Este es el primer extra.

Son relatos cortos que muestra la vida diaria de la madre más fuerte de la humanidad.

El fic ya finalizó.

.

DISCLAIMER: Los personajes de SNK no son míos sino de Hajime Isayama muertes locas.

GENERO: ereri / AU/ romance / vampiros/ Eren celoso / mini Eren x Armin


Levi empujó su carrito metálico para alcanzar los estantes donde vendían productos de limpieza, sobre todo comida, necesitaría mucha comida si pensaba encerrarse en casa durante una semana.

—¿Ni siquiera irás al trabajo? —le preguntó Armin quien lo acompañaba ese día con su ropa de universitario

—Es peligroso dejarlo solo —le respondió el pelinegro

—Lo leí en varios libros —dijo el rubio tratando de demostrar que era un experto y talvez podría ayudar a su jefe, cuidar a su niño y durante esa semana coquetearle.0.

Sin la molesta presencia de Eren todo sería mejor.

—Los libros no dicen toda la verdad —el pelinegro sujeto la caja de una caja de fideos para colocarla dentro del carrito.

—Pero yo estud...¡ahh! —Armin abrió la boca para lanzar un chillido asustado, los demás compradores se voltearon a verlo y el ojiazul comenzó a ruborizarse de manera patética— alguien me golpeó el trasero —susurró en voz baja

Levi volteó a su derecha mostrando una mirada enojada, su hijo escondió las manos mirándolo desafiante.

—No fui yo —le dijo— estuve aquí todo el tiempo.

—Te dije que no usaras esa cosa en público —discutió Levi poniendo los brazos en jarra para fulminar al niño

—¡Pero no fui yo! —los ojos verdes del niño de diez años comenzaron a ponerse acuosos. Ya era bastante grande como para llorar, pero creer que no fue él. Imposible.

—¿Logras identificar a otro que pueda correr tan rápido? —Andrew había heredado algunas cosas de Eren, algunas cosas algo peligrosas— ¿acaso manoseas a todos en la escuela?

—N-no ¡No! —se defendió Andrew— solo a Armin. A nadie más.

—Déjalo —intervino el rubio— es solo un niño

—No lo vuelvas a hacer —ordenó Levi— o cuando Eren despierte se lo contare todo.

—Es una promesa —Andrew Edén levantó las manos— nunca más hasta que Armin sea mi esposa.

Algunas personas tosieron de manera incómoda tratando de alejarse de esos dos, Armin volvía a ponerse nervioso.

—Hablaremos de eso más tarde —Levi ignoró el comentario de su hijo y observó la hora del reloj colgado a un lado de la pared— nos vamos.

—Adiós capitán — se despidió el rubio inclinándose ridículamente— nos vemos en una semana.

—No estamos en la legión —advirtió el azabache— deja de ser tan formal.

Se fueron alejando y cuando Armin levantó la vista de sus zapatillas deportivas para mirar hacia adelante Andrew le guiñó un ojo provocativamente diciéndole adiós con la mano.

Ese niño siempre lograba causarle varios dolores de cabeza.

Ƹ̴Ӂ̴Ʒ.

.

Te extrañaré mucho, bebé, te amo. Los amo a los dos.

Posdata: No me dejes en el suelo como la última vez.

El pelinegro dejó las bolsas de compras sobre la mesa del comedor donde descansaba esa nota, era domingo, solo le quedaba buscar el cuerpo de Eren y llevar a su hijo al mentado campamento de su clase.

—¿Lo encontraste? —preguntó al escuchar los pasos del ojiverde pequeño acercándose por detrás.

—Colgado de la lámpara grande —dijo Andrew— como un murciélago.

Levi chasqueó la lengua, al menos el cuerpo del ojiverde no se encontraba tirado en plena vía publica como la última vez, pero su lámpara ¿¡porque su lámpara!? Esa maldita lámpara araña de cristal le había costado la mitad de su vida, era una reliquia familiar.

Que manía con los vampiros, que siempre elegían los lugares altos para hibernar.

Le dijo a Andrew que guardara las cosas que compraron y fue directamente a enfrentarse con la realidad.

Eren había dormía boca a abajo con la rodillas dobladas en la parte superior de la lámpara de techo, lo mantenía sujeto evitando que cayera.

Con mucho cuidado, Levi logró sacarlo de ahí tirándolo al suelo fríamente.

No se movía.

Lo agarró por los hombros arrastrándolo escaleras arriba para llegar al dormitorio principal, Eren rodó al suelo varias veces golpeándose la cara y torciéndose las manos.

Era una suerte que se regenerará.

—¿Puedo llamar a Armin? —interrogó Andrew llegando como un rayo hasta sus padres— para que ayude

—La última persona a quien quiero ver es a Arlet —le dijo el azabache fulminándolo con la mirada— no lo hagas.

—Es una pena —lamento el ojiverde menor— quería verlo

—Si tu padre se cae —Levi cambio de tema— corre tan rápido como puedas y no dejes que su cabeza golpee el piso.

—Es divertido —observó el niño al ver como el mayor volteaba al ojiverde como si fuera una tortilla y lo sujetaba por los tobillos para subir, sin importarle los golpes de nuca que su padre daba contra los escalones.

Andrew y Levi lo tiraron sobre la cama matrimonial como si fuera un costal de papas, el menor se fue tarareando algo en voz baja no sin antes recordarle a Levi que en diez minutos tendrían que estar listos para el campamento.

—Esta vez no es el piso —susurró Levi— solo quédate aquí.

Llevo a niño al colegio, un lugar mixto para humanos y vampiros, un lugar con varias reglas de comportamiento. Su hijo fue suspendido más de diez veces por mostrar los colmillos o meterse en problemas. Pero mantenía sus notas y era medianamente educado.

De vez en cuando alardeaba sobre sus dos padres, nadie se burlaba. Tener dos papás o dos mamás era poco común pero aceptable durante esa época.

Levi recordó que su hijo tampoco tenía muchos amigos, la mayoría le tenía miedo o respeto, pero ninguno se acercaba lo suficiente.

Conocían de lejos a los señores Jaeger.

El más alto, de sonrisa burlona y de quien Andrew heredo los ojos. Ese castaño que corría tan rápido como las películas de ficción y les daba dulces en Halloween. El otro era el bajito, capitán de la legión, de quien Andrew heredo el cabello. Lo único

Bastaban esos dos datos para que todos quisieran hacerse amigo de él. Pero entonces Andrew Edén Jaeger Ackerman metía la pata con alguna de sus brillantes ideas y todos se alejaban.

—Necesita amigos —se dijo a sí mismo el pelinegro al estacionar el coche cerca de otro autos.

—Llegamos —Andrew cargó su equipaje antes de salir, se despidió con un beso en su mejilla y fue corriendo hacia el autobús que lo esperaba.

Su cabello negro despeinado ondeaba con el viento y sus ojos verdes de otro mundo se cerraron cuando esa brisa de polvo pasó cerca del grupo de niños que subían al autobús.

Levi volvió a casa bastante cansado.

El lugar estaba silencioso, las cortinas cerradas y medianamente oscuro. Se desnudó en el pasillo llevando su ropa a la lavadora y entrando a la ducha. Amaba esa sensación placentera del agua fría cayendo sobre su cabeza luego de un día pesado.

Salió con una toalla en las manos para secarse el cabello, Eren dormía con los ojos cerrados y la respiración baja.

Al menos tenía la certeza de que el ojiverde no iba a despertar y lanzarse sobre él. Estaban solos, era un buen día, la casa cerrada, Andrew de campamento y Levi se sentía en buena forma.

—Te pierdes un buen orgasmo —le dijo el pelinegro seguro de que nadie lo escucharía. Fue colocándose la ropa interior que encontró en los cajones y una camisa de una talla más grande, seguramente era la de Eren.

—Andrew fue a un campamento —habló en voz alta para que Eren lo escuche— estaba emocionado, dijo que irían las montañas para pescar, embarrarse con tierra, azar malvavisco y conocer gente. Tu nunca me llevas de viaje, mocoso tacaño.

Le quitó los zapatos al ojiverde junto con la ropa para colocarle un pijama adecuado.

—Tierra, árboles, lodo —contaba sin dejar de vestir a Eren— no dejó que empacara un gel desinfectante ni pañuelos húmedos en su mochila. Pero sus compañeros se burlarían de él.

Levantó la cintura de Eren para terminar de subirle un pantalón celeste de algodón.

—Necesita amigos —se deslizó dentro de las sábanas frescas entrando en contacto con el cuerpo caliente de su esposo, tenía el torso desnudo— si algún día logra hacer amigos no quiero que hagas algo pervertido frente a ellos ¿entiendes? Nada de "Levi, dame tu sangre ahora". En lugar de eso deberías sacarme a pasear de vez en cuando.

Generalmente Levi trastocaba todo su perfecto horario cuando Eren se encontraba en época de hibernación.

Desayuno a medianoche o cenas a las tres de la tarde, la mayor parte del tiempo leyendo sobre la cama o hablando como cotorra sobre sus pequeños problemas de todos los días.

En cualquier circunstancia nunca se comportaría de esa manera.

Pero ahora Eren no podía escucharlo y la casa estaba sola. Así que Levi Jaeger podía comportarse y decir lo que le venga en gana.

Andrew llamó esa tarde, cuando Levi estaba fumando un cigarro en el balcón de enfrente.

Le contó que consiguió amigos, todo iba bien hasta que fueron a pescar y él los sorprendió a todos metiéndose al agua y atrapando al pez más grande del mundo pero con tal mala suerte que espanto a los demás y nadie pescó nada.

Los pocos vampiros que habían se alejaron de él con reverencia, porque era un purasangre.

Aun así consiguió una amiga, Margaret Anyson, la maestra de los más pequeños. Hablaron sobre las fresas que crecían cerca de allí y la mujer se sorprendió al encontrar en Andrew a un pequeño adulto como solía llamarlo en esos tiempos. Ese era su hijo, incapaz de conseguir amistades de su edad, pero le caía bien a la gente grande.

—Esa mujer debe de tener cincuenta años —opinó el pelinegro apoyando el brazo donde sostenía el cigarro sobre el balcón, la otra mano sujetaba el teléfono.

—Treinta y siete —contradijo Andrew— y conoce a la vecina, eso significa que puedo tomar el té con las señoras amigas de la vecina.

Parecía emocionado.

—Hiciste una amiga —dijo Levi con bastante optimismo— cuídate, no causas daños y llama mañana.

Andrew dijo que así lo haría y colgó.

El pelinegro contempló el paisaje desolado una vez más, ya comenzaba a sentir frio en sus piernas desnudas así que aplastó la colilla de cigarro antes de entrar al dormitorio.

—Adivina —dijo cogiendo un libro del estante— nuestro hijo consiguió una amiga —saltó sobre el cuerpo de Eren acomodándose sobre su pecho para leer un poco y usar su cara de apoyo— a este pasó, Andrew terminará casándose con Armin.

No hubo respuesta.

Eren roncaba ligeramente sin dar señales de vida.

Le esperaba una semana muy larga.

PROXIMO CAPITULO

Besando

¿Por qué? ¿Y por qué no?


Andrew ya tiene diez años

ueueue