Hola, bienvenidos al capítulo dos de este fic, ahora contestando las dudas del primer comentario, si aparecerá Sesshomaru, pero no, no se casara con Rin puesto que ambos son unos niños, y las principales parejas son Inu no Taisho con Izayoi y Kagome con Inuyasha

El rey Inu no Taisho

Oculto tras enormes y pesadas puertas de oro y marfil, pasando jardines tan verdes como los del edén, grandes fuentes de agua pura y cristalina como diamantes y después de caminos de mármol se encontraba el majestuoso palacio de Shikon.

Sitio mágico lleno de historia y riqueza, a su paso las recién llegadas no veían mas que lujos y comodidades dignas de la realeza. Rin miraba todo con un toque de su característica fascinación infantil, y pensar que una niña de Kamesburg como ella fuera a vivir ahí.

-mami ¡esto es enorme!- grito emocionada dando un brinco.

-lo se Rin, lo sé-sonrió Izayoi.

- pero no hables tan alto ni saltes así, tu eres una señorita recuerda tus modales- Rin asintió con la cabeza y continuo caminando junto a su madre, con Shippo bien agarrado a su hombro.

Una sombra con forma de dragón pronto la hizo respingar, pero siguiendo el consejo de su madre silbo un poco, solo para darse cuenta de que eran unos bailarines con un títere de dragón hecho de palees y telas de colores.

-aquí es señora Leonowens- dijo Naraku señalando una enorme puerta.

-primero tendrá su presentación formal con el rey y luego la guiaran a sus aposentos- le explico.

-¿aposentos? Perdone, pero se me ha prometido una casa separada de los terrenos de palacio- explico Izayoi sacando la carta que se le había mandado hacía meses.

-¿de verdad?- sonrió Naraku leyendo el papel.

-temo que a veces los reyes no recuerdan lo que prometen- le explico riéndose.

-pues deberé recordárselo, no estoy dispuesta a aceptar algo menor a lo que se me ha prometido- señalo ella con la característica voz autoritaria de una maestra.

-¿usted le dirá esto al rey?- pregunto Naraku curioso.

-es exactamente lo que le diré al rey- el primer ministro no pudo ocultar su sonrisa, quizá enemistarla con el rey no sería tan difícil…

-será muy interesante verlo- sonrió Hakudoshi.

-oh, si yo no pienso perdérmelo…-

Ingresaron a la sala del trono, Izayoi ya de por sí de mal humor porque los términos de su contrato fueran incumplidos.

Al fondo de un salón, amplio bien decorado e iluminado se encontraba sentado el rey Inu no Taisho, un hombre relativamente joven de 44 años, de porte gallardo y altivo, sus cabellos plateados tan largos que casi llegaban al suelo estando el sentado en su trono, con una pantera junto al trono, su dorada mirada denotaba experiencia y mostraba una amplia sonrisa.

A una señal suya se acercaron al centro de la sala un anciano acompañado de una hermosa joven de quince años, con el cabello negro como el ébano, piel perlada y unos preciosos ojos cobrizos vestida con sedas verdes.

-el reino de Sengoku ha enviado un obsequio el rey de Shikon- explico Naraku a la pregunta tasita de la maestra.

-¿Obsequio?- pregunto Izayoi sin entender.

-tapetes a veces, hace un año un reloj, esta vez es ella- la maestra abrió a mas no poder sus ojos.

-¡¿esa niña?! Pero es una persona, ¡no un tapete!- gruño escandalizada.

-toda una barbarie ¿cierto?- comento Naraku fingiendo indignación. Aunque lo cierto es que el mismo le había echado el ojo a la muchacha.

-y al rey le fascina-

El anciano hizo una reverencia ante Inu no en señal de respeto antes de atreverse a hablar, la joven, que además era su nieta solo esperaba quieta y con los ojos plantados al piso.

-Kagome hija, dile al rey que cosas hermosas puedes hacer- la animo el anciano.

-y-yo… pues…- tartamudeo la joven de lo más nerviosa.

-no seas tímida, dile- le dijo.

-yo se… se leer su majestad…- declaro sonrojada, los sirvientes presentes e incluso varios de los soldados ahogaron exclamaciones de sorpresa.

-oh cielos,- murmuro Naraku.

-¿Qué?-

-en Shikon, los libros se les prohíben a los sirvientes- explico.

-¡Oh! ¡Infinito perdón su majestad!, ha… hace arreglos florales- se excusó prontamente el abuelo, Kagome bajo su mirada de nuevo, estaba casi al punto de llorar.

El rey se limitó a asentir con la cabeza dando a entender que aceptaba el obsequio. Un guardia se hacerlo y guio a Kagome a otra sala. El anciano vio marcharse a su nieta, triste pero tranquilo, ahora todo dependía de ella.

-¡ay, ay, bájate, bájate!- grito de pronto una sirvienta, Rin se llevó una mano a la boca, Shippo se había escapado de sus brazos y había ido a por la fruta que esta cargaba en un gran platón de cerámica.

-¡Shippo!- le llamo mientras su nueva mascota corría por el salón con los brazos repletos de fruta, casi se hecho a reír pero cuando los soldados sacaron sus espadas su risa se convirtió en horror.

-¡Shippo vuelve!- suplico, pero el mono se acercó demasiado a la pantera que rugió furiosa, finalmente Rin, zafándose del agarre de su madre pesco al monito en un salto.

El problema fue que a pesar de haber pescado al mono los guardias estaban decididos a acabar con él y se acercaron amenazadoramente a la niña.

-¡YA BASTA!- rugió Izayoi colocándose entre los guardias y su hija, quien no tardo ni dos segundos en esconderse tras la falda celeste de su mama. Inu no Taisho dio dos fuertes palmadas haciendo retroceder a los guardias.

-¿Quién se atreve a armar este alboroto en mi corte?- pregunto con un tono de voz duro digno de un monarca.

-discúlpela su majestad, no fue su culpa- se excusó Izayoi sin dejar de vigilar a los guardias.

El rey se levantando de su lugar y se dirigió a la mujer, la observo de arriba debajo de manera especulativa, sin perder nunca su ceño fruncido, luego miro a la niña.

-nunca te escondas tras de las faldas de tu madre, no es de valientes- dijo fieramente, pero antes de que Izayoi pudiera protestar él se arrodillo junto a la niña.

-y es imposible saber cuándo se sentara- bromeo guiñándole un ojo y revolviéndole el cabello, Rin ahogo una carcajada y le sonrió al monarca. Izayoi se aclaró la garganta un poco para no sonreír, aún tenía un asunto pendiente con el rey.

-soy Izayoi Leonowens su majestad, la maestra por la que mando- se presentó dando una reverencia en señal de respeto.

-y ella es mi pequeña hija Rin- la susodicha tomo los pliegues de su vestido e hiso una adorable reverencia.

-un honor su majestad- sonrió.

- ahora quisiera discutir un detalle que…- intento explicar la maestra, pero el rey la interrumpió con un gesto de su mano.

-sí, sí, tú eres parte de mi plan, para traer a Shikon lo mejor de tu cultura, ahora acompáñame por aquí…- sin dejarla ni respirar la tomo de la mano y la guío una de sus partes favoritas del palacio.

Entraron a una sala un poco más pequeña pero aun así bastante amplia, llena de todo tipo de equipos de química, una pequeña maqueta, cohetes, frascos con etiquetas, algunos modelos e incluso una imprenta.

-un laboratorio de los más modernos, una prensa que imprime nuestro primer libro moderno…- explico Inu no con abierto orgullo.

-solo una corta historia de la familia real, el autor yo naturalmente, aunque infortunadamente es una larga familia…- Izayoi le dio la razón pues la pila de papeles impresos media casi un metro.

-todo suena interesante- exclamo sin perder de vista a Rin que caminaba por todas partes hacia los objetos que le llamaban la atención.

-también he hecho experimentos con máquinas de vapor, en vías de acero- explico mostrando su modelo en la maqueta, tan bien construido que incluso andaba como un tren de verdad.

-oh Shippo- sonrió la pequeña viendo a su mascota trepada en el tren.

- he confiscado algunos fuegos artificiales para las fiestas de palacio, estoy trabajando en el prototipo de un cohete como los que describe Julio Verne- Izayoi sonrió.

-me impresiona- y lo hacía, muchos creían que julio Verne solo era un charlatán fantasioso pero al parecer había quien creía que si fuera posible ir al espacio.

-oh y mi mayor orgullo…- le mostro un modelo más alejado.

-mi globo aerostático, el volar será el futuro- ante esto Izayoi si se sorprendió.

-¡oh Rin mira!- le dijo emocionada. Mala idea, el fiel acompañante de la niña también se interesó en el modelo y se tropo a él, lamentablemente deshizo el nudo que mantenía dentro el aire del globo y este se voló por todos lados con el monito encima.

-¡rápido afuera!- ordeno Inu no cuando el globo voló en su dirección.

Todos corrieron rápido la puerta, pero Hakudoshi no se fijó y se dio de cara contra una columna.

-por favor que no se caiga otro diente…- rogo, pero se le cayeron tres. Una vez afuera el rey cerró la puerta y de inmediato se escuchó el golpe en la misma.

-todavía trabajo en los detalles- sonrió.

-todo es muy científico aquí, claro excepto tu- señalo a Izayoi quien frunció el ceño.

-no eres exactamente lo que me esperaba de una maestra, ¿Qué edad tienes a ver dime?-

-ciento cincuenta años recién cumplidos majestad-contesto Izayoi, ella sabía desquitarse bien. El rey arqueo una ceja desconcertado, e incluso su pantera parecía extrañada por la respuesta.

-¿en qué año naciste?- pregunto cruzándose de brazos.

-en 1712 su majestad- ok ahora el rey se opuso más serio.

-¿cuántos años estuviste casada?-

-varios, su majestad- Rin miraba de un lado al otro mientras continuaban las preguntas, ese juego era común cuando se madre quería desquitarse solo faltaba ver cuánto tardaría el rey en descubrirlo.

-¿y cuantos bisnietos puedes tener?- ante esta pregunta Izayoi se quedó cayada.

-¡aja! ¿Es de mala educación hacerle tantas preguntas a una joven tan antigua?- sonrió Inu no Taisho, la pantera ronroneo de acuerdo y le choco la garra como si fueran amigos.

-aprecio su atención majestad, me ha ganado- sonrió la maestra.

-ahora tengo una pregunta-

-yo diré cuando sea tiempo de preguntas- la interrumpió Inu no.

-no, su majestad- insistió Izayoi sin dar su brazo a torcer. Naraku, Hakudoshi, e incluso la pantera se sobresaltaron, nadie nunca le había llevado la contra al rey, ni cuando era niño.

-yo acorde que enseñaría en el palacio, pero no quedo resuelta la cuestión de mi casa- saco la carta con su contrato para demostrarlo.

-usted me prometió un lugar donde podría ir por las noches a realizar mis deberes- Naraku y Hakudoshi se cubrían la boca con manos evitando en lo humanamente posible no reírse.

-¿Qué quieres hacer esas noches que no puedas hacer en palacio?- pregunto el rey cruzado de brazos.

-no tener soldados a mí puerta, etcétera, etcétera-

-¿Qué es esa palabra?- pregunto Inu no Taisho, no conocía ese término.

- significa "y las demás cosas" se emplea para dejar abierta una enumeración y expresar que hay más elementos similares Su majestad- explico Izayoi.

-Naraku, preparen a mis hijos para la presentación, etcétera-ordeno el rey con una abierta sonrisa, la palabra nueva le había gustado.

-¡yo quiero mi casa!- grito Izayoi enfadada por ser ignorada.

-La casa que usted me prometió su majestad- el rey la volteo a ver con un aire de fastidio.

-enseñas en palacio, vives en palacio- sentencio antes de darse media vuelta y marcharse.

-¡uy!- gruño la maestra. "si no fuera yo una dama…" pensó dando una pisoteada al suelo.

-intente advertirle señora- intervino un conciliador Naraku.

-pero…- entonces algo llamo su atención. Varios soldados llevaban sus maletas y baúles a cuestas a otra parte del palacio.

-¡alto, son mis pertenencias!- corrió detrás de los soldados, intentando todo su glosario de regaños, pero nada le servía.

-estoy seguro qu a una jovencita valiente y linda como tú, le gustaría explorar el palacio antes de la presentación- le dijo Naraku a Rin, que se había quedado junto a la puerta.

-oh, sí claro- contesto retrocediendo un paso involuntariamente, aquel señor le daba miedo.

-¡ahí estas Shippo!- sonrió al monito que abría la puerta, su mascota también le sonrió antes de desplomarse al piso a causa del golpe. Rin corrió a él y lo acuno en su regazo.

-oh mi pobre Shippo-

-si la mocosa se lastima, el rey será responsable- sonrió Naraku.

-si no se acerca a la armería no habrá de que preocuparse- Naraku rodo los ojos y le dio un zape a su secuas.

-eres un idiota- le murmuro.

-ok ya entendí… ya veré yo como meto a esa mocosa y su apestoso animal a la armería- sonrió Hakudoshi sobándose la cabeza. "Naraku es un bruto, pero me conviene andarme con el…"

-ven pequeña, te guiare a un lugar muy interesante- llamo a Rin el asistente.

-pero mi mami…- intento protestar.

-veras a tu mami en la presentación, anda ven- la tomo de la mano y la jalo con él.

Continuarla…