Veinticinco
29 de agosto del 2015
Querido Steve:
Esta noche estás de misión con Sam y no puedo dormir hasta saber que estás aquí en la base. Te diré que me siento sola cuando no estás cerca, y es extraño; me he acostumbrado a que estés cerca cuando llevo toda mi vida sola.
No puedo creerlo, me acostumbré a ti. ¿Hace cuánto te conozco? ¿Cuatro años? Son muy pocos…
A veces, como en este momento, me pregunto cómo es que estamos juntos.
Somos tan diferentes, desde nuestras nacionalidades hasta la manera en que pensamos. Empiezo a creer que es cierto lo de los polos opuestos, que se atraen. Si la física lo prueba, entonces ha de ser cierto, ¿no?
Steve, son las 3:45 am y no llegas. ¿Te habrás pasado algo? ¿Estarás bien? ¡Dios, necesito que escribas un tonto mensaje! Nunca esperé tanto algo como esto, ¿podrías si quiera mandar un "estoy bien"?
