¡Buenas! Como cada lunes os traigo un nuevo capítulo. Sólo deciros, ¿no queríais Caskett? Pues creo que os vais a hartar con este capítulo :D
No sé si quizá me haya salido un poquito corto, al menos eso es lo que me ha parecido a mí en el último momento, pero bueno, creo que habrá alguna que otra cosita que lo compensará jeje
Ya sabéis lo que agradezco los comentarios así que ¡no os cortéis!
¡Ah! Y antes de nada, hacer mención especial a Alba, que siempre me deja unos pedazo comentarios que me dejan sin aliento :clap:
¡Este capítulo es para ti!
Lo dicho, a disfrutar del capítulo :D
Capítulo 11 (viernes noche)
Fueron a comisaría y les contaron a Ryan y a Esposito lo poco que habían averiguado. Ya era tarde así que decidieron irse a casa y continuar mañana con el caso.
Cuando Castle y Beckett llegaron al loft se lo encontraron vacío. En la mesa de la cocina encontraron dos notas. Una de Martha diciendo que se iba a cenar con Jim y que llegaría tarde, y otra de Alexis diciendo que había quedado con sus amigas para ponerse al día de los nuevos acontecimientos.
Richard y Kate decidieron pedir comida china, ya que estaban cansados después de una larga jornada de trabajo y no les apetecía cocinar.
Después de cenar, ambos fueron a dar un paseo con Royal. Cuando volvieron, se pusieron cómodos. Rick se quedó en el sofá leyendo un libro mientras Kate ordenaba un poco su ropa.
- Rick, ¿estás ocupado? - Dijo desde la habitación.
- Estoy leyendo. ¿Por qué?
- Vaya... Es que me apetecía jugar un rato... - Dijo con voz sensual.
- ¿Qué? - Cerró el libro de golpe. - ¿Jugar? ¿A qué?
- Cierra los ojos... ¡Y no hagas trampas! - Gritó desde el cuarto.
- Vale, vale. Nada de trampas. - Apretó los ojos.
- ¿Listo?
- Listo, preparado y esperando. - Juntó las manos sobre su regazo.
- Ya está... - Dijo en la puerta del despacho, mirando hacia el salón.
- Pero, ¿qué...? - Se quedó con la boca abierta y los ojos como platos.
Kate estaba apoyada en el marco de la puerta del despacho. Lo que llevaba era algo que jamás Castle se hubiese imaginado. Sobre el pijama llevaba una especie de chaleco con luz azul. A modo de diadema tenía unas extrañas gafas, y en una mano llevaba una pistola también de color azul y en la otra llevaba el otro chaleco con la luz verde.
- ¿Qué te parece? - Sonrió con picardía.
- Hombre, no era este juego en el que yo estaba pensando... - No le quitó ojo de encima.
- Llevas meses pidiéndome que juegue contigo al láser tag... - Se puso enjarras. - ¿Y ahora que me decido me pones pegas?
- ¿Qué? - Frunció el ceño. - ¡No, no, no! No estoy poniendo pegas sólo que me has pillado por sorpresa.
- Es lo que pretendía. - Se cruzó de brazos. - ¿Pero te ha gustado o no la sorpresa? - Se sentó a su lado en el sofá. Dejó el otro chaleco junto a ella.
- ¡Sí! Me ha encantado. - Aseguró. Se le quedó mirando. - Ese es mi chaleco...
- Pero me lo dejas, ¿verdad? - Sonrió ampliamente.
- Claro. Además a ti te queda mucho mejor que a mí.
- Bueno, ¿entonces echamos una partida? - Movió varias veces las cejas.
- ¿Pero sabes de qué va este juego? - Castle comenzó a ponerse el chaleco.
- Hay que disparar al contrincante, ¿no? - Se encogió de hombros.
- Es más complejo que eso. - Se abrochó el velcro del chaleco.
- Sorpréndeme. - Subió las piernas al sofá.
- A ver, Voltar, o sea yo - Se auto señaló. - tiene que acabar con la rebelión que se ha producido en el planeta, o sea tú. - Señaló a Kate. - Los voltarianos contra los rebeldes. ¡Una lucha por el honor, el poder y la riqueza! ¡Muajajajaja! - Dijo con risa maligna.
- Estás de coña. - Se le quedó mirando. Parpadeó varias veces. - ¿No?
- Nunca bromeo con una guerra entre Voltar y los Rebeldes. - Le aseguró.
- Está bien. - Se levantó del sofá. - Vamos a ver qué tal se te da esto.
- ¿Bromeas? - Cogió la pistola de juguete. - ¡Soy el rey del láser tag!
- Nunca bromeo cuando hablo de puntería... - Bromeó.
- Prepárate Kate Beckett. - Se puso las gafas. - Vas a perder por una vez en tu vida...
- Eso está por ver...
El loft estaba completamente a oscuras salvo por la luz de las farolas que se filtraba por las ventanas. Una sombra humana cruzó por delante del ventanal y se escondió detrás del sofá. Royal, que no entendía que todo se trataba de un juego, fue hacia el despacho y comenzó a ladrar a la persona que allí estaba.
- Shhhhh... - Se llevó un dedo a los labios, pidiendo silencio. - Que vas a revelar mi posición... - Susurró el escritor. Estaba de cuclillas, vigilando el salón por los huecos de la estantería.
- ¡Ríndete Rick! ¡Estás rodeado! - Kate asomó la cabeza por detrás del sofá.
- ¡Nunca! - Disparó al azar hacia el escondite de la inspectora. - ¡Moriré con mi arma en la mano!
- ¿Sabes que eso ha sonado muy mal? - Kate se rió.
- Sonaba mejor en mi cabeza. - Admitió el escritor.
- Rick si sales de tu escondite mañana dejo que te duches conmigo... - Le dejó caer.
- No cederé ante ese vil chantaje. - Volvió a disparar.
Kate salió de detrás del sofá y se refugió tras la columna cercana al sillón.
- ¿Y tú eres el rey del láser tag? - Intentó picarle. - Pues sal de ahí y demuéstralo...
- ¿A sí? - Castle salió corriendo de su escondite y fue a parar detrás del sillón claro que estaba frente al sofá. - ¡Ja!
- ¿Eso es todo lo que Voltar puede hacer? - Kate se río por lo bajo.
- Puede hacer eso y mucho más. - Volvió a disparar.
- Vaya, se me ha desabrochado el sujetador...
- ¿En serio? - Castle se puso en pie.
- ¡Ja! - Disparó y dio en el chaleco de Richard haciendo que este se iluminase.
- ¡No vale! - Dejó caer los brazos. - ¡Has hecho trampas! – Se quitó las gafas y tiró el arma al sofá.
- No haber caído en mi farsa. - Se echó a reír. Dejó las gafas sobre la mesa que estaba junto al sofá.
- Ya verás...
Salió corriendo hacia ella para atraparla pero Kate echó a correr. Dio una vuelta a la mesa del comedor con Castle pisándole los talones.
- No vale, con esto no puedo moverme bien... - Kate estaba a un lado de la encimera y Castle estaba al otro.
- Eso te pasa por tramposa... - Cuando Kate se movía hacia un lado Castle imitaba el movimiento.
- ¿Y qué vas a hacer conmigo exactamente? - Dijo con la voz entrecortada después de la carrerita.
- Ya se me ocurrirá algo... - Le aseguró.
En un momento de despiste, Kate volvió a salir corriendo. Quería llegar hasta el despacho pero le fue imposible. Antes de que se diese cuenta, Castle la cogió por detrás de la cintura y la llevó en volandas mientras ella pataleaba y se reía. Ambos cayeron sobre el sofá. Castle quedó encima de Beckett, con las respiraciones entrecortadas.
- Tenías razón... Esto estorba mucho... - Dijo el escritor. Desabrochó el velcro del chaleco de la inspectora y ella hizo lo mismo con el de él.
- ¿Ya se te ha ocurrido lo que vas a hacer? - Alzó una ceja.
- Tengo una ligera idea, sí. - Sonrió y bajó la cabeza para besarla.
Sin la incomodidad del chaleco, Kate metió las manos por debajo de la camiseta de Castle, acariciando su espalda. Ella enroscó las piernas alrededor de la cintura de él.
Richard llevó sus manos a la cara de ella. Le apartó un mechón de la cara y le acarició la mejilla. Se apartaron lo justo para poder mirarse a los ojos. Ambos sonrieron con sus bocas aun unidas. Castle aprovechó que no se estaban besando para bajar las manos hasta el borde de la camiseta de Kate. Poco a poco fue deslizándola hacia arriba hasta que se la sacó por la cabeza. Una vez en la mano, la tiró al suelo.
- ¡Por el amor de Dios! - Dijo una voz después de que la puerta se cerrase.
- ¿¡Alexis!? - Rápidamente la pareja se tapó como pudo.
- No he visto nada. - Les aseguró. Cerró los ojos y, además, los cubrió con sus manos. - No he visto nada.
- ¿No estabas con tus amigas? - Castle se puso la camiseta y le tendió a Kate la suya.
- Es casi la una y no quería llegar tarde. - Se movió a tientas por el salón. -Aunque está claro que tendría que haber llegado más tarde. Mucho más tarde...
- Sí. Tendrías que haber venido más tarde. - Kate le dio en el hombro.
- ¡Rick! - La inspectora estaba muerta de vergüenza.
- Vale, vale. - Miró a Kate y luego a su hija. - No es lo que parece...
- Papá, sé exactamente lo que estabais a punto de hacer... - Dijo evidente. Aún estaba con los ojos cerrados. - Y me alegro por vosotros... Así que yo me voy a dormir... - Señaló las escaleras y fue hacia allí a tientas. - Así podéis seguir... Bueno, ya me entendéis...
- ¡Cuidado con el...! - Pero antes de que el escritor pudiese acabar la frase, Alexis ya se tropezó con el escalón.
- ¿Estás bien? - Preguntó la inspectora con algo de timidez en la voz.
- Sí, sí. Estoy bien. - Aseguró. - Buenas noches... - Fue subiendo con cuidado las escaleras.
Por fin Alexis desapareció al final de las escaleras. De fondo se escuchó el ruido de una puerta cerrarse.
- Qué vergüenza. - Kate se tapó la cara con un cojín.
- Tranquila, no es la primera vez... - Le aseguró. - Recuerdo un día que estaba con una rubia y... - Kate le cortó.
- Rick, no necesito saberlo... - Alzó una ceja.
- Sí, claro. Entendido. - Asintió con la cabeza.
- Será mejor que nos vayamos a dormir... - Kate se levantó del sofá.
- ¿Pero no vamos a acabar? - Elevó las cejas. - Ya está en su habitación...
- Castle, tu hija ha estado a punto de pillarnos. - Se quedó parada a medio camino. - ¿En serio crees que voy a estar inspirada?
- ¿No? - Dijo desanimado.
- Anda... Vamos a la cama. - Le tendió la mano y él se la cogió.
- Debería echar el cerrojo de la puerta cuando estemos solos...
- Castle, ellas también viven aquí. - Le recordó.
- ¿Quién es ahora el que pone pegas? - Se sentó en su lado de la cama.
- Anda... Buenas noches... - Le dio un beso en los labios y se tumbó de lado.
- Buenas noches. - Se tumbó a su lado y le rodeó la espalda con los brazos.
Fuera, en la calle, comenzó a nevar.
Por fin había llegado el sábado y debían seguir trabajando en el triple caso de asesinato, aunque al menos había una buena noticia. Tenían un hilo de dónde tirar. Eran las seis y media cuando sonó el despertador. Kate, de un manotazo, lo apagó. Seguía con los ojos cerrados cuando alargó un brazo para despertar a Castle, pero lo único que encontró fue un hueco vacío. Abrió los ojos y frunció el ceño, extrañada. Quizá estaría duchándose o preparando el desayuno. Intentó desperezarse, así que se incorporó en la cama y estiró los brazos. Royal, que estaba tumbado a los pies de la cama, se subió de un salto al colchón y empezó a lamer la cara de la inspectora.
- ¡Royal! - Dijo entre risas mientras acariciaba la cabeza del perro. - Menuda energía tienes a estas horas. - Se levantó de la cama y fue hacia el baño. - Tú espera aquí. -Señaló con el dedo al perro, el cual se sentó sobre sus patas traseras frente a la puerta del cuarto del baño.
Unos minutos después, Kate salió de la habitación y fue hacia la cocina. Ni rastro de Castle, aunque allí estaba, sentada en uno de los taburetes, Alexis.
- Buenos días. - Kate se acercó a la encimera de la cocina y se sirvió un café. - ¿Y tu padre? - Preguntó extrañada.
- Ha salido temprano. Había quedado con su agente. - Dijo con la mirada perdida en su taza.
- ¿Te ocurre algo Alexis? - Se la quedó mirando.
- No. Nada. - Negó la chica con la cabeza.
- Pues tu cara dice que te has pasado toda la noche sin dormir. - Cogió su café y se sentó en uno de los taburetes frente a la adolescente. - ¿No será por lo que ocurrió ayer por la noche, no? – Dijo algo avergonzada.
- No, no. – Negó con la cabeza. - Es que... tengo un problema. - Suspiró.
- ¿Un problema? - Frunció el ceño, preocupada. - ¿Qué clase de problema? ¿Con la universidad?
- No aunque, en parte. Es por un chico.
- Ah, un chico. - Sonrió. - ¿Quieres hablar de ello?
- ¿Cómo puedes confiar en alguien que no te ha dado motivos para hacerlo?
- Eh... Pues... - Se quedó parada, pensando. - ¿A qué te refieres exactamente?
- Si alguien te dice que ha cambiado pero tú sabes que no es así, ¿qué tienes que hacer?
- No sé qué decirte. De verdad. - Dio un trago a su café.
- ¿Tú cómo empezaste a confiar en mi padre? - Alexis apoyó los codos sobre la barra de la cocina.
- ¿Cómo? - Se quedó sorprendida.
- Sabías como era y la fama que tenía.- Agarró la taza con ambas manos, notando el calor que desprendía. - ¿Cuándo te diste cuenta de que podías confiar en él?
- Alexis no sé si esto deberíamos hablarlo. - Carraspeó algo nerviosa.
- No te preocupes. - Le sonrió. - Aunque si te incomoda el tema lo dejamos.
- Es que es tu padre. - Dijo evidente. - No sé si es muy conveniente que hablemos sobre esto.
- Sobre las cosas de mi padre estoy curada de espanto. - Le aseguró. - Sólo quiero saber si debería hacer como tú y darle una oportunidad a este chico. - Sonrió con timidez.
- Lo primero, ¿cómo es el chico? - Quiso saber la inspectora.
- Como mi padre. - Respondió la chica con rotundidad.
- Pues entonces no es un caso perdido. - Kate sonrió ligeramente.
- ¿Tú crees? - Alzó las cejas, algo esperanzada.
- Al principio quizá sigas sin confiar en él, pero, si de verdad es como tu padre, hará lo que sea para que lo hagas. - Puso una mano sobre la de Alexis.
- No quiero que me haga daño como pasó con Ashley. - Bajó la vista hacia sus manos.
- Te entiendo. - Kate asintió con la cabeza. - Pero si de verdad él te quiere, no te hará daño.
- Pero tardaste cuatro años en decidirte. - Le recordó.
- Es que soy muy complicada. - Se quedaron mirando y estallaron en carcajadas.
- ¿Entonces debería darle una oportunidad? - Alexis estaba algo agobiada con este tema.
- Haz lo que te diga el corazón. - Se pasó un mechón de pelo detrás de la oreja. – Pero no seas como yo y esperes tanto tiempo. - Sonrió de medio lado.
- Pero, ¿y si me hace daño? - Dijo jugueteando con la cuchara de su taza.
- No creo que lo haga, y si eso ocurriese no te preocupes. Yo me encargaría de él. – Le aseguró con una sonrisa en los labios.
- ¿Un tiro en la rodilla? - Bromeó la chica.
- Así no tendrá escapatoria ante la ira de tu padre. - Se puso algo más de café. Ambas se echaron a reír.
- Entonces, ¿cómo lo hago? - Dijo insegura.
- No esperes a que te invite a salir. Hazlo tú. - Le sugirió. - Dile que si vais a patinar o simplemente a ver el árbol Rockefeller Center, por ejemplo.
- ¿Tú crees? - Preguntó Alexis, a lo que Beckett asintió.
- Tú sólo fíjate en la expresión de su cara. Le pillarás por sorpresa y seguro que le encanta la idea.
- Gracias Kate por ser así conmigo. - Le dijo de corazón.
- ¿Así cómo? - Frunció ligeramente el ceño.
- Como una amiga además de la novia de mi padre.
- ¿Aunque antes me odiases un poquito? - Bromeó la inspectora.
- Bueno, es que estuviste un tiempo mareando a mi padre y de paso a mí. - Le sonrió.
- Lo estoy intentando remendar. - Dijo en tono de disculpa.
- Y lo estás haciendo muy bien. - Aseguró la adolescente.
En ese momento escucharon el ruido de unas llaves y vieron como la puerta se abría. Era Castle que volvía de su reunión. Un escandaloso Royal fue corriendo a saludarlo.
- Cuidado chico, que me tiras. - Se río mientras acariciaba al perro. - Veo que mis mujeres ya están en pie. - Se acercó a su hija y le dio un beso en el pelo.
- No todas. La abuela aun sigue durmiendo. - Le comunicó Alexis.
- Prefiero no saber qué estuvo haciendo... - Aseguró. Se aproximó a Kate y le dio un tierno beso en los labios. - ¿Y qué habéis estado haciendo?
- Hablar de cosas de chicas. - Le respondió su hija.
- Eso nunca es bueno... ¿Al menos he salido bien parado?
- No seas dramático. - Se rió Kate. - Y ya que estás aquí yo aprovecho y me voy a la ducha.
- ¿Te enjabono la espalda? - Sugirió el escritor.
- ¡Castle! - Dijo Beckett a modo de regaño.
- ¡Papá! - Dijo Alexis a la vez que la inspectora. - ¡Sigo aquí! - Le recordó.
- Sólo era una sugerencia. - Se encogió de hombros.
- Mejor vete preparando el desayuno, que no tardaremos en irnos. - Afirmó Kate desde la habitación.
Castle esperó un tiempo prudencial, hasta que oyó el agua de la ducha. Cogió la sartén de uno de los armarios, luego abrió la nevera y sacó unos huevos y unas tiras de bacon.
- ¿Te ha preguntado dónde he estado? - Dijo con curiosidad.
- Sí. - Asintió con la cabeza. - Y le he dicho lo que tú me dijiste. Que estabas con tu agente.
- Y se lo ha creído, ¿no? - Rompió los huevos y los echó en la sartén.
- ¿Has visto que te estuviese esperando con su arma en la mano? - Dijo en tono evidente.
- Ya estaría muerto, ¿verdad? - Su hija asintió.
- Eso sí, como se entere de que le has mentido ya puedes estar preparado. - Bebió de su taza.
- No se enterará. - Dijo seguro de ello. - Yo no voy a decir nada y tú tampoco.
- Pero ve con cuidado porque como sospeche algo lo averiguará. - Alzó las cejas. -Recuerda que es detective y su trabajo es investigar.
- Lo tendré presente querida hija. - Puso en un plato un par de huevos y un poco de bacon.
- Por cierto papá, me ha dicho la abuela que no queréis venir con nosotros al musical. -Se acomodó en el taburete. - ¿Por qué? Puede ser divertido...
- No nos apetece mucho ver a nuestros padres haciendo manitas... - Cogió otro plato. -Bastante tendremos con verles así en Navidad.
- No seas exagerado. - Negó con la cabeza. - A mí me parece muy romántico.
- Mucho. - Ironizó el escritor. - Es tan bonito que da miedo...
- Pensaba que te haría un poco más de ilusión ver así a la abuela... - Dejó caer Alexis.
- Hombre, no me hace especial ilusión verlos tan acaramelados. - Con la espátula movió el bacon en la sartén. - Son como un par de adolescente, con la diferencia de que ambos tienen hijos que, además, están saliendo entre ellos. Es como una telenovela...
- Qué exagerado eres papá... - Negó con la cabeza.
- Lo digo en serio. Creo que van a crearme un trauma. - Dijo con un toque dramático.
- Y tú de traumas sabes mucho, ¿verdad papá? - Le miró de reojo,
- ¿Te refieres a crear traumas o a vivirlos? - Repartió lo huevos y el bacon en tres platos.
- A crearlos... - Se llevó la taza a los labios.
- Bueno pero ahora no estamos hablando de eso sino de tus... Abuelos... - Aun le costaba denominar así a Jim.
- La verdad, me gusta eso de tener un abuelo. - Asintió con la cabeza. – Aunque sea en una situación como esta...
- ¿Te refieres a que sea el padre de la novia de tu padre y que además es el novio de tu abuela?
- Bueno dicho así suena peor de lo que es...
- Y por cierto... ¿Qué tal con Kate? - Puso delante de ella un plato con el desayuno.
- Ah muy bien. - se encogió de hombros y empezó a comer.
- Parece que os habéis hecho muy amigas... - Dejó caer el escritor.
- Sí. - Asintió con la cabeza. - ¿Por qué?
- No, nada. Es que veo que ya os contáis vuestras cosas...
- Papá, ve al grano. - Hizo un gesto con la mano.
- Está bien. - Apoyó los codos sobre la encimera. - ¿De qué hablabais antes de que yo llegase?
- Ya te dijimos que son cosas de chicas. - Dijo evidente.
- Sí pero ¿por qué yo no puedo saberlo? - Hizo un mohín.
- Hay cosas que prefiero hablarlas con una chica que con mi padre.
- Tengo que sentarme... - Se llevó una mano al pecho y se sentó en el taburete de detrás.
- ¿No me decías siempre que un adolescente tiene que esconder cosas a sus padres?- Alzó las cejas.
- Sí pero no lo decía en serio.
Kate ya se había vestido para ir al trabajo. Se acercó a ellos y se sentó en el taburete de al lado.
- Mmmm qué buena pinta. - Sonrió la inspectora. Cogió uno de los platos. Miró a uno y a otro. - ¿Os he interrumpido?
- Sí. - Respondió el escritor.
- No. - Contestó Alexis a la vez que su padre.
- Vale... - Volvió a miraros y se encogió de hombros.
- Yo voy a llamar a la abuela, que íbamos a ir de compras por la mañana. - Sonrió a ambos. - Que tengáis un buen día.
Y dicho esto la adolescente desapareció escaleras arriba.
- ¿Pasaba algo? - Preguntó Kate con curiosidad.
- Creo que Alexis me está ocultando algo...
- No te preocupes. - Le restó importancia. - Es Alexis de quién hablamos. Tarde o temprano te lo contará. - Se llevó el tenedor a la boca.
- Y hasta que eso ocurra tú vigílala, ¿vale? - Sonrió de medio lado. - Que no haga ninguna tontería.
- Me preocupan más las tonterías del padre que las de la hija... - Se rió.
- Hablo en serio. Ahora que está en la universidad la de locuras que puede hacer...
- Lo dices por experiencia, ¿no? - Alzó una ceja.
- Tú mezcla chicas, chicos, hormonas y residencias universitarias mixtas... - Dio un sobo al café. - Soy demasiado joven para ser abuelo...
- Sigo creyendo que estás exagerando... - Cortó un trozo de bacon y se lo llevó a la boca. - Además, yo también fui a la universidad y no volví a casa embarazada...
- Si pero los tiempos han cambiado. Ahora los chicos están muy adelantados...
- Está bien Castle. - Levantó los brazos. - Veo que no puedo convencerte de que tienes a la hija perfecta que no va a hacer nada de lo que tú hiciste a su edad.
- Me fío de Alexis, de los que no me fío son de los adolescentes hormonados.
- Ya... - Bebió de su taza. - Deberíamos irnos ya o llegaremos tarde.
- Yo ya estoy preparado. - Señaló su ropa.
- Muy bien. - Se levantó del taburete. - Cojo mi bolso y nos vamos.
P.D: ¡Gracias por leer! Y ya sabéis, ¡comentad muuuuucho!
