Capítulo beteado por Flor Carrizo, Beta de Élite Fanfiction
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Preocupada por ti
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POV Bella
Desperté a mitad de la noche, el cuerpo de Travis estaba prácticamente encima del mío, tenía calor y estaba algo sofocada. Me lo quité de encima lo más rápido que pude, tratando de no despertarlo. Me levanté y recogí su camisa que estaba en el suelo, me la puse y caminé hasta la ventana del hotel, la abrí un poco y me quedé mirando como el tiempo pasaba. Había sido una buena noche, con muy buen sexo, pero tenía ese sentimiento de que entre Travis y yo faltaba algo, esa química que había antes. Negué y traté de disipar esos pensamientos porque quería que las cosas fuesen como antes.
Me quité la camisa y volví a la cama, mi vida era simple y me gustaba. Lo que menos quería en estos momentos era complicarla con tontos pensamientos.
—Mmmm… —me quejé al escuchar como alguien me llamaba.
—Bella.
—¿Qué pasa? —pregunté al abrir los ojos y encontrarme con Travis vestido y perfumado.
—Mi tío me invitó a un almuerzo en su casa, pidió que te llevara pero no sé si quieres ir.
Negué contra la almohada, lo menos que me apetecía hacer un domingo era tener un almuerzo familiar con mi jefe.
—¿Estás segura?
—Sabes que las reuniones familiares no son lo mío —expliqué con voz ronca, algo que él ya sabía—. Regresaré a mi apartamento, nos vemos después.
—Puedes quedarte aquí.
—Está bien, Travis, vete, yo te aviso si decido irme. —Volví a recostar mi cabeza en la almohada, quedándome de nuevo dormida, no lo escuché decir nada más, ni irse.
Me desperté por lo menos una hora después, tenía hambre y ya casi era medio día, por lo que me di un baño, me coloqué la ropa de la noche anterior y salí de ahí. Quería estar en mi apartamento con mis cosas, comer la pizza fría que quedaba en el refrigerador y escuchar de los chicos cómo había terminado la noche anterior.
Ir en el taxi fue un infierno, el conductor no dejaba de preguntarme dónde vivía, con quién, qué hacía en mi tiempo libre… me tenía mareada para cuando llegamos a mi hogar, le pagué y me bajé lo más rápido que pude.
—Como china —escuché gritar cuando abrí la puerta—. Oh, sólo es Bella —se quejó Rosalie al verme.
Rodé los ojos.
—Se ve que me adoras, idiota.
Ella sonrió llegando a mi lado.
—Sabes que te adoro, pero esperamos la comida china y se ha tardado. Ahora dime, ¿qué ha pasado? —Ella simplemente no podía dejarme siquiera respirar.
—Podrías al menos dejar que termine de llegar.
—Deberías estar feliz —bufó caminando hacia el sofá y dándome la espalda—, pareces haber tenido una recién follada magnífica.
—Rosalie —repliqué riendo y seguí haciéndolo hasta que lo vi.
—Hola.
Mire a Rosalie y entrecerré los ojos, ella sabía que él estaba aquí por eso todo el interrogatorio.
—Hola —respondí.
Edward estaba de pie, vestido con una camiseta azul, pantalones de mezclilla, zapatos deportivos y su inusual sonrisa. No me sorprendía que estuviera aquí, pero no lo esperaba en este momento.
—¿No te parece grandioso? Edward vino con Emmett a hacernos compañía —comentó Rose con una mirada graciosa y sonrisa burlona, sí que era despreciable.
—Me parece genial —dije imitando su sonrisa—. Ahora, si me disculpan, debo ir a cambiarme.
No esperé obtener respuesta de ellos, sólo caminé a mi habitación y resoplé cuando cerré la puerta. Rose y yo tendríamos una conversación en cuanto estuviéramos solas.
No pasó mucho tiempo, entre darme un baño rápido, cambiarme a una camiseta de flores, un short corto y unas sandalias. Escuché todo un alboroto en la sala y salí mientras me estaba haciendo una coleta en el cabello.
—La desaparecida ha regresado a casa —dijo Kate mientras se acercaba y me daba un beso en la mejilla.
—Los saludos en esta casa son tan raros —comenté graciosa.
Miré a Emmett quien alzó las cejas mirando a Edward y a mí.
—Espero que nuestra llegada no los haga más extraño.
Negué sonriendo, él era tan parecido a Rose que entendía perfectamente por qué terminaron juntos.
—¿Y Garrett? —pregunté al no verlo.
La puerta sonó y Rosalie gritó al abrirla:
—Comida chica.
Pero era Garrett quien entró.
—Hola —saludó sonriendo.
Rosalie bufó.
—Eres la comida, ¿no, verdad? Entonces no hay hola para ti.
—Amo estas bienvenidas —replicó mi amigo.
Me fui a sentar en el sofá, dejando a Rosalie diciendo que tenía hambre, mientras Emmett la mimaba. Garrett se fue a su habitación a darse un baño y Kate fue a hacerle compañía, en lo que no faltó la burla de Rose y la mía.
—Sexo —cantó Rosalie cuando Kate iba entrando a su habitación.
—Rose creo que huelo a… ¿sexo en la ducha? —pregunté.
Kate nos miró y rodó los ojos.
—Maduren, ¿sí?
—Sexo —gritamos Rosalie y yo a la vez, ella sólo negó y terminó de entrar, dejándonos a nosotras riendo.
Edward estaba sentado en el sofá mediano, yo sólo me tiré ahí, colocando mis piernas extendidas por encima de las suyas. Él me miró sorprendido, pero después, al verme tan relajada, sólo sonrió. Las cosas no tenían que ser raras, teníamos amigos en común, nos caíamos bien, ¿por qué hacerlo extraño?
—¿Cómo fue tu noche? —pregunté para entablar una conversación.
—Muy buena, ¿y la tuya?
—Bastante productiva. —Él alzó las cejas tratando de evitar sonreír.
Nos quedamos mirando con intensidad, él empezó a acariciar la parte de mi pierna que estaba encima de las suyas y yo me mordí el labio tratando de no sonreír.
—¿Por qué no vemos una película mientras esperamos la comida? —preguntó Emmett interrumpiéndonos—. Eso o pueden seguir con sus miradas de quiero follarte todo el día.
Entrecerré los ojos a su dirección.
—Emmett, cállate —replicó Edward.
—Uh… pero qué sensible están por aquí el día de hoy.
Ellos se sentaron a nuestro lado, casi no había espacio, por lo que quedé prácticamente encima del regazo de Edward; pero él no se quejó y yo tampoco.
Pronto se unieron a nosotros Garrett y Kate.
—¿Ya acabaron? —comenté graciosa.
—¿Finalizaron el trabajo? —insinuó Rosalie.
—¿Las dos podrías comportarse? —inquirió Garrett algo molesto.
—Pero qué sensibilidad —bufé mirando a Emmett quien rió conmigo.
La comida china al fin llegó y Rose estaba realmente emocionada por ello. Nos servimos y volvimos a nuestros asientos, Kate y Garrett se sentaron en el mueble pequeño, nosotros quedamos en la misma posición, bromeamos, vimos una película chistosa, comimos y, al final, nos bebimos unas cervezas.
—Fue una encantadora tarde —comentó Edward con algo de sarcasmo—, pero tengo que irme, mañana tengo una cirugía.
—Nosotros también tenemos que hacerlo —dijo Rose tomando la mano de Emmett, la miré y ella se encogió de hombros, sí que estaba perdida por él.
Nos fuimos despidiendo, y Edward llegó hasta mí.
—Adiós.
Suspiré y sonreí.
—Adiós.
Nos íbamos a dar un beso en la mejilla, pero los dos giramos y la mitad de nuestros labios se encontraron. Nos separamos, ninguno de los dos dijo nada, ni siquiera se sintió incómodo en algún momento.
Al irse, Rose miró en mi dirección, ella había visto lo que pasó. Me observó casi interrogándome, yo sólo me encogí de hombros y ella sonrió.
Cuando se fueron, me quedé sola con Kate y Garrett.
—Bueno, chicas, las dejaré solas, no sé por qué es que tengo tanto sueño.
—Esa es la vejez —comenté.
Él bufó y se fue a su habitación dejándome sola con mi amiga.
—Ahora vamos, cuéntame qué es lo que te pasa —preguntó sentándose a mi lado.
—¿Qué quieres decir?
—Bella, no soy idiota y te conozco desde hace mucho, tú eres de ese tipo de chica que si quiere algo lo consigue y hoy parecía que te ibas a comer a Edward si los dejábamos solos. —La miré exasperada.
—¿Cuál es tu punto?
—Mi punto es… —dijo con más veracidad— si quieres estar con Edward por qué no simplemente estás con él y dejas tu jueguito con Travis.
—Me gusta Edward, ¿a quién no? ¡Vamos!, es ardiente. —Sonreí y ella asintió a mis palabras—. Pero él y yo no congeniáramos como algo más que amigos y me gusta nuestro tipo de amistad. Por otro lado, lo que yo tengo con Travis es ligero, fácil, conocido… no sé, me gusta, no quiero complicaciones en mi vida.
—Sólo te diré algo, Bella, lo que tú tienes con Edward jamás podrá ser sólo una amistad, ustedes se gustan, sólo es cuestión de verlos y saber que hay química entre ustedes; y cuando existe eso entre dos persona es casi imposible tener sólo una amistad. Puede que ahorita te entretengas con Travis, pero te lo digo, eso no te llevará a ningún lugar. —Negué y ella sólo resopló, no quería que Kate tuviera razón, las relaciones siempre te llevaban a lugares complicados y yo simplemente no quería eso y lo evitaría a toda costa.
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Pasaron al menos dos semanas, que fueron bastante agitadas. El tiempo que no pasaba trabajando, solía salir con los chicos, había salido a tomar café con Alice y Kate, fuimos al cine con Emmett, Rosalie, Alice y Jasper, también una noche de copas en un bar cerca de casa, al cual fuimos todos menos Edward. A él no lo había visto, según Emmett estaba ocupado en el trabajo.
Había visto a Travis un par de veces, su tío quería enseñarle muchas cosas de la empresa y algunas otras para hacer en su tiempo libre; por lo que casi no nos habíamos encontrado y, con lo ocupada que estaba, tampoco le había dado mucha importancia.
—Adivina a dónde me iré —dijo Rosalie emocionada.
Estábamos en un café, era la mañana de viernes.
—¿Adónde?
—¡Miami! Emmett me invitó, tendrá algunos días libres y quiere que vaya con él, ¿a que es emocionante? —Asentí alegre por ella.
—Me parece genial… playa, salidas y compras, ¿qué más podría pedir una chica?
—Y sexo, mucho sexo.
No pude evitar una carcajada, mi amiga era tan desmedida siempre.
—Sí, sobre todo eso.
—Por cierto, quería invitarte a la casa de Emmett esta noche, comeremos pizza, veremos algo, tomaremos cerveza… ¿qué te parece? —Lo pensé, no tenía nada que hacer, por lo que me parecía un estupendo plan.
—Estaré ahí, hoy sólo trabajo hasta medio día, ¡qué lástima que Kate y Garrett estén de paseo y no puedan ir!
Terminamos nuestros cafés y donas para volver a nuestros deberes, al menos yo.
El día en la oficina pasó rápido, por lo que llegué a casa con tiempo de bañarme y vestirme para salir hacia casa de Emmett. Por suerte Rosalie me había dado la dirección y, sorprendentemente, no quedaba tan lejos.
Me miré al espejo después de terminar de arreglarme, me había colocado un pantalón azul con una camiseta blanca, una chaqueta negra y un gorrito azul, y con mis zapatos estaba más que lista.
Mi teléfono sonó cuando estaba por salir.
—Hola.
—Hola, hermosa,¿estás ocupada esta noche?
—Lo siento, Travis, pero tengo una salida y no puedo cancelarla.
Lo escuché bufar.
—¿Al menos puedo ir?
Estaba indecisa, era la casa de Emmett y yo una invitada, además lo más seguro era que estuviera Edward ahí.
—Está bien —dije al final, ¿qué tan malo podía ser?—. Te pasaré a buscar.
—Nos vemos. —Cortó y yo enseguida me fui a mi auto.
Cuando me estacioné, él ya me estaba esperando, no faltaba mucho para que se subiera en el auto.
—Hola, extraña —saludó.
—Hola.
—Parece que nos vemos muy esporádicamente. —Sentía algo de recriminación en su voz y eso no me gustó.
—Tú y yo no tenemos una relación, Travis, nos acostamos, salimos, somos amigos, pero eso no quiere decir que deba apartar más del tiempo necesario para estar contigo; sabes que detesto los reproches. —Seguía mirando la carretera mientras hablaba, no me gustaba ser tan dura con él, pero si los dos estábamos seguros de cuál era nuestro tipo de gustos y personalidades por qué esperar más de lo que podías dar.
—No te lo estoy reprochando, sólo lo comenté.
No dije nada, sólo conduje en silencio. Coloqué algo de musca y seguí así hasta que aparqué en el edificio donde vivía Emmett, que era bastante lindo.
—¿Quién vive aquí? —preguntó Travis cuando aparqué.
—Emmett. —Él parecía confundido—. El novio de Rosalie, grande, alegre.
Él parecía recordarlo, asintió, parecía incómodo y, al momento, supe que traerlo había sido una mala idea, aunque ya estábamos aquí y no había nada que hacer.
Subimos hasta su piso y, al llegar, toqué la puerta.
—Hola, Bella —dijo el novio de mi amiga al recibirme, alegre y feliz como siempre.
—Hola, Emmett. Mmm… ¿te acuerdas de Travis? —Lo señalé y ambos se dieron la mano.
—Claro, pasen.
Al entrar me encontré sólo con Rosalie, quien al ver a Travis y a mí frunció el ceño.
—Ya regreso —le murmuré a Travis.
Caminé hacia mi amiga, ella estaba escondiendo algo, había demasiada culpabilidad en su mirada.
—¿Qué has hecho? —pregunté al llegar a ella.
—Hola. —Trató de evitar reírse, pero falló en el intento.
—Deja de ser tan graciosa y dime qué has hecho.
—Alice y Jasper tampoco podían venir, al parecer su bebé tiene un resfriado, así que pensé por qué no un dos para dos.
—¿Un dos para dos con quién? —repliqué, aunque sabía por dónde iba.
—Bueno, Emmett y yo y… tú con Edward. —Quería matarla.
Le apunté con el dedo.
—Si esto sale mal te asesino.
Ella asintió con rapidez y desapareció de mi vista, estaba indignada, pero no me podía quejar, así era Rosalie: loca e impulsiva, y, sinceramente, si ella estuviera en mi lugar yo hubiera hecho lo mismo.
Ahora sólo quedaba esperar a que llegara Edward y dejar que la noche pasara como tenía que pasar.
—¿Quieres una cerveza? —Escuché como Emmett le invitaba a Travis.
—Sí, gracias —respondió él.
Fui a la concina a buscar una para mí, cuando llegué escuché como un teléfono que estaba cerca empezó a sonar. Rose llegó enseguida y lo atendió.
—Hola, Edward, ¿vas a venir? —preguntó mirándome, yo le saqué la lengua. Sí, éramos tan maduras—. Sí, él está por aquí, pero… lo entiendo, ¿estás bien?
Ella parecía realmente preocupada lo que hizo que me sintiera igual.
—Emmett —llamó ella, él no tardó mucho en llegar.
—¿Qué pasa, cariño? —preguntó al ver el semblante de Rose, parecía cabizbaja.
—Es Edward, deberías hablar con él.
Le pasó el teléfono y Emmett atendió.
—¿Qué pasa? Pero… ¿estás bien? Sabes que esas cosas pasan, Edward. Lo sé, yo… sí, lo entiendo. ¿Necesitas algo, que vaya a verte? —Emmett se quedó en silencio por un momento, yo no podía apartar la vista del teléfono que tenía en la mano—. Está bien, hermano, si necesitas algo me llamas. —Él esperó un momento y luego cortó.
—¿Qué pasa? —Mi voz sonaba preocupada.
—No es nada.
—Emmett —presioné.
—Un paciente se le murió a Edward —explicó, respiré tranquila.
—¿Está mal por una silicona que explotó en una chica tonta inconforme? —murmuré sarcástica.
Por primera vez pude ver enojo en la mirada de Emmett.
—Mi hermano no sólo coloca implantes de trasero y senos, él también reconstruye a personas quemadas, ayuda a niños que poseen alguna deformidad. Se murió una niña de cinco años que llegó con quemaduras graves, murió en su mesa y eso jamás le había pasado… Así que cuida tus palabras antes de criticar el trabajo de Edward.
Yo me quedé petrificada, yo sabía que Edward hacía más que poner silicona, pero era mi manera de jugar con él, no quise ser insensible.
Emmett al ver mi expresión suavizó su mirada y su voz.
—Lo siento, Bella, sólo me descontrolé. Iré a llevar esta cerveza. —Señaló lo que tenía en las manos y caminó a la sala.
Rosalie llegó a mi lado.
—¿Estás bien? Perdón si él fue muy duro, es su hermano y está preocupado.
—Sí, estoy bien, ¿puedes decirme dónde está el tocador?
Ella me señaló el camino y se lo agradecí. Cuando llegué, cerré la puerta y lo primero que hice fue buscar el número, sonó varias veces hasta que él contestó y respiré aliviada.
—Hola.
—¿Estás bien? —pregunté enseguida.
—¿Quién habla? —Su voz era ronca y para nada alegre, no como el Edward al cual estaba acostumbrada.
—Soy Bella.
—Mmmm… hola, nena.
Sonreí.
—Tu hermano me dijo lo que pasó, necesito saber si estás bien.
—Estoy bien, no necesito lástima —respondió con rudeza.
—No me hables en ese tono —repliqué—, estaba preocupada por ti.
—No tienes que preocuparte, eso es parte de ser doctor.
—¿Hace cuánto comiste? —pregunté aunque me molestaba su actitud, la entendía y la preocupación seguía en mí.
—Bella, sólo quiero dormir —dijo evadiendo mi pregunta—, ¿hablamos después?—Y así, simplemente, me colgó.
Maldije, ¿quién se creía para colgarme? Pero esto no se quedaba así, como había dicho Kate, era una mujer decidida, quería saber si él estaba bien y lo sabría.
Casi corrí a la sala, donde estaban todos, quienes posaron sus ojos en mí en cuanto llegué.
—Necesito su dirección —exigí a Emmett mirándolo fijamente.
Él negó.
—Bella, él quiere estar solo y…
—Igual la conseguiré —dije interrumpiéndolo—, así que házmelo más fácil y dámela.
Emmett miró a Rose y ella asintió, se sintió raro esa muestra de confianza y pertenencia, él no estaba buscando su permiso, sino su confirmación y apoyo.
Él me la dio y yo tomé la llave de mi auto, se la lancé a Travis.
—Debo irme, vete en mi carro, nos vemos —grité sin decir más y saliendo casi a la carrera.
No tuve que esperar mucho para conseguir un taxi, me hubiese ido en mi auto pero me sentía culpable al dejar a Travis sin trasporte cuando fui yo quien lo trajo y lo dejó. Le di la dirección al taxista, por suerte el apartamento de Edward no quedaba lejos del de Emmett.
Me bajé del taxi, respiré decidida y subí hasta su piso.
Al estar delante de su puerta, el enojo y la preocupación volvieron a mí, mezclándose. Hacía mucho que no me sentía tan preocupada por alguien, desde que Kate me llamó del hospital porque se había caído de una escalera en la casa por querer quitar las luces de navidad a mitad de año. Negué por recordar ese momento.
Toqué tan fuerte y rápido como pude.
—Un momento. —Escuché decir.
En cuanto la abrió se quedó sorprendido al verme.
—Jamás vuelvas a colgarme cuando estoy preocupada, ¿lo entiendes? ¡Jamás! —recriminé acercándome a él y tomando su rostro entre mis manos. Lo besé tentativamente en los labios—. ¿Estás bien?, y espero que esta vez me digas la verdad.
Él me miró sorprendido, parecía confundido al verme. Pasó su mano por su nuca y suspiró, luego me rodeó con sus brazos, pegando su cuerpo al mío; colocó su cabeza en mi cuello y contra él suspiró.
—Gracias por venir.
Hola chicas, que les parece la relación de estos dos? espero el capitulo les gustara y que les haga dejar un reviews.
