Hola, tal como lo prometí publique en menos de dos semanas y eso que no he recibido review, vamos chicas, si a los escritores de fanfic no nos pagas, vivimos de los reviews. Pero bueno, ojala lo disfruten mucho, comenten y nos vemos la próxima semana si se puede.

Reflexiones

Pov Inu no Taisho

Observe a mi hijo marcharse, aun con ese aire de melancolía, no comprendía su actitud, de hecho últimamente no comprendía nada. Me senté en el trono recargando mi espalda contra el respaldo, estaba agotado.

-oh Kirara ¿Cómo podría decirle a ese joven que debe crecer?- suspire acariciando a mi mascota.

-ya no sé qué hacer… no estoy seguro de nada- dije cansado enterrando mi rostro entre las rodillas, debo estarme haciendo viejo, todo esto me agobiaba, antes casi no debía pensar para tomar las decisiones pero ahora…Si tan solo pudiera aclarar mi mente…

-quizás… una plegara para guiarme- pensé en voz alta. Quizás así podría pensar bien y hacer lo correcto como siempre.

Pov narrador

Desde su obscuro escondite Naraku observo al monarca dirigirse al templo, sonrió de manera malévola, disfrutando sinceramente de tanta confusión e inseguridad, aún más fuertes viniendo de alguien como Inu no Taisho el hombre más seguro del mundo.

-perfecto, ha comenzado a dudar de sí mismo- dijo con una sádica expresión en su rostro.

-ahora mis poderes podrán influenciarle- volteo a ver a Hakudoshi que hacia el vago en una esquina.

-suena el gong- ordeno.

-¡bah! Cuando tú seas el rey y yo el primer ministro contratare a un asistente tonto para que haga esa clase de tonterías- murmuro Hakudoshi tomando su maso entre las manos.

-oh mi… ¡no hay nadie más tonto que tú!- gruño Naraku antes de darle una descomunal patada que lo mando de cabeza contra el gong.

-ahorrare mucho en dentífrico si sigo así- gruño Hakudoshi escupiendo otro diente.

Naraku rodo los ojos antes de devolver su mirada al enorme espejo dorado, entre más confundiera a Inu no más fácil será de manipular y estaría más débil para enfrentar a los británicos cuando llegara el momento del combate. Lo vio posicionarse frente al altar de buda junto con ese gato sobrealimentado.

Inu no Taisho miro el rostro labrado en oro puro y jade de Buda con seriedad y devoción, no era el hombre más religioso de Shikon pero como todo ser humano requería de vez en cuando recurrir a sus creencias ancestrales en busca de respuestas, paz y serenidad.

Cuando joven fui

El mundo era mejor

Lo que si era si

Lo que no era no

Ahora que hombre soy

El mundo no es igual

¡Muchas veces sí!

¡Otras casi no!

(Naraku desde su guarida coloco ambas manos sobre sus sienes y se concentró, las estatuas que guardaban el santuario comenzaron a moverse de manera lenta y amenazadora. Kirara lo vio e intento advertirle a su dueño gruñendo levemente)

Ahora hay

Veces ya pienso

Inseguro de lo que

Se perfectamente se

(Kirara comenzó a arañar su pantalón intentado hacerle voltear para que viera el peligro que se cernía sobre ellos más su amo estaba tan absorto en sus plegarias que no la escuchaba)

Muchas veces ya confundo

Conclusiones concluidas

Tiempo atrás

Mi cabeza

Tiene mente de estudiante

Que estudio y que aprendió

Mi cabeza tiene mente

Que hoy

Quisiera más segura

Mucho más

¡Es algo perturbaste! (dijo volteando pero en ese instante las estatuas quedaron quieta, haciendo que el rey los ignorara por completo y volviera a su vista a la estatua de Buda frente a él)

Mi padre fue un rey

Que siempre sabía

Muy exacto que hacer

Su cabeza

Nunca está en un eterno

Si, si, si, no…

(Kirara viendo que sería inútil hacer reaccionar al rey decidió frenarlas por su cuenta, el araño empujo, y hasta enrollo su cola en uno de los pies de las estatuas para tratar de tumbarla pero solo ser catapultada contra las escaleras del altar)

Debo ser como mi padre

Arrogante e inmutable

Dictador…

(la pantera siguió insistiendo como pudo para llamar la atención de su dueño, pero este parecía no ver nada más que su propia nariz, así que retomo sus esfuerzos de pelear contra las estatuas les arrojo jarrones y tesoros mas todos acabaron hechos polvo bajo los enormes pues de roca)

Y es mejor tener rasos

Talvez reconocer

Cuando pienso que

Me equivoque

A veces Creo

Que el mundo enloqueció

(continuo cantando con las estatuas cada vez ,más cerca y una Kirara desesperada por detenerlas, embistiéndolas con la cabeza, saltando de una a otra rugiendo y gruñendo enfada pero sin logras hacerles nada)

Pero otras veces pienso

No tan mal

Y no importa que pensé

Viviré la vida fiel

Como líder de mi pueblo

Debo hacerlo

Ser padre de mis hijos

Esposo de esposas

Etcétera

Etcétera y aún más

Si mi dios del cielo buda quiere así

Por su puesto viviré un día más

Si mi dios del cielo buda quiere así

Lo mejor que pueda hare

¡Por un día más!

(Kirara viendo que una de las estatuas estaba por alcanzar a Inu no Taisho rugió con todas sus fuerzas contra ellas, a lo lejos Naraku soltó un quejido ahogado, su concentración se había quebrado y con ella todo el encantamiento volviendo las cosas a su estado original)

Pero es

Algo perturbaste

Inu no callo de rodillas ante el altar en modo de respeto ante la estatua, mientras la pobre Kirara se arrastraba junto a él, molida por toda esa pelea.

-¡ah! ¡Nada como una pacífica plegaria! ¿Verdad Kirara?- sonrió el peli plateado, Kirara ergio las orejas con incredulidad antes de desplomarse de cansancio y resignación.

-odio… las… ¡panteras!-Mascullo en su escondite Naraku, temblando de pura rabia, había estado tan cerca.

En el jardín a la tarde siguiente…

-¡Shippo vuelve aquí!- gritaba rin corriendo por los jardines del castillo.

-¡por favor Shippo, mama dice que debemos terminar el equipaje!- volvió a gritar la pequeña persiguiendo al travieso monito por alrededor de una fuente. Más este estaba demasiado entretenido con sus travesuras para ponerle atención a su dueña.

-¡no estoy jugando Shippo! ¡Ven acá o no te daré más plátanos!- grito cada vez más furiosa, pero el monito espantado salto al otro lado de un arbusto.

-¡ouch!- se escuchó un gruñido enfadado, Rin estaba por acercarse cuando vio a Sesshomaru levantarse mirando con propósitos homicidas a su mascota que temblaba como maraca.

-maldito animal- murmuro el príncipe mientras un muy asustado Shippo saltaba directo a los brazos de Rin.

-disculpe su alteza- se disculpó ella más Sesshomaru solo la miro como si fuera un bicho al cual aplastar.

-controla a tu mugroso animal si no quieres que se lo mande como refrigerio a mis tigres- la amenazo mirándole por encima del hombro.

-¡óigame! Para empezar yo ya me disculpe, y además el mugroso lo será otro- le estepo la niña.

-si bueno, cada cosa se parece a sus dueños- sonrió Sesshomaru, Rin sintió saltar una vena en su frente.

-para que se lo sepa que mi Shippo es el animal más bonito y consentido del mundo- dijo ella poniendo pose de dama remilgada.

-si claro ¿y por eso come porquerías tu macaco?-

-¿porquerías?- pregunto ella sin entender.

-no te hagas la tonta mocosa, si el otro día te oí preguntarle a las nanas por 15 kilos de cascaros- sonrió con superioridad el infante.

-pues si pregunte por quince kilos de cascaros es porque quería saber dónde estaba usted- gruño la niña sacándole la lengua.

-cuida tu labia pequeña extranjera, estás hablando con un ser de sangre noble- dijo Sesshomaru antes de retirarse.

-¡mocoso, feo, malcriado!- le grito Rin desde atrás.

Dándose media vuelta, y afianzando bien a su mascota se dirigió hacia otra parte del jardín, no quería tener nada que ver con un niño tan grosero. Y menos cuando en unos días su mama y ella se irían, por ella se marcharía ese mismo día pero el barco a Inglaterra no llegaba antes.

Pov Rin

Camine por el jardín dando de pisotones, ¿Por qué el chico más guapo que he visto en mi vida tenía que ser tan grosero? Claro que viendo como era el rey Inu no Taisho tampoco era de extrañar, no puedo creer todavía que le haya dicho esas cosas feas a mi mami.

Mi mami tenía razón, no se podía quedar donde no te tratan bien, lástima que papa no estuviera por acá, el sí sabía ponerle un alto a los malcriados como ellos. Aunque pensándolo bien también mama debía regañarlo de vez en cuando.

Sonreí al recordar esas escenas cuando escuche unos extraños ruidos tras unos arbustos; Shippo y yo nos asomamos a ver que ocurría. Me asombre viendo que era el príncipe Inuyasha semidesnudo peleando energéticamente con otro joven de iguales condiciones.

Pov Inuyasha

Di otra patada y luego un giro a Koga, hoy estaba golpeándolo más duro que de costumbre, y la razón era muy simple, me estaba desquitando, en la mañana trate de hablar nuevamente con mi padre respecto al tema de las esposas pero como siempre se negó a escucharme, y la verdad he comenzado a dudar seriamente que lo haga algún día.

Koga trato de pegarme con a su rodilla pero yo logre subir mis brazos a tiempo para bloquearlo, para seguidamente hacerlo retroceder y derribarlo fuera de la tarima de una sola patada. Pobre, lo cierto es que jamás había logrado ganarme nunca, y hoy lo había tratado a la par de mal, como si fuera un saco de arena.

-vaya lobo, pensé que hoy serias mejor rival- murmure con fastidio, mi mal humor estaba peor que nunca.

-disculpe mi príncipe, pero es imposible ganar al gran campeón de Shikon- se disculpó de rodillas, al igual que cada persona con las que me cruzaba, bueno últimamente casi todas.

-¡¿campeón de qué?!- escuche una vocecilla fritar, una que realmente me sorprendió.

-¿Cómo dices?- pregunte viendo como la hija de la maestra Izayoi salía de parte de unos matorrales.

-que no ha sido un duelo justo-mascullo ella con una profunda seriedad.

-¿pero cómo te atreves mocosa a hablarle así al príncipe heredero? ¡El me gano limpiamente!- rugió Koga aun en el suelo.

-¡por eso mismo no fue justo!- le respondió Rin enfadada antes voltear hacia mí.

-tu eres el hijo del rey, nadie se atrevería a lastimarte ¡y por eso el fallo varios golpes adrede!- señalo acusadoramente a Koga haciendo hincapié en la última frase.

-¿Qué?-mire sorprendido a la pequeña y luego volteé a ver a Koga que tenía una cara tal que me confirmaba que todo lo que decía la niña, ¡¿pero qué significaba esto?! Pensé con mi orgullo herido, mire a Koga con el ceño fruncido y ese cobarde se echó a correr lejos.

-yo podría vencerte fácilmente- sonrió ella con la superioridad y orgullo distintivos de su madre.

-¿tu?- sonreí bajándole a mi mal coraje un poco.

-eres demasiado chica y además eres niña- me burle revolviéndole su cabello.

-¡no soy una niña, soy una señorita!- rugió molesta apartando mi mano.

-¿y que se supone que me vas a poder hacer? ¿Golpearme con esas manitas?- me reí un poco.

-Yo soy más grande podría tumbarte fácilmente- asegure.

-mi padre me enseñó a boxear de pequeña, y decía que entre más grande más duro caen- frunció el ceño y comenzó a tratar de golpearme, al principio la esquive entre risas hasta que en un descuido consiguió darme de lleno en la nariz.

-vaya- gruñí por el golpe y más al darme cuenta de que sangraba, nadie nunca me había hecho sangrar.

-te lo dije- escuche decir a Rin mientras me miraba, algo apenada.

-perdona, no fue mi intención pegarte tan duro, pero… te recomiendo que recuerdes que no hay rival pequeño- se disculpó sonrojada, tomo su mono mascota y comenzó a retirarse.

-por cierto, de todos los que he conocido por aquí eres de los buenos- me sonrió antes de marcharse. Me quede viéndola marchar totalmente impresionado, en mis 17 años de vida.

-¿así que el campeón de Shikon cierto? Qué tontería- murmure de mala gana quitándome las vendas de las manos, Rin tenía razón.

-¡feh! Un campeón no es tal, si ni siquiera es capaz de pelear por la mujer que ama - definitivamente ese apodo no me iba para nada, solo soy un cobarde.

Me acerque a la cascada donde había dejado mis cosas, vaya semana, si tan solo pudiera tener la mitad del valor que tuviera la maestra Izayoi para hablar con mi padre, me coloque el chaquetón y luego el emblema real, aún tenía que limpiarme para ir a la cena. También aproveche la cercanía del agua para quitarme el goteo carmesí que aun salía por mi nariz. Nunca más usare la frase de pegas como niña, porque de verdad que golpean muy fuerte.

-¿te duele mucho?- me pregunto una voz en la lejanía.

Voltee sonriendo como idiota a verla, ahí estaba Kagome, tan hermosa, hoy en especial con ese vestido color verde ella se había vuelto mi luz en la oscura realidad que era mi vida, la mujer de mis sueños, y la misma a la que no soportaría perder.

-no es nada- le asegure para que no se preocupara.

-pero si estas sangrando- me dijo con su típica mirada de preocupación.

-calma, no me duele- sonreí conciliadoramente, y no pude evitar sonreír cuando ella hizo una mueca disgustada.

-ven al menos déjame limpiarte- me pidió sacando un pañuelo de su falda, "¡oh buda! ¿Cómo puede existir una creatura tan perfecta?" pensé encantado dejando que se acercara.

-pero que…- la escuche decir cuando recargos su mano en mi pecho, entonces recordé…

-¡oh!- exclamo horrorizada y yo tampoco estaba mejor, ¡me había olvidado que tenía el emblema puesto!

Continuara…