-Siento como si la Torre Eiffel me hubiera caído encima...- se quejó Adrien a la mañana siguiente al intentar, inútilmente, levantarse de su cama. La gravedad de los golpes y el agotamiento de haber tenido que luchar herido el día anterior lo habían dejado devastado. Se dejó caer nuevamente en su cama tras darse una ducha y tomar algo de desayuno.

-¡Oye!- exclamó Plagg al ser casi aplastado por el chico. Levitó rápidamente hasta quedar frente a su rostro.- Debiste haberle dicho a tu novia que su poder de sanación no funcionó en ti apenas terminaron con esa akuma. Ella hubiera buscado una solución de inmediato y no estarías hecho pedazos como ahora.

-Tu habilidad para animar a la gente es completamente nula, ¿te lo han dicho?- preguntó Adrien con sarcasmo antes de cubrir su rostro con su almohada.

-Sí, un par de portadores en el pasado...-respondió al kwami.

De pronto ambos escucharon unos ligeros golpes en el cristal de una de las ventanas de la habitación. La reacción del chico fue un poco más lenta gracias al dolor de su cuerpo, comparada con la de Plagg, quien levitó rápido hacia la ventana para abrirla y darle paso a la chica que se encontraba afuera.

-Por favor, dime que vienes a encargarte de este bebé llorón. ¡No ha dejado de quejarse de su dolor desde que despertó!- exclamó el kwami con frustración.

-Aw, ¿mi pequeño gatito sigue adolorido?- dijo ella con dulzura acercándose al muchacho. Este tan solo asintió con un puchero.

-Oh, rayos. Ustedes dos son tan... ¡yawk!- se quejó Plagg. Ladybug rió. Sin molestarse en liberar su transformación, se acercó a la cama del chico. Se sentó en la orilla de esta y comenzó a acariciar su cabello. Adrien cerró sus ojos y sonrió.

-Me alegra que estés aquí.- murmuró.

-Te dije que vendría a ver como seguías, ¿no es así? ¿Cómo te sientes?- preguntó ella con dulzura.

-He estado mejor.- respondió él sentándose con dificultad. Se inclinó hacia adelante y colocó su mano en una de las mejillas de la chica para acercarla hacia él. Ladybug cerró sus ojos con una sonrisa al sentir los labios del chico en su frente.- Aw, ¿aún te sonrojas cuando me tienes cerca, mi lady?- preguntó con un tono juguetón.

-N-no es cierto.- alegó ella alejándose lentamente de él. Adrien rió y volvió a recostarse en su cama.

-Es una pena. Te ves adorable así.- agregó él. La chica rodó sus ojos.

-Gato presumido...- susurró volviendo a enterrar sus dedos enguantados entre sus cabellos rubios. Juraría haber escuchado un ruido bastante similar a un ronroneo escapar de la garganta de él al hacerlo.

-Es irónico...- comentó él de pronto.

-¿Qué cosa?

-Esto.- respondió Adrien señalándolos a ambos.- Hace tan solo unos días estábamos exactamente en la misma posición del otro.- Ladybug abrió sus ojos con sorpresa al darse cuenta de que tenía razón. Luego del incidente con Chloe en las clases de educación física, era ella quien se encontraba postrada, herida, en su cama, y él quien permanecía con su traje de súper héroe a su lado.

Ladybug sonrió tiernamente y se acomodó en la cama del chico. Este se escurrió a su lado y recostó bocabajo, rodeando su torso con ambos brazos y acomodando su rostro en el espacio entre su cuello y hombro. La chica rió al sentir las cosquillas que le causaba la respiración de Adrien en la piel expuesta por el traje.

-Creo que te acabas de convertir en mi almohada favorita...- comentó él acurrucándose más en ella. Ladybug colocó una mano en la espalda del chico y la otra la deslizó por su lastimada mejilla, acariciándola.

-Adrien...- llamó.

-¿Mmm?

-¿Qué fue lo que pensaste en ese momento?

-¿Qué momento?

-En el que te diste cuenta de quién era Ladybug en realidad.- Adrien se tensó un poco, pero intentó no moverse. Aunque fue suficiente para que ella notara su reacción.- ¿Así de malo?

-No, no.- respondió él incorporándose de repente, arrepintiéndose al instante de esto último. Se dejó caer de lado, adolorido, al momento que ella se acercó a él con preocupación en su rostro.

-Adrien...

-Fue una sorpresa, pero no fuiste una desilusión, Marinette. Jamás lo serías.- aseguró él con una sonrisa de dolor. Ladybug sonrió también y volvió a recostarse, esta vez a su lado. Ahora ambos estaban frente a frente.

-Tú también fuiste una sorpresa.- aseguró ella.

-¿Qué? ¿No esperabas que el chico de tus sueño también fuera tu atractivo compañero super héroe en un ajustado traje de gato negro?- rió el rubio. Ella quiso golpearlo, pero no quería empeorar su estado.

-Sabes de lo que hablo. Apenas si podía formular un par de palabras frente a tí, y todo este tiempo hice mucho más que eso sin saberlo.- Adrien sonrió y acarició su rostro, ganando con esto una dulce sonrisa de parte de ella.

-Y... ¿te llevarás mi miraculous como lo hice yo?- preguntó.

-No creo que tengas ni la condición para siquiera transformarte.- rió la muchacha.- Pero solo en caso de que se te ocurra hacer una tontería...- dijo ella acercando su mano a la suya para tomar su anillo. Casi de inmediato, Adrien la alejó.

-Oh, no, mi lady. Tendrás que quitármelo también.- dijo con una sonrisa traviesa. Ladybug comenzó a reir.

-Es una broma, ¿cierto? ¡Apenas puedes moverte!

-Entonces no será tan difícil, ¿o sí?- retó Adrien. Ella lo miró confundida por un momento, antes de lanzarse sobre él para inmovilizarle. No contó con que él rodaría a un lado para esquivarla. Ella tomó su muñeca para acercarlo, pero él tiró de ella antes de que pudiera hacer esto y la colocó sobre él, rodeándola con ambos brazos para impedir que escapara.

-Te tengo...- murmuró viéndola a los ojos con una mirada juguetona.

Ladybug sonrió e inclinó su cabeza hacia él para presionar sus labios contra los suyos. Tan solo se necesitaron unos segundos para que Adrien se dejara llevar por el beso, momento aprovechado por ella para empujar su propio cuerpo hacia atrás y liberarse en cuanto él aflojó su agarre. Rápidamente, ella se apoderó de su mano y tomó su anillo.

-No, yo te tengo.- dijo victoriosa.

-Bien jugado, mi lady.- rió él, ya sin fuerzas para tomar su miraculous de regreso. En ese momento, la transformación de Ladybug desapareció, dejando a una chica normal sentada sobre las caderas del chico. Marinette atrapó a la kwami carmesí que emergió de sus pendientes sin energía y a colocó con cuidado en la mesa de noche del chico. Plagg levitó hacia ella y sonrió.

-Será mejor que te acostumbres. Creo que harán esto bastante seguido.- comentó él ayudándola a levantarse.

-Eso parece...- respondió ella.

-Bien, parece que ya estás mejor. Así que será mejor que me vaya ya.- dijo Marinette antes de darle un rápido beso en los labios al chico y bajar de su cama.

-¿Qué? ¡No! Espera...- alegó él tomando su muñeca.

-Oh, vamos. Si tienes la suficiente energía para juguetear, no creo que necesites a nadie que te cuide ya.- dijo la chica con una sonrisa.

-P-Pues... yo no, pero... ¡Tikki! Ella ya no tiene energía. No puedes volver a casa hasta que la recupere.- justificó el muchacho feliz de hallar una excusa.

-Oh, por favor...

-Él no está tan equivocado, Marinette.- comentó la kwami.- Entraste aquí como Ladybug. Tendrás que dar muchas y muy buenas explicaciones si quieres salir de aquí como Marinette.

-Los kwamis tienen miles de años de sabiduría, Marinette. Deberías escucharla...- comentó Adrien. La chica no pudo contener la risa más tiempo.

-Oh, cielos. Parece que no tengo más opción que quedarme un rato más.- dijo dramáticamente con el dorso de su mano en su frente. Adrien rió y se incorporó para abrazarla por la espalda.

-¿Te importaría ser mi almohada un rato más?- preguntó con ternura. Marinette rió y se volteó para tomar sus mejillas entre sus manos y plantar un suave beso en sus labios.

-Claro que no, minino.- respondió en un susurro al separarse. Adrien sonrió en cuanto regresaron a la misma posición que unos momentos atrás. Marinette descansó su cabeza sobre su cabello rubio antes de caer dormida.

-Descansa, mi lady.- murmuró Adrien al darse cuenta de esto.- Descansa, mi Marinette.

Wattpad exigía una parte más, y todo lo que publico en Wattpad lo publico aquí también y viceversa. Espero no les moleste.