Mikoto llegó agitado hacía Homra había corrido unas cuantas calles, subió la escaleras rápidamente ya no podía sentir su presencia como normalmente hacía algo se había roto definitivamente, al llegar al segundo piso de homra fue hasta la habitación de Anna, y ahí estaba ella. Cuando abrió la puerta ahí estaba ella con su rostro inexpresivo hace mucho no sentía esa frialdad de parte de la niña ella era dulce y cálida era su Anna.

Anna se encontraba en el suelo de madera con su pijama y abrazando sus rodillas, algunas lágrimas bajaban por sus mejillas, haciendo que el corazón de mikoto se convirtiera en un nudo complejo. Mikoto se acercó para tomar a Anna en sus brazos y sentarse en la cama de la niña, llevando a anna, la coloco sobre sus regazo pero ella aun no voltea ni a mirarlo.

"Anna" Mikoto la llamó la niña no quería verlo a la cara.

"Está bien, son adultos no." Anna llevó una de sus manos hacia sus mejillas limpiando las lágrimas que había caído. Mikoto abrazó a la pequeña niña con fuerza haciéndola recostar su cabeza sobre su pecho.

Anna quedo dormida, pero durante la noche una pesadilla la hizo despertar, la pesadilla no era suya era de mikoto soñaba con un cráter era él quien lo había provocado. Cuando anna despertó llevó vio que estaba en su habitación, su cuerpo estaba fuertemente aferrado al de mikoto y mikoto al de ella, él aun se encontraba durmiendo pero su ceño se encontraba ligeramente dormido. Anna llevó su pequeña mano hasta el rostro de mikoto haciéndolo calmarse con solo su tacto. Anna no estaba molesta pero involuntaria mente puso una barrera entre mikoto y ella que ahora no sabía si era correcta quitarla.

Lentamente logró soltarse del agarre de mikoto para sentarse en la cama y observarlo dormir, a cómo veía solo tendría dos opciones una era molestarse con mikoto pero ninguno saldría ganando en esa situación la segunda opción aun que era más dolorosa era salir del camino y que fuera feliz con Honami, después de todo anna aun solo tenía 13 años y ni tan siquiera había empezado a crecer.

Anna se dirigió hacia el baño ya no quería dormir y al verse al espejo pensó en una tercera opción. Llevando su muñeca hasta su boca uno de sus pequeños colmillos acaricio la cálida piel, clavando uno de sus colmillos en su muñeca, al sentir el sabor de su propia sangre corriendo por su garganta sabía que había despertado algo que le sería difícil controlar. Pero no se detuvo continuo succionando su propia sangre.

En otro parte Nagamichi y su sobrino Hanabusa se encontraban en una de las salas de su mansión jugando ajedrez. Los nobles podrían olor al otro lado del mundo cuando la sangre de una pura sangre fuese derramada.

"Parece que ha decidido alimentarse por sí misma" Hanabusa movía una de las piezas de ajedrez.

Nagamichi Aidou sonrío. "Que torpe, pero necesitara sangre de alguien más para que crezca rápidamente si bebe de alguien de su familia crecerá más rápido y alcanzara su forma adulta más fácilmente o tal vez otro pura sangre sea la respuesta…."

"Si pero los pura sangre no se encuentran tan fácilmente ahora, solo quedan ustedes dos y dos medios pura sangre Kaname-sama, Shiki Kuran y yo." Hanabusa mientras analizaba su siguiente jugada en el ajedrez.

"Creo que será tu deber y de Kaname ayudarme, solo esta vez" Nagamichi dijo moviendo una de las piezas.

"Como usted ordene Aidou-senpai" Hanabusa dijo.

Por otro lado Anna se detuvo al ver las heridas en sus brazos y ver como rápidamente se desvanecían, se llevó unas cuantas pastillas de sangre a su boca y aun que tuviera un sabor desagradable no comparable a la sangre sería mejor eso que seguir lastimándose a sí misma, anna podría ser una joven niña pero en su interior estaba la mente de un adulto calculador y listo.

Decidió salir del baño y volver a su habitación recostándose nuevamente al lado de mikoto.

"Donde has ido-?" pregunto fríamente mikoto. Él a pesar de su sueño pesado podría sentir cuando su juguete favorito ya no se encontraba a su lado realmente, era un león con su hueso favorito.

"Al baño" Dijo recostándose nuevamente al lado de mikoto en sus brazos. "Mañana iniciare clases" bajando la mirada estaría un poco más separada de Mikoto de lo que pensó. Lo que acaba hacer en el baño los haría estar más lejos al menos durante un tiempo. Anna observaba el hermosos rojo y cálido proveniente de mikoto era el más hermoso de todos.

"Anna, Lo siento—" Mikoto no pudo terminar la frase de disculpa que acaba de iniciar porque unas pequeñas manos jalo su camisa en dos pequeños puños.

"Mikoto es rojo, simplemente rojo él más hermoso de todos." Dijo cerrando los ojos y quedando profundamente dormida, las mordidas a sí misma la había agotado y quería dormir.

Mikoto se sorprendió ante sus palabras, ella siempre lo llamaba de esa forma a veces no entendía el porqué claramente pero sin duda no era que a él le molestase eso

Al levantarse la mañana siguiente mikoto encontró a una pequeña peliblanca aun dormida sobre su pecho pero eran las 10 am normalmente siempre se despertaban juntos a esta hora, pero esta vez no fue así al levantarse no fue seguido por una pequeña anna, la niña permaneció profundamente dormida como si hubiese estado bajo la especie de algún hechizo.

Al bajar las escaleras mikoto desayuno y arreglo algunos asuntos de Homra.

Pero incluso a las horas de la tarde aun la niña no despertaba al llegar las 3:00pm Izumo bajó, las escaleras llevando una mano hasta la parte trasera de su cuello agotado la niña nunca había sido tan desobediente no se levanto de su cama por más que Izumo lo pidiera solo hacia algún sonido de negación no queriendo despertar.

Justo cuando Izumo daba todo por perdido decidió que era hora de llamas a Ruka tal vez Anna no asistiría a su primer día de clases como había sido planeado.

Ruka llegó al bar de Homra al atardecer con su bonito uniforme color blanco. "Nani? Cual el problema ahora?" Dijo molesta la hicieron salir temprano para alguna bobería como siempre, Izumo con sus bromas.

"Jajajaja No te enojes Ruka-chan pero no creo que anna se sienta bien hoy para asistir-" No logró terminar la oración cuando una Anna de bonito vestido rojo se asomo a su vista."Anna te encuentras bien." Izumo cuestiono la niña parecía normal, parecía feliz. "Si no quieres asistir hoy está bien." La niña negó con la cabeza.

Se acercó hasta Izumo e hizo una seña para que hizo se colocase hasta su altura, Anna sintió como la expresión de Izumo cambio, ahora tenía un rostro lleno de sorpresa si bien la niña siempre había sido una persona dulce y cálida de presencia rara vez demostraba afecto. Anna había dado un pequeño beso a hizo en su mejilla, haciéndolo pestañar varias veces. "Estaré bien." Dijo anna con una sonrisa jamás vista por hizo que lo hizo querer sonreír nunca había visto sonreír a Anna.

Ruka esperaba a Anna en la entrada de Homra. Anna antes de salir se despidió de todos en un rato volvería o eso era al menos lo que ellos creyeron.

Antes de salir anna dirigió su mirada a la única persona que no había dicho nada Mikoto fumaba uno de sus cigarros en el sofá junto a la puerta era normalmente ese era su favorito, mientras mantenía sus ojos cerrados. La niña se acercó e inserto un suave y cálido beso en su mejilla haciendo que el Rey abriera sus ojos dorados llenos de sorpresa.

Anna giró sobre sus talones alcanzando a Ruka, salieron juntas de homra, anna tomo la mano de ruka con cariño, parecían una hermana mayor con su pequeña hermanita.

"No te despediste de ninguna Anna-sama" Ruka cuestiono.

"No tengo porque hacerlo." Dijo cerrando sus ojos y continuando su camino con ruka.

Al llegar a los dormitorios luna, una cantidad razonable de nobles había decidido participar en esto de proteger a los strains y humanos. La única razón por la creía en este proyecto fue Anna y su abuelo Nagamichi Aidou.

Al entrar varios estudiantes le dieron una reverencia y la trataron como si fuese una pequeña princesa.

Al subir su habitación se encontraba Aidou Hanabusa.

"Aidou?" Anna cuestiono.

Hanabusa realizo una reverencia y realizo su petición. "Anna-sama por favor deba mi sangre" se arrodillo ante anna. "No puedo permitirme que se haga esto usted misma, y aun que no soy un pura sangre soy un noble y por mi sangre fluye sangre de un pura sangre, la haré crecer más rápido" Anna parpadeo un par de veces no sabía que contestar realmente.

Pero al ver la indecisión de anna Hanabusa actuó haciendo un pequeño corte en su mano. Eso la haría regresar a sus instintos más básicos ya que ella no conocía lo que era aun el auto control.

Los instintos de anna aparecieron en sus ojos un color rojos sangre apareció, esta sedienta podía sentir como su corazón comenzaba a latir más rápidamente se sentía como si hubiese estado atravesado un ataque al corazón, su visión cambio por un instante podía ver las venas del cuerpo que se encontraba delante de ella, anna no pudo más se acerco y tomo la mano de Hanabusa quien la alzó con ambos brazos y le permitió morder en su cuello.

Al terminar de saciar su sed un poco anna quedo profundamente dormida. Y hanabusa salió de la habitación.

"Está durmiendo mañana podrá comer un poco más pero a este pasó, será más seguro mantenerla aquí por un par de semanas al menos hasta que sepa controlar sus ansias." Hanabusa explico a Ruka quien se encontraba fuera de la habitación esperando una explicación.

Ruka tomo su PDA llamando a hizo y explicándole un poco la situación de que anna no podría volver por un tiempo al menos.

Izumo cortó la llamada de su PDA como se suponía que le explicaría esto a Mikoto.

Izumo camino hasta la habitación del Rey, abriendo la puerta encontrándolo acostado en su cama tranquilamente. "Oi-Mikoto tengo malas nuevas." Dijo Izumo rascándose la cabeza.

"Ya las sé." Mikoto contesto cortante haciendo que Izumo se llevase una sorpresa, pero después de todo se encontraban conectados.

Izumo dejo solo al rey en su habitación. Por supuesto que mikoto lo sabía sintió como la desesperación inundaba la cabeza de anna desde la noche anterior e incluso intento bloquearlo y anular su conexión con él, pero no lo conseguiría.

Esa misma noche anna y mikoto siguieron compartiendo sueños.

Mikoto se encontraba en lo que era el cráter creado por su Espada Docles que calló del suelo se encontraba en el suelo jadeante, le dolía su pecho al ponerse de pie miró sus manos convirtiéndose en carbón pero justo cuando toco su cara en la mano quemada un pequeño tirón vino de atrás una niña con bonito rostro de muñeca estaba ahí.

"Anna" Dijo con cariño la niña se abrazo a él.

"Tú has hecho esto?" pregunto mirando el lugar en ruinas.

Mikoto volteo a ver otro lado. "El rojo de mikoto es el más hermoso." Mikoto se sentío reconfortado con sus palabras aun seguía conectados después de todo lo que había ocurrido.

"Cuando volverás a casa?" Mikoto cuestiono se sentía extraño no tenerla cerca.

"En un par de semanas cuando me sienta mejor, probablemente empiece a crecer un poco" Dijo tomando la mano de mikoto. Comenzó a caminar guían a mikoto si también mikoto tenía pesadilla Anna le haría tener un buen sueño.

Guío a mikoto hasta una colina llena de bonitas flores color rojo intenso, mikoto pestaño un par de veces hasta entender lo que había sucedido. Anna cambio el escenario de la pesadilla por uno de sus cálidos sueños a pesar de haber sido maltratada durante años anna era una niña muy dulce con sueños de color. Anna tomo asiento entre las flores haciendo que mikoto hiciera lo mismo, Mikoto termino recostado su cabeza sobre el regazo de anna si bien mikoto era conociendo como el rey demonio también tenía una debilidad y esa era la pequeña niña peliblanca que lo acompañaba a todas partes con lealtad y devoción Anna era la única mujer que realmente importaba en su vida. Ella era su Anna.