Eran las ocho de la mañana y recién Silena y yo habíamos acabado de hacer los preparativos, llevaba un traje la mar de cómodo que ella y yo habíamos diseñado.
-Ya está listo- sonrió complacida.
-Muchas gracias.
-Suerte.
-Ya hace mucho tiempo que me di cuenta que no estaba de mi lado- dije marchándome con el traje puesto.
-¿Dónde estabas?- me preguntó Malcom- cuando nos hemos despertado no estabas y nos hemos preocupado.
-He estado con Silena.
-¿La hija de Afrodita?
-Sí, hemos hecho este traje- señalé el uniforme que llevaba puesto.
-¿Por qué? ¿Desde cuándo te preocupas por la ropa?
-Desde nunca, es que este traje es lo que necesito para vencer.
-No te entiendo.
-Ya lo harás.
Y fuimos a la arena a entrenar.
En cuanto me di cuenta, ya era la hora de almorzar, y por ello todos los campistas de la cabaña de Atenea iban apareciendo, pero no había ni rastro de Damián.
-Tal vez haya huido- me intento animar Malcom.
-No, Damián no es de los que huyen, es de los de hacer trampas- comentó Ángela.
-Annabeth, puedes hacerlo, una vez tu confiaste en mi ahora me toca a mi hacerlo- me puso una mano en el hombro.
-Sé que puedo hacerlo- murmure.
-Él es más fuerte y más tramposo que tú- dijo Ángela.
-Qué ánimo me estás dando- ironicé.
-Pero tú eres más rápida y lista, puedes contra él- lo arregló.
Damián apareció por la arena, llevaba la mano en su bolsillo trasero, ¿por qué tenía la mano ahí? No me fiaba.
-Veo que vienes de uniforme así para cuando te venza ya estarás ridícula- saludó Damián.
-Yo también me alegro de verte- le sonreí.
-Estás son las reglas, haremos un combate cuerpo a cuerpo, no se vale utilizar ningún tipo de arma, el primero que quede inconsciente o se rinda pierde.
Asentí.
-No se vale utilizar armas- recordó Ángela asesinando con la mirada a Damián.
-Comenzamos en tres, dos, uno ¡ya!
Damián intentó derribarme, pero yo lo esquive, mi estrategia era simple pero buena, sabía que no tenía posibilidad si me enfrentaba a él cuerpo a cuerpo, él era más fuerte, mi estrategia era esquivarlo y hacer que se canse.
Damián seguía intentando tirarme, yo sonreí.
-Que Damián, ahora no te burlas de mi pequeño tamaño- le dije con burla.
Eso lo enfureció más e intento darme, ahora solo se guiaba por la furia y eso hacía que me fuera más fácil esquivarlo, vi como gotas de sudor bajaban por su frente, estaba logrando mi propósito.
-Ya es hora de que esto se acabé.
Damián se sacó de su bolsillo trasero una pistola eléctrica, esa debería ser con la que ganó a Ángela, eso era lo que guardaba en su bolsillo.
Y sin más dilación me dio una descarga eléctrica en el hombro, pero no sentí nada y él se asombro.
-Mi traje está hecho con materiales que no conducen la electricidad- sonreí y le pegué un puñetazo en el estomago.
-No me puedes estar ganado- dijo cayendo ante mí cogiéndose el estomago.
Cogí una roca medianamente grande.
-Parece que tu hermana pequeña te va a ganar, tienes suerte de que sea piadosa contigo, cosa que tú no fuiste ni con Malcom ni con Ángela, te ahorraré el dolor.
Y le di con la piedra en la cabeza dejándolo inconsciente.
Enseguida note como Malcom se abalanzaba sobre mí.
-Sabía que podías, jefa- me susurro en el oído.
Cuando pude sacármelo de encima Ángela me dio un fuerte abrazo.
Todos los campistas de Atenea me miraban expectante, ¿tenía que dar un discurso o algo por el estilo?
Me puse firme y los mira a todos.
-Todos ya me conocéis, soy vuestra hermana menor, a partir de ahora la cabaña de Atenea tendrá otro líder y seré muy diferente a Damián, todos tendremos una voz y opinión, y nadie será excluido, ahora al comedor.
Todos los campistas de Atenea fueron desordenados al comedor, estaba claro que era por mi culpa, debería haberlos guiado, pero en mi defensa diré que soy nueva en esto de ser jefa.
Yo lleve a Damián a la enfermería, no lo dejaría ahí tirado como el perro que era.
-¿Qué le ha pasado?- me preguntó Lee Flecher el jefe de la cabaña de Apolo, que le tocaba la guardia.
-Nada, hemos tenido una peleíta y cuando se ha ido enfadado se ha tropezado y se ha dado con una piedra.
-Vete a comer, será mejor que comas algo- me dijo, yo asentí y fui al comedor.
Me senté en mi mesa y empezamos a comer.
-Chicos- Quirón se levantó para llamar la atención- espero que estéis comiendo a gusto, y quiero una explicación de la cabaña de Atenea del por qué ha llegado tan tarde a comer ¿dónde está Damián?
Todos me miraron y me levante.
-Está en la enfermería, se ha dado con una piedra- explique.
Quirón asintió no muy convencido.
Después de la cena nos encontrábamos en nuestra cabaña leyendo, con todo el ejercicio hecho hoy creo que teníamos suficiente por este día, ahora agradecía profundamente a David por a verme enseñado todo lo que sé acerca de ser jefa.
Malcom entró corriendo en la cabaña.
-Annabeth- dijo mientras tomaba una bocanada de aire.
-¿Qué pasa Malcom?- dije levantándome de encima de mi cama.
-Quirón a convocado una reunión de líderes, y ya que tú eres nuestra líder…
-Vale, iré, Malcom te quedas a cargo de la cabaña.
-¿Yo?
-¿Hay otro Malcom?
-Pero Annabeth yo…
-Puedes hacerlo- le di un beso en la mejilla- a partir de ahora eres mi mano derecha y el segundo al mando.
-Annabeth eres lo mejor que me ha pasado- me sonrió- sin tu no tendría confianza en mí mismo.
Sonreí y corrí a la sala donde se hacían los consejos de guerra, se colocaban todos alrededor de una mesa de ping-pong o eso es lo que me había dicho Luke.
Entre en la sala y todos se quedaron mirándome.
-¿Y Damián?- preguntó Quirón- le he dicho a Malcom que le diera el recado al jefe.
-Sí, bueno ahora soy yo- sonreí.
-¿Cómo?- preguntó Clarisse.
-¿Por qué creéis que Damián está en la enfermería?- les di una risa nerviosa.
-¡Le ganaste!- Silena se levantó de su sitio y me envolvió en un abrazo- sabía que lo lograrías, espero que el traje que hicimos te sirviera- me soltó.
-Sí, la verdad es que sí, fue muy útil cuando Damián intentó electrocutarme.
Luke se levantó de su sitio y me elevó por los aires.
-Te estás haciendo mayor- nos miramos cara a cara, juraría que vi una lágrima caer.
-Entonces bienvenida Annabeth- Quirón me regaló una sonrisa.
Me senté entre Silena y Luke.
-Que comience al consejo de guerra- comentó Lee Flecher.
-Tenemos dos puntos de los que hablar- dijo Quirón- primero que a Luke Castellan tiene una misión, trata de coger una manzana dorada del árbol que está custodiado por Ladón, ¿aceptas la misión?
-La acepto- declaró Luke solemne.
-Vale, segundo punto, todos sabemos lo de la gran profecía que involucra que un hijo de los tres grandes cumpla los dieciséis- todos asentimos- uno de ustedes tiene que ofrecerse voluntario para saberla, por si acaso, pero advierto que podéis tener pesadillas, ¿algún voluntario?
Nadie levantó la mano, nos miramos entré nosotros.
-Clarisse deberías ser tú- la señaló Katie, de la cabaña de Deméter.
-¿Por qué yo?
-Porque eres la hija del dios de la guerra- explicó Lee Flecher.
Y todos comenzaron a discutir, yo miraba como todos discutían, y inconscientemente levanté una mano.
-Yo, me ofrezco voluntaria- dije sin pensar.
Todos se callaron y me miraron.
-¿Estás segura?- preguntó Quirón.
Asentí.
-De ninguna manera- se negó Luke- yo voy, me ofrezco voluntario.
-Luke, tú ya tienes tú misión y a esto me he ofrecido yo primero.
-Pero eres muy pequeña Annabeth, no quiero que te traumatices- se quejó.
-Ya no soy una niña, tengo diez años, sí, seré la más joven de todos pero creo que ya he demostrado que soy digna, y aunque no lo creas no puedes seguir protegiéndome toda la vida.
-Pero puedo intentarlo.
Negué con la cabeza y miré a Quirón.
-Sígueme- hice lo que me dijo. Llegamos hasta el desván- arriba hay una momia, es él oráculo de Delfos y en su cuello cuelgo un saquito, dentro está escrita la gran profecía y tienes que leerla y ponerla de nuevo en su sitio.
Asentí, subí al desván y estaba lleno de todo tipo de trofeos de guerra, sonreí melancólica al ver una hoja del pino de Thalía.
Como dijo Quirón había una momia, parecía una hippy, me pregunte de que año sería, cogí el sacó que le colgaba del cuello y dentro había un pergamino, se notaba que era viejo, lo abrí y comencé a leer.
"De los dioses más antiguos
Una imagen de Zeus, Poseidón y Hades apareció en mi mente, estaban peleando.
Un mestizo llegará a los dieciséis contra todo lo predicho
Unos ojos verdes como el mar inundaron mi mente, parecían asustados.
En un sueño sin fin el mundo verá
Pude ver incendios, terremotos y grandes catástrofes en una ciudad, no quería seguir leyendo pero me obligué a hacerlo
El alma de un héroe un alma maldita habrá de cegar
Vi mi cuchillo, estaba lleno de sangre, luego vi unos ojos dorados aterradores y por último a mí cayendo por lo que parecía ser una gran altura.
Una sola decisión con los días acabará
Un chico alto y de pelo rubio arena, no sabía quién era pero estaba destruyendo templos, se dirigía a una sala llena de tronos.
El Olimpo preservará o asolará
Caí al suelo, respiré entre cortadamente.
¿Qué había sido todo eso?
Ya entendía la advertencia de Quirón.
Bajé del desván y Quirón me miraba expectante, le sonreí intentado que se tranquilizara.
-¿Cómo ha ido?- preguntó preocupado.
-Estoy bien Quirón, ha sido raro, mientras he leído imágenes aparecían en mi cabeza, pero dos no me las puedo sacar de la cabeza.
-¿Cuáles son?
-La primera son unos ojos verdes como el mar, y la segunda soy yo cayendo.
-¿En dónde?
-Creo que es el Olimpo, pero no estoy segura.
Él asintió.
-Será mejor que vayas a tu cabaña a descansar, esto puede ser muy agotador- asentí.
Camine a la cabaña de Atenea y cuando llegué todos se quedaron mirándome, tendría que acostumbrarme.
-Annabeth- llamó Malcom- ¿Qué ha pasado? Y después de que lo cuentes tengo algo que decirte.
-Pues han anunciado que Luke partiría en una misión a por las manzanas de oro, y Quirón ha pedido voluntarios para conocer la gran profecía.
-Pero eso es peligroso- comentó Ángela- he oído que el último que la conoció se volvió loco, porque te hace ver cosas y no pudo con ellas.
-¿Quién es el afortunado?- preguntó Malcom.
-Yo- todos se quedaron mirándome asombrados.
-¿Estás bien?- Malcom se acercó a mí.
-Sí, un poco cansada pero bien, ¿qué era eso que tenías que contarme?
-Te lo cuento mañana, será mejor que descanses.
-No, cuéntalo ahora, estoy bien.
Ángela se adelantó.
-Damián acaba de despertar.
-¿Y cómo está?- pregunté.
-Dice que le duele mucho la cabeza, pero ya sabes que es un exagerado- le quitó importancia Malcom.
-Mañana iré a verlo, ahora me voy a la cama.
Me acosté y cerré los ojos.
Tuve pesadillas, gritaba y gritaba, veía a Cronos levantándose pero era imposible.
-¡Annabeth! ¡Annabeth!- abrí los ojos y vi a Malcom a mi lado, todos me miraban- ha sido una pesadilla.
-Ha sido espantosa- murmure.
-¿Qué pasaba?
-No quiero contarla, mejor nos volvemos a dormir todos.
Las pesadillas no me invadieron de nuevo, cuando desperté escuche una conversación que mi hermano Malcom mantenía con Quirón.
-Ha gritado y mucho, no sé que ha visto en esas visiones pero la ha dejado tocada.
-Está mejor de lo que pensaba- murmuro Quirón.
-¿Es verdad que el último se volvió loco?
-Me temo que sí, cuídala mucho, desde que la vi supe que era especial pero es más de yo me temía, voy a ir a hablar con el oráculo, por tú parte intenta que no esté muy estresada hoy.
-¿Qué hacemos con Damián?
-Mantenerlo al margen, si se entera de algo podría atormentar a Annabeth… no quiero ni pensarlo, y entre tú y yo, Damián era una pésimo líder.
-Y que lo digas.
Oí como Quirón y Malcom salían de la cabaña.
Me levante de sopetón y corrí a vestirme, tenía que hablar con Damián, sé que Malcom no me dejaría si se enterara.
Abrí la puerta de la enfermería y me lo encontré quejándose de dolor.
-Chase- escupió- ¿qué te trae por aquí?
-He venido a ver como estabas, ya sabes después de darte con la piedra.
-Podría estar mejor.
-Damián tú intentaste electrocutarme- apunté.
-Eres lista, si dices que lo he dicho lo negaré, Annabeth se que podrás con el puesto, David tenía razón al pensar en ti para sustituirle, si te digo la verdad David me dijo que te dejaba el liderazgo pero yo hice oídos sordos.
-Espero que podamos convivir en son de paz.
-Annabeth ya no puedo volver, he hecho cosas peores que darle a Malcom, no voy a volver, la ira me cegaba, además me he matriculado en un colegio interno, este es mi último año de instituto y después iré a la universidad, Annabeth despídete de todos de mi parte y diles que lo siento.
-Vale- le di un beso en la mejilla- adiós, hermano.
Salí de la enfermería.
