Veintisiete.
10 de septiembre del 2015
Querido Steve:
Ha sido una noche maravillosa.
Nunca me había sentido tan bien como ésta noche, Steve. Siento que no lo merezco. ¿Cómo puedes hacerme sentir así?
Solo fue una simple cena, con unas cuantas velas y unas cuantas miradas que me hicieron sonreír de verdad. Sí, no estaba fingiendo. Estaba sonriendo de verdad.
Entonces, ¿despertaste solo porque no habías tenido una cita conmigo? Suena absurdo, pero necesario.
Los moretones en tu rostro desaparecieron, pero los que tienes en el torso aún les falta. Coulson te ha dado un par de días, no quiere que te vuelvas a lastimar y lo apoyo. No soportaría verte en una camilla otra vez.
¿Ves? Me has cambiado totalmente. Yo no soy tan… sentimental.
Esto me asusta, aunque no lo escriba ni lo diga y trate de ocultar, me aterra perderte. Te has convertido en mi pilar, y no puedo permitir que te suceda algo.
Te cuidaré, Steve.
Suceda lo que suceda, te cuidaré.
Así como lo haces conmigo cada noche, cuando me abrazas y me susurras un "buenas noches".
