-¿Quieres casarte conmigo? –Pregunto el joven avergonzado

Helga sin poder creerlo aún, simplemente le miraba sonriente, solo atinando asentir con un golpe seco de la cabeza, mientras el joven sonreía de oreja a oreja felizmente –Te amo Helga –Saco un hermoso anillo de la cajita que le había entregado a la joven

-También te amo –Susurro nerviosamente con lágrimas en los ojos la joven

-Soy la persona más feliz del mundo, mi amor, te lo juro –Dijo sosteniendo suavemente la mano de su novia ahora prometida porque así lo decidieron ambos.

Tal vez iba demasiado rápido, pero no tenía caso esperar, no tenía caso hacer esperar el amor, cuando ambos estaban perdidamente enamorados uno del otro; se fundieron en un dulce y breve beso que fue interrumpido por sus amigos.

-Bueno romeo ya es hora de irnos, ¿No creen?

Arnold le miro molesto y Helga casi lo mata con la mirada, ambos respondieron de mala gana -¿Porque tienes que interrumpirnos así, Gerald?

-Sí que no ves que estamos ocupados, cabeza de cepillo

-Después ya tendrán tiempo de apapachos, ahora ya debemos irnos o llegaremos tarde a la fiesta

-¿Crees que nos importa, melenudo?

Phoebe solo sonrió ante tal declaración pero no dijo nada, se sentía feliz de que su amiga al fin tuviera lo que siempre había deseado, que estuviera siendo correspondida por el amor del único chico que realmente ha amado en la vida.

-A mí me importa, Pataki

-Pero a mí no, Johanssen

-Ya vámonos –Arnold tomo de la mano a su novia, para evitar una pelea ridícula afuera de la casa de Phoebe

-Pero…

-Si Arnold tiene razón, vamos –Tomo la mano de Gerald y lo halo hacia el automóvil, mientras le sonreía dulcemente

-Bien –Dijo rendido Gerald dejándose guiar por Phoebe

-Maldito Arnold, pero no sabes ni la que te espera en la fiesta –Murmuro K mientras los veía partir –Helga será mía

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-¿Rhonda? ¿No vendrá Curly?

-No y lo peor es que no puedo cancelar la fiesta –Murmuro triste

-¿Qué ocurrió?

-¡Hay Sheena! Lo que ocurrió fue que Harold…esta…hospital –Dijo soltando un sollozo al final

-¿Harold? Dios mío, pero ¿Porque?

-Nadie lo sabe, al menos eso me dijo Curly, que no tiene la menor idea y Harold no ha dicho nada

-¿Esta grave?

-Me dijo que ya no, pero está muy lastimado y debe permanecer en observación

Sheena solo guardo silencio, preocupada por la salud de su compañero, pues pese a que Harold no era un amigo muy cercano a ella, le tenía aprecio y el saber que estaba hospitalizado era motivo de preocupación para cualquiera.

-Ya llegaron sus invitados, señorita Rhonda

-Gracias Vicky –Le dijo a la servidumbre antes de secar sus lágrimas y fingir una sonrisa –A nadie, Sheena, ni una palabra a nadie

-Bien

Bajaron las escaleras de la mansión Lloyd y encontraron a sus compañeros y amigos de Rhonda que iban ingresando a la mansión, ella sonriendo y como buena anfitriona les dio la bienvenida a su casa; comenzaron las charlas y la música en toda la mansión.

-Vaya que Rhonda hace mejor las fiestas ahora, ¿No les parece? –Comento Gerald tomando una bebida para él y para su novia

-Sí creo que sí, Gerald esto no tiene alcohol ¿Verdad?

-Si

-Pero…

-Solo por hoy hermosa, quiero que festejemos que estamos juntos

-Pero sabes que no tomo

-Por mí por favor

-Geraldo si sigues molestándola te saludara betsy y los cinco vengadores, que están ansiosos por salir nuevamente

-Arnold deberías controlar a tu novia –Dijo ignorándola, pues pese a que se alegraba por su amigo, eso no quitaba que a él no le cayera aun del todo bien Helga Pataki, aunque debía admitir que el león no es como lo pintan.

-Creo que Helga tiene razón, si Phoebe no quiere no puedes obligarla

-Lo ves melenudo

-¡Arnold!

-¿Qué?

-De qué lado estas

-No estoy de lado de nadie

-Entonces viejo, además si hay que festejar –Dijo sonriendo por un momento –Los cuatro estamos bien y juntos ¿No?

Helga se sonrojo, lo cual Arnold y Gerald notaron, Gerald sonrió triunfante al haberla avergonzado como ella siempre lo hacía, Arnold solo sonrió dulcemente al ver la hermosura de su novia.

-Si tienes razón Gerald –Dijo Arnold aun sonriendo –Pero si no desean tomar, no debemos obligarlas

Gerald hizo una mueca de disgusto, Helga sonrió pues sabía que pese al esfuerzo inútil de Gerald, ella había ganado.

-¿Quieres mi amor?

Helga se sonrojo nuevamente pero asintió -¿Porque no cabeza de balón? –Dijo con una extremada dulzura, mirando a su novio sincera y felizmente, era como si para ellos nadie más existiera, Helga lo miraba como si un ciego mirara por primera vez el sol, Arnold le miraba como si ella fuera su vida entera y eso le hacía darse cuenta que estaba cometiendo una maldad, que se había dejado llevar por los celos, la envidia y el coraje, al ver que Arnold no le hacía caso a una persona tan extraordinaria como lo era ella, pero ahora…

-Es diferente… -Murmuro desde la otra esquina mirando a los rubios felices

-Will… -Le llamo aquella pelirroja que tanto odiaba

-Dime

-¿Qué es diferente?

-¿Qué no lo ves? –Lila siguió su mirada y observo a los rubios molesta

-Pronto dejaremos de sufrir

-Haciendo sufrir a otros ¿No?

-La vida no es justa

-Esto no tiene que ver con la vida, somos nosotros los que estamos mal, ¿por qué separar a dos personas que se aman?

-No puedes echarte para atrás, si no…

-Ya lo se

-Chicos, ya es hora –Katy apareció detrás de ellos –Mary esta por poner la sustancia en las bebidas de esa oriental y de mi Arnold

Will observo y en efecto descubrió que Mary ya estaba junto a las bebidas de los cuatro jóvenes que estaban cerca divirtiéndose. –Creo que…

-Ya no nos podemos arrepentir, William

-Bien Katy en cuanto Helga se lleve a Phoebe tú entras ¿Bien?

-Si claro

-Arnold ¿No pondrá objeción? Después de todo tengo entendido que no terminaron bien

-Por tu culpa, Lila

-Claro que no

-Mira…

-Ya basta, chicas –Arnie había llegado también –Veo que el plan ya está en marcha, William si no quieres llevarla hasta la habitación yo lo hare, además k me lo ha pedido

-¿porque?

-No confía en ti, me pidió que te diera una nueva tarea

-¿Cuál? –Dijo molesto pero sabía que lo mejor era no demostrarlo

-Tienes que distraer a Gerald

-Bien

-Lila…

-Si

-Debes ir con Helga y Phoebe ¿De acuerdo?

-Si claro –Dijo molesta por lo que le fue asignado –Aun cuando dudo que ella me quiera cerca

-Es más probable que confié en ti que en su prima

-Si tienes razón

-Bien vayan

Mientras tanto del otro lado del salón, Phoebe comienza a sentirse muy mal, se había tomado su bebida de un solo trago, pues aun cuando en un principio se resistió debía admitir que le había gustado pero de pronto comenzó a sentir mucho calor y mareo.

-¿Phoebe?

Gerald se acercó a ella rápidamente al verla tan pálida e ida.

-Hel…Helga –Fue todo lo que pudo articular, la aludida se acercó rápidamente al ver a su mejor amiga mal

-¿Phoebe? ¿Qué te ocurre?

Phoebe no respondía era como si ya no estuviera ahí, estaba quita y solo miraba sin mirar nada en particular, el brillo de sus ojos se había vuelto más intenso pero a la vez extraña su mirada.

-Na…nada –Dijo mientras sonreía –Bailemos

Helga miraba preocupada a su amiga, pues nunca se había comportado así, intentaron detenerla pues la oriental estaba bailando muy sexymente, tratando de quitarse la ropa.

-¡Basta Phoebe!

-¡Eeeeh!

-Phoebe baja por favor

-¡No es el momento de caballerosidades Geraldo! –Grito al ver como Gerald trataba de bajarla con delicadeza

Arnold la alcanzo antes de que se desabrochara el vestido y la halo hacia abajo pero…

-¡Phoebe basta! –Arnold trataba de quitar los brazos de la oriental que estaban alrededor de su cuello, ya había un tumulto de alumnos observando el espectáculo de los jóvenes, sonriendo y burlándose de la oriental, mientras gritaban alentándola a que se desnudara frente a ellos.

-¡Esto es tu culpa melenudo!

Helga ya estaba más que furiosa al ver que por la insistencia de Gerald, su amiga se encontraba en una vergonzosa situación, Gerald también molesto por la situación se colocó frente a la rubia dispuesto a enfrentarla pero..

-¡No es momento de discutir! –Grito el rubio mientras halaba a la oriental

-Tienes razón, Arnold –Helga se acercó a ellos, dejando a Gerald sorprendido

"Helga Pataki es controlada por mi amigo…es como si no pensara en lo que le pide…esto es demasiado…no puedo creerlo…no pensé ver algo así nunca" pensó en shock aun tanto por el comportamiento de su novia como por el comportamiento de Helga. "La vieja Helga Pataki ya me hubiera molido a golpes…"

-¿Phoebe? –Helga había logrado que se separara de Arnold y con ayuda de él, habían logrado bajarla

-¡Oh no! ¿Qué le ocurrió?

-Nada Lila –Arnold miro preocupado a Phoebe, no era posible que por un trago se hubiera puesto tan mal, no era un borracho pero sabía perfectamente bien que nadie se podía poner tan mal con una sola copa, algo raro había en todo esto.

-Pueden subirla a la habitación, Helga –Rhonda se había acercado –Hay unas habitaciones para invitados, puedes recostarla ahí por un rato.

-Gracias Rhonda –Dijo la joven rubia sorprendiendo a todos, excepto a un cabeza de balón que siempre supo que aquella joven era amable, dulce, cursi, tierna y hermosa.

-¿Me ayudas, Arnold?

-Claro –Se acercó para ayudar pero…

-No te preocupes, Arnold, yo las ayudare, además me imagino que vamos a cambiarla, pues ya ensucio un poco el vestido –Comento la pelirroja –Claro si no te molesta Helga

Helga lo pensó un segundo, no era nada nuevo que Lila fuera así, pero no entendía porque desconfiaba tanto de ella, siempre lo había hecho aunque en aquel momento fue como si no deseara separarse de Arnold en toda la noche, pues temía que algo malo pasara pero no entendía porque.

-Vayan –Intervino Arnold –Te esperare aquí amor –Se acercó y le dio un beso suave en los labios a la rubia, haciendo que Lila ardiera de celos y coraje, Rhonda sorprendida pero feliz sonrió ante la escena, Helga solo se sonrojo pero correspondió el beso de su amado.

Se alejaron para subir las escaleras, en cuanto se perdieron de vista una joven hermosa de cabello castaño oscuro, ojos chocolates, tez bronceada, labios rosados, con un vestido pegado a su perfecto cuerpo, que resaltaban sus curvas, se acercó a cierto cabeza de balón.

Mientras tanto arriba en la habitación…

-Gracias Lila

-No hay problema, en verdad estoy muy pero muy preocupada por Phoebe ¿Qué le ocurrió?

-Eso mismo quisiera saber yo…solo tomo una copa y…no es posible que por una copa se haya puesto así ¿O sí?

-No lo creo, normalmente en las fiestas te pones así pero hasta después de mucho rato –Dijo fingiendo pensar en alguna razón por la que Phoebe estuviera así –Tal vez se droga, aunque eso es imposible, no, Phoebe no es así

-¡Ni siquiera toma! ¡¿Cómo diablos se te ocurre semejante idiotez?!

-Lo lamento en verdad, Helga

Helga la miro suspicazmente, algo en todo aquello no le cuadraba pero no sabía que pensar o siquiera creer lo que pensaba, además ¿Quién querría dañar a Phoebe?

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.

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-¡¿Katy?!

-Arnold, hola guapo –Dijo coquetamente la joven mientras se acercaba a el –Hace mucho que no te veía

Arnold busco con la mirada nervioso a Gerald, pero había desaparecido

"¡Diablos! Bonita hora para desaparecer amigo" pensó molesto y desesperado

-Si hace mucho –Dijo retrocediendo –Bien debo ir a buscar a Helga

-¿Helga? –La joven fingió sorpresa -¿Quién es?

-Mi novia y mi futura esposa –Dijo sonriendo

-¡Oh! Eso no me lo esperaba, pero ¿Qué te parece si la esperamos y me la presentas? Me gustaría mucho conocerla

-No…no creo que sea buena idea

-¿Es celosa?

-Un poco

-Bueno por lo menos, toma algo conmigo, para brindar por tu felicidad –Arnold le miro sorprendido, lo que pasaron en San Lorenzo y cuando llegaron a Hillwood aún no lo olvidaba, no porque fuera grato recordar esos momentos, sino porque la joven estaba realmente loca y aun no confiaba en ella, ni deseaba hacerlo, pero como buen samaritano que es, accedió.

-De acuerdo

Se acercaron a la mesa de bebidas y ella tomo dos vasos –Brindo por tu felicidad –Arnold enarco una ceja –No me mires así, Arnold, te amé es verdad aun cuando me comporte mal, no te deseo ningún mal, perdóname por lo mal que me porte pero de verdad no te deseo nada malo y el pasado, bueno ya es pasado ¿No? –Sonrió

-Tienes razón –Dijo devolviéndole la sonrisa –Y si es el pasado, solo eso, también brindo por tu felicidad Katy, te la mereces –Dijo sinceramente –Salud

-Salud –Katy hizo ademan de tomar a su bebida pero solo fingió mientras miraba a Arnold beber de su vaso. – ¿Me concederías una pieza, Arnie?

-No…bueno es que –No entendía si el calor que de pronto sintió había sido por los nervios de ser pescado por su novia en aquel momento o porque Katy aun le ponía los nervios de punta, pues no era una persona buena.

-Anda vamos, solo una –Lo halo de la mano hacia la pista de baile

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-Esto me parece ridículo

-No, Gerald mira lo que ocurre

-Lo que ocurre es algo extraño aquí y créeme que lo descubriré –Dijo el chico afroamericano al ver que a William se le habían terminado las excusas –Adiós

-Pero…

Entro al salón y no vio a ninguno de sus amigos, probablemente estén con Phoebe, busco a Rhonda hasta que la hallo en medio de Sheena y Nadine, bailando felices las tres.

-Oye Rhonda, ¿Dónde está Phoebe?

-Helga y Lila, la subieron a la habitación, es la primera del lado derecho –Dijo la joven pelinegra

-Gracias

Subió los escalones lentamente, pensando que la conversación de William que no llevo a ningún lado, era bastante extraña, no entendía en primer lugar ¿porque diablos querría ese joven hablar con él? Y lo de su novia, era extraño nadie se puede poner tan mal por una sola copa.

Mientras tanto en la habitación donde estaban la rubia, la oriental y una chica pelirroja…

-Creo que lo mejor sería irnos –Murmuro la rubia

-¿quieres que vaya a buscar a Arnold?

-No, yo iré –"No dejare a mi novio a tu alcance, princesa" pensó molesta

Al salir de la habitación se encontró con un chico afroamericano que venía ensimismado en sus pensamientos y por poco choca con la rubia que le miro molesta -¿Dónde está Arnold?

-Creí que estaba con ustedes

-No, melenudo no está por eso te pregunto

-No soy su padre para cuidarlo, Helga

-Creí que eras su amigo

-Si lo soy, pero Salí un momento porque al parecer tu "amigo" William tenía algo que decirme

-¿Así? Eso es lo más extraño y la más patética mentira que he oído en mi vida –Comento la joven sarcásticamente –Inventa algo mejor, Johanssen

-Si no me crees no lo hagas, yo te he dicho la verdad –Paso de largo dejando a la rubia con la palabra en la boca

-¡Maldito melenudo! –Murmuro molesta mientras bajaba nuevamente, busco con la mirada a su amado, pero no lo encontraba. -¡¿Dónde diablos estas Arnoldo?! –Dijo exasperada

-¿Buscas a Arnold, hermosa?

Helga se quedó inmóvil ante la voz de aquella persona, no era que le cayera mal, después de todo entendía al chico, pero pensaba que se había pasado con lo que había hecho anteriormente –A ti que te importa

-Vamos Helga, yo lo vi hace un momento

-¿Dónde está? –Dijo volteando a ver al primo de Arnold

-Estaba con una chica hermosa, creo que ya se conocían

-¿Cómo?

-Creo que se llama Katy

-¿Katy?

-Sí creo que ese era su nombre

-¿Dónde están? –Helga ya sentía que la sangre le quemaba la piel -¡Dime!

-Pues estaban bailando hace un momento y después subieron a una habitación, creí que era para buscarte, pues vi cuando llevaste a Phoebe arriba….

Helga ya no escuchaba desde que dijo "Subieron…habitación… ¡¿Qué?!"

-¿Cuál…ha…habitación? ¿Sa…sabes? –Dijo sin mirarlo

-Sí, vamos –Arnie sonrió ante la reacción de la joven, la tomo de la mano y la halo hacia las escaleras.

-Bien todo marcha perfectamente bien, por fin, te quitare para siempre del camino Arnold –K miraba la escena desde el centro de la pista

-Helga… -Arnie se detuvo y la rubia le miro molesta -¿Quieres que entre primero yo?

-No

-No creo que sea buena idea

-¡Dime ¿Cuál es la maldita habitación?!

Arnie solo le miro un momento y señalo la habitación que estaba justo al lado de la de Phoebe, se aproximó rápidamente a la habitación para abrirla, respiro profundamente antes de abrir la puerta de par en par, lo que vio la dejo helada, sin poder creerlo, de inmediato sintió partir su corazón en mil pedazos, las lágrimas no se detuvieron así como el dolor que aquel joven le había ocasionado en aquel momento no se detuvo, los ojos chocolate le miraron entre sorprendida y divertida, los ojos verdes parecían haber despertado de pronto de un sueño terrible, tratando de entender la situación, pero para Helga era más que claro…

Hola queridos lectores

disculpen la demora, me extrañaron? jejeje yo si extrañe mucho estar por aqui, ya regrese de viaje y les dejo un nuevo capitulo de este fic, espero que sea de su agrado jejeje ;D

muchas gracias a todos por seguir este fic y por sus hermosos reviews :D

saludos