Me retrase...un montón. Lo siento!
La canción que aparece se llama "Alone together" y es de Fall Out Boy
-¿Lo has entendido?
-Si, Christa...¡me lo has explicado tropecientas mil veces!
La castaña comía aburrida una bolsa de patatas mientras la pequeña daba vueltas por la sala, al borde de un ataque de nervios. Llevaba casi una hora repitiéndola exactamente lo mismo una y otra vez: lo que tenía que decir a su profesora, con pelos y señales. A la tercera, su amiga había empezado a ignorarla. Cuando quedaba solo media hora para las ocho, en vista de que ella no pensaba parar por si misma, decidió cortar por lo sano.
-Voy a llegar tarde-canturreó, limpiándose las manos de migajas en los pantalones
-¡¿QUÉ?! ¿¡Y qué haces ahí tan tranquila?! ¡Vete ya!
Prácticamente la empujó fuera de casa, tirándola la cazadora y las llaves, y cerrándola la puerta en los morros. Ella, divertida por como actuaba la pequeña, ni siquiera se enfadó por su rudeza. Simplemente negó con la cabeza y llamó al ascensor mientras terminaba de vestirse. No era la primera vez que veía a la chica ponerse así por la pecosa, no parecía ella. Se aceleraba tanto que a veces no sabia ni hablar normal. Llevaba desde principio de año bebiendo los vientos por ella. No había día que no la machacase el hombro a tirones y golpes para decirla: "¡Mírala, otra vez la están riñendo! ¡Es tan guapa cuando pone esa cara~!" No lo era en absoluto. Ponía un gesto con una mezcla de aburrimiento y burla que daban ganas de darla un bofetón. Sin embargo, el que era atractiva no lo podía negar. Era muy popular entre las jóvenes del instituto, aunque si alguna de ellas se diese cuenta de que era una chica, dejarían de prestarla atención. Más de la mitad de ellas la tomaban como un macarra un tanto afeminado, ya que solían verla al pasar, con la ropa ancha y siempre sin maquillaje, y no se detenían a mirar demasiado sus caderas ni los disimulados bultos de su pecho. Nunca la había visto arreglada. Sin embargo, los hombres la temían. No era raro verla acabar a golpes con más de uno y, que ella recordase, no había perdido ninguna vez. Era una fiera que traía de cabeza a todo el cuerpo estudiantil, y Shasa creía que no era buena influencia para su enamoradiza amiga. Llegó al centro varios minutos más tarde, en los que se dedicó a mordisquear una chocolatina para entretenerse. Saludó al conserje, Hannes, que trataba de esconder sin mucho resultado una botella de ginebra, y subió a la clase jugando a no pisar las rayas del suelo, sin molestarse en mirar el reloj para ver si se había retrasado. Finalmente llegó al aula de música, encontrando dentro a la pecosa. La miró unos instantes antes de pasar, dudando de si era ella o no, pues no lo parecía. Tenía el pelo atado en una coleta baja, llevaba raya y sombra negra en los ojos, y pudo ver que en su oreja derecha, usualmente cubierta por el pelo, brillaban dos aros en la parte superior, además de el normal, en el lóbulo. Su cazadora estaba tirada en una silla, junto a una chaqueta y un gorro. Sus brazos estaban al descubierto a causa de su camiseta, la cual tenia unos grandísimos tirantes abiertos hasta la cadera. Su piel era morena, y estaba llena de puntitos negros y cicatrices. Estaba sorprendida por la cantidad de ellas que podía tener, parecía que hubiese nadado en una piscina de zarzas. Por lo que podía ver, estaba muy musculada. Llevaba un sujetador negro, que la camiseta dejaba al descubierto, y ella no se había molestado en ocultar con un top. Sus vaqueros, azules oscuros y ajustados, dejaban ver perfectamente su figura. No parecía un hombre en absoluto, todo lo contrario, era una mujer muy bella. Estaba tocando la guitarra, una canción que no conocía, la cual cantaba por lo bajo:
-...i don't know where im going
but i don't think im coming home.
And i say
i'll check in
tomorrow if i don't wake up dead.
This is the road to ruin,
and we're starting at the end...
La glotona se descubrió, sorprendida, entendiendo qué había visto la rubia en ella para estar tan hechizada. Una semilla de curiosidad se instauró en su pecho. Se mordió el labio y, finalmente, llamó a la puerta y entró.
-Pe-perdona...
-¿Qué quieres?-inquirió, borde.
-S-soy una amiga de Ch-Christa...
-Oh-sus hombros se relajaron. Dejó el instrumento a un lado y se puso en pie, acercándose un par de pasos-¿Está bien?
-Si...es que no a podido venir. Me pidió que te dijese que lo sentía mucho, y que te pidiese quedar otro día...
-¿Está sola en casa?-no pudo evitar sonar preocupada.
-Si, nuestra compañera llegará tarde, ¿Por?
-¿Podría ir?
-Su-supongo que si...
Miró a la puerta con rostro serio y, de pronto, se lanzó sobre la menor. Ella gritó, asustada, pero no trató de apartarla. Se vio alzada en volandas cual princesita, y por acto reflejo se agarró a su cuello. Por la puerta abierta pudieron ver en el pasillo a un hombre encapuchado, con una tétrica sonrisa en la que brillaban dos dientes de oro. Donde antes estaba la chica, ahora había un cuchillo clavado en la madera.
-Ponte detrás de mi-ordenó con voz autoritaria Ymir, y Shasa en seguida obedeció.
Tras mirarlas unos instantes, el hombre se dio cuenta de su error, y salió corriendo. Ymir trató de seguirlo, pero él sacó una pistola, y se vio obligada a meterse de nuevo en la sala. A pesar de su partida, no se relajaron hasta que no le vieron correr por el patio desde la ventana.
-¿QUÉ DEMONIOS A PASADO?-la chica estaba al borde de un ataque de nervios.
-No la digas nada de esto a Christa...-arrancó el arma del suelo y, tras revisar su filo, se la metió en la bota, junto con otra que ya tenía de antes y Sasha no había visto-Están yendo a por ella.
-¿Y ahora me vas a decir que tu eres una de la CIA o el FBI?
-Yo soy de Suecia-su broma mala no surtió ningún efecto, así que negó con la cabeza-Solo quiero ayudarla, no soy ningún agente especial o algo así.
-¿Sabes quién va a por ella?
Las dos se giraron al unísono para ver quién las espiaba. Un hombre bajito y mal encarado las miraba desde la puerta, apoyado en el marco de la puerta. Llevaba vaqueros y camiseta, y estaba despeinado, como si acabase de subir de la calle.
-¡Señor Rivaille!
-Ymir. ¿Ha hecho la tarea que la mandé?
-Tengo cosas mejores que hacer, por si no ha cotilleado suficiente-respondió en tono arrogante.
-Así que quiere proteger a su amiga.
-S-si...
-¿Ha llamado a la policía?
-Aún no-incluso ella se sentía intimidada en su presencia, más en esa situación.
-No lo haga, quien la persigue es un alto cargo. Se encargará de que eso esté a su favor-se dio la vuelta-Vaya a su casa. Mañana por la mañana, venga a mi despacho-sonrió de medio lado-Con la tarea hecha.
Una vez se fue, cogió sus cosas y pidió a Shasa que la llevase al piso que compartía con la rubia. Solo la quedaba confiar en Levi, y hacer lo que decía...menos la tarea.
