Hola, hola, mis queridas lectoras, en serio que lamento muchísimo la tardanza no hay excusa, espero que disfruten este capítulo, ahora que ya conocen las reglas, no comentarios me tardo aún más, disfrute, comenten, coman sano y diviértanse mucho…
Conociendo a los príncipes de Shikon
Tal como lo habían planeado Hakudoshi llevo a Rin con todo y su mascota por el castillo y luego disimuladamente a la armería.
-anda pasa, y si hay algo que quieras tomar con toda la confianza puedes agarrarlo- la animo a entrar, a pesar de las predicciones Rin vio con abierta fascinación las armas y armaduras que ahí habían.
Hakudoshi entro tras de ella cerrando la puerta para evitar problemas. No quería que algún soldado apareciera de repente y lo estropeara todo. Rin se movió por la sala inspeccionando todos los objetos con atención.
-wow debes ser valiente para enfrentar uno de ellos- murmuro viendo una de las armaduras exhibidas.
Hakudoshi aprovechó su distracción para tirar "accidentalmente" una de las lanzas. Pero Shippo vio rápido sus intenciones y jalo a Rin haciéndola mover su atención a una ballesta y evitando así que el arma la hiriera.
-ah vaya- suspiro Hakudoshi.
Rin ajena al incidente se estiro tomando una ballesta del exhibidor, había visto algunas de estas en su pueblo natal, cuando habían hecho una demostración los hombres en el festival de verano, pero nunca había visto una así de cerca.
-genial… ¿me pregunto si aún…?- sonrió mas sin querer apretó el gatillo y la flecha salió volando. Aterrizando justamente un centímetro encima de la cabeza de Hakudoshi.
-funciona… lo lamento- se disculpó apenada.
-qué suerte que me quede chaparrito- suspiro el afectado tragando un poco de saliva.
Rin dejo la ballesta en su lugar y se dirigió a otro rincón, entonces noto algunas armas extrañas de metal y varias espadas de muy buena calidad.
-mira esto Shippo- dijo al monito tomando lo que parecía un látigo de alambre de púas. Hakudoshi mientras tanto observo un montón de lanzas de palo corto, tenía que hacer que esa mocosa se lastimara fuera como fuera.
-seguro que esto duele mucho- murmuro dejándolo en su lugar y tomando una de las espadas.
-mira pequeña mocosa…- sonrió Hakudoshi tomando el arma, pero distraído por los gritos de Shippo sin querer cogió una de las de abajo y toda la pila se le vino encima.
-wow, gracias- sonrió la pequeña, quitándole la lanza de la mano se acercó a una de las armaduras.
-ahora tu villano voy a darte un buen golpe- Rin hecho la lanza para atrás fingiendo tirarla hacia la armadura, solo que en el movimiento también le atino a la nariz de Hakudoshi, quien se acercaba con un mazo. Y por extensión provocando que el mismo le diera en la cabeza.
-¿lo lastime?- pregunto ella preocupada.
-ay… jugar... Vete… vete a jugar por ahí…ay…- se quejó Hakudoshi.
Rin se encogió de hombros y continúo con su mímica, fingiendo que era uno de esos caballeros de la mesa redonda como los de los cuentos que le leía su madre. Hakudoshi se sobo lo que sería un enorme chichón en un par de minutos, había planeado hacerle un rasguño o dos a esa malcriada pero ahora si estaba enojado.
Con expresión asesina se aproximó a otra arma pero esta vez Shippo lo vio y jalo a Rin del cabello.
-¡ay no Shippo! ¿Qué te pasa?- grito la pequeña.
-¡para ya! ¡No me jales así! ¡Que me…! ¡Que me caigo!- y dicho y hecho Rin se calló y de paso topándose con uno de los últimos inventos del rey, un lanza cuchillos, que para desgracia de cierto personaje estaba cargado.
-¡YA BASTA!- gruño Hakudoshi furioso clavado como diana de dardos por todas y cada una de las esquinas de su ropa a la pared.
-¡¿y tú que?!- ladro a la niña que observaba fascinada como ninguno de los cuchillos le había lastimado.
-¡¿Jamás has visto a un hombre clavado a un muro con 50 cuchillos como yo?!- le gruño a la pequeña que no dejaba de mirarlo curiosa.
-gratis no- respondió la pequeña. Hakudoshi le gruño amenazante, pero ella solo se encogió de hombros y fue a ver otra cosa.
Hakudoshi ahora si estaba harto, de todo lo que había pasado la mocosa solo había sufrido una pequeña caída y un tirón de cabellos mientras él tenía la ropa rasgada, su nariz hinchada y seguro que se le había aflojado otro diente.
Decidido acabar con todo eso hizo manos los puños y se acercó peligrosamente a la pequeña. Pero una vez más el monito, que ahora se creía perro guardián de la niña lo vio y se trepo a su espalda.
-¿Qué haces macaco? ¡No te permito que te subas a mí!- Shippo de inmediato salto del hombro de Hakudoshi pero solo para hacer caer un pesado escudo sobre su cabeza.
-¡esto es fantástico!- exclamo Rin ajena al golpazo.
- pero seguro que ya es tarde, señor… ¿después de la presentación me llevaría a los jardines?- pregunto risueña.
-estaré ocupado por ese momento… pero… quizá después…- y dicho echo cayo el pobre más que desecho.
Rin convencida de que su guía prefería echar la siesta que guiarla de regreso a la reunión decidió salir y buscar el salón de audiencias ella sola, pero había un pequeño inconveniente… no tenía ni la menor idea de cómo llegar. Bueno tendría que hacerle como en Inglaterra y preguntar por el camino.
-vamos Shippo que mama se enojara si vamos tarde- sonrió a su mascota y encamino sus pasos a uno de los pasillos. Pero a los pocos minutos de recorrerlo se topó con una pared.
-creo que no era por aquí- Rin se rasco la cabeza.
-¿tú no recuerdas por donde era Shippo?- el monito se rasco un segundo la cabeza pero al final hizo un gesto negativo. Con un muto encogimiento de hombros se dirigieron a otro pasillo pero esta vez fueron a parar a las cocinas.
-ok por aquí tampoco…- Shippo chillo un par de veces y señalo otro corredor, pero en lugar de la sala del trono fueron a parar a los cuartos de los sirvientes, luego a los establos, a las cascadas, y finalmente a los jardines
-uff… mama me va a castigar…- gruño la pequeña desesperada vio otro pasillo y camino hacia él. Ahora solo le faltaba encontrarse con los baños.
Entonces una figura a lo lejos llamo su atención, parecían ser dos mujeres, una de ellas anciana y la otra… "¡ES MI MAMA!" sonrió sumamente feliz, solo faltaba alcanzarla e irían juntas.
-¿crees que alguno de los niños será de mi edad Shippo?- pregunto a su mascota la cual se aferró al moño de su cabeza y escondió el rostro.
-¿no?-pregunto pero antes de poder fijarse bien en la expresión de chipo se sintió chocar contra algo y cayo bruscamente al piso.
-que golpe…- se quejó la pequeña mientras Shippo la jalaba para ponerla de pie.
-al menos he caído en un cojín blandito…- suspiro aun con los ojos cerrados a causa del golpe. Al menos hasta que un gruñido le llamo la atención.
-¿eh?- pregunto la niña abriendo sus ojitos, para encontrarse con que no había caído en sima de algo si no encima de alguien, y a juzgar por el tono de ojos, de cabello, y el ceño fruncido demasiado similares a los del rey Inuno no había sido cualquiera.
-yo…-Se levantó de un salto mientras el color subió por sus mejillas como un termómetro a 40 grados.
-¡YO LO SIENTO MUCHO!- se disculpó energéticamente. El otro niño se levantó también sacudiendo sus blancos ropajes.
-¿no le he lastimado cierto?- pregunto Rin apenada, más el niño solo le lanzó una mirada gélida y se marchó sin decirle una palabra como si no fuera más que una basurilla en el camino.
-que grosero- murmuro Rin alisándose la falda, ella no se le había tirado encima a propósito, y además se había disculpado sinceramente, al menos podría haberle dicho "no te preocupes" o "ten más cuidado" no solo mirarla como si fuera un bicho y marcharse.
-bueno no me importa en fin que mi mama ya sabrá como castigar a un niño tan pesado- prometió enojada, volteo a ambos lados para volver a localizar a su mama y logro verla a lo lejos.
-mejor me voy, ven Shippo- suspiro tomando a Shippo en su hombro ante de volver a caminar, correr sería demasiado riesgoso.
En el salón del trono…
-Kirara sentada- ordeno la voz autoritaria de Inu no Taisho en el salón, su fiel pantera se dirigió a su lugar al lado de su amo y se sentó erguida y elegante.
-los niños están listos para la presentación mi señor- anuncio la esposa principal lady Irasue, el rey asintió con la cabeza permitiendo que se marchara a su lugar.
-bien ahora… ¿Dónde está la maestra?- pregunto con ambas manos en la cintura. Izayoi eligió ese momento para ingresar al salón.
-su majestad no pienso quedarme- estepo firmemente, por muy rey que fuera Inu no Taisho ella era una mujer muy estricta con las cláusulas de sus contratos y estaba más que decidida a irse junto con su hija en el primer barco de regreso a Inglaterra si no se complica su contrato al pie de la letra.
-silencio- ordeno suave pero firmemente Inu no.
-tú te quedas aquí y conocerás a los niños reales- ordeno con voz más que inflexible. Izayoi ahogo una exclamación indignada.
-muy bien su majestad, pero luego me iré- sentencio ella también acomodándose a un lado del rey con Rin cerca de ella, ¿a ver quién podía más? ¿Un rey o una experimentada maestra?
-los príncipes y princesas reales.- presento lady Irasue.
La primera en pasar fue una princesa de aparentes 5 años vestida de seda violeta, corrió con adorable gracia por el salón hasta el rey y se inclinó con respeto, Kirara bajo a olisquear los plateados cabellos de la pequeña y está a cambio le ofreció un bocadillo.
La pantera ronroneo con cariño antes de lamer el rostro de la pequeña; Inu no Taisho arqueo una ceja mientras la pequeña se dirigía a la nueva maestra y le tomaba las manos, inclinaba suavemente la cabeza e iba al fondo del salón sonriente.
El siguiente fue un pequeño de 6 años vestido de naranja con dorado, repitió la muestra de respeto hacia su padre y luego a la maestra, y se retiró a su lugar. En seguida llego el siguiente vestido de verde lima con azul, el rey le hizo una seña silenciosa a Izayoi comunicándole que eran dos mellizos.
Ahora fue otra pequeña con ropas magenta que corrió con un gato entre los brazos. Inu no Taisho gruño con desaprobación, la niña frenando a medio camino observo al gatito y luego a su padre, se voltio corriendo y deposito a su mascota en brazos de un guardia antes de repetir las mismas formalidades.
Ahora paso otro niño mucho menor que los anteriores, mirando siempre fijamente a Izayoi, ensimismado por sus extrañas ropas, es más ni siquiera le dirigió na sola mirada a su padre mientras se inclinaba, tomo a la maestra de las manos y agacho la cabeza con respeto pero cuando iba a ocupar su lugar junto a sus hermanos regreso corriendo y subió un poco la falda de Izayoi, ganándose otro gruñido de desaprobación por parte del rey.
-el príncipe Inuyasha- indico Irasue, Inu no Taisho embozo una sonrisa de puro orgullo. Inuyasha era su hijo mayor y heredero de todo su reino, contaba con 17 años, era alto, inteligente, buen luchador y muy apuesto, tolo lo que él deseaba de un heredero.
El joven se acercó a paso firme y autoritario y al igual que sus hermanos se inclinó respetuosamente ante su padre solo que este le devolvió la reverencia de igual a igual. Izayoi tampoco pudo evitar sonreír, de alguna manera sentía una conexión con el joven, aunque también tenía cierta complicidad por así decirlo al saber de su amor con Kagome.
Rin veía todo desde su sitio muy quieta y respetuosa, pero el hecho de ver todas esas reverencias le causaba mucha risa. "cuando se inclinan parecen sapos" pensaba entretenida, Shippo también divertido arremedo una de las reverencias, claro que en ese momento paso otro de los príncipes, y no cualquiera sino el mismo con el que había chocado minutos atrás.
Solo que a diferencia de los demás, este después de saludar a Inu no e Izayoi se detuvo delante de ella y se inclinó, Rin nerviosa trago profundo y luego miro a su madre, esta se agacho indicándole que respondiera el saludo. Rin mostro una sonrisa como pudo se tomó los extremos de la falda y se inclinó.
La siguiente en pasar fue otra niña, que corrió con los brazos abiertos hacia su padre, más el rey le indico con un gesto brusco que se arrodillara como los demás, la pobre niña obedeció de mala gana, más cuando iba para su lugar Inu no le guiño un ojo, haciéndole recuperar la sonrisa.
Para no hacerles el cuento más largo pasaron 3 príncipes y dos princesas más cuando todos estuvieron en sus lugares tocaron el suelo con la frente en otra reverencia. Izayoi suspiro conmovida, de verdad que eran unos niños preciosos, y muy dulces.
A una seña del rey avanzo hacia los pequeños y los observo con cuidado.
-¿y bien?- pregunto Inuno bajando desde su tarima, más las pequeña de las princesas llego gateando rápidamente bajo sus piernas y se inclinó frente a él. Tanto Rin como Izayoi contuvieron una carcajada, Inu no no les hizo caso, acomodo a la pequeña con los demás y le dio unas suaves palmaditas en la cabeza.
Izayoi volvió a suspirar y se quitó su sombrero de viaje. No le haría daño quedarse un poquito más.
-niños, su maestra ha cambiado de opinión y vivirá en palacio- decreto.
-por el momento su majestad aclaro Izayoi. Los pequeños emocionados corrieron a los brazos de la maestra rodeándola por completo, y un par de los niños también abrazo a Rin.
-sé que les enseñara bien- sonrió Inu no Taisho.
-hare mi mejor esfuerzo- aseguro la maestra.
-quizás después le permitiré conocer a mis otros hijos- Izayoi arqueo una ceja, en sus brazos habían cerca de 15 niños.
-¿tiene aún más su majestad?- pregunto sorprendida.
-¡desde luego!- exclamo el rey.
-los hijos de las esposas que no cuentan con mi aprobación, sesenta y siete en el último conteo creo – explico retirándose de la sala. Izayoi abrió la boca sorprendida, ¡eso quería decir que tenía casi 90 hijos!
-perfecto- murmuro Naraku desde su escondite, todo salía de acuerdo al plan…
Continuarla…
