Hola damas y caballeros, les saluda nuevamente Yuuru con un nuevo fic ahora de Naruto, desde hace días que tuve esta idea, una idea de crear algo así como un Crossover con algunas cosas, que unos capítulos mas adelante dire, como siempre quise crear un ambiente mas acto para lo que tendrá Naruto, se que el tema de un Naruto ignorado por su familia esta muy tocado, pero pensé un poco y me dije ¿Por qué no? Así que aquí esta, díganme en sus comentarios que les pareció y si quieren que lo siga. Sin mas que decir les dejo el prologo. Este fic ya esta en Fdzeta y va por el capitulo 3, lo subo aqui para que los lectores de esta zona puedan disfrutarlo y decirme que tal.

Prologo.

Konoha, la aldea shinobi mas poderosa, o la que muchos consideraban, de todas las naciones elementales, posiblemente por su fuerte defensa, por su basta economía, o quizás por los fuertes ninjas que habitaban en ella. Entre ellos dos de los legendarios Sannin, Jiraiya y Tsunade Senju. O quizás por tener a quien se considera el mejor Hokage de la historia, Minato Namikaze.

Hoy era 10 de octubre, día o festival en la cual se celebraba la derrota del Kyubi, la bestia con cola mas poderosa que el mundo haya conocido, a manos del Yondaime, quien por buena suerte del destino, o un regalo de los dioses, no fue llevado por el poderoso dios de la muerte a sufrir eternamente dentro de las entrañas del mismo. Dejándolo así tener una vida tranquila y de paz con su amada familia, compuesta por 4 integrantes, el, su amada esposa Kushina, y sus dos hijos, Narumi y Menma, si, esos tres eran el tesoro del Hokage actual, esos tres solamente. Entonces ¿Por qué esta un niño de pelo rubio, ojos azules y tez ligeramente bronceada sentando en un columpio solitariamente fuera de la residencia Namikaze-Uzumaki?

Tal vez era un simple niño que paso por ahí y le dio pena entrar y se quedo sentando en aquel columpio solitario, tal vez era una gran coincidencia que tuviera una gran similitud con el Hokage, mas aun es la coincidencia que su apellido sea Uzumaki y Namikaze, bueno en realidad no, resulta que aquel chico con solo un short naranja y camisa blanca con un remolino en el pecho, era el primer hijo de la pareja Namikaze-Uzumaki, el primero de sus retoños. Naruto, como el ahora prefería llamarse puesto que no sentía alguna relación ya con aquella familia y no le gustaba nombrar el apellido de sus padres junto con su nombre.

El pequeño chico de 7 años miraba tristemente como los invitados elogiaban a sus dos hermanos menores por un año, seguramente se preguntaran ¿Por qué razón? Es simple, durante el parto de Naruto, no hubo complicación alguna, siendo Kushina portadora del Kyubi, pero un año después su madre volvió a quedar embarazada y dios a luz a esos dos gemelos, lastimosamente y por mala suerte el Kyubi fue liberado y empezó a destruir todo, el Hokage debía buscar un contenedor para poder retener a la bestia, pensó primero en Naruto, su hijo mayor, pero repentinamente cambio esa idea y decidió dividir la mitad del Kyubi y encerrar una mitad en Menma y otro en Narumi. Sabiendo el precio a pagar por realizar dicha acción, aun así como se dijo antes, por un buen día del Shinigami este le perdono la vida y no se llevo su alma, para alegría del Hokage.

Seria por esa razón que ahora sus hermanos eran nombrados como los "Héroes" de la aldea, por retener al poderoso Bijuu dentro de ellos, seria por eso que su madre y padre decidieron poner mas su atención en sus dos hijos menores, seria por esa razón que ellos entrenaban arduamente a Menma y Narumi para que fueran capaces de dominar el poder de la bestia, entonces ¿Por qué dejaron de lado a Naruto? ¿Porque no lo entrenaron también? Resultaba que Naruto tenía problemas con el manejo de chakra, siéndole imposible realizar un simple Bushin o clon, durante unas semanas estuvieron intentando hacer que Naruto aprendiera un simple y vago Jutsu, lastimosamente el rubio era un fracaso total. Por eso sus padres decidieron mejor centrarse en sus otros dos hijos quienes a corta edad hacían grandes cosas, dos futuros talentos.

Naruto fue dejado de lado con la vaga excusa de que sus hermanos por tener al Bijuu en su interior merecían mas atención como bien se dijo, aunque esa era una excusa igual de vaga puesto que tanto madre y padre no querían gastar tiempo en entrenar a un chico sin "Talento" como ellos pensaban de su hijo mayor, por esa razón ahora mismo vemos al rubio sentando solitario en aquel columpio, sin amigos, sin familia, sin talento. Incluso la aldea lo tacho como "La oveja negra" de la familia. Viéndolo como un fracaso realmente, tanto así que negaban fuertemente que ese chico era hijo de esos dos poderosos ninjas.

Y el trato era por esa razón, porque sus dos hermanos eran los mejores, siempre que iba a una tienda le daban poca ropa o casi arrapos por el simple hecho de que no se merecía mas, cuando iba a restaurantes era echado por ser un "impostor" al teñirse el pelo de rubio y parecerse al Hokage, y si Naruto decía ser su hijo recibia uno que otro golpe por "mentiroso". En lugares donde al menos podía estar unos minutos, repentinamente era sacado de ahí por el dueño diciendo que la familia del Hokage venia a comer en ese lugar y no quería vagabundos ahí.

Ahora mismo el rubio podía observar como los representantes de los clanes con sus hijos daban grandes regalos a sus dos hermanos ¿Y para el? ¿Quién era el realmente a decir verdad? Solo un niño huérfano con semejanzas al Yondaime, eso era Naruto. Suspiro con pesar y empezó a caminar lejos de aquella residencia, le causaba daño ver como su familia lo había abandonado por simplemente no ser un "prodigio".

Luego de su caminata llego al restaurante donde pocas veces podía disfrutar de algo bueno, no por el frente, sino por atrás, se fue a la parte trasera del loca y toco tres veces la puerta de metal que estaba ahí, luego de unos segundos, apareció una joven de unos 12 años, de cabellos castaño vistiendo un delantal blanco y un gorro igual. Esa niña era Ayame, hija del dueño de ese local, única que trataba con aprecio al pobre rubio. La castaña miro al Uzumaki y luego salió cerrando la puerta un poco, para después abrazar al rubio con fuerza.

— Feliz cumpleaños, Naruto — expreso con alegría la chica, para animar al rubio.

— Gracias…— respondió con una sonrisa pesada el Uzumaki.

— Oh, no te sientas mal Naruto, ellos no saben lo especial que eres — lo consoló la chica acariciando su cabeza — Ya te traigo tu regalo —dijo ella para entrar rápidamente al loca.

Naruto sonrió ligeramente, Ayame, era la única chica que lo quería, incluso llego a pensar que su padre también, pero el viejo no le pareció gustar el rubio, y cada vez que Naruto intentaba ir al local de ramen era sacado por el dueño diciendo que no era sitio para vagabundos. Cosa que alegraba a la clientela, pero que enfurecía a su hija. Ayame salió con un plato cerrado fuertemente con plástico, se podía notar que aun estaba caliente por el humo que se notaba atreves de aquel plástico. Naruto agradeció la comida eh iba a pedirle a su única amiga que lo acompañe, al menos así no se sentiría tan solo.

Lamentablemente la castaña debía regresar para ayudar a su padre, Naruto entendió eso eh intento irse, pero antes de eso Ayame le dio un beso en la mejilla para vergüenza del Uzumaki quien se sonrojo y froto con pena la mejilla besada causando risas en la castaña, después de eso Naruto se fue dejando a una niña en ese pequeño callejón mirándolo. Ayame sabia por lo que pasaba ese pobre niño, muchas veces venia buscando comida que su padre le negaba, al principio ella le dio un plato como compasión, pero luego se hizo algo semanal de darle un plato de rico ramen, y en días especiales como hoy, tristemente ella sabia que para Naruto, este día estaba lejos de ser especial para él. Sin más que hacer volvió a dentro para seguir ayudando a su padre.

Naruto volvió a su residencia, como bien pasaba nuevamente, nadie noto su ausencia, nadie noto su llegada, nadie noto su presencia. Empezó a subir las escaleras para irse a su cuarto y comer el único regalo que recibía desde hace dos años, ese plato de ramen, que si bien era poco, era algo que Naruto apreciaba mucho.

— Atención, por favor — la voz de su padre le hizo detener su andar, curioso bajo unos escalones para oír que iba decir el Hokage — Mi esposa y yo lo hemos pensado un poco, y no es sorpresivo decirles que ya tenemos un futuro Hokage — hablo con entusiasmo el Yondaime — Menma eres el único, sin ofender a tu querida hermana, de ser mi sucesor — expreso con mas emoción el hokage haciendo que todos empezaran a sonar sus palmas en aplausos.

— Eso no quita el hecho de que no seas fuerte, Narumi, ya que tu serás la líder del Clan Uzumaki — hablo con felicidad Kushina mirando a su hija quien salto de la emoción.

— Y no solo eso, yo y Tsunade los entrenaremos de ahora en adelante y les dejaremos firmar el contrato de invocación — el turno de hablar le toco a Jiraiya., mientras Tsunade asentían.

Naruto simplemente se quedo ahí mirando como los invitados felicitaban a sus dos hermanos ¿Y que pasó con él? ¿Acaso no le quedaba nada? Pensó fugazmente en ir y darles la cara a ellos y pelear por su lugar, pelear por lo que merecía ser suyo pero ¿Para que? ¿Para que lo humillen? Es bien sabido que Menma y Narumi estaba en un buen nivel, podría decirse casi Gennin, ellos sabían técnicas y estilos de lucha, Naruto no sabia nada de eso, porque nadie se detuvo un momento a entrenarlo, con un nudo en su garganta solamente subió a su habitación, no valía la pena perder su orgullo que era lo único que le quedaba, después de todo si buscaba enfrentarse a sus hermanos, perdería fácilmente, haciéndolo ver mas patético de lo que ya es.

En silencio, en su cama vieja, en su vacio cuarto, en la soledad, empezó a comer el ramen, único regalo recibido, las lagrimas caían sobre la deliciosa comida haciéndola amarga ahora, pero eso no le importaba, ya le habían quitado todo, su sueño era ser Hokage, para ser reconocido al menos, para que vean que no era un inútil sin talento. Si no, ser líder del Clan Uzumaki, considerado el Clan mas poderoso de Konoha, pero también se le fue arrebatado, simplemente ahora comía su ramen, mientras sollozos escapaban entre cada sorbo o mordida. Luego de comer, simplemente se acostó y se durmió.

Una nueva mañana había llegado a Konoha, el día era perfecto para poder salir a dar una vuelta, ninjas iban a sus respectivas misiones, hombres civiles o mujeres habrían sus tiendas en busca del pan diario, en la residencia del Hokage, nuestro protagonista se levantaba con pesar, nuevamente su cuerpo sufría por la piedra en la cual tenia que dormir a la cual apodaba "Cama", bajo con lentitud al comedor, noto que no estaba ningún miembro de su familia, seguramente habían salido a uno de sus "paseos familiares" dejándolo a él solo, como siempre, busco en la cocina alguna cosa que comer, puesto que ni el desayuno tenían la decencia de dejarle. Luego de comer unos panes con jalea, se vistió con sus ropas, misma que uso el día anterior ¿Y como se quejaba? Si era lo único decente que más tenia.

Luego de salir de la residencia, empezó su caminata sin rumbo fijo, tal vez podía ir a entrenar un poco ¿Entrenar que? Pues nada en especial, solo resistencia física, intentar hacer un clon, fracasar como siempre, fallar en la puntería, simplemente eso. Despejo esa idea puesto que no se sentía bien o con ganas de ellos, así que mejor se tomo el día libre, pero ¿Qué podía hacer? ¿Salir con su familia? ¡Ah, claro! Ellos ya habían salido sin él, seguía caminando por las calles de Konoha, ignorado como siempre, si algún aldeano lo reconociese, solo vería al "Fracaso" o "sin talento" de los Uzumaki, apodo que Naruto ya estaba acostumbrado a oír, aun así le dolía ¿A él lo ven como un fracaso y sus hermanos como héroes? Que el supiera no tenia un zorro demonio en su interior realmente, pero al parecer eso a las personas no les importaban, o simplemente se desahogaban con el rubio puesto que no podían hacerlo con los gemelos.

Sea como fue el caso, el hecho era que Naruto era visto nuevamente como "El fracasado", noto a mucha gente reunida en un punto, curioso como todo niño fue a mirar que era lo que las personas miraban, cuando pudo acercarse mejor, su mueca de disgusto se dibujo en su rostro mirando solo a su familia pasar por ahí, era tan típico que la gente se acercara y alabase a su familia como dioses, y mas a sus hermanos llamándolos "Héroes, prodigios, los talentos de la familia, futuros lideres" entre demás buenos apodos.

El rubio se alejo y empezó a caminar a dirección contraria donde iba su familia, cabizbaja, tan metido iba en sus pensamientos que no noto por donde iba, hasta que choco con algo, el rubio cayo de espaldas al suelo sobre su trasero, con un mueca de dolor se sobo la parte afectada y miro al frente. Ahí observo a una persona con apesto algo viejo, con una barba larga, pelo blanco y rostro sereno, vestía una especie de túnica blanca que no dejaba casi nada al descubierto, viéndose solo sus manos hasta un poco debajo de la mueña. Naruto en su interior, por una extraña y bizarra razón, sentía que debía tenerle respeto a ese hombre.

— ¡Oh, disculpa pequeño! — dijo rápidamente ayudando al Uzumaki — No vi por donde iba, lo lamento — respondió amablemente el hombre con una sonrisa.

— No, señor fue mi culpa, lo lamento — hablo algo nervioso Naruto haciendo una reverencia.

— ¡Eh! ¡¿Un desfile?! — de forma repentina una voz aguda eh infantil resonó, Naruto levanto su cara mirando a una chica de pelo blanco y ojos morados, vestía una especie de yukata azulada con flores blancas y otras purpuras, la pequeña no mayor de los 5 salió corriendo a donde estaban las personas emocionada de ver un desfile.

— ¡Oye! — otra voz al lado de Naruto sonó, el Uzumaki giro su rostro y miro aun niño de su misma edad de pelo negro rebelde como el suyo, con puntas rojas en algunas zonas, vestía un estilo de traje samurái de tono negro con dragones rojos — ¡No te vayas tan lejos, espera! — el niño empezó a seguir a la niña ambos perdiéndose entre la multitud.

— ¡Oigan, no se vayan así! — el hombre mayor grito de forma cómica para sorpresa de Naruto — Ese par de mocosos rebeldes —refunfuñaba el hombre, aquel sujeto noto unas risas leves, miro a donde Naruto y noto como el rubio aguantaba las risas para no reírse por la actitud del hombre.

— L-lo siento — decía el Uzumaki aguantándose aun.

— No te preocupes chico, no debes reprimir tus emociones, si deseas reírte, hazlo, capaz tu risa sea contagiosa y alegre a mas de uno — le respondió el hombre con una sonrisa — ¿Cómo te llamas chico? — pregunto el hombre curiosos.

— Naruto, señor — respondió el rubio con respeto.

— Naruto, es un buen nombre, yo soy Kuranari — se presento el hombre, miro como aquellos dos niños regresaban con caras decepcionadas.

— No era un desfile — expreso con lagrimas y triste la niña.

— Solo era unas personas, como si fueran importantes — respondió de mal humor el pelinegro acariciando la cabeza de la niña.

— En realidad si lo son — hablo el hombre llamando la atención de aquellos dos — Ese hombre son el Hokage de esta villa y su familia — les dijo Kuranari sorprendiendo a los dos chicos.

— Da igual, no se ven la gran cosa, y sus hijos menos — hablo el niño con aires egocéntricos.

— No me gusto el niño pelinegro — inflo sus mejillas y con cara de molestia tierna hablo la niña para risa leve de Naruto, ahora ambos niños notaron la presencia del rubio quien se puso nervioso.

— Lamento mis modales, niños el es Naruto — hablo el hombre presentando al Uzumaki quien nerviosamente dijo un "hola".

— Mi nombre es Senshi amigo, recuérdalo porque será conocido en todo el mundo — hablo el pelinegro con una sonrisa sorprendiendo al rubio.

— Hola Naruto, mi nombre es Aisuru — hablo la pequeña haciendo una reverencia, cosa que imito el rubio.

— Bueno niños ¿Qué tal si comemos algo? — pregunto el hombre viendo la cara de alegría de ambos niños.

— ¡Yo quiero Curry! — grito con emoción Senshi, pero la niña le pego un golpe dejándolo de cara contra el suelo.

— ¡Nada de eso, comamos Kaarage! — dijo Aisuru con ojitos de estrellas y baba en su boca, de forma repentina algo la tomo del cuello de la Yukata, ese algo era Senshi quien la mando a volar con fuerza para sorpresa del rubio.

— ¡Esta vez fue lejos! — grito con emoción Senshi, Naruto estaba en shock total y Kuranari estaba sudando y azul, repentinamente una nube de polvo iba en dirección a donde estaban ellos, Naruto se quedo de piedra al ver como Aisuru llego y golpeo con fuerza a Senshi mandándolo a volar a él ahora.

— ¡Idiota! — grito con fuerza y agudeza infantil la niña ahora fiera.

— Ku-Kuranari-san…— Naruto miro al hombre quien parecía sudar mucho y estaba nervioso — ¿E-ellos siempre son así? — expreso con temor el rubio.

— Solo cuando se deben tomar decisiones, como quien lavara los trastes, donde comeremos, donde dormiremos y ellos…nunca me dejan elegir a mi — el hombre ahora estaba en posición fetal con un aura depresiva alrededor de su cuerpo — ¿Que hay sobre lo que yo quiero? —volvio a decir el hombre dando a entender que unos niños lo dominaban.

Ya luego de unos minutos de pelea y discusión, por consejo de Naruto, los tres decidieron comer ramen, Naruto aunque no era aceptado en el puesto donde áyame estaba, no negaba que el señor que lo hacia era bueno y sus ramen también. Senshi y Aisuru iban peleando por quien iba a comer el primer plato, Kuranari iba a seguirlos hasta que vio a Naruto partir por un rumbo distinto, el hombre se acerco y tomo el hombro del rubio.

— ¿Quieres venir a comer con nosotros, Naruto? — pregunto amablemente el hombre.

— No quiero ser una molestia, Kuranari-san — hablo con nerviosismos el Uzumaki.

— Tonterías, además tu nos sugeriste el lugar, si no hubiéramos estado horas esperando a que esos dos decidieran, vamos — volvió a decir el hombre, al final acepto.

Mientras iban caminando, Naruto podía notar que aunque esos dos se peleaban, se llevaban muy bien, sonrió amargamente imaginándose a si mismo con sus dos hermanos, un sueño imposible. Puesto que cada vez que iba a donde ellos a intentar jugar o entrenar juntos, sus hermanos le decían que no y que no podían perder tiempo con él. Kuranari noto la mirada triste del rubio y su amarga sonrisa, pudo notar en los ojos del chico un deje de soledad y tristeza, por esa razón decidió invitarlo, para saber un poco mas sobre él.

Luego de llegar al lugar destinado, Aisuru y Senshi entraron primero, cuando Kuranari iba a ingresar noto como Naruto estaba quieto con la cabeza agachada, el hombre se acerco y toco el hombro de Naruto, este lo miro y observo una sonrisa de confianza por parte de aquel hombre, Naruto sonrió un poco y ambos entraron. Buscaron un lugar donde sentarse y poder ordenar su comida.

— Buenos días ¿En que puedo…? — Ayame se quedo callada al ver a su amigo rubio sentando con esas tres personas.

— Hola pequeña, quisiéramos cuatro ramen, que sean grandes — pidió amablemente el hombre, Ayame anoto todo y se retiro aun en mente el porque estaba ahí Naruto.

— ¡Naruto! — un grito sonó por todo el loca, Kuranari y los dos niños miraron a un hombre de ojos cerrados venir con cara de molestia, Kuranari miro a Naruto el cual temblaba y tenia la cara agachada — ¡¿Qué te eh dicho de venir aquí?! ¡No quiero vagabundos! — expreso con molestia el dueño del local — Lamento si el muchacho les causo molestia, déjeme correrlo — pidió disculpas el dueño, Naruto estaba a punto de irse pero una mano le impidió moverse.

— ¿Por qué lo trata así? — pregunto Kuranari quien sujetaba por el hombro a Naruto — Es solo un niño…— dijo con ligera molestia el hombre.

— Ese mocoso se hace pasar por hijo del Hokage, el más grande héroe de Konoha, el Hokage solo tiene dos hijos, Naruto no es más que un huérfano — expreso con molestia.

— Con que si eh…— el agarre en el hombro de Naruto aflojo, el rubio al notar esto pensó que Kuranari ya no quería tenerlo cerca al pensar lo mismo, con la cabeza baja pensó en mejor irse de ahí — El esta conmigo — hablo Kuranari sorprendiendo al rubio.

— ¡Así es viejo, Naruto esta con nosotros! — Senshi se unió a la conversación gritándole al dueño del local.

— Naruto-san se quedara a comer con nosotros — expreso la niña con un puchero.

— Pe-pero…— el hombre intentaba buscar la forma de que Naruto se fuera.

— Sin peros, pero si quiere que Naruto se vaya, entonces nos vamos también — expreso Kuranari levantándose mientras Senshi y Aisuru hacían lo mismo.

— ¡No, no ahí necesidad de eso! — pidió el viejo — Lamento lo sucedido, si esta con ustedes bien, en un momento traigo su orden — hablo mas amablemente el dueño, prefería dejar que Naruto se quedase por hoy ahí, que perder clientes y dinero. El hombre se fue por la comida dejando a los cuatro tranquilos.

— Bueno…— dijo Kuranari mirando a Naruto — Porque no nos cuentas de ti y nos dices porque esa reacciones hacia ti, Naruto…— pidio seriamente Kuranari mirándolo mas fijamente.

Naruto supo que no podía escapar de esta, suspiro pesadamente y procedió a contarles sobre su vida, solo esperaba, que no fueran a pensar lo mismo que los demás de la aldea pensaban, que era un completo inútil.

Continuara.

Bueno, eso ah sido todo por el momento, sera dentro de unos dias, aunque ya lo tengo hecho y subido, prefiero esperar sus comentarios, sin mas que decir Yuuru fuera.