Diecinueve

Julio, 15 del 2015

Querido Steve:

Casi no escribo, y llevo más de un año haciéndolo.

Considero que esta carta es la más importante de todas, porque es la muestra la decisión he tomado.

Te voy a hablar de mí, pero primero quiero que sepas por qué.

Steve, cuando volví a desparecer del radar S.H.I.E.L.D., tú me buscaste hasta dar con mi paradero en ese lugar cerca de Boston. No sé cómo terminé allí, pero me buscaste. Volviste a salvarme, y volví a preguntarte si confiabas en mí para salvar tu vida, y volviste a decirme que sí.

No confío en nadie más que pueda hacerlo.

Eso dijiste y, creo, que es suficiente tiempo. Debo hablarte de mí. No con pedacitos de mi pasado, ni con cosas resumidas.

Quiero que lo sepas todo, desde el principio hasta el fin.

Steve, confío en ti más que en mí misma, y esto es lo último que puedo hacer.

Tú quieres que te hable de mí, y yo ya estoy cansada de inventar excusas.

Parece que no podemos separarnos… siempre terminamos en situaciones incomodas en las que terminas salvándome el trasero.

Prometo escribirte en la próxima carta sobre mí.