Disclaimer: The Walking Dead no es de mi propiedad, así como ninguno de sus personajes.

Capítulo 5.-

24 de Diciembre 23:59

La cena había transcurrido de forma tranquila, solo algunos incidentes aislados; como cuando Glenn bebió demasiado vino y vomitó en el cuarto de escobas; o cuando Tara y Michonne se cruzaron bajo el muérdago causando que el resto de la comunidad se sonrojara al ver el pequeño espectáculo.

La música creó un ambiente ideal para bailar, las parejas se hicieron presentes mostrando sus mejores movimientos, nadie en toda la comunidad había visto alguna vez bailar a Enid, la chica era bastante seria y rara vez se mostraba alegre, pero cuando bebió alcohol del vaso de Olivia, sin darse cuenta de lo que era, tomó a Carl de la mano y lo llevó hasta el centro de la sala para bailar, la muchacha se movía como un trompo hasta que cayó al suelo y Aaron junto a Olivia tuvieron que llevarla hasta su casa.

Claro que no todos disfrutaban de esa manera la noche, ahí estaba Daryl sentado en la última silla de la mesa, donde no llegaba la luz del todo, limpiándose la boca con el mantel mientras nadie miraba, se devoró la comida casi sin masticarla, ya iba en el segundo plato cuando Rick se sentó juntó a él.

- La comida está horrible ¿verdad? -bromeó Rick

- Eh? Nhooo, eshta mu buehn -trató de hablar mientras tragaba apurado

- ¿Que opinas? De todo esto -

- Está bien, digo, toda esa música es tonta, pero todos parecen estar felices, así que está bien -

- ¿Encontraste un regalo para Carl? -preguntó el sheriff

- Yo... emm -

Las luces de la casa se apagaron de pronto y una campana comenzó a sonar con una melodía suave. Una enorme silueta apareció por la puerta asustando a algunos miembros de la comunidad, una risa profunda y lenta resonó en el lugar, mostrando al dueño de la silueta en el momento en que se vio reflejado por la luna. Un hombre de cabello naranja, traje rojo y gorro de pompóm con un saco al hombro.

- ¡Es Santa! -gritó uno de los niños

- ¡Santa llegó con los regalos! -gritó una niña de 7 años

Abrahamm disfrutó su papel entregando a cada niño su regalo, hacía la típica risa de Santa y se sujetaba la barriga mientras la hacía.

Luego de una hora cada niño de Alexandria se había ido a la cama, muchos de los adultos también, habían tomado sus regalos y se habían ido a descansar.

Carol se acercó al árbol y tomó el presente con su nombre en él, era una caja pequeña, trató de imaginar qué podría ser antes de desatar el lazo. Poco más atrás de ella estaba Daryl, quien se acercó sigilosamente para tomar otro de los regalos que estaban bajo el árbol.

- Ese es mi regalo -comentó la mujer

- No, es mío, tiene mi nombre ¿ves? -

- Digo que ese regalo lo hice yo, para ti -

Daryl se avergonzó ante su confusión, pero miró el regalo y se dio cuenta que la mujer de ojos azules había hecho algo para él. Abrió el envoltorio rápidamente y sacó el objeto, sus ojos se posaron fijamente en la tela bordada en sus manos.

- Es una manta, pensé que cuando tengas que salir por suministros y haga frío en la noche necesitarías algo para mantenerte caliente -sonrió la mujer, pero Daryl no la miró, estaba hipnotizado con una esquina de la manta, tenía algo escrito, mejor dicho algo bordado.

"Regresa pronto a casa Pookie"

- Esto es... me gusta, mucho, gracias -no podía decirle lo mucho que había significado para él aquella frase.

- No tienes que dar las gracias, ahora me toca abrir el mío -

Carol abrió la caja y tomó un reloj pulsera pequeño, de color azul cielo.

- Es mío -confesó el cazador.

- Gracias Daryl, es hermoso, me encanta -sonrió ampliamente hacia él

- Ven acá -tomó su muñeca y comenzó a colocarle el reloj de forma torpe

- Que romántico -bromeó.

El cazador la miró a los ojos y sin soltar su mano tomó valor de la cercanía en la que estaban, y también del alcohol que había bebido horas atrás.

- Hace un tiempo Rick me contó sobre el reloj, el que te había dado el imbécil de Ed, entiendo que no lo quisieras, hay momentos que queremos borrar. Un reloj representa el tiempo que tenemos y el que gastamos. Quiero que tengas nuevos recuerdos con este, y que el tiempo que nos queda, lo gastes conmigo -pronunció suave, y en un tono bajo.

Se miraron unos segundos y ya no había nadie más que los dos en la habitación, para ellos no existió nadie más en ese momento. Ni siquiera se dieron cuenta que el muérdago estaba justo sobre sus cabezas, sin embargo Carol se acercó y lo besó en la comisura de sus labios. Ambos sonrieron y se quedaron en silencio junto al árbol.

Cada casa en Alexandria recibió el espíritu navideño, las familias se abrazaron, los amigos intercambiaron sonrisas y los enemigos perdonaron, los amantes se besaron y los zombies compartieron los alimentos. La paz reinó esa noche entregando felicidad a cada sobreviviente y a cada caminante sobre la tierra

FIN

N/A: Espero les haya gustado el final de este fic, traté de darle un poco más de humor al final. Todos los comentarios son bien recibidos, gracias por llegar hasta aquí y FELIZ NAVIDAD (?)

:p