Veintidós

7 de agosto del 2015.

Querido Steve:

Segunda noche juntos. Siento un cosquilleo en el estómago cuando me sonríes, ¿Es normal?

Steve, me dijiste que querías intentar una relación un poco más seria conmigo. Salí corriendo, literalmente, y me atrapaste.

Ya no pude seguir luchando con las ganas de quererte a mi lado.

Y me siento egoísta. No quiero que te suceda nada malo, pero te quiero conmigo, ¿Está eso bien?

Tengo tantas dudas y preguntas, y no sé cómo hacerlas o si tú sabrás sobre esto que siento.

Es como un cosquilleo, una caricia... No sé, es como si todo alrededor tuviera otro sentido.

Esta vez, es diferente.

Y creo que me gusta.

Y te prometo en ésta carta que haré hasta lo imposible por protegerlo.

Me gusta cuando sonríes y yo soy la razón; cuando me tomas de la mano y me arrastras a la cama; cuando me abrazas en medio de la calle y no te importa si nos ven.

Me gusta cuando estás cerca.

Me gusta cuando duermes junto a mí, y me abrazas como si me estuvieras protegiendo de las pesadillas.

Steve, me gustas más de lo que me gustaría admitir.