Martyr
Habían pasado meses desde que ella había dejado homra, el clan rojo intentaba minimizar lo más posible la partida de la bonita niña, pero su Rey Rojo ya no resultaba ser el mismo.
Casi no comía a menos que Izumo lo obligase sin mencionar que ahora entre sus bebidas favoritas esta en whiskey a cualquier hora. Él rey se había vuelto más perezoso de lo habitual sin mencionar que envió a Izumo a recoger todas las pertenecías de anna para guardarlas en cajas junto a las de tatara donde nunca más él pudiese verlas.
Si bien Suoh Mikoto nunca había tenido una mujer que le rompiese el corazón había encontrado una niña que se la había roto, nunca había notado cuando significaba la pequeña infante para él, extrañaba todo de ella desde sus pequeños tacones sonando por el suelo de madera en Homra, hasta su cálido tacto cuando su pequeña mano se entrelazaba con la suya. Su cálida mirada y su compañía estaba siendo desgarradora para él.
Todo resultaba molesto para él incluso el dormir sabiendo que al despertar la niña ya no estaría esperando por él. El no querer hacer nada era habitual para él, pero el no querer hacerlo porque ahora un vació lo acompañase era peor. Buscar consuelo en otras camas, incluso fue la ultima opción a la cual había recurrido los últimos días Mikoto nunca había pasado por una etapa así pero ahora cada vez lo hacía más que se suponía que debiese hacer ahora, incluso Honami no lograba llenar el vació que dejo anna a pesar de sus caracteres tan similares. El rey rojo pasaba por una etapa donde su corazón era mártir ni las peleas con Munakata Reisi lograban ponerlo de buen humor cada vez empezaba a caminar más solo, Tatara había sido su fuente de positivismo pero anna ella era especial no hubiese una solo cosa de él que ella no supiese y aun así ella lo aceptase no había nadie como ella quien lo leyera tan fácilmente sin miedo e incluso con cariño.
Homra no solo había perdido la poca dulzura del clan si no que había perdido a su princesa roja, es extraño pensar como una simple pequeña niña pudiese cambiar tanto a un clan, anna podía ser inexpresiva y no sonreír pero en sus ojos tenía una calidez inexplicable. Incluso sus súbditos extrañaban a su princesa Izumo extrañaba el crear bonitos platillos con detalles en rojo para que su princesa pudiese ver y disfrutar del rojo que tanto adoraba, Yata no tenía con quien dar pequeños paseos normalmente era enviada por mikoto o Izumo para que pasease con la pequeña princesa, Kamamoto extraña a su compañera de compras la pequeña siempre lo acompañaba a realizar compras para Izumo o en su segundo empleo como repartidor.
Y el Rey simplemente extrañaba todo de ella a pesar de lo malo y desoladora mente terrible que se sentía un corazón roto intentaba no tocar el tema en absoluto.
Los Días seguirían pasando igual. Con cada miembro de Homra avanzando junto a su Rey, y a pesar de que la compañía de sus clash man era reconfortante no era lo mismo, Mikoto tenía un lazo especial con la pequeña albina desde que sus ojos chocaron con los bonitos ojos carmín de la niña.
Su vida continuaría así hasta envejecer acaso ?
Estaba algo cansado o mejor dicho muy cansado sin mencionar que su enorme espada Damocles aun se encontraba algo deteriorada desde el incidente de la isla. Pronto caería sobre sus hombros todos los actos malos que hubiese cometido, ese rojo intenso y hermoso que acabaría con el.
Y aun que admitía que sus deberes de rey lo mantenían ocupado era difícil para el había sido comprometido a proteger a la niña albina anna a un principio pero después el fue quien no pudo dejarla ir para así convertirla en parte del clan de Homra.
Por que sin darse cuenta, las personas también dependían de él, Homra era su Familia y su hogar, anna ocupaba un lugar especial en su vida no era una mascota.
Podía recordar todos esos bonitos momentos que compartía con Anna desde la hora de dormir hasta que llegaba el momento de despertar.
Siempre que ella tuviese una pesadilla en medio de la noche caminaba hasta su cama para subirse y acurrucarse en su espalda junto a el como un pequeño gatito que buscaba un lugar seguro para dormir escondido.
Sus paseos de la mañana no solía ser iguales si no lograba escuchar los pequeños zapatos de la niña en el pavimento caminando junto el y una pequeña mano que alaba de su swetear mientras caminaba. Mikoto debía admitir que el sentía cierta tranquilidad al sentir la mano de la niña entrelazada con la suya.
Y aun que los meses pasaban Mikoto seguía trabajando junto a su clan para mantener la ciudad en orden su mente siempre viajaba hacia anna, incluso sus pesadillas de rey le jugaban malas pasadas aveces a causa de su distancia con anna, pero había ocasiones en las que sus sueños no eran tan malos e incluso podía sentirla junto a el.
Aveces el Rey buscaba alguna mujer que lo acompañase en la cama aun que fuera solo por un rato, pero ningún calor se sentí igual que el de anna sin mencionar que era una niña por lo que sus sentimientos le resultaban extraños acaso era un lolicon ? no eso nunca el jamás pondría una mano sobre anna.
La ultima chica con la que había salido hace un par de semanas era una mujer de cabello largo y oscuro su nombre era negumi, era una amiga (?) con la que compartía la cama de vez en cuando o así podría llamarse?
Negumi era una buena mujer, pasaba tiempo incluso con homra, pero jamás sentiría amor por ella y él ya lo sabía incluso ella lo sabía.
Las mañanas en las que Negumi despertaba en Homra siempre despertaba en una cama vacía para luego bajar a desayunar en el bar junto a Izumo, El Rey se marchaba a su paseo y esperaba que el volver la mujer se marchara así no tendría que despedirse de ella ni dar explicaciones del porque no estaba, no es que fuera pareja pero si eran amigos con ciertos beneficios.
Mikoto no quería una mujer que lo restringiera el era un león no un gato al que pudieran encerrar en una jaula como si fuese una mascota a la cual habían domado.
Y aun que no lo admitiese la única persona que lograba calmar su enojo era una niña de 13 años a la cual había dejado ir.
Su corazón se había roto desde ese momento.
