Capítulo 3.
Ya era mediodía. Kate estaba sentada en una de las mesas del restaurante donde había acordado verse con Martha. Richard se había ido a comer con los chicos y ella les dijo que había quedado con su padre para almorzar.
- Qué bien que ya estás aquí querida. – Martha se acercó a la inspectora y la estrechó entre sus brazos. - ¿Te ha dado mucho la lata Richard por esto? – Se sentó en la silla frente a Kate.
- Un poco, pero ya sabes como es. Quiere saber todo lo que ocurre y más si no es de su incumbencia. – Ambas sonrieron. – Además, se ha extrañado mucho cuando le he dicho que él no se venía a comer con nosotras.
- Eso es porque teme que estemos maquinando algo en su contra. – Aseguró Martha entre risas.
- Bueno, ¿y qué era eso que querías comentarme? – Kate dio un trago a su refresco.
- ¿Por qué no comemos algo antes? – Propuso la actriz. – Aún tengo que pensar bien cómo decirte esto. – Se llevó la mano a los labios algo preocupada.
- Martha, estás empezando a asustarme. – Aseguró Kate. - ¿Es qué ha pasado algo? ¿Estás bien?
- No te preocupes que no es nada grave… O al menos eso creo. – Hizo un gesto con las manos. – Bueno, ¿y tú qué tal? ¿Cómo van las cosas por casa?
- Pues todo muy bien, mejor de lo que me había imaginado. – Admitió Beckett.
- Aún no sé como pudisteis esperar cuatro años hasta dar el paso. – Negó levemente con la cabeza. – Sí estaba claro que estabais muy bien juntos. Y no será por todas las veces que se lo dije a Richard. – Aseguró la actriz.
- Algo así me comentó Rick, que tú intentabas aconsejarle y ayudarle con lo nuestro. – Le sonrió.
- Casi monto un club de fans para ver si así me hicieseis caso. – Bromeó Martha. - No me gustaba nada ver a sufrir a Richard.
- Lo siento Martha. - Kate se entristeció un poco al escucharla.
- ¡Nada de que lo sientes! – Le cogió la mano. – Sé que tú también lo pasaste mal. – Le sonrió. – Pero todo eso ya ha acabado, ahora estáis juntos y me llenaréis la casa de nietos.
- Eh… Bueno, eso aún está por ver… - Beckett carraspeó.
- No te agobies cariño que sólo era una broma. – Martha se rió. – Por cierto, ¿siguen sin saber nada vuestros amigos?
- Sí aunque creo que empiezan a sospechar o al menos Lanie. – Bebió de su vaso. – Está convencida de que tengo un nuevo novio.
- Bueno es que se te nota a la legua querida. – Aseguró la actriz. – Tienes un algo que te delata. Un brillo especial. ¿Y por qué no lo contáis ya?
- Porque las relaciones entre compañeros están prohibidas en la comisaría. – Jugueteó con el tenedor. – Y si se entera la capitana es posible que eche a Castle.
- Posible pero no seguro. – Comentó Martha mientras se atusaba el pelo.
- Cierto pero tampoco queremos comprobarlo. Sé que no es justo para nuestros amigos pero temo que, sin querer, pueda escapárseles algo. – Reconoció la inspectora.
- Eso ya es asunto vuestro, ahí no puedo meterme yo. – Sonrió. - ¿Pedimos ya la comida?
- Por supuesto. – Asintió la inspectora y llamó al camarero.
Ya habían acabado de comer entre confidencias y risas y ahora se estaban disfrutando de un café.
- Bueno, ¿y qué era eso de lo que querías hablarme? – Preguntó Kate. – Porque me estoy muriendo de la curiosidad. – Admitió.
- Creo que no puedo seguir alargando esto. – Martha cogió aire. – Aunque la verdad es que no sé cómo decírtelo.
- Pero, ¿es algo bueno o malo? – La miró a los ojos y juntó las manos sobre la mesa.
- Bueno, claro que bueno… O al menos eso creemos nosotros…
- ¿Nosotros? ¿Te refieres a tu novio y a ti? – Martha asintió con la cabeza. - ¿Es que os vais a casar? – Tanteó la inspectora.
- No, no. Aún es demasiado pronto. – Aseguró. – Ya sabes que yo te aprecio tanto como si fueses mi propia hija… Y por eso quería que fueses la primera en enterarte. Quiero saber tu opinión.
- ¿Es que es demasiado joven? – Alzó las cejas.
- No, eso tampoco. – Negó la actriz con la cabeza. Se colocó el pelo detrás de la oreja algo nerviosa. – Verás… La persona con la que he empezado a salir es… Es Jim, tu padre… - Beckett casi se atraganta con el café.
- ¿Mi padre? – Abrió mucho los ojos completamente sorprendida ante dicha noticia.
- Sí… Espero que no te parezca mal. – Juntó sus manos algo inquieta. – No fue algo planeado simplemente ocurrió.
- Pero… ¿Cómo? – Parpadeó varias veces aún incrédula.
- No lo sé. Una cosa llevó a la otra y… Bueno, tú ya me entiendes. – Martha bajó la mirada. - ¿Estás enfadada o molesta con nosotros?
- Eh… No, claro que no. – Kate negó con la cabeza. – Es sólo que me ha pillado por sorpresa. Nunca pude imaginarme que tú y mi padre pudieseis tener ese tipo de relación. – Le cogió de la mano.
- Entonces, ¿eso quiere decir que nos das tu bendición? – Martha sonrió emocionada.
- Por supuesto que sí. – Sonrió ampliamente. – Si vosotros sois felices yo también lo soy. – Martha le besó la mano.
- No sabes lo tranquila y contenta que me dejas querida. La verdad es que tenía algo de miedo. – Confesó.
- Pero, ¿cómo es que no me lo ha dicho él directamente? – Preguntó Kate con curiosidad.
- Bueno, ambas sabemos cómo es tu padre. No es que se le den demasiado bien todas estas cosas, por eso me pidió que fuese yo la que hablase contigo.
- ¿Y por qué no has querido que estuviese aquí Rick? – Quiso saber Kate.
- No es que no me importe la opinión de Richard, no me mal interpretes, pero prefería hablarlo contigo primero. A fin de cuentas es tu padre y quería saber si te parecía bien.
- Tranquila Martha, te entiendo. – Sonrió. – Y, ¿Cuánto tiempo lleváis… juntos? – Preguntó con curiosidad. Kate se llevó un mechó de pelo detrás de la oreja. –
- Pues… - Se quedó pensando. – Casi dos meses. ¿Recuerdas la cena que diste en tu casa? – La inspectora asintió. – Cuando nos fuimos, Jim y yo compartimos un taxi y decidimos ir a tomar unas copas. Empezamos a charlar y bueno, quedamos más veces y ya sabes el resto.
- ¿Sabes? Aunque aún tengo que hacerme a la idea, me gusta mucho saber que mi padre vuelve a ser feliz. – Afirmó la detective. – Y yo creo que Richard pensará lo mismo.
- No sé yo. – Dijo Martha algo más pesimista. – Seguro que pone el grito en el cielo cuando se entere.
- No te preocupes, que no será para tanto. – Aseguró Beckett. – Quizá al principio se extrañe un poco como me ha pasado a mí pero luego lo aceptará y se alegrará, ya lo verás. – Le cogió la mano para reconfortarla. - ¿Se lo dirás hoy?
- Debería, ¿verdad? Más que nada porque sé que se pondrá pensado contigo para que le cuentes de qué quería hablarte. – Sonrió de medio lado.
- Sí, además es mejor que lo sepa por ti y no por mí. Díselo esta noche, si lo prefieres me voy a dormir a mi apartamento, así estarás algo más tranquila.
- Ah no, no. – Negó Martha con la cabeza. – Quiero que estés cuando Richard se entere, por si tienes que calmarlo o utilizar tu arma. – Bromeó.
- Bueno pues si es así entonces vente a cenar, se lo contaremos después. – Kate le sonrió.
- Muy bien, yo cocino. – Se ofreció la actriz.
- Me parece muy buena idea Martha.
- ¿Te he dicho ya que me encanta que seas mi nuera? – Ambas se echaron a reír.
Después de la comida Martha había quedado con Jim y Kate volvió a la comisaría a ver si había alguna novedad. Cuando llegó los tres chicos ya estaban allí. Esposito estaba hablando por teléfono, Ryan estaba haciendo algo en la pizarra y Castle simplemente se encontraba sentado en la mesa de Beckett, admirando lo que Kevin estaba haciendo. En cuanto Kate salió del ascensor, Richard la miró expectante por saber qué es lo que su madre había querido hablar con ella.
- ¿Sabemos algo nuevo? – Dejó su chaqueta en el respaldo de su silla y miró la pizarra.
- Nada, hemos hablado con los sospechosos que quedaban. Todos tienen coartadas y las hemos confirmado. – Contestó Ryan mientras quitaba las fotos del lugar de los "sospechosos" y las pegaba a un lado de la pizarra.
- ¿Y habéis localizado a la nueva pareja de la víctima? – Beckett se cruzó de brazos.
- Esposito está hablando con uno de los amigos, a ver si nos confirma la existencia de dicha novia. – Castle señaló a Javier, el cual estaba en su mesa hablando por teléfono y tomando algunas notas.
- Así que de momento parece que no tenemos nada. – Comento Ryan algo desanimado.
- Seguro que hay algo que estamos pasando por alto. – Dijo Kate. Se llevó la mano a los labios y miró atentamente la pizarra. En ese momento Esposito se acercó a ellos. - ¿Y bien?
- Nada. – Javier negó con la cabeza. – He hablado con varios de sus amigos y todos han coincidido en que el señor Johnson estaba soltero, o al menos que ellos supieran.
- Así que estamos como al principio. – Castle chasqueó los dedos a modo de fastidio.
- No lo entiendo, tenía toda la pinta de ser un crimen pasional. – Contestó Beckett.
- A lo mejor Castle tiene razón y es un asesinato al azar. – Ryan se encogió de hombros.
- Pues entonces tenemos que verlo como algo así. – Asintió Kate. – Tenemos que averiguar cuáles eran sus lugares que más frecuentaba, quizá el asesino lo estuvo siguiendo. – Sugirió. Beckett se pasó una mano por el pelo despeinándoselo un poco.
- Ahora nos ponemos con ello. – Ryan le dio un golpe a Esposito en el hombro para que se fuesen a trabajar.
Cuando los dos detectives se fueron Castle miró a Beckett fijamente.
- ¿Qué pasa Castle? – La detective alzó una ceja.
- ¿Y bien? – El escritor se cruzó de brazos.
- ¿Y bien qué? – Preguntó ella.
- La comida con mi madre. ¿Qué ha pasado? ¿De qué habéis hablado y por qué yo no podía estar allí?
- Ah eso. – Se hizo la sorprendida. – No puedo contarte nada. – Se dio la vuelta y miró a la pizarra.
- ¿Qué no puedes contarme nada? – Abrió mucho los ojos. - ¿Cómo qué no puedes? ¿Qué ha pasado? Está en problemas, ¿verdad? – Se preocupó. - ¡Va a ir a la cárcel! – Se tapó la boca con la mano.
- No, nada de eso. – Beckett negó con la cabeza. – Simplemente yo no puedo contarte nada.
- ¿Vais a empezar a tener secretos? – Elevó ambas cejas. – Porque si es así yo empezaré a hacer lo mismo con tu padre. – Refunfuñó.
- No, puedes estar tranquilo. – Se rió. – Yo no puedo decirte nada pero le he dicho a tu madre que venga ésta noche a cenar para que sea ella misma la que te lo cuente.
- ¿Hoy? ¡Pero si era la noche de las películas! – Se quejó.
- ¿Quieres saberlo o no? – Castle asintió con la cabeza. – Pues deja de quejarte entonces.
- Está bien. – Masculló. - ¿Es algo por lo que tenga que preocuparme?
- No lo sé. – Kate se encogió de hombros y apuntó algo en el informe. – Esta noche lo averiguarás. Ah y ha dicho que ella cocina.
- Eso es aún peor. – Negó con la cabeza.
El resto de la tarde transcurrió sin ninguna novedad, así que los inspectores y el escritor se fueron a casa. Mañana sería un día distinto en el cual esperaban tener alguna que otra primicia. Eran ya las siete de la tarde cuando Richard y Kate llegaron al apartamento de él. Ambos prepararon la cena esperando a que Martha llegase al loft. Cuando la pareja estaba poniendo la mesa la puerta de la entrada se abrió.
- Hola queridos. – Dijo Martha cerrando la puerta tras de sí. – Oh pero qué bien huele. – Se acercó a su hijo y le dio un beso en la mejilla. Royal se acercó corriendo a saludarla y ella le acarició detrás de las orejas.- ¿Pero no iba a cocinar yo?
- Sí pero al final he pensado que no quiero morir por una indigestión por culpa de tus guisos. – Sonrió.
- Oye que tampoco cocino tan mal. – Se quejó y le dio en el brazo. – Espero que no se queje de tus comidas cariño. – Le dio un beso a Kate.
- Si se queja ya sabe lo que le espera… - Bromeó la inspectora.
- Bueno, ¿por qué no cenamos ya y me cuentas eso que tenías que decirme? – Comentó Castle mientras terminaba de colocar los vasos sobre la mesa del comedor.
- Hijo que impaciente eres. – Negó Martha con la cabeza. – Primero cenamos y ya después te lo cuento.
- ¿Es qué no quieres que me atragante con la comida? – Alzó una ceja algo preocupado.
- No es eso, es que quiero disfrutar de una cena tranquila. – Se quitó la chaqueta y la dejó sobre el respaldo del sillón.
- ¿Sabes? Después de esto me estás dando aún más miedo. - Aseguró el escritor.
- No seas exagerado, que tampoco es para tanto. – Kate llevó una fuente con comida a la mesa.
- Eso lo dices porque tú ya lo sabes. – Castle dejó la botella de vino en la mesa.
- Y cuanto antes cenemos antes te enterarás Richard. – Dijo Martha sentándose en una de las sillas. La pareja se unió a ella. – Bueno, ¿y cómo lleváis el caso?
- No muy bien. – Contestó Beckett. – De momento no tenemos ningún sospechoso.
- Ni tampoco el motivo del asesinato. – Castle empezó a servir los platos.
- Vaya, parece que este será complicado. – Habló Martha. – Pero bueno, no hay nada que no hayáis podido resolver. – Aseguró.
- Sí pero hay algo que seguro estamos pasando por alto. – Declaró la inspectora.
- A este paso nos darán las uvas. – Bromeó Richard.
- Ya averiguaréis que es. – Asintió la actriz. – Ah y por cierto, eso me ha recordado algo. ¿Habéis pensado qué haréis estas navidades? Y ahora no podéis decirme que falta mucho porque están a la vuelta de la esquina.
- Sorpréndenos. – Castle se llevó el tenedor a la boca.
- Podríamos celebrarlas aquí. – Comentó la actriz. Richard alzó las cejas. – Pero no sólo nosotros cinco sino también podrían venir Ryan con Jenny, Esposito y por supuesto la encantadora Lanie. ¿Qué os parece mi plan? – Sonrió.
- Pues… - Richard se quedó sorprendido. – Pensaba que al ser las primeras navidades con Kate las pasaríamos en familia.
- Además recuerda que los demás no saben nada de que estamos juntos. – Recordó la inspectora.
- Ya bueno pero sería unas navidades entre amigos. – Se encogió de hombros. – No hay nada de malo en eso, ¿o sí?
- No, claro que no. – Se apresuró a decir Kate.
- Pero nosotros no podremos comportarnos como una pareja. – Dijo Castle evidente.
- ¿Es que vais a estar escondiéndoos durante el resto de vuestras vidas? – Dijo Martha con sabiduría. Richard y Kate se miraron.
- Tienes razón pero ya te comenté que las relaciones entre compañeros están prohibidas en comisaría. – Contestó Beckett.
- Y si se enterasen dejaríamos de trabajar juntos. – Habló Castle.
- Sí, sí, lo sé pero llegará un momento en el que tendrán que enterarse. Además, ¿cómo creéis que se tomarán el hecho de que hayáis estado ocultándoselo durante tanto tiempo?
- Pues… - Kate se quedó pensando, luego le dio un trago a su copa de vino. – Eso no lo había pensado.
- Lo único que tendríais que intentar es que la capitana Gates no se enterase y, si eso se lo decís a vuestros amigos, ellos lo entenderán y os ayudaran. – Martha sonrió. – Y aunque ella se enterase, no es seguro que dejaseis de trabajar juntos.
- Madre créeme, Gates haría todo lo posible por echarme de la comisaría. – Aseguró el escritor y Kate asintió con la cabeza.
- Bueno pues, aunque no trabajaseis más juntos, no pasaría nada. Eso no significa que tengáis que dejar de veros. – Dijo Martha de forma evidente.
- Tienes razón Martha pero, nos gusta trabajar juntos. – Sonrió Kate de medio lado.
- Sí, además, allí soy imprescindible. – Castle sonrió con suficiencia. Kate le dio en el brazo. - ¿Qué? Es verdad. – Asintió. – Te recuerdo que gracias a mí se han resuelto muchos casos. – Le dio un trago al vino.
- Creo que antes de que estuvieses por allí molestando, Kate y los chicos se las apañaban muy bien sin ti querido. – Martha alzó una ceja.
- Sí, es cierto, pero me gusta pensar que he sido un gran ayudante.
- Un ayudante al que no le gusta el papeleo. – Recalcó la inspectora.
- Lo mío son más los asesinatos que la parte administrativa. – Reconoció el escritor.
- Bueno, ¿qué vais a hacer con los chicos? ¿Hablaréis con ellos? – Quiso saber Martha.
- Tendremos que hacerlo. – Asintió Kate. – Aunque la verdad es que no sé cómo y cuándo hacerlo.
- Sólo tenéis que encontrar el momento apropiado. La conversación saldrá sola. – Aseguró la actriz.
- Y con lo de que no digan nada siempre se les puede chantajear… O tú podrías amenazarles con tu arma. – Bromeó Castle.
- Sí, se merecen saberlo, sobretodo Lanie. – Kate asintió.
- ¿Lanie? – Castle frunció el ceño con curiosidad. - ¿Y por qué sobretodo Lanie?
- Porque, después de Martha, ella era la que más apostaba por nosotros. – Confesó la inspectora. Bebió otro trago de su copa.
- Eso es cierto. – Asintió él. – Y además creo que, si se lo decimos antes de que se entere, estaremos a salvo de todos sus instrumentos quirúrgicos…
- Tendremos que ir pensando en cómo dar la noticia. – Kate colocó su mano sobre la de Castle.
- Ya se nos ocurrirá algo. – Acarició la mano de ella. – Y bien madre, ¿vas a contarme ya qué es lo que ocurre?
- Eh… ¿No tomamos antes el postre? – Martha sonrió algo nerviosa.
- ¿Es qué quieres que no tenga cerca los cuchillos? – Castle alzó una ceja.
- Tampoco es eso, no seas exagerado cariño. – Contestó la actriz. – Pero sí, eso me haría sentir algo más cómoda. – Se levantó y comenzó a recoger la mesa.
- Rick no seas muy duro con ella, ¿vale? – Le comentó la inspectora en bajito cuando Martha estaba en la cocina. – Está muy nerviosa.
- Ya lo veo y eso me hace pensar en la magnitud del asunto. – Negó con la cabeza. – Mira que a veces temo a mi madre pero hoy lo está superando con creces. – Se levantó y comenzó a llevar platos a la cocina.
Después de recoger prácticamente todo lo que había sobre la mesa del comedor, los tres se fueron al salón donde se estaban tomando las copas de vino. Ese ambiente hacía que Martha estuviese algo menos nerviosa por la charla con su hijo. Castle y Beckett estaban los dos en uno de los sofás mientras la actriz estaba en uno de los sillones frente a la pareja. Royal se tumbó sobre el tresillo al lado del escritor.
- Después de estar más de dos hora esperando creo que ya puedo saber qué es lo que está ocurriendo, ¿no? – Dijo Richard mientras le daba un sorbo a su copa y se acomodaba en el sofá.
- Está bien querido, pero ante todo déjame hablar y no me interrumpas. – Le señaló con el dedo.
- Estaré callado hasta que acabes. – Hizo como si se cerrase la boca con una cremallera.
- Vale… - Martha nerviosa se frotó las manos. – No sé por dónde empezar…
- ¿Qué tal por el principio? – Habló Richard y Kate le dio en el brazo. – Ah vale, vale. Callado.
- Es sobre mi nuevo novio. – Cogió su copa y le dio un largo trago antes de continuar.
- ¿Es millonario y te vas a ir a vivir con él? – Sonrió Castle.
- ¡Rick! – Le regañó Kate. – Calla y deja que hable.
- Gracias querida. – Sonrió a Beckett y prosiguió. - ¿Nunca te has preguntado por qué no os había dicho antes su nombre? – El escritor negó con la cabeza. – Bueno pues… se llama Jim… - Se quedó en silencio un instante.
- ¿Jim? – Contestó él. – Anda como tú padre. – Le dijo a Kate la cual le miró con cierta cara al igual que su madre. – Un momento… ¿Jim? ¿No será…? No… - Negó con la cabeza sin dar crédito.
- Así es. – Asintió Martha. – Es… es el padre de Kate. – Tragó lentamente esperando la reacción de su hijo.
- Pero… ¿Cómo? ¿Cuándo? Y, sobretodo, ¡¿por qué?! – Abrió mucho los ojos. Royal se sobresaltó y levantó la cabeza mirando a los presentes sin entender qué ocurría.
- Fue hace un par de meses y no pudimos evitar enamorarnos. – Contestó la actriz.
- ¿Con la de hombres que hay en el mundo y tiene que ser precisamente él? – Alzó las cejas.
- Cálmate Rick. – Kate puso su mano sobre el hombro de él. – No es para tanto.
- Kate, tu padre y mi madre. – Hizo aspavientos con las manos. - ¡Tu padre y mi madre! – Volvió a repetir.
- Richard sigo aquí. – Dijo una tímida Martha.
- Castle yo no veo el problema por ninguna parte. – Kate se encogió de hombros.
- ¿Es qué soy el único que ve esto como algo muy raro? – El escritor abrió mucho los ojos. Ambas mujeres asintieron con la cabeza.
- Hasta tu hija estaba de acuerdo con esto. – Comenté Martha.
- ¿Alexis lo sabía? – Preguntó Castle sorprendido.
- Claro que sí, es mi nieta y al parecer es algo más tolerante que tú, al igual que Kate. – Le miró de reojo. – La verdad es que no pensaba que te molestaría tanto.
- Ni yo. – Admitió Beckett.
- ¿Esto era lo que habéis estado hablando hoy? – Quiso saber el escritor. Ambas volvieron a asentir. - ¿Y tú estás de acuerdo? – Preguntó a Kate.
- Por supuesto que sí, ¿por qué no iba a estarlo? – Alzó una ceja.
- ¿Quizá por qué son tu padre y mi madre? – Dijo él de forma evidente.
- Será mejor que me vaya. – Martha dejó su copa de vino sobre la mesa y se levantó del sillón.
- No Martha quédate. – Kate se irguió y la cogió de la mano.
- Mejor no querida. – La sonrió con tristeza. – Quizá es mejor que Richard intente hacerse a la idea sin que esté yo delante. – Cogió su chaqueta, le dio un beso en la mejilla a Kate y se fue.
- ¿Has visto lo que has conseguido? – Se giró enfadada para mirar a Castle.
- Es que no lo entiendes Kate… - Le contestó él. – Eso no puede ser.
- Claro que lo entiendo y sí puede. – Frunció el ceño. - ¿Es qué no quieres que tu madre sea feliz?
- Por supuesto que quiero pero… - Se quedó pensando un rato. – Es complicado. ¡Por dios mi madre con tu padre! – Volvió a repetir.
- Un momento. – Se le quedó mirando. - ¿Qué le pasa a mi padre Castle?
- Nada pero... no sé, no pegan juntos… - Negó con la cabeza.
- ¿Y eso por qué si puede saberse? – Kate se cruzó de brazos.
- Es que tu padre es demasiado… serio… Muy formal.- Dijo él con la boca pequeña.
- ¿Serio? – Alzó las cejas sorprendida. – Perdona pero es normal, algo que tu madre debería ser… - Dejó caer.
- ¿Estás llamando loca a mi madre? – Castle se señaló el pecho.
- Yo no he dicho eso. – Ella negó con la cabeza mientras llevaba dos de las copas a la cocina. – Es sólo que quizá debería comportarse acorde con su edad.
- ¿Ahora la estás llamando vieja? – Richard no daba crédito a lo que oía.
- ¿Me has oído decir eso? – Se giró y le fulminó con la mirada.
- Lo has insinuado. – Castle puso los brazos en jarras. – Pensaba que la querías.
- Una cosa no quita a la otra, así que no pongas en mi boca palabras que no he dicho. – Le señaló con el dedo. – Además, lo mismo te digo yo respecto a mi padre.
- Pues claro que le quiero. – Dijo casi ofendido.
- ¿Entonces? ¿Por qué te opones a que mi padre y tu madre estén saliendo? – Apoyó ambas manos en la encimera.
- No he dicho que me oponga sólo que es muy raro. – Volvió a repetir. – No tienen nada que ver.
- Claro que no. – Contestó ella. – Tu madre no se parece en nada a la mía.
- Y tu padre no se parece al… - Se quedó pensando un instante. – Un segundo, yo no tengo con quién compararle. – Se llevó la mano a los labios, quedándose pensativo. – Espera un momento, ¿estás insinuando qué mi madre no se merece a tu padre?
- ¿Y tú qué mi padre no se merece a tu madre? – Kate alzó una ceja enfadada.
- ¡Eh no vale contestar con una pregunta! – Castle refunfuñó.
- Vamos a dejar aquí la conversación. – Se alejó de la cocina y se fue hacia la habitación.
- ¿Qué haces Kate? – Se la quedó mirando algo sorprendido.
- Me voy a dormir. – Se dio la vuelta en el umbral de la puerta para poder mirarlo. – Tú mientras te quedas recogiendo y piensas en lo que ha ocurrido. – Se metió en la habitación y cerró la puerta.
- Genial, además de enfadarse conmigo me toca recoger. – Miró al perro. – Menos mal que no nos han mandado dormir en el sofá. – Suspiró y fue hacia la cocina para empezar a limpiarla.
P.D: ¡Gracias por leer! Se agradecen mucho los comentarios ;)
