Helga se encontraba afuera de la escuela donde esperaba a que llegara Arnold, pero no lo veía por ningún lado, comenzaba a desesperarse, pues el primero en decirle que no la esperaría mucho tiempo, fue el primero en llegar tarde, pero….

-Hola cariño

-¿Qué diablos quieres zopenco?

Un joven mayor que ella se encontraba frente a ella con una gran sonrisa pues esperaba que ella algún día le hiciera caso, siempre le había gustado desde que la conoció en la secundaria, pero ella siempre lo rechazo y ahora estaban en la misma preparatoria después de un año sin poder verla diariamente.

-Vamos preciosa ¿Por qué tan molesta? ¿Te dejaron plantada? No te preocupes yo te llevo ¿A dónde vas?

-¡Que te importa idiota!

-Ya te he dicho que me llames Tom, así es como me llamo ¿recuerdas?

-Como sea solo vete y déjame en paz

-¿Es verdad lo que he escuchado Helga? –Dijo seriamente tomándola del brazo, lo cual a la rubia no le gusto

-¡¿De qué diablos hablas? y no me toques estúpido! ¡Suéltame!

-Responde ¿es verdad? –Dijo mientras trataba de retenerla, pero en ese momento llego un cabeza de balón…

-¿Qué acaso no escuchaste? –Dijo molesto viendo como la estaba sujetando –Dijo que la sueltes

Helga simplemente lo miro sorprendida mientras sentía como Tom la soltaba, se acercó inmediatamente a Arnold, quien no dio un paso atrás y lo miro furiosamente.

-¿Es verdad lo que dicen…..aunque no creas que por eso yo….?

-Es verdad, Helga es mi prometida y más te vale que no la vuelvas a tratar de esa manera ¿entendiste?

-Sera muy tu prometida pero tu andas besuqueándote con Lila ¿no? Si tanto quieres a la pelirroja quédate con ella y yo con Helga –Dijo mirándome penetrantemente

-¡Eso no es de tu incumbencia ni lo decides, solo te advierto que no la vuelvas a tratar como hace un momento porque si no te las veras conmigo ¿entiendes?!

Tom no respondió pero se acercó más –Ya veremos

Arnold lo siguió con la mirada furioso, para después mirar a la chica rubia que aún estaba sorprendida y confundida.

"¿Por qué Arnold me defendió?" pensaba emocionada "¿Sera que por fin se dio cuenta de que me quiere…..?" "¡Oh Arnold!"

-No te hagas ilusiones –Dijo sacando a Helga de su ensueño –No lo hice por ti –Dijo dándole la espalda mientras abría el auto –Simplemente te hice un favor, tómalo como eso ¿de acuerdo?

"¡Claro como había sido tan ingenua pensando otra cosa, maldición!"

-Claro Arnoldo lo sé –Dijo mientras se acercaba

-Bien, súbete rápido ya quiero irme a casa –Dijo mientras se daba media vuelta y se subía en asiento del conductor.

En el camino ninguno de los dos hablaron, Helga se encontraba sumida en sus pensamientos, pues el cambio que había tenido aquel chico del que siempre había estado enamorada era un abismo "¿Por qué había cambiado tanto?" pensó frustrada

Arnold no había sido su amigo ni nada más que un simple conocido, las cosas no cambiaron nada después de lo de industrias futuro, ella siguió como si nada molestándolo y torturándolo, el seguía siendo el mismo samaritano que ayudaba a todos e incluso a ella, pero….

Desde la noche en que estuvo en su casa había cambiado, pues con ella pese a que ahora la notaba más contra su voluntad claro, no era nada gentil como siempre lo era….

"Seguramente lo estoy haciendo infeliz" pensó tristemente "¿Por qué le habría de hacer feliz casarse conmigo?, si nunca me ha amado"

-Ya llegamos –Dijo mientras detenía el auto –Helga –La llamo –Debo pedirte un favor…

-¿Otro?

-Si, veras mis abuelos y mis padres, sobre todo mis abuelos ellos piensan que estoy feliz por el matrimonio….

-¿Por qué han pensado eso?

-Porque yo se los hice creer para que no se preocuparan por mí y no pelearan con mis padres –Dijo suspirando –Mis abuelos piensan que siento algo por ti, cosa que no es así…

"Daria lo que fuera porque si fuera verdad, Arnold" pensó triste mientras dejaba que él le apuñara navaja contra navaja, ese día habían sido varias.

-¿Entonces?

-Quiero que enfrente de ellos, seamos diferentes –Dijo nervioso por lo que iba a pedirle a su abusadora de toda su infancia –Quiero que vean que nos queremos ¿podrás?

-¿Tengo otra opción Arnoldo? –Comento fingiendo enojo

-No lo creo, Helga mientras estemos en la casa quiero que dejes de llamarme por apodos y quiero que te muestres como una niña dulce y tierna, como alguna vez pensé que lo eras ¿podrás?

-Como sea –Dijo ahora si molesta

-Bien entonces deja te abro la puerta –Dijo mientras salía del auto –Solo será mientras estemos frente a ellos, después puedes hacer lo que quieras y yo también ¿de acuerdo?

Cada vez estaba más molesta por la actitud de Arnold pero hizo un esfuerzo sobrehumano para no mostrar su molestia y dolor como siempre –Si como sea

-Bien –Dijo ofreciéndole la mano para que bajara, que ella acepto gustosa, pensó que mientras estuvieran enfrente de su familia por lo menos disfrutaría de las atenciones del Arnold del que se enamoró desde niña.

"Creo que no será tan malo" pensó inocentemente

Al entrar inmediatamente los abuelos de Arnold se fueron encima de mí, pues estaban felices, lo único malo fue Puki quien aún se acordaba que yo hacía mis visitas nocturnas, habito que a decir verdad aun no lograba irse del todo.

-¡Eleonor que bueno que nos visitas sin tener que estar en las escaleras de incendio jajajaja! –Dijo sonriente -¡Esta vez no dejaras mi comida ¿verdad?!

-No…..jejejeje –Dije sobándome el brazo nerviosamente

Arnold me miro -¿Sabes quién es Eleonor?

-No cabeza…digo no cariño –Dijo nerviosa y ahora sonrojada –No lo se

-Lamento que mi abuela te confunda con ella, a veces no sabemos a quién de todos se refiera pero me ha dicho cosas interesantes

-¿Enserio?

-Si dice que esa tal Eleonor me ama demasiado y que hizo muchas locuras por mí –Dijo sonriente, lo cual la hizo feliz, pues esa sonrisa tenía bastante sin verla asomarse por los perfectos labios de su amado –Pero no se aun quien es, pero es bueno saber que tienes un Angel cuidándote

-Sí creo que si –Dije mientras daba la vuelta pues quería ocultar mi sonrojo

-Hola pequeña –Miles llego con Stella –Que bueno que aceptaste venir a comer con nosotros

-Sí, gracias por la invitación Señor Shortman

-Helga, quedamos hace mucho que me llamarías Miles ¿no?

-Claro tiene razón Miles

-Eso está mejor

-Bueno pasemos a la mesa hijo –Dijo Stella sonriente –Espero que te guste lo que preparamos hija, es el platillo favorito de Arnold y si se casan te pasare la receta…

-¡Se van a casar ¿no?!

-Claro que si Phill, pero eso será también si Arnold está de acuerdo –Dijo seriamente la madre de Arnold –Ya se formalizo pero si el al final no quiere, se podrá cancelar….

-¡Demonios Arnold!, ¿Por qué no nos dijiste que tus padres aún no saben que…?

-¿Qué no sabemos que papa?

-Bueno pues que el hombre pequeño quiere a Helga –Soltó con naturalidad -¿Verdad hombre pequeño?

-Si abuelo así es –Dijo fingiendo una sonrisa

-Pero Arnold creí que…

-Lo siento papa, por no decirlo pero….

-¡Vaya la comida se ve riquísima! –Dijo Helga, "Ahora entiendo que Arnold no mentía" pensó internamente y cambiando el tema para que ya no atacaran a su amado

-Espero te guste –Stella comenzó a servir en los platos –Bien tomen asiento

La comida fue muy amena hasta que a uno de los inquilinos, Oscar para ser más exactos se le ocurrió la grandiosa idea de decir que nos besáramos, lo cual ocasiono mi sonrojo en todo mi rostro y la molestia y nerviosismo de Arnold.

-Vamos solo un besito –Dijo riendo

-¡Basta Oscar no los molestes!

-Pero Susie van a ser esposos ¿Qué tiene de malo?

-Por nosotros no te prives Arnold –Dijo Ernie

-No creo que sea correcto –Miro a sus padres

-No te preocupes campeón, además no tiene nada de malo ¿o si? Creo que a la que debes pedir permiso es a Helga jejejeje

-¿Qué? –Reaccione hasta que oí mi nombre

-¡Beso! ¡Beso! –Correaron la mayoría de los inquilinos e incluso los abuelos de Arnold

-¡Abuelos basta! –Dijo nervioso pero tomo la iniciativa para que lo dejaran en paz, de cualquier forma ese beso no significaría nada

Tenía a Helga al lado por lo que solo tuvo que voltear para encontrarse con aquella imagen tierna, pues Helga estaba temerosa, tan frágil, con las mejillas ardiendo de la pena pues estaba toda colorada, con sus expresivos y grandes ojos tan hermosos, en los que se dio el gusto de perderse mientras se acercaba a ella hasta que por fin se encontraron los labios, donde le dio un leve, dulce y tierno beso, amablemente se separó de ella después de unos segundos pero no entendía porque había sentido nervios y emoción a la vez de besar a aquella bella mujer…

-¡Bravo otro ahora! –Dijo la abuela pero los demás decidieron no alentarla y comenzaron a platicar, sin siquiera hacer caso a dos jóvenes sonrojados, una pensando en aquel dulce momento deseando que fuera con amor de verdad y no solo por aparentar.

El segundo pensando en porque sintió algo y tratando de ocultarlo muy en el fondo, pues no podía sentir nada por ella, ya que él amaba a otra mujer y deseaba los besos de alguien más que no era Helga G. Pataki.

Después de un rato salieron de la casa de huéspedes, Arnold le abrió la puerta para que se subiera pues sabía que sus abuelos estarían asomados viendo seguramente o algún otro inquilino…

Al llegar a la casa de los Pataki, todo volvió a como era antes…

-Bien nos vemos mañana Helga –Dijo fríamente lo cual atravesó en su corazón de ella

-Emmm…si…claro Arnold nos vemos mañana –Dijo triste para después disponerse a salir, pues Arnold ni siquiera la miraba

-Disculpa por besarte –Dijo antes de que ella saliera –No volverá a pasar, al menos tratare de que no pase, sé que te molesta y que te causo repulsión, discúlpame

Helga estaba impresionada y molesta, ¿Cómo podía hablar por ella? No sabía nada.

-Nos vemos Arnoldo

-Si claro nos vemos –Dijo fastidiado

Cerro la puerta del auto y se dirigió rápidamente a su hogar, sin siquiera saludar o avisar a sus padres que ya había llegado se fue para su habitación para encerrarse y sacar todo el dolor que ese día le había causado el amor de su vida con su constante rechazo.

"¿Por qué no te das cuenta de que te amo? No ves…. ¡Me estoy muriendo cada que me!….. ¡Oh Arnold! ¿Por qué me tratas tan mal?" pensó desesperada mientras las lágrimas salían

-Arnold –Dijo mientras tomaba su relicario –Te tengo pero no te tengo, que cruel es el destino amor mío –Comenzó a llorar con más fuerza mientras abrazaba su almohada.

.

.

"Arnold y Helga, eso no lo puedo permitir ¿o sí?" pensó mientras veía por la ventana de su alcoba "Ella no jugo limpio, el amor no se puede conseguir así, por más que lo ames" pensó mientras se recostaba "Lo lamento Helga, no puedo….."

hola queridos lectores

muchas gracias por sus reviews espero que la historia les siga gustando, si es asi haganmelo saber y si no tambien, se aceptan todo tipo de comentarios sugerencias y reclamos XD no hay limites jijijij

saludos