He aquí el tercer capitulo. Christa es un poco mas traviesa que de normal (?)
Espero que les guste :)
Pasó las clases mirando hacia quién sabe donde a través de la ventana, perdida en sus pensamientos y ensoñaciones. Movía nerviosamente los dedos repitiendo una y otra vez las notas que ya se sabía de memoria, luchando por no fallar. Imaginaba los sonidos en su cabeza. Todos perfectos, sin fallos, aunque sabía que no tenía por qué ser así en verdad. Su voz también resonaba, clara y serena, entonando la letra de esa canción de amor. Se sonrojó, pues la imagen de la persona a la que se la declaraba se coló en aquella marea de notas. Sacudió la cabeza, apoyó la frente en la mesa y se abrazó la nuca, revolviéndose un tanto el pelo. De pronto escuchó un "ejem" y cuando alzó la vista se encontró a toda su clase mirándola. Se había olvidado por completo de que no estaba sola.
-Señorita Reiss, ¿ocurre algo?
-Y...yo...eeeh...me duele la cabeza-mintió-¿Puedo ir a la enfermería?
-Claro. Señorita Braus, acompañe a su compañera.
-¡Si, señor!
Salieron bajo la atenta mirada de sus compañeros, algunas burlonas, otras preocupadas, la mayoría sencillamente las miraban el culo al pasar, lo cual apenas se molestaban en disimular. Cerraron la puerta tras de si y, antes de poder girarse del todo, la pequeña se vio abordada por su amiga.
-Estoy bien, Shasa...
-¿Entonces, que ha sido lo que ahí dentro?
-Solo...estoy distraída-comenzó a subir las escaleras-¿vamos?
-¿Ves como no estas bien? ¡la enfermería esta por abajo!-se llevó las manos a la cabeza-Es más grave de lo que pensaba. ¿Debería llamar a una ambulancia?
-Es que no quiero ir a la enfermería-rió, cortando sus delirios-¿No te apetece hacer algo malo?-sonrió como una niña traviesa
-Jo, Christa...¿y si nos pillan?
-No lo harán.
-Solo quieres ver si está ella, ¿verdad?
-Bu...bueno...no es solo por eso...pero...si está...
-Está bien...¡pero después de verla iremos a la enfermería!
-Sii...-asintió sin mucho convencimiento, trotando escaleras arriba.
-¡Solo un minuto!-tras mirar a ambos lados, corrió en pos de la rubia.
Torcieron por el pasillo a la izquierda, caminaron hasta el final, donde estaban las clases de los de segundo de bach, y subieron por unas pequeñas escaleras mal iluminadas y medio escondidas entre dos columnas. El olor a tabaco las golpeó de lleno, y la castaña tuvo que taparse la nariz, asqueada. Tenía un olfato muy desarrollado.
-¿Tanto te molesta?-preguntó, preocupada.
-Si...
La tendió el pañuelo que llevaba al cuello con un gesto amable, y ella lo aceptó encantada. Lo dobló unas cuantas veces y lo puso frente a su boca y nariz, cambiando el desagradable olor del humo por el de la suave colonia de la joven. Empezaron a escuchar música cuando ya estaban casi arriba, se agacharon y gatearon en silencio hacia la puerta. En el tejado del edificio, usado a modo de terraza, una joven de pelo corto las daba la espalda, con las manos apoyadas en la barandilla. Tenía un cigarro en la mano derecha, y su móvil en la mano izquierda. De allí era de donde venía la música.
-¿Es que esta tía nunca esta en clase?
-Sshh-se puso un dedo frente a los labios-¡Nos va a oír!
-Perdón diosa...
La miró con los ojos entrecerrados y dibujó un "cállate" sin decirlo en alto. Ella asintió, sacando de su bolsillo una barrita de chocolate. Se sentó, sin acordarse de lo frías que iban a estar las baldosas. Al contacto con éstas, un inesperado escalofrío la recorrió de arriba a abajo, y se la escapó un gritito. La chica del exterior se giró extrañada, tiró el cigarro fuera del edificio y apagó el móvil. Sin embargo, cuando abrió la puerta, no había nadie. No llegó a escuchar el ruido que hacía Christa corriendo y arrastrando a la otra.
-Perdoooon...
-¡Corre!-la apremió.
Bajaron hasta la enfermería sin parar un segundo, encontrándose de frente con su profesor. La cabeza de la pequeña empezó a trazar una excusa, mientras que su amiga había encendido las alarmas de CORRER SIN MIRAR ATRÁS. Si no lo hacía era porque la otra aún sujetaba su muñeca, con más fuerza incluso a causa del susto.
-¿Podríais explicarme que hacéis AHORA aquí?-preguntó, enfadado, su profesor.
-Bu...bueno...si se puede elegir...-arrancó la glotona, tomándose aquello como una pregunta real-Preferiría no ex...
-Verá-la pellizcó la pierna disimuladamente-Me dieron ganas de vomitar y fuimos al baño. Después me maree, y decidimos ir al tejado para que me diese el aire. Pero ya me encuentro mejor, así que venía solo a decir lo que había pasado. ¿Podemos volver a clase?-le dedicó la más bella y falsa de las sonrisas.
-La señorita Braus si, pero me temo que usted deberá irse a casa. No podemos arriesgarnos a que contagie a alguien, en el caso de que fuese un virus. En secretaría la dejarán telefonear a sus padres.
-Señor...yo...no tengo padres...-susurró
-Oh, lo siento mucho-tras esa metedura de pata, se relajó notablemente, y su enfado desapareció-¿Vive sola?
-No, comparto piso con Sasha y otra alumna del centro.
-En cualquier caso, debería irse a descansar. Tampoco la aconsejo tener hoy actividades particulares. Tocaba la guitarra, ¿no?
El pavor se dibujó en su rostro. Si no iba, no podría encontrarse con su profesora. Después de tanto esfuerzo en aprender aquella pieza, no podía tirarlo por la borda. ¡No si la veía a ella! ¡Llevaba demasiado tiempo deseando aquello!
-¡E...estoy bien! ¡De verdad! Debe de haberme sentado mal el desayuno, ¡nada más! ¡P...puedo quedarme!-su voz sonaba una octava más aguda de lo normal, y su respiración era acelerada e irregular.
-Lo siento pero no-verla en aquel estado solo le hizo malinterpretarla y pensar que, efectivamente, estaba mal-Señorita Braus, suba a por las cosas de su compañera y entrégueselas.
La dejaron sola con la enfermera, quien la pidió amablemente que se sentase y se descubriese el brazo derecho. Tras hacerlo, la tomó la tensión, la oscultó y la dio una pastilla de la cual ella no sabía ni el nombre. Fingió tomarla y, cuando no miraba, la escupió y se la guardó en el bolsillo. Lo que menos necesitaba era enfermar por tomar medicamentos sin necesidad. Cuando su compañera regresó con su mochila y su cazadora, la pidió que la acompañase hasta la calle, tras despedirse de la enfermera y agradecerla las molestias.
-Tienes que hacerme un favor-dijo una vez estuvieron solas.
-¿El qué?
-Había quedado con esa chica a las ocho en el aula de música...¡Tienes que ir por mi y explicarla lo que ha pasado!
-¡¿Tan tarde?! Pero Christa, hoy es viernes, iba a ir con Conny a la pizzería...
-Por favooor...¡te invitaré a cenar a tu sitio favorito!-juntó las manos ante su rostro en gesto de súplica.
-¿...en serio?
-¡Si!
-¿Y podré pedir lo que quiera?-empezó a ceder.
-¡Claro!-asintió enérgicamente bajando de nuevo los brazos.
-Uhm...está bien. Le diré a Conny que no puedo ir...-accedió, pensando ya en que iba a tomar esa noche.
-¡Gracias!-saltó encima de ella y la abrazó con fuerza.
Aún estaba apenada por no poder hablar con su profesora ese día, pero el saber que iba a tener un por qué, y que no iba a pensar que la había plantado, lograba devolverla la tranquilidad. Iba tan metida en sus cosas que no se dio cuenta de que cuatro pares de ojos vigilaban su partida...
Como siempre, espero sus opiniones. ¿Que les parece que Christa sea "mala"? yo si la veo capaz de desobedecer así si es por ver a su Ymir :3
