿Cómo van a estar divididas por flor? —le mira llevándoselo a la boca un poco tímidamente.
—Pues así están. De acuerdo a la flor es el sabor.
—¿Pero cómo... —traga un pedazo—. Saben a qué flores van las abejas? Ellas son libres y vuelan donde quieren.
Francia parpadea porque no sabe cómo hacen eso, no lo había pensado nunca.
—Non. Son abejas... Esclavas que se les ordena a donde ir.
—No puedes ordenarle a las abejas, ¡hacen lo que quieren! —se ríe mientras mete los dedos al bote de miel más cercano, porque le da igual.
—Pues si puedes ordenar a la gente, ellos seguro pueden ordenar a las abejas.
—Pero las abejas no son como las personas, son así pequeñiquititas —hace el gesto con los dedos todo pegajosos—. Y pueden volar donde quieren.
El francés se encoge de hombros
—Papa debe saber cómo... Lo único que sé es que la miel de cada pote sabe diferente.
—Esta sabe... —se detiene antes de decir bien y se sonroja, ya con toda la cara embarrada—. Mal. No me gusta —hace gestos de asco. Francia se ríe un poquito
—¡Estas lleno de miel!
Se limpia la mano con el bote y está a punto de limpiarse con tu túnica, Francia.
—Ihhhhhhh!' Non non! Meridaaaaa
Ella se acerca corriendo solicita e Inglaterra se sobresalta otra vez.
—Las manos, Mérida... Límpiaselas —indica Francia muy agobiado
Inglaterra la mira aun no muy convencido mientras ella le pasa un trapo húmedo que otro esclavo llevaba, por la cara y las manos. Francia sonríe satisfecho con esto.
—Es importante no manchar la ropa.
Mientras el inglesito protesta y trata de escaparse haciéndole la vida bastante difícil a la chica, Francia se ríe.
—¿Que nadie te limpia en casa?
—¡No! ¡Me limpio yo solo! —protesta corriendo entre las piernas de Mérida hasta que esta le alcanza y le levanta al vuelo. Francia se ríe más.
—Deja mejor que ella lo haga!
—Aaaah! Mala! —chilla patealeando y luego grita algunos hechizos de su madre—. ¡Suéltame! My mum va a hechizarte! Quiero a my muuum! MUUUUUUUUM! MUUUUUUUUUUUUUUUUUUM!
—Todos los niños terminan gritando por sus padres aquí... —comenta una esclava vieja mientras Francia da vueltas a su alrededor pidiendo a Inglaterra que se calme
—Solo los locos, los nuestros nunca gritan así —comenta otra—. Además la invitada debe estar aun con el Domine —a esta no le gusta Britania y se nota por el tono.
En cuanto está limpio, deja al inglés en el suelo que corre a esconderse tras Francia, fulminando a Merida mientras esta suelta un par de burbuja en un hipo, por el hechizo.
—Y ya sabes las instrucciones... Tienen prohibido molestarle.
Francia le esconde y se impresiona un poco con la burbuja
—Ni pretendía —pone los ojos en blanco la otra esclava.
xoOXOox
Esos... BLOOODY ronquidos! Eran... como dormir junto a... a... Ni siquiera era capaz de describir junto a QUÉ. Un animal muy pero MUY ruidoso. Le patea aún antes sueños... Intentando callarle instintivamente logrando que se revuelva, cambie de postura y tras diez segundos de paz y silencio... empiece de nuevo en su oído.
—Argh... —insertar bufidos varios a los que ni reacciona, Britania abre los ojos y mira al techo. De MAAAAL humor—. Bloody romanian of the bloody demons! —exclama.
El puñetero romano de los puñeteros demonios sigue durmiendo y soñando tan feliz sin enterarse.
En un revuelito, ella se levanta... Y se SONROJA al ver que esta DESNUDA y le duelen las piernas y la cadera, recordando algunos sucesos
—Iiiiiiiihhh! —chilla y corre a esconderse a... Donde puede. Abre una puerta que debe ser el armario o algo así, Roma gira sobre la cama quedando con el culo al aire.
Britania le espía abriendo los ojos como plaaaatos al ver el culo del romano tan... Ehm... Expuesto. Se sonroja más.
—Shite, shite... —susurra hecha bolita en el armario... Desnuda.
Roma ni se inmuta, abrazándose al cojín. Ronca más fuerte. Britania le espía y de entre la ropa intenta conseguir algo que ponerse.
Al cabo de unos instantes, el romano mueve las manos buscando en la cama al no sentir a nadie. La británica se revuelve asustada y cierra la puerta de golpe.
El moreno entreabre los ojos y se vuelve a la puerta con el golpe, bostezando. La pelirroja revuelve toda la ropa histeeeeeerica, consiguiendo a tientas ponerse una túnica y hacerse bolita en el suelo.
—Ave? —pregunta incorporándose—. ¿Quién hay ahí? —pregunta porque no se acuerda aun de ayer.
Silencio sepulcral.
El latino se incorpora y se acerca al armario, rascándose ahí abajo y bostezando de nuevo. Golpea la puerta.
—Ihhhh...
—Ave? —insiste, abriendo la puerta.
—Shut up... —susurrito y se lo dice más a ella misma que a él—. Go awayyyyy! —trapo a la cara.
—Bri... oh! —se lleva las manos a la cara para quitárselo. Ella le empuja de los hombros para sacarle del armario (que bonito doble sentido).
—¡Buenos días! —Roma sonríe, dejándose.
—¡Ningún buenos nada! —protesta apretando los ojos
—¿Por qué no? —la abraza de la cintura.
—¡Porque no! Eres un idiota y yo no estoy aquí —intenta que le suelte de la cintura.
—Sí que estás y llevas una de mis túnicas, que te queda súper sexy —la atrae hacia sí, sonriendo.
—¡Nononononotraigonadatuyoyamevoy!
—¿A dónde te vas?
—¡A mi casa! —roja como manzana porque además le ha dicho que se ve sexy—, I hate you!
—Así que, literalmente, has venido aquí solamente a acostarte conmigo y ahora que ya está... te vas —la sostiene con fuerza.
—WHAAAAT?!
—Pues... eso dices ¿no? Por eso te vas ya —sonrisa maligna.
—Yonomeacostecontigoooo! —golpe en el pecho con las dos manos, se le acerca y esconde un poco.
Se ríe y la abraza subiendo un poco los brazos por su espalda.
—Odio este lugar... Y a ti —protesta—. ¿Dónde está mi ropa?
—¿Y qué más da? Mira que bien te sienta la mía —le desliza un tirante por el brazo, acariciándole.
—Me puse esto que es FEO... –escalofrío, piel de gallina donde le ha tocado—, porque no encontré la mía, porque me la quitaste mientras dormía ... —ok, eso sonaba mejor en su cabeza.
—Así que... mientras dormías... —le baja el otro tirante, susurrando—. ¿Y qué hacías tú mientras yo dormía?
—Intentaba callarte —brilla como foco rojito
—Estabas... haciendo alguna cosita de esas que te dan un poquiiito de vergüenza, ¿eh? —ese tonito.
—Nooooo! No! ¡Te estaba pateando! —sincera por una vez.
—A mí me parece que me estabas mirando —la acusa—. Y que planeabas tocarme.
—Whaaaat?! Noooo! No! No miraba tu culo ni nada y es que es... Estas desnudo.
—Así que me estabas mirando el culo porque te gusta, que traviesa —una de las manos de Roma baja hasta el culo de ella.
—¡Ningún traviesa! —golpes fueeeertes en el pecho, él la levanta del culo andando hasta la cama, riéndose mientras finge que los golpes no le duelen.
Britania... mira que cómodo... Se deja levantar, abrazándole del cuello y Roma se acerca para besarla.
—I hate you —susurra antes de que pueda hacerlo.
—Buenos días —repite sonriendo cuando se separa.
—Ningún good bloody morning, bloody demons!
—Que boca más sucia para besar, mi amor.
—¡Cállate! —protesta sonriendo un poco—, no vas a besarme nada.
—Ah, non?
—No!
Roma sonríe acercándose a su boca otra vez, entrecerrando los ojos. Ella se hace para atrás, apretando los labios.
—¿Ni un poquito? —susurra.
—Ni un poquitititito.
—¿Por qué nooo?
—¡Porque noooo! —más sonrojo.
El moreno se separa un poquito, la pelirroja le mira descolocadita.
—You are an idiot!
El romano inclina la cabeza y sonríe, la británica se humedece los labios sin mirarle y él
le da un beso en la mejilla haciendo que ella frunza el ceño con eso.
—Ya te he dado un beso en un sitio.
—En un... Sitio. Yes, but...
Le da otro, más cerca de la boca
—Stop!
—Stooop —susurra imitándola sonriendo y le da otro.
—Noooo! Iugh! Deja de darme besos —se revuelve pero él le da otro riéndose—. Suetameeeee! —los empujones son ceeeeero convincentes, así que recibe más besos y risas recostándole sobre la cama.
—I hate you! And... —se los devuelve—, hago esto... Bajo... Protesta...
—Todo... lo haces bajo protesta, cariño —más besos.
—Yeeees! Excepto moles... tarte
—Quizás me molestarías si me dijeras cuanto te gusta —sonrisa del millón de dólares.
—¡No soy tonta, eso te gustaría!... ¡Y no me gusta! —agrega seguramente un poco tarde
—¿Y qué es lo que te gusta un poco? —susurra con los labios sobre su piel.
—N-nada me gusta... Nada —traga.
—Nada de nadaaaa —se ríe y le vuelve a bajar la túnica.
—Noo! De NADA —intenta subírsela u poquito.
Roma se la baja del otro lado y vuelve a darle besos. Britania vuelve a protestar... Pero al fin de cuentas... Se deja, cerrando los ojitos.
—La próxima vez voy a cortarte el cuello...
—Pensaba que era la verga lo que querías cortarme...
—Y la verg... ¡Deja de decir eso!
—Seguro querrías llevartela a casa para jugar con ella.
—Whaaaaat?! Noooo
—Sic, en las noches de soledad...
—Noooo! Shut up!
—Te puedo hacer una escultura de ella.
—De tu verg... ?! Nooo! Ewww! —aprieta los ojos.
—En marmol.
—¿Para qué querría yo semejante cosa idiota?
—Para jugar —baja los dedos.
—¡No quiero jugar! ¡Quiero que la alejes de mí! ¡Voy a incendiarla y a hacer brujería!
—¿Cómo vas a incendiar el mármol?
—¡Hablo de TU verga!
—SIEMPRE me la... incendias.
Ella se le queda mirando con la boca abierta por la analogía, así que él aprovecha y la besa otra vez aprovechando la boca abierta.
Pues qué va a hacer... Le devuelve el beso cerrando los ojos y ahí es cuando debe notar esos deditos que no se pueden esculpir.
Le odia... Aunque a la vez secretamente los adora. Aun así, espera en unos días la escultura de un pene erecto en mármol de carrara en tu casa.
Con la mala suerte que se carga... Va a ser un día que esté por ahí Escocia y ahí esta ella a media cocina.
—Alba, recibe a quien sea y dile que no.
Escocia, antes de ir a la puerta, acaba de molestar a Inglaterra con algo sobre que le van a dejar en Roma para que se case con su novia mientras este rabia rojo como un tomate.
El mensajero vuelve a tocar, balanceándose, con el paquete envuelto en telas.
El pelirrojo abre la puerta aun con su sonrisita por los chillidos de su hermanito mientras mastica una ramita de regaliz y mira al mensajero de arriba abajo.
—What?
—A... —se detiene porque le han dicho específicamente que NO diga Ave—. Traigo esto
—¿Qué demonios es?
El esclavo se lo recarga en el pecho.
—A ver cuando os enteráis, putos vendedores ambulantes, que en esta casa no queremos mierdas —escupe en sus pies y va para cerrar la puerta.
—No estoy vendiendo nada. ¿Es aquí la casa de Britania?
—Bueno, le puedo dar un crio por lo que tenga. England! Corre! Este tipo feo y maloliente es tú daddy ahora!
—¡No es my daddy! Muuum! Scotland me está vendiendo otra vez!
—Muuum, zcodlan me ezda vendiendo otda ved —le imita el escocés con burla—. Shut up, larva!
—Yo no hablo así! Muuuum! Scotlan se burla de mí y dice que yo hablo azí pero no lo hagoooo!
—Bloody hell! Alba, deja de vender a England. England, deja de hablar azi —les riñe a todos. El mensajero vacila un poco mirando la escena.
—¿Y qué más da? si igual nunca se lo lleva nadie porque no lo quieren porque ez dondo y habla azí!
—No soy tontooooo! Muuuum! Me llama tonto!
—Pues llámale tonto tú también.
—Sólo dale esto a Britania —señala el mensajero a cualquiera que le oiga...
—¿Y qué vale? —pregunta es escocés ignorando el "tontotontotonto" de Inglaterra
—Mmmmm... —niega con la cabeza—. Es un regalo. A menos que quieran darme una moneda para mí por la molestia
—¿Por qué es un regalo?, no es su cumpleaños.
—Yo sólo soy el mensajero, señorito.
—¿Es algo malo de los enemigos? Ábrelo tú y si vuelves a llamarme señorito te corto la lengua y hago que te la tragues.
—Kiiiiiiids! Vengan a la cenaaaaaa!
—No es nada ma... —se detiene y levanta las cejas con esta amenaza, incomodito.
—Ábrelo tú o lárgate con ello.
—Se supone que es para Britania...
Escocia vuelve a empezar a cerrar la puerta
—Espera, espera... Lo abro —o me mataran si no lo entrego, piensa para sí.
El niño le mira porque igual le da curiosidad mientras el mensajero le quita la cuerda con cierto cuidado al igual que los paños uno a uno hasta que... Taraaaaaaa
—¡Es una polla! —Escocia se la quita de las manos al hombre y se mete a la casa observándola—. Mum? ¿Quién te manda una verga de piedra?
—ENGLAND! Ayúdame con esto... ¡Y tú siéntate ahí y deja de estar jugando! —no te está oyendo, Escocia
—¿Qué es una verga? —pregunta Inglaterra que Sí está oyéndole.
—Lo que tendrías entre tus piernas si fueras un chico en vez de ser una niña y vestir con coronas de flores con tu novia sureña.
—A What? —pregunta Britania poniendo un par de huevos medio crudos y medio quemados en el plato de cada quien, apresurada y sin hacerles demasiado caso—. Alba. La leche.
—Le toca traerla al larva —responde entre los gritos de este, sentándose.
—Anda, Englaaaaaand... Trae la leche —le arrea Britania empujándole del hombro un poco.
—¡No me toca! y yo no me pongo vestidos de flores y no es mi novia y eres un tonto y... — refunfuña yendo a por ella mientras Escocia deja la escultura sobre la mesa y se pone a cortar pan.
Britania se sirve un poco de cerveza y le sirve a Escocia poco más de medio vaso, tarareando algo sin ver aún la escultura.
—¿Quién era?
—Un hombre feo, me ha regalado esto —lo señala con la cabeza.
—Un hombre feo te ha rega... —se calla de golpe, abre los ojos como platos—. Iiiiiiiiiih! —suelta muuuuy quedito al... Reconocerla, tapándose la boca con una mano y sonrojándose de muerte.
El escocés la mira parpadeando al ver su cara.
—Bububububu...?
—¿Qué pasa?
—¿Quién... Quién te dio eso!? —y... Empiezan los chillidos
—Un tipo de la puerta, solo es una piedra en forma de verga.
—U-Una piedra en... ¡Una piedra! ¿¡Qué tipo la trajo?! —manos al pelo, alborotándoselo.
—Un hombre todo moreno y feo —se encoge de hombros.
—P-Parecía... —le tiembla un poquito la voz y se sonroja más... Aprieta los ojos—. Sácalo se la casa.
—Nah, me lo quedo —se ríe, jugando con ella, haciéndola girar
—What? ¡No te vas a quedar eso!
—¿Por qué no? —sonríe guardándoselo.
—Nonononono... Dámelo! —extiende la mano.
—¿Poooor?
—¡Que me lo des te digo!
—¿Para tirarlo?
—Para... —más sonrojo—. ¡Lo que sea! ¡Dámelo ahora!
—No, si lo tiras me lo quedo.
—Para que quieres tu un... PENE!? Tienes uno!
—Yes, pero este es de piedra, lo usaré para hacer bromas.
—¡Decididamente NO! —HORRORIZADA—. ¡Dámelo!
—¿Pero porque estás gritando y tan roja? —pregunta el escocés medio riendo.
—¡No estoy gritando ni estoy roja! —chilla tapándose las mejillas
—Sí estás roja —se ríe mientras Inglaterra regresa del establo con el balde de leche.
—¡No estoy roja! ¡Y dame la verga esa, Alba!
—¿Qué es una verga, mum? —pregunta Inglaterra subiendo al banco. Escocia se vuelve al inglés.
—¿Qué es una... Qué es... What? —Britania le mira sorprendida
—Una verga, tú lo has dicho, él no me quiere decir —señala a Escocia.
—¡Yo no dije verga! ¡Deja de decir verga!
—¿Por qué? ¿Qué es?
La británica aprieta los ojos.
—Mira, es esto, es para chupar —Escocia le tiende la escultura al inglés.
—¿Para chupar?
—WHAAAAT?! No es para chupar! ALBA!
Escocia se ríe e Inglaterra frunce el ceño.
—No es para chupar, es sólo una escultura fea —chilla la mayor tratando de quitársela al escocés, que la aleja de su madre—. Alba!
—¿Y para qué es? —pregunta Inglaterra.
—¡Para molestarme!
—Es que si lo vas a tirar me lo quedo... no entiendo porque alguien iba a enviarte algo así.
—No lo... Nolovoyatirar... ¡Voy a lanzárselo a alguien en la cabeza!
—¿Molestarte por qué? —sigue el más pequeño, mirándolo también.
—¡Porque sí! Ahora dámelo, Alba, que pierdo la paciencia
Escocia la mira fijamente... y hace un gesto obsceno acariciándola, sonriendo maligno.
—ALBA! —salta y se estira intentando quitársela. Él se ríe dándosela.
En cuanto la toca, ella se sonroja un MONTÓN sin saber bien que hacer.
—Muuum! ¡Estás toda rojaa! —chilla Inglaterra, preocupado.
—¡Que no estoy roja!—la siente... Gruesa y dura y lisa... sólo difiere en que es considerablemente más fría que la real. Se sonroja MAAAAS aún.
—Estás toda roja, ¿es de uno de los hombres que te tiras? —pregunta Escocia.
—¿Qué es un hombre que te tiras? —Inglaterra remata.
La verga de piedra se mueve sola y golpea la mesa con muchísima fuerza, mientras salen chispas de colores en el aire y los ojos a Britania se le ponen ROJOS como de dragón.
Inglaterra se acojona y se esconde bajo la mesa, Escocia da un pasito atrás.
—ALBA! ¡Fuera de aquí! —señala la puerta.
—What?
—¡Fuera, largo! ¡Estás castigado!
El escocés frunce el ceño, recoge sus cosas y se larga dando un portazo... y no esperes volver a verle hasta que subas por él.
—You, boy. Eat —murmura enfadada con absolutamente todo, especialmente con ella, porque sabe muuuuuy bien que Escocia va a enfadarse mucho y va a tener que ir ahí arriba y a aguantarle. Más que todo, eso sí, está enfadada con Roma y su estúpida verga
Inglaterra come en silencio intentando desaparecer al estilo canadiense. Britania fulmina a la verga.
La verga ni se inmuta... La saluda de vuelta.
—¡No la voy a usar! —chilla, seguramente para Roma.
Inglaterra levanta la cabeza buscando a quien le habla ahora.
—¡No la voy a usar de nada! —insiste al aire.
Una vocecita en su cabeza bastante parecida a la de Roma propone que la caliente un poco hirviendo agua y luego por la noche cuando el niño esté dormido...
—Joder! Sal de mi cabeza que justo estaba... ¡Además es ENORME! Ni creas que tienes el... Asunto... Así! —chilla entre dientes.
—¿Qué asunto? —la vocecita de Inglaterra mientras la de Roma asegura que en realidad es más pequeña que la suya expresamente porque al ser de piedra no se puede apretar, para que no le duela y que sepas que además está muy bien hecha, porque ha hecho varias pruebas con sus esclavas y ha copiado la que parecía gustarles más. Aunque el suyo no lo ha probado nadie, eso hay que decirlo. Guarradas las mínimas.
—Asunto, puescualasuntopuedeser!
—No lo sé —susurra el inglés, pero Britania no le responde, espera... pacientemente a que Inglaterra termine de desayunar... Refunfuñando a intervalos.
—¿No me vas a decir que es tirarse a un hombre? —pregunta suavemente. La ventaja de Escocia enfadado... Es que Britania se suaviza.
—No escuches a tu brother... —niega con la cabeza con suavidad.
—Es un tonto y me molesta todo el rato.
—Lo hace jugando...
—No me gusta.
—Vamos, England.., no empieces con eso
—¿Por qué te has enfadado tanto por la verga? —cree que una verga es una piedra con forma de pilila, que quede claro.
—Deja de llamarle verga —le riñe.
—¿Por qué?
—¡Es una palabra horrible!
—¿Y cómo se dice?
—¿Pues como le llamas al tuyo? Penis
—But... —se sonroja—. El mío no es de piedra...
—Ni vas a hacerte uno de piedra JAMAS!
El inglesito se sonroja más con esa idea, llevándose ahí las manos y pensando en la estatua de Francia en Roma.
—No lo pienses!
Niega con la cabeza mirándole con los ojos muy abiertos. Britania, que esta sonrojada, se cruza de brazos y recargan espada en el asiento una vez terminado de comer
—Ve a ver si encuentras a Alba por aquí —pide.
—Pero se habrá ido... y me gritará...
Ella suspira
—¿Crees que se haya ido al norte norte?
—I don't know
—Iremos a buscarle en los próximos días...
—Oooh! —protesta
—No podemos dejar que se vaya así. ¿A ti te gustaría que no fuéramos por ti?
—No... pero... —mueve los pies sentado en su sitio.
Ella se levanta empezando a recoger los platos y sintiéndose un poco mal con el plato de Escocia.
—Comete eso... —se lo pone al pequeño inglés enfrente, con un trozo extra de pan que sonríe porque igual nunca tienen MUCHA comida.
Su madre le hace un "suave" cariño en el pelo revolviéndoselo un poco.
—Recoge aquí y sal a jugar. No te vayas muy lejos —pide tomando discretamente el... trozo de mármol.
El chiquillo asiente feliz y ella le da un extraño beso en la cabeza antes de salir CORRIENDO a analizar el asunto en su cuarto.
Inglaterra levanta las cejas mirándola irse y luego se encoge de hombros acabando de comer mientras mueve los pies y canturrea una cancioncilla con media cara llena de huevo, comiendo con las manos tan contento porque le dieron doble (¡Además el de Escocia!) aunque el huevo sea asqueroso medio cocinado, pero las cositas negras saben crujiente.
Es bastante mono a diferencia de la verga de Roma que Britania analiza por primera vez con absoluto detenimiento hecha bolita en su cuarto.
La voz de Roma susurra en su cerebro "sabes cómo usarla y sabes que te va a gustaaaaar"
Ella se acerca al trozo de mármol, entreabre los labios... Se sonroja, le da una lamidita a la punta y se muere.
(Roma pregunta... no GRITA si puede hacerle vudu a la escultura para sentir él lo que le hace... y luego piensa en el golpe que le ha dado a la mesa con ella y dice que no, que no ha dicho nada)
Britania empieza a frotar un poco la escultura intentando entibiarla.
Ejem.
Y como Roma siga molestando va a empezar a pensar en Germania. No... No ejem!' Es sólo el movimiento mecánico.
Ejem EJEM
Noooo! Si ella que! Aunque ya le parece bien que se acostumbre a que hay que frotarla antes de usarla. Ahora considera que si acaso el hechizo vudu puede hacerse solo para esas cosas, cuando son movimientos suaves.
Britania hace un hechizo para entibiarla y se muere de la vergüenza nada más con la idea de hacer lo que todos estamos pensando.
En ese momento, se abre la puerta de su cuarto.
—Waaaaaaaaaaaah! —se levanta, se le cae al suelo en el pie y termina saltando con los ojos apretados pero solo es una ráfaga de viento, querida.
Ella se desilusiona, inevitable... Pues no debías esperar que fuera la original. Atranca la puerta y nos deja a todos afuera... Incluyendo al narrador.
—Y luego de atrancar la puerta la verás ahí sobre tu cama y por supuesto te sonrojaras de muerte planchándote contra la puerta, pensando en mí, desnudo en tu cama, sonriéndote sabiendo lo que pretendes... —sigue narrando Roma después de la primera ronda.
—¡No voy a pensar en ti! —protesta riéndose un poco escondiéndose en su cuello.
—Claro que sí —se ríe y le acaricia la espalda—. Y luego te reirás un poco de ti misma, te quitarás el pelo de la cara y volverás a tumbarte en la cama tomándola con determinación, asegurándote a ti misma que no puedo avergonzarte y vencerte con solo un pedazo de piedra sin siquiera estar presente.
—Pues claro que no puedes. Lo que haré será guardarla y romperte la cabeza la próxima vez con ella —se le acurruca en el cuello y sonríe un poquito permitiéndose a sí misma sentirse bien y relajada por unos instantes.
—Nah, lo que vas a hacer es usarla exactamente para lo que te la he mandado y descubrirás que que no esté del todo caliente al principio tiene sus beneficios inesperados.
—Shut up you bloody... wanker —protesta.
—Oh, sí... y te va a gustar porque además ni siquiera vas a tener que dar explicaciones a nadie y podrás hacértelo a tu ritmo cada vez que te apetezca... no será lo mismo, pero eso no quita que no puedas usarlo una o dos veces al día como hacemos los hombres.
—Whaaaat? —levanta la cara y le mira un poquito.
—Quizás más veces... cuando te aburras, cuando los niños te pongan histérica, cuando estés nerviosa, triste, te sientas sola o no puedas dormir. Sirve para todo.
—Shut up! ¡Yo no voy a usar eso todas esas veces! ¡De hecho no lo voy a usar nunca! ¡No lo vas a mandar siquiera!
—Claro que sí... y vas a empezar a imaginar cosas, porque eso SIEMPRE ayuda... como a mí prometiéndote que no voy a parar de darte placer a pesar de todo lo que grites hasta que me confieses tu pequeño secretito sobre cuanto te gusta y te gusto yo en realidad...
—Whaaaat?! ¡Ningún secretito de nada! Shut up, you stupid bastard —sigue protestando otra vez roja como tomate, completamente metida en su cuello.
—Quizás podrías contarme tú con qué fantasearías en realidad —dibujitos con el dedo sobre su brazo y cariñitos en la cara con la barba.
—Sobre Germania y Scandinavia.
—¡Oh! ¿Ambos a la vez? —sonríe y se gira un poco a ella, aunque no le ha gustado, lo esconde bien.
—Noooo! Agh! —le da un golpe en el pecho porque evidentemente no era esa la reacción que quería.
—Seguro ellos podrían mirar mientras yo...
—What? –le mira de reojo un poquito inocentemente.
—Te toco como tú sabes que sé hasta que te vienes varias veces para nuestro disfrute y todos podamos verlo, ellos dos te sujetan y yo te hago demostrar que nadie te viola en realidad.
No, no... Britania e pone la mano en la boca en el "viola" y Roma se muere de la risa
—Cállate!
—Yo a veces pienso en ti —responde sonriendo.
—¿Comooo?
—Ah, ¿te interesa?
—N-No, es que no entiendo.
—¿Qué no entiendes?
—Piensas en mí...
—A veces. Para masturbarme.
—Whaaaaat? —"Gritania" en acción
—Quid?
—¡No puedes pensar en mi mientras eso!
—¿Por qué no? Me haces tooooda clase de cosas de lo más pervertidas y sucias en esas fantasías
—Noooo! Why!? ¡Yo no hago esas cosas!
—Son fantasías, mi amor...
La pelirroja traga saliva quedándose en silencio unos cuantos segundos. Le tapa la boca. Él le mira riendo.
—Si te pregunto qué imaginas... —susurra sonrojada.
—Aja...
—¿Vas a reírte y acusarme de algo?
—Non! ¿Por qué iba a hacerlo?
—Siempre lo haces... Vas a burlarte y decirme cosas
—Solo me burlo un poco a veces porque tú eres muy arisca.
—¡No soy arisca!
Roma se ríe
—¿Vas a contestar o no?
—Ya te he dicho que no me burlaré de ti
—Bien... Entonces dime —le quita del todo la mano de la boca.
—¿Y qué gano yo?
—¿Ganar? Nothing!
—¿Entonces para qué iba a contarte algo tan personal y que me haría vulnerable ante ti?
—¿Por qué te haría vulnerable?
—Pues podrías burlarte tú de mí, tú ni siquiera admites que te gusto ¿y esperas que yo te diga tooodo lo que a mí me gusta de ti gratuitamente?
—Ohhh... —se sonroja—. ¡No es que yo quita que me digas lo que te gusta de mí!
—No me importa decírtelo, en realidad... da un poco de vergüenza pero soy bastante valiente para superarla.
La británica parpadea porque nada de todo esto le cabe del todo en la cabeza, ahora hasta la valentía estaba en juego. Traga saliva.
—Pero me sería más fácil si esto fuera un intercambio.
—¿Qué quieres... Saber?
—Pues si te cuento que fantaseo yo... espero que me cuentes qué fantaseas tú.
—¡Yo NO fantaseo!
—Oh... eso es lo más triste que he oído nunca. Menos mal que es mentira —la besa.
—No es men... —se calla.
—¿Tienes hambre?
—Hambre! —acaba de recordar que se puede tenerla. Roma se ríe—. Debería... —murmura acto seguido de recordar ello, empujándole un poco y pensando otra vez en la realidad—, vestirme al menos. E ir a casa. Odio estar aquí.
—Oh! Déjame llevar a los niños a la Naumachia hoy —protesta riendo y yendo detrás abrazándola para que no se escape.
—¿A dónde? —pregunta mirándole por encima del hombro y tratando sin mucho esfuerzo de quitarse las manos de encima.
—A la Naumachia —beso en la espalda a la altura que llegue—. Es un espectáculo naval impresionante que tu chico, creo, va a disfrutar mucho. La están haciendo para las celebraciones del cesar, has venido en el momento justo.
—N-No hay nada que hagas que sea tan impresionante —asegura sonrojada con el beso.
—Esto lo es... deja te lo demuestro y si no te impresiona, entonces puedes marcharte —otro beso subiendo un poco y acariciándola con las manos.
—Mmmm... No vas a impr... Impresionarme —traga saliva y el tono no es convincente, menos aun cuando dice lo siguiente—. Y tengo que irme a... casa.
—Esta noche, lo prometo —besitos hasta apartarle el pelo y llegar a la nuca.
—Esta noche what? —pregunta dejándole hacer sin poder creer que el imbécil aún le cause escalofríos.
—Les pido a los esclavos que nos traigan desayuno y jugamos en la cama hasta la hora de ir... luego llevamos a los niños —no deja de besuquearle el cuello y acariciarla.
—What?! No! No, no... Ningún esclavo nada! —se cubre con las cobijas hasta la cabeza, cubriendo a Roma en el camino, claro está, que se ríe haciéndose bolita con ella—. Stupid slaves! No sé ni para que los tienes!
—Para cuando quiero comida en la cama no tener que ir a buscarla, no te preocupes, no tienes ni que verles...
—¿Cómo sabes que England no ha matado a tu niño ese rubito que le sigue a todos lados? —pregunta cubriéndose más hasta la cabeza después de pensarse un segundo el asunto de que no tenga que ni verles.
—Mira, ese es otro buen motivo para tener un millón de esclavos. Ellos le protegen...
—England es más listo que todos ellos.
—Y por eso sé que no ha matado a la única persona de la casa que le adora —se ríe más.
Le mira de reojo pensando que es Inglaterra el que adora al niño rubio ridículo. Hace los ojos en blanco y se relaja un poco.
—Pide comida entonces.
—Chica lista, antes de que te coma a ti —la muerde un poco en el cuello, riendo y se levanta de un salto dirigiéndose a la puerta tan desnudo como va.
Un par de ojos verdes le miran mientras la dueña de sonroooooja. En la puerta, sin cubrirse ni un poco llama a alguien, que no es muy difícil porque había como cinco personas escuchando tras la puerta. EJEM.
Britania se sonroja porque no es que se vea mal en lo absoluto. EN LO ABSOLUTO.
¿Qué sería de las historias de bitánicos si no se complicaran tanto con todo?
