Había pasado una semana desde aquel incidente del diario de Helga, donde ella había redactado prácticamente todo respecto a los sentimientos que tenía hacia a Arnold, junto con todo lo que había hecho, incluso apunto su sonambulismo causado por los chicharrones de cerdo, las botas de Nancy Spumoni, sobre sus vigías nocturnas, sobre las travesuras que hacía para que las citas de Arnold resultaran desastrosas e incluso lo hizo antes de que se comprometieran, cuando Arnold era novio de Lila, sobre lo que pensaba realmente acerca del matrimonio arreglado, pese a que no deseaba atarlo pero que en el fondo ella había sido feliz pensando que algún día la amaría, sobre los sueños que ha tenido durante estos años con él, en fin, todo.

-¡¿Cómo diablos paso esto?! –Se preguntó la rubia por enésima vez en su habitación, no había querido salir, además de que alguno de sus compañeros llevo la broma más lejos, pues su diario ahora estaba en una página de internet, donde todos podían leerlo.

Además del acoso que estaba recibiendo por mensajes, al principio leyó algunos, pero eran solo reclamos y burlas, por lo que había optado por ignorar el teléfono cada vez que sonaba, por lo que nunca pudo saber que también Arnold le estaba enviando mensajes y le hacía llamadas.

"De nuevo al buzón" pensaba triste el rubio, quien no había podido evitar leer el diario de su prometida, pero no le molestaba si no que fue realmente lo contrario "No puedo creer…todo lo que hiciste por mi…tan solo por un momento de mi atención Helga, eres mi Angel como siempre pensé…alguien me cuida siempre, para que yo fuera feliz…ahora debo hacerlo yo." Pensó mientras sonreía

-Gerald –Arnold llamo a su mejor amigo

-¿Qué ocurre viejo?

-Necesito tu ayuda

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-¿Qué voy a hacer Phoebs? Seguramente Arnold estará pensando, que soy una loca desquiciada y obsesionada con el –Susurro amargamente

-Tal vez un poquitín loca, amiga –Phoebe se rio

-¡Phoebe!

-No en el sentido que tú crees, Helga la Dr. Bliss te lo dijo, tus sentimientos son intensos y tienes una manera muy diferente y única de demostrar tus sentimientos, además no le hiciste daño, sino todo lo contrario, ya era tiempo de que se enterara

-Pero no quiero su lastima

-Helga antes de que esto pasara, él ya te había dicho que le gustas ¿no?

-Si pero…

-¿Entonces? ¿Cuál es tu miedo absurdo?

-Es solo que…tengo miedo

-¿De qué?

-De que todo sea una broma de su parte

-¡Arnold sería incapaz y lo sabes!

-¡Pues estos últimos meses no había sido demasiado amable que digamos!, ¿Cómo puede ser que de un día para otro haya cambiado? ¿No crees que es sospechoso?

-Sí que eres increíble, Helga, no puedo creerlo, pero mira –Se puso de pie la oriental –Después no te enojes ni te arrepientas si lo pierdes por tus miedos estúpidos

-No tengo porque confiar en el

-Como digas Helga

La oriental salió de la habitación de Helga, quien se quedó más molesta que antes, más porque su amiga estaba de lado de su amado Arnold y no de ella.

-¡Helga, tienes otra visita!

-¡Otra! ¡¿Quién es?!

-¡Es Will!

"¿William?" confundida bajo a ver al joven que la esperaba en la sala -¿Qué haces aquí, Will?

-A mí también me alegra verte, Geraldine

Helga se sonrojo inmediatamente –Lo siento, es que yo…

-No te preocupes, hermosa, es broma

-¡Oye!

-Quería darte esto –Le entrego un paquete -¡Feliz cumpleaños!

-¿eh?

-¿En qué planetas vives, Geraldine? Hoy es tu cumpleaños, no te acordabas

-No en realidad no lo recordé, como mi hermana Olga no está…

-Entiendo, es la que te festeja tus cumpleaños ¿verdad?

-Si

-No te preocupes, porque yo planee algo lindo para hoy, ¿Me acompañas?

-Es que…

-Por favor

Will hizo un puchero que a Helga le pareció ridículamente lindo, por lo que termino aceptando la invitación del joven.

-¡Miriam al rato regreso!

-¡Helga espe…! –Demasiado tarde la joven se había ido

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-Bien Arnold, creo que tenemos todo listo ¿no?

-Si pero aún hace falta algo mas

-¿Qué?

-Es una sorpresa

-Mmm mmm mmm estas muy sospechoso amigo

-Y nervioso ¿crees que le guste?

-Por favor Arnold, ahora que todos sabemos cómo es Helga realmente, se nota que esto le encantara porque es una romántica muchacha como todas

-No, Gerald ella es única

-Si únicamente extraña

-Gerald

-Perdón viejo

-Vamos, debo ir por ella

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Helga y Will estaban comiendo un enorme mantecado, mientras miraban las luchas por televisión.

-Gracias Will

-Por nada, ¿segura que no deseabas ir al cine?

-Sí, es más divertido ver las luchas

-Bien

"Eres tan hermosa, eres como un Angel único y maravillosamente hermoso, inalcanzable como el sol, imposible como el cielo, magnifica y majestuosa como el mar, ¿que hay en esos ojos hermosos? Que me han hipnotizado, como siempre, más que siempre, eres un manjar exquisito, donde deseo perderme en tu hermosura y sensualidad, tus labios tan perfectos, en donde siempre quiero estar…"

-¡Will!

-Perdón… ¿Qué paso?

-Jajajaja y decían que yo era la que vivía en otro mundo

-Jajajaja discúlpame

-Está bien, las luchas han terminado y te preguntaba… -Se sonrojo -¿Por qué me mirabas así?

Will también se sonrojo pero sonrió –Te lo diré en un rato mas ¿de acuerdo?

-Bien

-¿Nos vamos?

-Sí, vamos al parque a ver las estrellas ¿Si?

Will la miro sorprendido –Pero Helga apenas va a ocultarse el sol

-Por eso bobo, debemos ganar los mejores lugares ¿no?

-Jajaja claro hermosa

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-¡No esta! Pero… ¿Disculpe señora Pataki…?

-Miriam, Arnold

-Claro, Miriam ¿No le dieron mi recado?

-Iba a dárselo pero ella salió casi corriendo

-¿Con quién? ¿Se lo dijo?

-Bueno la última visita que tuvo…fue de… ¿Cuál era su nombre?...Ah sí era Will

Arnold sintió que le echaban un balde de agua helada encima

"¿Will? ¿Cómo diablos se te ocurrió irte con él? Niña tonta, ¡Demonios Helga!" pensó molesto

-¿Dijo a qué hora volvía? –Pregunto el rubio tratando de ocultar su enojo

-No, cariño y de verdad trate de decirle, lo siento

-No se preocupe, por favor si llama, dígale que vine a buscarla –Comento mientras daba media vuelta –Iré a buscarla –Murmuro mientras se encaminaba hacia los lugares que se le vinieron a la mente donde tal vez estuviera la rubia

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-¡Que hermoso fue ¿no?! –Helga tenía lágrimas en sus ojos, después de haber visto el atardecer

-¡Claro! Pero no más que tú, Geraldine

-Will…

-Geraldine me gustas mucho –Se acercó a ella –Si aún rompes el compromiso, me gustaría demostrarte y luchar por tu amor, mi amada

-Pero…

-Estoy perdidamente enamorado de ti, estoy completa y positivamente loco por ti, Geraldine, eres mi vida, eres la razón de mi existir, eres la razón por la que respiro aun, eres el motivo por el que sigo aquí, mi motivo para seguir día con día solo para poder ver tu angelical rostro, desearía ser todo lo que tu mereces, princesa, deseo poder perderme en tus ojos tan inmensos y maravillosos como la infinidad del mar, besarte y perderme en la hermosura de tus labios, amarte toda la vida pues solo fui hecho para eso, para amarte

Helga se quedó sin palabras, simplemente se sonrojo, Will siempre le gusto y el que alguien la amara con locura, tal como ella lo hacía con Arnold, era algo impresionante, pues nunca pensó que alguien la amara con tanta intensidad

-Eres tan hermosa, como un Angel –Susurro mientras pegaba su rostro con el de Helga –No me importa si tan solo me das un momento, un minuto o unos escasos segundos de tu amor, quiero vivirlos y disfrutarlos contigo, sentirme en la gloria aunque después este en el infierno –Añadió antes de besarla

Helga se dejó llevar por el amor de Will, dejo que la besara y correspondió el beso, nunca había besado a ninguna otra persona que no fuera su amado cabeza de balón, al menos no que lo correspondiera, pero Will, era tan lindo, tan dulce, romántico, amable, guapo, compartía tantas cosas con él, que no pudo resistirlo más, en caer en sus encantos del joven, pese a que algo le indicaba que no lo hiciera, porque su corazón era de otro y no era bueno ilusionar a otra persona

-¡¿Helga?!

Arnold estaba ahí, impactado viendo la escena, viendo a su Helga en brazos de otro y lo peor era que ella correspondía el beso…

-¿Arnold?

Arnold la miro furioso, quería huir de ahí, pero no pudo, debía reclamar lo que era suyo.

-¡¿Qué acaso no te dije que ella es mi prometida?! ¡Entiende de una vez! –Tomo a Helga de la mano para halarla a su lado -¡No te quiero cerca de ella, ni siquiera un centímetro, William!

-¡Eres un hombre muy celoso y posesivo, recuerda que eso no es sano en una relación!

-¡No es de tu incumbencia como sea, no te quiero cerca de ella, entiéndelo, es mía!

Helga solo estaba impactada por lo que estaba ocurriendo

-Tu entiéndelo, ella no es un objeto para que sea tuya, nos vemos Geraldine, hermosa y feliz cumpleaños, espero que por lo menos te la hayas pasado bien y disculpa si te ocasionare problemas, sabes que no era mi intención –No se acercó pues Arnold cubría a Helga posesivamente, mientras fulminaba con la mirada a Will

-Vamos, te llevare a casa –Susurro molesto Arnold a Helga, quien solo opto por seguirle la corriente, este nuevo Arnold molesto, gruñón y celoso, le asustaba, nunca lo había visto tan fuera de sus casillas

-Espero que esto no se vuelva a repetir, Helga –Dijo molesto mientras llegaban a la casa de la rubia

-Que te importa –Susurro ella, pero Arnold la escucho

-¡Claro que me importa, Helga! ¡Eres mi prometida, ¿entiendes?! ¡Te guste o no, eres mi novia y como tal me debes respetar!

-¡¿Por qué?! ¡Date cuenta, Arnold, desconfías de mí todo el tiempo, sin confianza no hay amor!

-¡Creo que con lo de hoy, tengo suficientes motivos de desconfiar de ti!

-¡Y antes también ¿no?! ¡Tus celos vienen desde antes!

-No hablemos de celos, querida, porque tú no eres un pan de dulce

-¡¿Acaso no tengo motivos?! ¡Siempre tuve que soportar a tus admiradoras, a tus novias, a todas a las que les ponías cara de menso, siempre!

-¡No éramos nada, Helga Pataki, así que no tienes derecho a reclamarme!

Helga quedo dolida ante sus palabras, porque en parte él tenía razón

-¡No importa, ahora aguántate tú, además como si te importara!

-¡Claro que me importa, eres mi novia!

-¡No soy un objeto, Arnold, no soy tuya, porque no eres mi dueño!

-¡Serás mía, Helga, eres mi novia, mi prometida y serás mi esposa, ya te lo dije te guste o no, así será!

Helga lo miro furiosa y sorprendida –Veremos, por ahora para mi este compromiso está roto, por lo que puedo hacer lo que yo desee, estar con quien yo quiera y besarme con quien me guste

-¿Así que a eso quieres jugar?

-¿Jugar?

-¿Quieres verme más celoso Helga? –La acerco a ella –No me provoques –Amenazo –No te quiero cerca de nadie, te dije que eres mi novia y serás mi esposa, nada lo cambiara, digas lo que digas –Termino de acercarse y la beso salvajemente, Helga sintió la insistencia del beso de Arnold, luchaba por alejarlo, pero termino por darse por vencida por un momento pero después lo volvió a empujar y esta vez lo logro

-¡No estoy jugando, Arnold! –Dijo molesta -¡Ya te lo dije!

-¡Bien si eso quieres, después no te quejes! –Dijo sonriente pues aquel beso le confirmo que la rubia lo quería, aunque no podía evitar pensar en la imagen de ella besándose con ese estúpido –Por cierto, te había preparado algo, pero ya es tarde y no estamos de humor, toma –Le dio una caja –Si quieres ábrelo o tíralo, me da igual, nos vemos

-¡Te odio!

-¡Yo también, solo recuerda que eres mía! –Dijo furioso y exasperado por la rubia, dio media vuelta y se fue

Helga entro a su casa rápidamente.

-Perfecto, al menos entre ellos, el compromiso está roto, jajajaja esto es perfecto, ahora separados será más fácil acercarme y con Arnold distraído, nadie la salvara….Helga….serás mía, querida… -Susurro suavemente mientras observaba a la rubia en su alcoba –Cuando lo seas…no tundras mas salida

Hola queridos lectores

muchas gracias a todos por sus hermosos reviews son los que me dan animo de seguir escribiendo mis fics jejejeje ;D

espero que este nuevo capitulo sea de su agrado jejeje :D ese will es un amor jejeje aunque me quedo con arnold jejejej ;D

saludos