Veintiséis

2 de septiembre del 2015

Querido Steve:

Algo no estaba bien, lo tenía que haber sabido. Ahora estás en esa cama… Diablos, Steve. ¿A qué misión te mandó Coulson?

Los médicos dicen que estás deshidratado y no tienes más que costillas rotas y unas cuantas contusiones, pero no dejo de echarme la culpa porque estás así. Debí ir contigo aunque no está permitido. Verte en esa cama… Es más doloroso que cualquier otra cosa.

Sam me dijo que estarías bien y sé que es así, pero no estoy acostumbrada a verte así. Tan pálido y golpeado, y… Necesito que despiertes y me des esa sonrisa de niño inocente que ha cometido una travesura.

3 de septiembre del 2015

Sigo esperando a que abras los ojos, ¿qué esperas, Steve? Estoy esperando a que lo hagas. No he hecho más que escuchar tus canciones y leer este tonto libro que te escribo.

No entiendo por qué tardas tanto en despertar.

¿Qué no entiendes que necesito ver tus ojos azules? ¡Maldición, no puedo soportar verte un minuto más en esa cama!