Capítulo beteado por Flor Carrizo, Beta de Élite Fanfiction
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Tita, tito y helado
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Me giré de nuevo y alejé mi vista de Edward, Kate me miraba de manera extraña, pero yo sólo me encogí de hombro. Sí, me había acostado con Edward, pero eso no significaba que tuviéramos una relación; de hecho ambos éramos libres de salir con quien quisiéramos y, al parecer, él no había perdido el tiempo.
Así que sacudí mi cabeza y respiré, era hora de divertirme y no dejaría que nada arruinara eso. Sonreí y fui a buscar una bebida.
—Hola, Bella —saludó Emmett con una enorme sonrisa.
—Hola, grandulón, ¿cómo estás?
—Bien, ¿y tú?
Emmett y yo empezamos una graciosa y cálida conversación, él era muy divertido por lo que era casi imposible mantenerse serio en su presencia.
Estábamos hablando cuando sentí a alguien a mi espalda.
—Hola, Bella.
Me giré encontrándome con Edward, sonreía así que lo imité.
—Hola, Edward, ¿cómo estás? —Lo miré entrecerrando los ojos, no quería que me mintiera como la última vez y él lo sabía.
Se acercó y me dio un beso en la mejilla, un poco más cerca y me lo da en los labios.
—Estoy bien, cariño —susurró antes de separarse.
Ladeé mi cabeza y me mordí el labio.
Él es imposible, pensé.
—Edward, estoy aburrida, ¿podemos hacer algo? —dijo una chica de cabello negro y corto que tenía un vestido demasiado apretado para sus senos y un labial de puta que no le quedaba nada bien. Pensé que al menos Edward tenía mejores gustos.
—Ashley, esto es una reunión no una discoteca... relaciónate, habla o vete. —Me sorprendió el tono frío y distante con el cual Edward hablaba, él solía ser tan juguetón y divertido que me sorprendió ese lado de él y tal vez si me excitó un poco.
La chica no le respondió, sólo refunfuñó y lo tomó de la mano mirándome de arriba abajo. En ese momento escuché la risa de Emmett, quien miraba entretenido todo lo que estaba sucediendo.
Entendía a la acompañante de Edward, quería llamar su atención y estar pegada a él todo el día; pero, vamos, tampoco tenía que ser una idiota. Por eso actué con tanta indiferencia hacia ella como pude.
—Emmett, ya me contó Rose que se irán a Miami... Sí que se la pasarán bien —comenté.
—Ella está muy emocionada y yo también, tendré vacaciones... ¿y qué mejor manera que pasarla que con mi Rose?
—Oh… que hermoso, mi Rose... sí que se encontró un buen partido —musite más para mí que para él, aunque pude ver como mis palabras lo hacían sonrojar lo que me pareció increíble. Emmett con su tamaño podía intimidar a cualquiera, pero se sonrojaba por un alago.
—Sí, mi pequeño Emmett es un partidazo —dijo Edward en tono de burla.
—Claro, princesita Edward, a diferencia de ti puedo estar con una mujer más tiempo que con un auto. —Edward arrugó el entrecejo y yo no pude evitar reír.
—Claro, Bella, ¿te parece gracioso?
—La verdad sí —respondí mirando directamente sus ojos verdes con malicia.
Pude escuchar a la que estaba al lado de Edward resoplar, al parecer no le gustaba sentirse excluida y como yo no quería hacer mal tercio y menos tenía una cualquiera de muerte en mi espalda, decidí caminar un poco.
—Voy a ir a ver qué está haciendo Travis.
—Oh, has traído a tu novio —comentó Edward con un tono menos divertido.
—Sí, ¿algún problema? —repliqué sin dejar mi sonrisa, la cual era algo forzada. No aclaré que Travis no era mi novio porque... bueno, ese no era su problema.
—Ninguno. Vamos, Ashley, te enseñaré mi habitación. Espero que te diviertas, Bella.
Antes de que se marchara dije con sensualidad:
—Claro que lo haré.
—Esto será divertido... —Miré a Emmett e ignoré su comentario, tomé un trago y me encaminé hasta donde estaba Travis, quien tenía una plática con Kate.
Pasaron algunos minutos en los que no supe de Edward, lo que debía admitir me molestó. No eran celos lo que sentía, era... no sé... era que me molestaba que él fuera un descarado que no pudo esperar al menos dos días para meter a alguien en la misma cama en la que habíamos estado y, sobre todo, el hecho de que yo estaba allí, en su casa y él se atrevía a hacer eso.
En mi ánimo de cambiar algo las cosas, sobre todo cómo me sentía, arrastré a Kate y Rose a mitad de la sala, busqué algo de música y coloqué Pon de replay de Rihanna. Las tres empezamos a bailar inmediatamente, Alice y otra chica se nos unieron. Podíamos ver a los hombres mirándonos, Emmett soltó una carcajada y se acercó a Rose, quien bailó para él. En ese momento se unieron Jasper y Garrett, la otra chica y yo nos quedamos en medio bailando; yo moví mis caderas y me dejé llevar por la música.
Sentí las manos de alguien en mi cintura, por un momento creí que eran de Edward, pero al abrir los ojos me encontré con Travis. Le di la espalda y, divertida como estaba, seguí bailando pero contra él. En ese momento Edward apareció en mi campo de visión, sonrió al verme y yo bailé con Travis pero en mi mente era él quien me tocaba. Mientras movía mis caderas contra otro, con mis ojos y movimientos, se lo dije y él me miró como si entendiera que estaba bailando para él.
Cuando la canción terminó y otra empezó, me separé de Travis aunque los otros seguían bailando.
—Voy al tocador, ya regreso —dije sin esperar su respuesta.
Cuando estaba frente al espejo, lavé mis manos y traté de respirar.
¿Qué demonios te pasa, Bella?, me recriminé en voz baja. ¿Cómo es que puedo bailar con Travis y desear que sea Edward, mientras que él tal vez hace poco se estaba acostando con esa idiota con la que estaba?
Definitivamente ya no sabía qué hacer conmigo, nunca me había sentido culpable por mi manera de actuar hasta ese momento. No era justo con Travis y quería intentarlo, quería que las cosas fueran como antes, pero aunque tratáramos de ocultarlo ambos sabíamos que ya nada era igual. Entonces... ¿por qué me estaba y lo estaba forzando a seguir en eso?
Escuché unos toques en la puerta.
—Está ocupado —avisé.
La persona volvió a tocar, me sequé las manos y, dispuesta a volver a enfrentar el mundo, abrí la puerta para salir.
No pude dar un paso cuando sentí a Edward tomarme de la cintura y cerrar la puerta de nuevo.
—Me excita tanto verte bailar...
Sin poder decir nada sentí de inmediato sus labios en los míos. Quise separarme y preguntarle qué demonios estaba haciendo, pero me gustaban tantos sus besos y la manera tan posesiva en la cual tocaba mi cuerpo que, por un momento, me dejé llevar. Mordí sus labios, le di paso a su lengua que no hacía más que invadir mi boca una y otra vez. Él metió sus manos por debajo de mi camisa en busca de mis senos y, en ese momento, me separé.
Ambos estábamos jadeantes, él intentó besarme de nuevo pero no lo dejé.
—Bella…
—Acabas de acostarte con alguien y vienes y me besas, ¿quién te crees? Además yo estoy con Travis y…
—Primero, no me acabo de acostar con nadie. Segundo... —dijo con firmeza al ver que lo iba a interrumpir—, y no me lo niegues, cuando bailabas con Travis querías que fuese yo. —Iba a replicar pero él no me dejó—. Vamos, Bella, la honestidad siempre ha sido nuestro fuerte —me recriminó dejándome sin habla—. Nena, estoy tan duro y es por ti...
Tomó una de mis manos y la colocó encima de su erección, la cual estaba más dura que una roca. Jadeé cerca de sus labios y empecé a mover mis manos, Edward gimió y mordió mi labio inferior. Pero yo me alejé, empujándolo. Él me miró sin entender.
—Puedo ser tan descarada y loca como quiera serlo, pero soy honesta así eso haga daño y no puedo... Yo... —Negué con la cabeza un par de veces—. No le haré esto a Travis. Tú y yo no debemos estar juntos, no así...
—Bella…
—Regresemos a la fiesta, Edward, es lo mejor. —Salí antes de que pudiera decir algo que me hiciera quedarme.
Deseaba a Edward y me gustaba, pero primero tenía que poner las cosas claras con Travis; así lo quisiéramos ya lo nuestro no funcionaba. Él tenía que aceptarlo y yo también.
Llegué a la sala y lo miré, él me sonrió. Sabía que lo supo en ese momento y odié su cara al saberlo.
—Vamos —le dije tomando su mano. Me despedí con la mano de todos, sobre todo de la cara confundida que tenían mis amigas.
Llegamos a su apartamento y tuvimos sexo, sin prisa, lentamente. Él no dejaba de mirar mis ojos y yo me aferraba a él, sentía una emoción que jamás había experimentado, era como si todo fuese a cambiar desde ese punto. Lo miré hasta que ya no pude más y seguí subiendo y bajando, mientras él estaba dentro de mí.
Ese era el adiós, él lo sabía, por eso lo hicimos una y otra vez hasta que ya no podíamos seguir y nos quedamos dormidos.
Yo, en un principio, sí quería intentarlo; pero odié que todo se sintiera tan forzado. Ese era el punto por el cual no me gustaban las relaciones de novio, casamiento y esas cosas, porque al final la magia se perdía, el momento pasaba y todo era sólo algo forzado que te dejaba estancada y aburrida. Eso era lo que estaba empezando a sentir con Travis, como si debiera, aunque no quisiera, estar con él por esa razón. Lo mejor era terminar todo antes de que empeorara.
Me desperté antes que él, recogí mis cosas y me fui a casa. Lo que teníamos que hablar ya estaba dicho, esperaba que en algún punto todo regresara a una normalidad diferente entre nosotros dos. Le dejé una nota al lado de la cama, no quería despertarlo y eso parecía ser lo mejor.
Llegué a casa dispuesta a dejar las cosas atrás, tenía mucho trabajo y otras cosas importantes con las cuales lidiar.
—Cariño, tienes una cara… —comentó Kate en cuanto llegué.
—Lo sé, ni lo digas.
—¿Qué planes tienes para hoy? —preguntó cuando me senté a su lado en el sofá.
—La verdad sólo quiero darme un baño y trabajar, tengo mucho que hacer y sabes cómo es James.
—Todo un tirano de mierda. —No pude evitar reír y ella hizo lo mismo.
—Así que tú y Travis… —Rodé los ojos, ese era el tema en el cual ella realmente quería indagar.
Suspiré y dije:
—Terminó.
—Bueno, no digo que me sorprenda, pero... ¿por qué? —preguntó con curiosidad—. ¿Es por Edward?
Negué rápidamente.
—No... ¿o sí? Lo que quiero decir es que no lo hice por querer estar con Edward, sólo que no me gusta mentir y hacerle daño a las personas y entre Travis y yo todo se estaba volviendo algo raro, simplemente terminó.
—Tú eres tan complicada, Bella, entiendo que no te gusten las relaciones —espetó haciendo comillas—, pero tampoco debes pensar tanto en eso. Edward y tú... ustedes…
—No pasará nada, Kate —aclaré con determinación—. Me gusta, ¿para qué negártelo?, pero porque me gusta no quiero estar con él. —Ella me miró sin entenderme—. Cuando yo tengo algo con alguien todo termina como con Travis o Félix, mal o incómodo, y no quiero eso con Edward.
Kate pareció entender, acarició mi cabello y chasqueó la lengua.
—Igual pienso que estás enredando demasiado las cosas, si tuvieras algo con Edward podría funcionar y tal vez hacer que quisieras tener algo serio.
Arrugué el rostro, eso no lo creía posible.
—¿Alguna vez sentiste celos con Félix, Travis o alguno de tus amigos con beneficios? —preguntó.
Lo pensé durante un momento.
—No, la verdad nunca me importó.
—Bueno, sólo te digo que si sentiste al menos un poco con Edward estás perdida y aunque esa determinación y cabezonería tuya te digan que nada pasará, espera con ansias porque sí lo hará.
Ella regresó su mirada al televisor y yo me quedé pensativa, la verdad no sabía si eran celos los que había sentido cuando Edward estaba con esa chica la otra noche, pero inmediatamente quité ese pensamiento de mi cabeza; no era posible, no éramos nada ni lo seríamos, así que... ¿por qué sentir celos?
Me di un baño y después decidí ponerme algo cómodo y comenzar a trabajar. Pasé la mayor parte del tiempo en mi habitación trascribiendo en el computador. Kate se había despedido porque Garrett y ella irían a cenar fuera, me invitaron pero me negué; lo menos que quería esa noche era salir.
Al día siguiente tendría un día de trabajo bastante agitado por lo que me acosté temprano.
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—Isabella, querida, ¿podrías quedarte unas horas más el día de hoy? Tengo que llevar a Travis al aeropuerto. —De inmediato miré en su dirección.
—¿Travis se va? —pregunté confundida, no habíamos hablado sobre si él quería irse, pero no era como si me sorprendiera.
James alzó una ceja.
—Sí, dijo que quiere trabajar en la editorial que tenemos en España y como necesito alguien de confianza no lo pensé mucho. ¿Ustedes dos... —carraspeó antes de preguntar—: ¿Ustedes dos están bien?
Conocía a James lo bastante bien para saber que si Travis le hubiera pedido mi cabeza ya estaría sin trabajo, pero también conocía muy bien a Travis y él nunca haría eso. Así que respiré aliviada aunque un poco triste por su partida.
—Sí, ya sabe, todo acaba... pero somos buenos amigos —dije sin querer dar más explicaciones, sobre todo no a mi jefe.
—Me alegra que estén bien —musitó algo aliviado, aunque no sabía por qué.
Después de que James asintiera, me diera una mirada y entrara a su oficina, me alejé de mi cubículo y lo llamé.
—Hola.
—¿Cuándo pensabas decirme que te irías? ¿Es por mí?
—Tranquila, Bella, ambos sabemos que ya no funcionamos juntos, pero sabes cuando sientes algo es difícil entenderlo y tú saldrás con otra persona y yo… Digamos que la distancia en este momento es lo mejor y mi tío parece bastante contento de tenerme trabajando para él. —Odié escuchar tristeza en sus palabras y, sobre todo, cómo me vi a mí misma desde su mirada.
—No es como si fuera a salir con alguien de inmediato, me haces parecer como si pasara de ti tan fácilmente —espeté sin querer sentirme herida.
—Vamos, Bella, nos conocemos muy bien y no digo que simplemente pasarás de mí, pero como tú misma lo dices, no será de inmediato pero pasará... Sabes que cuentas conmigo, sólo que en este momento prefiero estar lejos.
—Te quiero, Travis... —Esas fueron las únicas palabras que pude decir, porque eran verdad, lo quería, pero era el tipo de querer que no progresaba, sólo se quedaba de la misma manera.
—Yo te amo, Bella, ese es el problema. Nos vemos pronto.
Escuché la llamada finalizar y un sentimiento de malestar se instaló en todo mi cuerpo. Eso era lo que pasaba conmigo todo el tiempo, alguien me amaba y yo simplemente buscaba la menara de alejarlos, era como si el amarme me hiciera sentir que todo de un momento a otro se arruinaría.
Nunca antes me había importado mucho, de hecho no me había sentido mal, pero con él era diferente porque lo llegué a querer y sabía que lo estaba lastimando, aun sin querer hacerlo.
Pasé una semana con el mismo malestar que parecía no querer irse de mi cuerpo y corazón, un sentimiento de culpabilidad. Esa semana no pasó rápido, aunque hubieron algunos cambios, Rose y Emmett decidieron adelantar su viaje, así que ayudamos a Rose con sus cosas y ya estaba disfrutando sus días de playa y sexo; según ella ese sería el pan de cada día. Kate estaba como siempre en su propio mundo, no pudo disimular que se alegró cuando Travis se fue, lo que no alivió mi sentimiento de culpabilidad. Lo mismo sucedía con Garrett, quien había estado algo raro, sabía que algo tramaba pero con el trabajo que había tenido ni tiempo me quedaba de pensar en eso. Había salido con Alice un par de veces, y en todas las ocasiones había llevado a Sofi, su linda bebé, la cual estaba tan encantada conmigo como yo lo estaba con ella.
Recordar nuestro último encuentro me llenaba de ternura.
—Bella, ¿te pudo llamar tita como al tito Edwar? —me preguntó cuando la acompañé al baño, ya que Alice estaba atendiendo una llamada.
—Se dice puedo, y claro que puedes hacerlo, cariño. —Le di un beso en la mejilla y salimos del baño tomadas de la mano. Esa niña era una hermosura y lo decía alguien a quien no le gustaban los niños.
Sonreí al recordar eso y me miré en el espejo, estaba terminando de arreglarme porque tenía que ir a buscar a Alice, la ayudaría a comprar algunas cosas para su casa y una sorpresa para Jasper, ya que se acercaba su aniversario.
—Bella, ¿estás de salida? —preguntó Garrett cuando estaba por irme.
—Sí, saldré con Alice, ¿por qué?
Lo pensó un poco y luego me dedicó una amplia sonrisa antes de negar con la cabeza.
—No es nada, sólo quería hablar contigo sobre algo, pero también tengo que salir, me necesitan en el trabajo. ¿Podríamos hablar en la noche?
—Claro, en cuanto regreses de tu trabajo —dije algo curiosa por lo que tendría que decirme.
Nos despedimos al estar en el estacionamiento.
Pronto llegué al trabajo de Alice, quien parecía tener un mal día.
—Hola, Bella —saludó y me dio un beso en la mejilla.
—Alice, pareces…
—Estresada, ansiosa, desordenada... Lo sé, lo estoy —espetó dando vueltas en su escritorio.
—¿Qué pasa? —pregunté sentándome frente a ella.
—Victoria, eso es lo que pasa. —Rodó los ojos.
—¿Quién es Victoria?
—La ex de Edward, quien es una víbora que sólo ordena cosas y quien me desespera cada vez que viene. —Me miró con cara de disculpa—. Lo siento, Bella, pero dudo poder salir de aquí temprano, siento no haberte llamado; pero estaba demasiado estresada y tengo a Sofi…
—¿Sofi? —pregunté con ánimo—. ¿Dónde está? Y descuida, entiendo la situación.
—Está con Edward, la llevará por un helado, como siempre que la traigo de visita.
—¿Estás segura de dejar a una niña con Edward? —pregunté con gracia porque no me lo imaginaba cuidando a nadie.
Ella suspiró.
—Cuando tuve a Sofi me daba mucho miedo porque Edward... bueno, él es descuidado y a veces un idiota; pero Sofi lo amó en cuanto la puse en sus brazos. Ella se calmaba cuando él le tarareaba y al crecer siempre ha sido él quien la ha cuidado, no confiaría en nadie más que Edward para cuidar a mi hija. Te parecerá raro, pero él es realmente impresionante con los niños y siempre ha sido su tío. —Sonreí al pensarlo.
—Pasaré a saludar a Sofi —dije levantándome.
—Bueno, te encontrarás con una víbora —advirtió.
Le guiñé un ojo.
—Tranquila, sé manejarlas muy bien.
Caminé hasta su oficina y toqué, no tuve que esperar mucho para escucharlo.
—Pase.
Entré y, en cuanto lo hice, escuché esa risa tan linda.
—¡Tita Bella, viniste! —Sofi corrió hasta mí y me abrazó.
—Sofi, ¿qué te he dicho de correr? Te puedes caer —regañó Edward con tono dulce.
—Lo sento —respondió ella con una sonrisa que hizo que su tito, como lo llamaba ella, también sonriera. Ella lo tenía guindando de un dedo.
—Tranquila, cariño, tu tito sólo es un exagerado —dije dándole un beso en la mejilla y cargándola.
Miré a Edward y él a mí, sonrió y yo también lo hice. No podía negar que se veía muy sexy con su bata de doctor y su camisa de vestir azul con los primeros botones abiertos, pasó sus dedos por su barba a medio afeitar y yo tuve que morderme mi labio para no jadear, ya que tenía una niña en brazos.
Alguien carraspeó a nuestro lado y ambos miramos en su dirección.
Se trataba de una chica de unos 26 años, rubia oxigenada, porque aunque lo jurara en la corte su rubia melena no era natural. Ella tenía los ojos azules, la típica chica rica operada e idiota por lo que se veía por encima y sí tal vez estaba siendo prejuiciosa, pero no me importaba.
—¿Y tú eres? —preguntó con voz chillona, mirándome de arriba a abajo.
—Soy la novia de Edward —dije de inmediato sin mirarlo a él, pero dándole una mirada ácida a ella. Sofi en mis manos aplaudió—. Cariño, ¿estás listo? —Mi voz dulce debía alertarlo porque lo escuché reír.
—Novia de tito —exclamó Sofi mirando a la ex de Edward.
—Sí, hermosa, sólo dame un minuto —respondió Edward a quien la sonrisa parecía congelarse en sus labios.
—Edward, no sabía que tenías novia —espetó la rubia oxidada.
—No tendrías por qué saberlo —fue todo lo que respondió él tomando su abrigo y dejando la bata en su silla.
—Deberías tener cuidado —advirtió ella tratando de parecer amistosa—, Edward suele ser muy amistoso y mujeriego.
Sonreí falsamente.
—Eso debe ser porque salía con idiotas que lo entretenían muy poco, ¿no es así, cariño?
—Debe ser por eso, nena. —Me miró y ambos evitamos reír a carcajadas.
—Tito, quelo helado —se quejó la niña en mis brazos quien tenía su cabeza recostada en mi hombro.
—Como verás, Victoria, tengo que salir, mis dos bellezas me esperan —dijo señalándonos—. Así que ya sabes, lo que tengas que hablar de cirugías hazlo con Zach, estoy seguro que él podrá ayudarte.
—Pero, Edward, quiero que seas tú... —Su coqueteo estaba alcanzando el descaro, puede que no fuera en realidad la novia de Edward pero ella no lo sabía.
—Sabes que no sería profesional.
Edward se paró a mi lado y llegó hasta mis labios, sabía que se estaba aprovechando de la mentira que había dicho, pero si creía que me echaría para atrás estaba muy equivocado.
Le di un beso suave y luego nos separamos.
—Hola, hermosa.
—Hola, cariño.
Escuché como la chica resoplaba.
Eso es, perra, él no es tuyo, pensé más animada de lo que debería.
—¿Nos vamos? —preguntó Edward mirándome.
Sofí se levantó y dijo autoritaria mirando a la oxigenada, ya que ese era el nuevo nombre que tendría para mí.
—Iremos por helado, tito y tita nada más.
Sonreí sin ocultar que su posición con su tito era la más tierna del mundo, sobre todo porque me quería con él.
—Obvio que iremos sólo Edward, tú y yo, nadie más. —Alcé una ceja hacia la ex, la miré de arriba abajo igual que ella había hecho conmigo y nos retamos con la mirada.
—Bueno, es hora de irnos.
Salimos a la recepción, ella intentó despedirse de Edward con un beso, pero yo me interpuse abrazándolo.
—Nos vemos. —Sonrió falsamente mirándome con desdén.
—Un placer —musité mientras ella se alejaba.
Bajé a Sofi de mis brazos y acomodé su ropa.
—Cariño, ve y dile a tu mamá que te coloque un abrigo, hace frío e iremos a comer un helado con tu tito.
Ella casi salió corriendo antes de que Edward le dijera.
—Ya sabes, Sofi, sin correr.
La niña se fue caminando y ellos se miraron fijamente.
—Así que mi novia... —susurró cuando quedamos solos.
Sonreí.
—No digas ni una palabra —amenacé señalándolo.
—Oh, no me quitarás ese placer... —Tenía esa sonrisa ladeada y sugerente que sólo él podía tener—. Y como mi novia... ¿qué beneficios tengo?
Me acerqué a él coqueta y puse una mano en su pecho.
—Tienes el beneficio... —susurré y puse mis labios muy cerca de los suyos— de que no patearé tu entrepierna cuando me saques de quicio.
Sonreí alejándome y él hizo un puchero, yo negué y su puchero se hizo más adorable. Rodé los ojos y terminé por darle un beso, pero cuando me quise alejar él me apretó contra su cuerpo e intensificó el beso mordiendo mis labios y metiendo su lengua en mi boca, cuando estaba por dejarme llevar alguien se paró a nuestro lado.
—Aquí hay niños, lo saben, ¿verdad? —reprendió Alice al llegar a nuestro lado con su hija en brazos.
Tosí un poco y Edward... él sólo se reía.
—Lo siento —susurré dándole un golpe al idiota que estaba a mi lado.
—Toy lista —dijo Sofi feliz.
—Vamos a comer helado. —Edward la tomó de una mano y yo de la otra, Alice nos miró a ambos, luego a Sofi, finalmente sonrió y alzó sus pulgares alegre.
—Bien, cuiden a mi hija y dejen los espectáculos para otro momento.
Salimos de la mano, la escena me tomó por sorpresa y una vez estuvimos afuera las palabras de Kate resonaban en mi cabeza. Sí había estado celosa de la ex de Edward, lo que había dicho fue con la intención de bromear un poco, pero también para marcar mi territorio aunque ese no fuera mío. Miré su sonrisa y nuestras manos unidas a esa pequeña y hermosa niña... Esa imagen de nosotros me pareció tierna y me aterró como pocas cosas en la vida.
Hola, si se que ustedes probablemente ya habían dado por perdida la historia pero en realidad no había tenido motivación ni tiempo para continuarla eso hasta este momento, tratare en lo posible de actualizar seguido ya que la historia esta por fin definida en mi cabeza, espero su comprensión y gracias a las que se quedaron a pesar de todo. Como siempre gracias a mi beta Flor quien ocupa su tiempo y dedicación a mis historias.
