Cuatro
Julio, 2 del 2014
Querido Steve:
Mi caja de Pandora ha sido abierta, debo cerrarla
Mis demonios volvieron a escapar y debo ir por ellos.
Parece que tardaré más de lo esperado en regresar al mundo. Sigo entre las sombras, y el invierno suizo me ayuda a ocultarme. Estoy en algún lugar abandonado por el hombre donde lo único que puedo escuchar afuera durante la noche es el silbido del aire y el aullido de los lobos. Nada más.
Adentro… adentro de mí se escuchan disturbios, demasiados como para poder dormir. Por eso te escribo, porque mis pensamientos están tratando de ordenarse y todo lo demás es reemplazado por una borrosa imagen sin sentido que encabezas.
Me siento una total estúpida pensando en ti, mientras escribo esto que te pertenece, pero es mío.
Sigo preguntándome cómo pasó, cómo lograste entrar al lugar donde están mis horribles recuerdos y yo, la verdadera yo. A pesar de que la conoces, estás cerca de ella... Muchas veces pudiste haberla visto, si ella no se hubiese ocultado a tiempo y no fueras tan lento.
A veces, me gustaba que fueras lento, así podía corregir lo que había dicho o no era algo que esperabas que yo dijera, pero aunque eres lento, eres observador y te comenzaste a dar cuenta de cuando mentía o me escabullía de las situaciones incómodas.
Te fuiste dando cuenta de quién soy, de una manera desfigurada y borrosa, pero era yo, al fin.
