-¡¿Helga?! –Miro a la joven tratando de enfocarla bien pues aún estaba mareado y de pronto se encontró con un rostro poco agradable para el pero muy cerca de su… -¡¿Katy?!

-Mi amor –Dijo la joven acercándose más, su cuerpo estaba… "¡Imposible!" pensó el rubio asustado, por lo que rápidamente se levantó de la cama para alejarse de la joven y poder ir tras la rubia quien ya había desaparecido de la habitación.

-¿Pero qué…?

-Aún no hemos terminado, amor

Arnold se percató que estaba bastante desnudo, solo traía sus bóxer, de no ser así se sentiría más avergonzado.

"¡Pero…! ¡¿Qué demonios, estoy más que avergonzado?! ¡¿Qué demonios paso?!" pensó desesperado mientras tomaba su camisa y se subía los pantalones.

-¡Arnold! –Katy furiosa pero peligrosamente se acercó pero Arnold le dedico una mirada asesina que jamás se había visto en el chico más amable de Hillwood.

-No quiero que te me acerque, Katy, estás loca… ¡Te odio! ¡Aléjate de mí, maldita desquiciada! –Grito sin pensar el rubio, mientras la joven le miraba con ojos anegados de lagrima no de dolor, no, eran de impotencia, celos, odio y humillación.

Arnold salió corriendo de la habitación sin siquiera mirarla, ella se puso de pie y se colocó la blusa que había dejado caer al suelo –Me las pagaras Arnold –Sonrió maliciosamente –Al menos ahora sufrirás

-¡Arnold! Viejo Pataki te estaba buscando –Gerald venía con Phoebe quien ya se sentía mejor –Creo que lo mejor es que nos vayamos, Phoebe necesita descansar –Añadió un poco avergonzado

-¡¿Dónde está?! –Arnold lo tomo de los hombros para que le dijera pero el simplemente le miro confundido -¡¿Dónde está?!

-Yo…no lo se te estaba buscando, ¿Qué ocurre…v…?

-No la molestes

Arnold y Gerald miraron de donde provenía la voz y vieron a Arnie, sonriendo -¡A ti que te importa! –Arnold le miro furioso

-Me importa más de lo que te importo a ti, yo vi lo que ella vio y salió corriendo de aquí pero no pienso decirte nada más, solo quiero que sepas que está bien y estará mejor cuando la dejes de lastimar

-¡No tengo porque hacerte caso! –Arnold miro a Gerald –Ve a dejar a Phoebe, toma –Le entrego las llaves de su automóvil –Tengo que buscarla

-¡Ar…!

-Necio –Murmuro Arnie viendo como salía fugazmente de ahí su primo sin detenerse, Gerald le miro un tanto molesto pero salió con Phoebe sin agregar nada más.

-¿Qué tal salió todo, Arnie?

-Creo que bien, Lila

-Eso es muy pero muy bueno

-Si como a ustedes les toco la mejor y más fácil parte

-¿porque te quejas Katy? Estuviste con Arnold ¿no?

-Si pero no completamente, Lila

-Bueno ese no era parte del plan, solo debías simularlo

-Si pero no pude quitarme todo… -Murmuro

-Eso no importa chicas, Helga se lo creyó todo

-Bueno eso es todo lo que importa –Lila comenzó a bajar –Debo avisarle a K

-Ya le avise

-¡Oh! Bien, entonces bajemos a disfrutar la fiesta ¿Qué les parece?

-Una excelente idea, vamos

.

.

.

Helga se encontraba llorando desconsoladamente en el parque mientras sacaba su relicario, aquello había sido más devastador que verlo embobado y enamorado de las perfectas señoritas que le gustaban normalmente, esto era peor.

-¡¿porque?! ¿Porque mi amado y estúpido cabeza de balón? ¿Cómo pudiste hacerme esto? ¿Porque has jugado con mi corazón de esa manera? ¡Estúpido cabeza de balón! ¡Maldito mequetrefe! ¡Estúpido Arnoldo! ¡Debería odiarte a partir de ahora! Si eso hare, la vieja y estúpida Helga Pataki muere hoy –Suspiro fuertemente -¡Oh luna hermosa! ¡Consuélame con tu hermosa y dulce luz! ¡Dar luz a mi corazón destrozado! ¡Consuélame del mal de amores! ¡Dame una señal o guíame para que no vuelvan a matarme! ¡Revíveme mi buen amada luna! ¡Oh Arnold, ¿Cómo osaste a hacerme algo tan cruel?! ¡No lo comprendo mi amor eterno, mi luz, mi musa, mi Arnold! ¿Sera que...?

-¿Helga?

Volteó lentamente a ver quién le observaba y fue una verdadera sorpresa encontrar a… -¿Stinky? ¿Qué demonios haces espiándome, cabeza de chorlito?

-Perdón Helga, la verdad es que te vi saliendo de la fiesta y me preocupe

-¡Oh vamos Stinko! Solo fue tu imaginación, deberías dejar el pudin de limón, ya está causándote efectos secundarios

-No tienes por qué ser así, Helga, pensé que te pasaba algo y bueno…yo…creí que te haría bien hablar con alguien –Dijo rascándose la nuca como acostumbraba típico de Stinky

-¿Acaso deseas competir con el buen samaritano de Arnoldo?

-No, en verdad me preocupe por…

-Ahórratelo melenudo, estoy bien, nunca le pasa nada a Helga G. Pataki

Stinky se acercó hasta la banca donde estaba la rubia, le sonrió dulcemente –Sabes Helga, siempre he sabido que te ocultas tras esa coraza dura y fría, pero en realidad eres una chica dulce, gentil, cursi y muy amable, solo que no te gusta demostrarlo porque sé que el ser ruda y fuerte también es parte de ti y eso solo te hace una chica perfecta y hermosa

Helga se sonrojo al escuchar aquellas palabras tan sinceras y llenas de ternura, ojala y el cabeza de balón se hubiera dado cuenta también de todo eso hace mucho tiempo y tal vez…solo tal vez… -Gracias Stinko

-Sé que no me contaras lo que te ocurre, pero no creo que lo que te haya pasado valga la pena que tu una hermosa mujer, derrame lágrimas de esa forma –Dijo limpiándole suavemente las lágrimas de sus mejillas

-Yo…bueno…es que

-Tranquila, Helga, no quiero obligarte

-Sabes Stinky, te agradezco tu preocupación, en realidad no estoy bien pero ahora quisiera irme a casa, solo deseo descansar –Comento la joven ya más tranquila y sincera

-Bien pero te acompañare

-¡No, no es necesario, enserio!

-Insisto mi lady

Helga sonrió ante el recuerdo de aquel noviazgo fingido que tuvo con Stinky hace tanto tiempo, sonrojada acepto que la acompañara.

En el camino, platicaron y la verdad era que Helga se la paso bien que por un momento su dolor fue menos intenso, Stinky hizo todo lo posible para distraerla y hacerla sonreír con cada locura que se le ocurría por lo que la rubia estaba agradecida, cuando llegaron a su casa todo intento de Stinky fue tirado a la borda pues se encontraron con cierto cabeza de balón.

-Bueno…buenas noches Helga –Dijo nervioso e incómodo de ver al joven prometido de su compañera ahí esperándola.

-Nos vemos Stinky, gracias por todo –Susurro mientras le daba un beso suave en la mejilla, a lo que Stinky se sorprendió pero le sonrió dulcemente, Arnold también estaba sorprendido pero molesto por esa amabilidad de Helga, su Helga.

Helga le miro molesta a Arnold, tratando de ocultar todo su dolor que había vuelto sorprendentemente con más intensidad, comenzó a caminar ignorándolo pero él no iba a dejar las cosas así –Helga, tenemos que hablar, neces…

Fue interrumpido por una fuerte abofeteada de parte de la rubia, quien le dedico una mirada llena de odio pero también…ahí había mucho…mucho dolor como la inmensidad del mar, aquellos ojos azules tan inmensos ahora llenos de un dolor infinito con decepción; jamás le había pegado, era verdad muchas veces le había amenazado con hacerlo e incluso las veces que le hacía algo eran demasiado débiles como para causarle algún daño, pero ahora…ahora fue diferente esa abofeteada fue llena de dolor, enojo y odio, al menos eso sintió el rubio que sintió un golpe horrible en su corazón.

-¡No hay nada de qué hablar, Arnold! No quiero que me busques más, no quiero que me molestes, ¡Quiero estar lo más alejada de ti a partir de ahora!

Arnold se recuperó y molesto la miro -¡Tienes que escucharme! ¡Además eres mi prometida y…!

-¡No más, hermano! –Tomo el anillo que le había dado -¡Toma seguramente se lo darás a Katy!

-¡Helga, te amo a ti!

-¡Pero yo no! ¡Les diré a mis padres que cancelen el matrimonio!

-¡No lo harás!

-¡¿quieres apostar estúpido?!

-¡No lo hagas! –Grito el joven rubio pero su mirada se dulcifico y suplicante dos ojos verdes le miraban, Helga le miro y por un momento sintió flanquear

-No lo sé, pero…por ahora no diré nada Arnold, pero no me casare con alguien que desde ahorita me miente y juega conmigo, eso te lo juro que no va a pasar más, a partir de ahora para mi ese compromiso está roto, si no quieres no digo nada pero tú y yo no somos nada, adiós Arnold

-¡Helga…!

-¡No me toques! –Dijo soltándose del agarre del joven, inmediatamente se metió a su casa para que no la molestara más, dejando a un triste, destrozado y desolado cabeza de balón, quien se quedó un momento viendo en dirección a donde estaba la rubia hace un momento.

-Todo salió perfecto –K había observado toda la escena desde la otra esquina de la casa de Helga –Pronto serás mía, hermosa.

.

.

.

Al día siguiente era sábado por lo que podía quedarse todo el día en cama pero no, el maldito destino y universo planeaban siempre lo contrario para ella.

-¡Helga!

-¡Dios! –Dijo molesta al escuchar a Miriam

-Hija te busca un joven

-Si es Arnold diré que dormiré todo el día, estoy muy cansada –Dijo ocultando su rostro al mencionar el nombre de su amado que estaba decidida a olvidar por su bien

-No es el, cariño, me dijo que su nombre es Brainy

-¿Brainy?

-¿Le digo que se vaya?

-Mmmm no mama tengo curiosidad, enseguida bajare

-Bien pequeña

Se dio una pequeña y rápida ducha, se visitó rápidamente con lo primero que encontró y bajo corriendo a ver a ese chico extraño que en su niñez siempre estaba cuando ella sufría u observaba a Arnold.

-Hola buenos días, Helga

-Hola Brainy, ¿Qué haces aquí?

-Creo que lo sabes mejor tu que yo –Comento divertido

-Muchas veces eres tan extraño Brainy

Él le sonrió tiernamente -¿Qué te parece si vamos por un mantecado?

-Claro

Salieron al parque para poder platicar más a gusto, ella se sentó en una banca desocupada mientras el joven compraba los dos mantecados de chocolate -¿Quieres platicarme?

-¿Para eso fuiste a verme, zopenco?

-Helga te conozco mejor de lo que piensas

Ella se sonrojo levemente, mientras él sonreía, aquello se estaba volviendo muy frecuente, que hubiera personas que la conocieran o que pudieran ver a través de esa coraza dura y fría que ella ponía para no mostrar su verdadero ser.

-¿Qué es lo que quieres?

Brainy le miro sonriente y paciente –Sé que sufres por el mantecado –Helga le miro sorprendida –Se perfectamente bien como le decías para que nadie se diera cuenta, pero no era difícil adivinar, siempre te he observado Helga, te conozco –Repitió el rubio

Helga suspiro pesadamente ya que podría ocultar a medio mundo las cosas pero no a él, no a ese chico que en efecto fue demasiado observador desde niños y que además siempre conoció su secreto sin tener que escucharlo de los labios de ella –Bien Brainy, en efecto sufro por el

-¿puedo saber porque?

-Anoche lo encontré…en u…una situación comprometedora

-¿Con quién?

-Con…sabes no quiero seguir hablando sobre esto yo… -Se puso de pie

-Perdóname, Helga, no era mi intención molestarte –Dijo sujetándole la mano suavemente –Sabes que cuentas conmigo, aunque tú no me consideres tu amigo, para mi eres una persona especial y muy querida, eres mi amiga.

-Perdón Brainy es solo que…me duele y no quiero hablar ahorita de eso –Dijo un poco avergonzada al admitirlo –Y si me gustaría ser tu amiga, Brainy

-Ya lo eres, Helga

-Bien, entonces porque no vamos por una malteada grande de chocolate a Slaussen's, pero tu invitas –Dijo la rubia sonriéndole sinceramente, aunque esa sonrisa nunca llego a su mirada, esa mirada azulada que el tanto había amado por años, el brillo que los caracterizaba había desaparecido era como si Helga luchara por sobrevivir aunque estaba muerta por dentro, suspiro pero sonrió inmediatamente, le costaría que se abriera mas pero el ser amigos era un paso.

-Vamos, Helga y puedes pedir lo que sea yo te invito

-Ya rugiste hermano, pero después no te quejes –Dijo amenazante la rubia

-No, vamos –Dijo tomándola del brazo para ir a Slaussen's, sin siquiera imaginarse que un chico los observaba desde lejos, un joven que observo cada gesto, cada escena de aquella conversación de los rubios, cabizbajo regreso a Susent Arms, para pensar en cómo le haría para conseguir de aquella rubia…el perdón.

Hola queridos lectores

aqui les dejo un nuevo capitulo de mi fic, espero que sea de su agrado si es asi haganmelo saber y si no tambien jejeje no hay limites ;D

saludos y hermoso fin de semana nos vemos el lunes :D