Resultado de mezclar
-La semana que viene os pondré un examen para ver lo que recordáis del año pasado- sonrió el... peculiar de su profesor.
Esas palabras tan directas atormentaban la mente de la pobre Maka. ¿Para recordar lo del año? ¿Qué era exactamente lo que tenía que estudiar? ni siquiera sabía dónde estaban sus apuntes del curso anterior, no es que eso le atormentara en sí, sino que reducía considerablemente la posibilidad de superar a Ox, por lo menos en la perfección de las notas, algo que nunca había conseguido, y que nunca dejaría de intentar.
Su mirada se dirigió al despreocupado de su compañero, con los brazos apoyándose entre la pared y su nuca, suspiraba aburrido mientras miraba alguna mosca revoloteando y a punto de ser víctima de otra enjaulada rana que a su vez iba a ser también otra víctima experimental de Stein, el drepedador más alto en la cadena, solo que él tenía intenciones un tanto dierentes. Él ni siquiera se había preocupado de guardar todo lo del año pasado, si se había molestado en copiar las explicaciones.
-Oe, Maka, ¿me prestas tus apuntes de...?- preguntó mientras engullía la comida que le había preparado.
-No.
-¿Huh? ¿Por qué?
-Porque deberías tenerlos, eres un completo irresponsable.
-¿Qué mosca te ha picado?
-...- le miró en silencio, sus ojos se veían como la de un niño pequeño al acusarlo de algo que ha hecho.
-¡No los tienes! Ja, ja, ¿no eres una completa irresponsable?
-¡Cállate! ¡Sí que los tengo! Pero no recuerdo dónde...
-En tal caso tenemos que ponernos a buscar cuento antes, queda una semana, y si esto va así lo dejaremos para el último día.
-¿Por qué quieres ayudarme?
-Ah...-suspiró con una pena soberbia- y se supone que tu eres la avispada, si los encuentras, yo también me salvo, es necesario que aprobemos los dos y no me va a ayudar una mala nota.
-hmph- tensó los brazos y entró en su habitación dejando pasar a Soul, con algo de recelo, no solía hacerlo a menudo.
La habitación de Maka era iluminada y ordenada, sencilla y acogedora, todo lo contrario a la echó un vistazo rápido, pero no podía dejar de mirar a Maka, como si se tratas de un espía novato observándola lamentablemente de reojo . Aun así, Soul no se sentía del todo cómodo, estaba algo... cortado, no era su estilo, además, era la habitación de su técnico, después de todo. Carráspeó un poco y con algo de dificultad le contestó.
-¿Por dónde empiezo?- se metió los lados en los bolsillos y miró a cualquier cosa.
-Ah, hum... por el archivador de ahí...- señaló bastante confusa ante esa aptitud.
Miles y miles de cosas fueron interrumpidas en su descanso, libretas, archivadores, hojas, fotocopias... hasta se habían molestado en mover algunos muebles, pero su esfuerzo fue en vano, incluso hbían encontrado cosas que se habían dado por perdidas, no solo de Maka, incluso unos auriculares del chico de dientes pintiagudos volvieron de entre los muertos bañado en pelusas y polvo.
-Anda...- dijo sin intusiasmo ninguno.
-¿No los echabas tanto de menos?
-Ah, me compre unos nuevos hace mucho.
-Con lo pesado que te pusiste por ellos, parecías un niño lloriqueando por un osito de peluche- gruño apretando ligeramente los dientes.
La tranquilidad era casi visible y el viento se paseaba sereno entre las ramas de los árboles, las hojas de un verde radiante se mantenían con firmeza en el sitio sin titubear, pero el ambiente se mostraba a la vez tenso, centrado, pacífico... como si lo único que importara fuera mentener ese sentimiento denso y silenciosamente manifestado, pero como si, de un momento a otro fuese a...
-¡NO PUEDO MÁS!
Romperse.
-P-pero si solo has leído dos páginas...- sonrió la pelinegra, pero detrás de su cabeza se resbalaba una gota de sudor considerable.
-Cada vez que intento centrarme me mareo...
-Ho-hola..
Esa voz era tímida e insegura, provenía de detrás de la espalda de Black Star, pero pese a ser un saludo repentino e inesperado no los alarmó ni un segundo, el máximo gesto fue dedicarle la mirada, al notar esto buscó cualquier otra cosa a la que dirigir su mirada mientras se sujetaba uno de sus brazoscomo gesto de retraimiento.
-Hola, Chrona-kun, -Tsubaki le correspondió el gesto con dulcura.
-¡Oe, oe! siéntate con nosotros, ¡vamos!- ordenó con entusiasmo.
-S-sí...- asintió.
-¿Has empezado estudiar ya, Chrona-kun?
-Sí, lo he intentado, p-pero...
-¡¿Cómo que "pero"? ¡¿Acaso me estás echando la culpa a mí?!- le golpeó repetidamente en la cabeza, mientras su técnico trataba de zafarse inútilmente.
Ella sonrió al igual que antes con su compañero peliazul.
-¡Ragnarok! ¡Si no nos dejas estudiar te meto una paliza!- gruñó el chico ninja.
-¡¿Huh?! ¡¿Tú y cuántos más?!
-¡Yo solo me sobro!
De los ojos de ambos salían rayos que competían por superar al otro, empujándose más o menos con la misma fuerza de rivlidad exageradamente airada.
Tsubaki rebuscó en sus bolsillos con preocupción.
-¡Maldito!- justo cuando iba a regalarle un puñetazo en el ojo.
-Ragnarok, mira- le tendió la mano.
-¡Caramelo!
Detrás de aquella escena Black Star se cayó al suelo por culpa de esquivar sin constatarse del golpe.
-¡Por lo menos ten la dignidad de prestarme atención! pedazo de...
-Venga, venga, que hemos venido a estudiar...
-¿Por qué aquí?- indagó el espadachín.
-Ah, Black Star se agobiaba y quería un sitio más abierto, pero como ves... no ha funcionado.
Hojeó sus apuntes con un ilusionado brillo en los ojos y un leve sonrojo, bueno, en realidad no eran exactamente suyos, pero por eso los había guardado con tanto cariñoy cuidado, las páginas estaban perfectas, limpias, sin pliegues... Los cerró y los abrazó con suavidad mientras los miraba tiernamente, ese recuerdo llegaba a su mente, y nunca lo olvidaría del todo.
-Toma- le ofreció con una sonrisa.
-¿Q-qué es esto?
-Los apuntes, los necesitarás para recuperar tu examen, con todo lo que ha pasado te vendrán bien.
-¿No los vas a necesitar?
-Nop, yo no tengo que volver a repetirlo.
-G-gracias...-
-¡No es nada!
-Maka...- suspiró.
La ojiazul le miró con interés.
-¿Te ha dejado Maka esos apuntes?
-Sí, me los dió el año pasado, para hacer una recuperación, yo ni siquiera se los pedí, ella se ofreció- suspiró alegre y endulzado.
-No quiero entrometerme, pero... ¿No crees que los pueda necesitar?
-¡...!
Algo se rompió en el interior de Chrona.
-¡Ah! Yo... No quería decir que le hubieses molestado ni nada, solo... eh, hum...
-Tengo...
Sus ojos volvieron a la vida.
-¡Tengo que devolvérselos! ¡Si suspendiera por mi culpa no sabría como lidiar con eso?
Se levantó, pegó a su compañero y se fue levantando un polvo del que nunca habían sido conscientes. Corrió hasta la casa de su amiga, en la que más confiaba. Se paró delante de la puerta jadeando tras haber recordido media Death City, aquella calle estaba desierta, lo más vivo que había era una araña correteando por una pared vecina. Se paró a mirar la puerta, con algo de indecisión.
-¡¿A qué diablos estás esperando?!
-Voy...
Se lo pensó un segundo antes de que sus nudillos golpeasen con encogimiento la madera de la puerta. Esperó un poco.
-¿¡Es que no ves que estoy ocupada o qué?!- vociferó.
-¡...¡- retrocedió.
-Ah, Chrona, lo siento...- se disculpó rascándose la cabeza mientras hacía una mueca parecida a una sonrisa nerviosa.
-Mejor vuelvo en otro momento...- se dio la vuelta.
-¡No! Espera.
Chrona se sentó con incomodidad, estar en aquella casa acababa por ponerle así, daba igual las veces que entrara. Al rato Soul apareció con su compañera, la cual llevaba una bandeja grande con una tentera, tazas y algunos dulces con una pinta demasiado tentadora. Se sentaron, Maka lo hizo al lado de sus invitados, sabía que esos pasteles no iban a durar.
-¡Tarta!
-R-ragnarok, no comas tan rápido, ni siquiera has saludado a...
-¡Cállate, idiota! ¡no me molestes!- gruñó aporreándole un poco la cabeza.
-U-uh...
-¿A qué habías venido?- preguntó el peliplatino, adoptando una posición similar a la del arma demoníaca hecha de sangre negra.
-Yo... quería devolverte esto- titubeó un poco y luego extendió una pequeña carpeta negra con una calavera idéntica a la máscara de shinigami.
Se quedaron en completo silencio, mirando a la carpeta como si se tratase de un fantasma o algo por el estilo, de piedra, sin articular palabra. Dejó de engullir por un momento tras notar la falta de movimiento y miró la tétrica escena, Chrona estaba a punto de sufrir un ataque de pánico, esos ojos apuntándolo como si fueran una sentencia de muerte, parecía que iban a matarlo en un segundo.
-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAARGH!- gruñó Soul, estaba dispuesto a acabar con él ahí mismo.
Maka lo sujetó mientras seguía con los ojos en blanco y soltando de todo.
-Y-yo... pensé que te haría falta y... ¡...!- se cubrió, temiendo que pudiese hacerle algo.
-Gracias, Chrona.
-¿H-hum?
-Si no me los hubieses guardado ahora estaríamos perdidos, me alegro de habértelos dado.
-M-maka...
Nunca lo pensó demasiado en realidad. Simplemente habían pertenecido a Maka, y por eso se habían convertido en uno de sus mayores tesoros, custodiado como si pudiese desvanecerse en cualquier momento, jamás pensó que fuese útil... Tan solo eran hojas, hojas de papel escritas a puño y letra, pero aparte de eso, había conseguido otro pequeño recuerdo, y eso no se lo iba a quitar nadie, ese gesto... había hecho sonreír a Maka.
-¿Nos vamos o qué?- regruñó de nuevo por lo bajo.
-Ah, es verdad...
-¿E-eh?- la confusión se vio en sus ojos
-¿No te apetece jugar a básquet?
-¡Sí!
Su repentino brío la sorprendió por un segundo, luego asintió.
En esa pequeña pista habían tres personas más, esperando ya con algo de impaciencia. Las hermanas Thompson iban a cada lado de su obcecado técnico, que parecía llevar así bastante, algo irritado, pero sin negarse a dejar de lado su inquebrantable regla de oro, sus dos acompañantes no iban a aguantar mucho más, por lo menos la más alta.
-¡Maka, Soul!- se acercó con alivio.
-¡Liz! ¿Quién te ha dicho que puedas dejar la posición?
-Vale ya, si íbamos a jugar de todas maneras...- suspiró derrotada.
-He, he, he.
-¿Y Black Star?- indagó el Shinigami.
-E-está estudiando con Tsubaki-kun...- contestó el espadachín de pelo violáceo.
-¿Black Star? ¿Estudiando? Lo dejará si no lo ha hecho ya...- negó con la cabeza mientras se rascaba de sus pelos plateados.
-Uuuuuh, con seis otra vez, qué aburrido- soltó la rubia, pintando garabatos en el suelo.
Todavía no le eran familiares esas calles, esas casas, esa gente... era normal, había llegado hace unos días, pero vivía cerca y no recordar por lo menos esa zona no era de una persona normal. La persona que tenía al lado miraba al frente con una respiración completamente mecánica e inalterable, sabía que estaba algo molesta por haberla hecho ir a buscarle, parecía su madre, gruñía y resoplaba, pero siempre iba a ayudarlo, era pesado, nunca faltaba una queja, pero siempre dejaba de lado cualquier cosa que estuviera haciendo, quizá se comportaba demasiado como un crío...
-Oye, ¿te acuerdas del lo de ayer?- preguntó rompiendo el silencio.
-...- no le contestó, tan solo siguió caminando.
-Quizá me pasé, iba demasiado acelerado.
-Cállate, puedo seguirte.
-A lo mejor he puesto un ritmo muy fuerte, debería cambiar.
-He dicho que estaba bien, si lo hubieses bajado el solo se habría ido a la mierda.
En seguida notaron un montón de miradas clavándose en ellos, no pestañeaban, estaban como estatuas. Tan solo pudieron sentir algo de confusión. La pequeña Thompson se rió. Las emociones empezaron a notarse, la mayoría eran sonrisas algo traviesas, exceptuando una cara de desconcierto de Chrona y otra de... horror, de Kid.
-¿Cómo diablos puede haber alguien tan perfecto junto a algo tan asimétrico? ¿Cómo es posible? ¿Acaso no se da cuenta? - Se agarraba la cabeza con más que frustración.
-¿Qué pasa?- preguntó el chico de pelo violeta oscuro, tan inocente como siempre.
-¿Quereis jugar?
Se miraron el uno al otro, sin aclarar nada, ni siquiera sabían quienes eran, solo los habían visto de pasado convatiendo con aquel chico de pelo azul y su compañera ninja. Sin embargo lo decían con total confianza, coo si fueran amigos de siempre. El de los ojos verdes se adelantó tan tranquilo aceptándolo tan feliz, sin embargo la otra de ojos azules se quedó en su sitio, observando detenidamente tanto el entorno como a ellos... pudo deducir que por lo menos algunos eran todos unos personajes... pero ignoró eso y tras ello le siguió en completo silencio.
-Bueno, os he mezclado un poco, ¿vale?- explicó Maka- Em, Kyori-san ¿verdad? iras con Patty, Soul y Kid- no notó ningún gesto de duda o cualquier emoción en su cara, pero igualmente los señaló, ella asintió- así que Yosai-kun, te quedas en mi equipo junto con Chrona, Liz y yo, claro- él solo les saludó y esbozó una sonrisa tranquila pero radiante.
-Es un chico muy alegre y amigable... no sé como lidiar con eso...
-¡Cállate, si perdemos será por tu culpa!- señaló mientras le aporreaba otra vez la cabeza, pero se paró de repente.
-¿Uh?
Sus ojos estaban completamente puestos en alguien, cruzado de brazos y perdiéndose en su mente mientras parecía que miraba algo sin interés. En algún otro miundo el fondo era de un tono melocotón, y el extensísimo pelo albino era ondeado al viento junto a pétalos de flor de cerezo, se giraba para mirarlo con sus ojos que lo sumían en alguna especie de hechizo como si lo durmieran bajo la manta de un mar profundo y oscuro. Una princesa de hielo, a punto de derretirse mientras lo contemplaba con una dulcura impropia, como si se tratase de una persona tierna e inocente, esperando a que llegase.
-¡Ragnarok! ¿Estás bien?- se preocupó, despertándole de aquel sueño tan lejos de la realidad.
-¡¿Acaso crees que no!? ¿¡Es que nunca se te va a curar esa mierda de estupidez?!- gruñó, sonrojado.
-¿...?- miró, con sospecha, aquel era...
-¡Un monstruo!- señaló riéndose con simpleza y falta de preocupación.
-Es un arma- corrigió Liz.
-¡Nunca había visto algo tan raro!- se rió de nuevo.
-¡TÚ! ¡¿A quién llamas raro?!
-Yosai, contrólate- ordenó su compañera.
-Síp- dijo, completamente como un niño de diez años.
-¿Porqué le obedeces? ¡Ella debería ser la que acata las órdenes! ¡Eres perfecto! ¡Ella no!- Aaaargh- se agarró la cabeza ante tanta... ni sabía como llamarlo.
-He, he...
-¡Vamos!
Cuando eligió los equipos tenía la preocupación de que aquel nuevo integrante fuese torpe como solía demostrar, pero enseguida notó que no era así, de hecho era bastante bueno. Era rápido y esquivaba con facilidad, a lo mejor podía ser porque se concentraba de verdad en su objetivo... o tan solo quería ganarles y enseñarles que no eran más que unos críos... quién sabe, aunque era alegre, su carácter era tan opaco que era imposible averiguar en qué diablos pensaba.
-Perfecto, perfecto...- y es que le gustaba botar el balón desde la mano izquierda a la derecha y al revés, por eso en bastantes ocasiones le le veía simétrico.
Iba a lanzar, no sabían ni como había llegado ahí. La pelota volaba en dirección a la canasta, perfectamente centrada, perfectamente encajada, perfectamente direccionada, perfecta. Iba a entrar, se veía a kilómetros, ya no había nada que hacer, iba a ser impecable hasta el final, su ingenuidad los había engañado, y punto, no había nada que pudiera hacerle frente.
-¡Jirafa!- Patty la atrapó al vuelo, dando un salto importante.
Salvo un carácter aún más infantil.
-¡Patty! ¡Has destrozado la armonía del tiro!- regañó mientras ella sacaba la lengua sin darle importancia.
-¿Acaso quieres perder o qué?- contesto cierta voz que no solía darse por aludida.
-¡Cállate, hitaishō, alguien como tú nunca podría entender la complejidad del equilibrio que acaba de perder el lanzamiento!
-¿Hablas de simetría? No creo que seas el más indicado para hablar... San-gyō- su voz no denotaba ni ira, ni molestia... y eso hacía que doliese más.
Se quedó de piedra. Un aura violeta lo rodeó y se sentó en una esquina, lamentándose de su existencia.
-¿Por qué habré nacido así? no valgo nada, la desproporción del pelo... ¿porqué? soy un lastre, una mancha irregular, si no hubiese eistido todo estaría mejor...
-Otra vez no...
-¡MUEVE EL CULO!- Vociferó la más baja de sus compañeras.
Se levantó en medio del lloriqueo- Patty, qué mala eres...
Esta vez la pelota era de la rubia, que abanzaba con una presteza que rivalizaba a la del chico punk, Liz fue fácil de evadir, estaba demasiado sorprendida ante la actitud competitiva que había surgido de su hermana. Chrona se interpuso con algo de inseguridad, pero el que no hizo nada en absoluto fue el arma de sangre negra, estaba ensimismado con algo... Maka le hizo frente con valentía.
-He, he, he...- comenzó a reírse, lo que la confundió.
-¿Qué pasa?
-Tabla.
-¿Qué me has...?-Apretó los puñós tratando de contenerse.
-¡Bye!
La sacó con facilidad, lo que en realidad quería estaba en frente... tenía que superarle. Nadie, naide podía entromenterse ahora, de algún modmo sabía que eso era un moento decisivo donde no debían tomar cartas en el asunto. Se miraron, tenían su propio brillo, parecido, pero no exacto... el de él era más puro, más pequeño, más sereno... pero ella lo tenía brillando con luz propia, revoltoso e inquieto, muy seguro de sí mismo. El tiempo pasaba, los segundos eran lentos para ellos, la tensión del momento era toda para ellos... después de todo, el final estaba por decidir entre ellos dos.
-Malditos.
Esa palabra resonó entre todos los presentes. Sus cabezas se giraron a la vez, lenta y despavoridamente. Era una silueta negra, el viento le acariciaba en un intento vano de sosegar la ira de la bestia que había crecido en él, que había cobrado vida propia, ardiendo por dentro, no podía soportarlo. Sus ojos reflejaban un incendio iracundo, él, que se había esforzado tanto por aquella estupidez.
-¡YO ESTUDIANDO MIENTRAS OS DIVERTÍAIS JUGANDO, HIJOS DE ...!
La palabra no fue selecta, refinada, distinguida, ni mucho menos pulcra. Soul sonrió parsimonioso, típico de Black Star. Tsubaki apareció saludando con la mano por detrás con una gota de sudor en la cabeza. Entonces la displicencia tomó la palabra.
-Te lo dejo a ti, entonces- caminó hacia la salida, donde estaba él.
-Estamos, pares, así que podríamos...-contradijo Maka, pero se vio interrumpida.
-Volverá cuando se aprenda el número de la casa donde vive- atacó con algo de crueldad, como un viento helado.
-Eh, um... era...- se rascó la cabeza.
Se escuchó un pequeño golpe, impacto, era suave, pero intencionado. La rubia sonrió con burlería mientras se ponía con los brazos en jarras, su enemigo tan solo le correspondió con una simple mirada de "no es justo" típica de un mocoso que no se había despedido de sus peluches.
-Tómatelo como una revancha- pasó por su lado, cerrando esa fría frase.
Caminó hasta la esquina seguido de su ingenuo compañero.
Kid no pudo evitarlo. La encañonó con la mirada, con un "toque" de desprecio. Ella le dirgió una visión directa a los ojos también, pero no revelaban ira, burla o cualquier cosa, simplemente fue un segundo para contemplarlo. Una guerra, una batalla sangrienta, desalmada y atroz en sus ojos que tan solo duró una brisa oportuna... pero que se quedó dentro de ambos, no era fácil de describir... pero las diferencias de ambos los habían hecho subir sus niveles de altanería hacia el otro. Su orgullo, soberbio, que los hacía verse con desdén, iba a ir poco a poco a algo mayor que el menosprecio.
-¡Vale! ¡Entérate, conmigo no te va a salir tan fácil, Patty!- señaló.
-He, he...
Suspiró, de manera casi imperceptible, pero no del todo.
-Quería quedarme más.
-No sabrías como volver.
-¿Ganarán?
-Tsk, ¿y a mí que me importa?- contestó con demasiado tosquedad, no estaba pensando en eso.
-Jo, qué cruel eres...- puso un tono demasiado candoroso, estridente a sus oídos.
-Estoy cansada, cállate.
-Ja...
El silencio los acompañó hasta que llegaron.
Red viper (Víbora roja)
I never thought you poison could be so painful (nunca pensé que tu veneno pudiera ser tan doloroso)
Not even you could bite me (ni siquiera que pudieras morderme)
It haven't cure now (Ya no tengo cura)
Mis notas:
-San-gyō: Significa literalmente "tres líneas"
-La repentina "fiebre" de Ragnarok no va a extenderse ni enredarse mucho más.
