Había pasado una semana desde la fiesta de Rhonda, en la cual había encontrado a Arnold en una situación de verdad embarazosa, pero no había dicho nada como había prometido al cabeza de balón aun así no quitaba el dedo del renglón que para ella aquel compromiso o cualquier vínculo con el había quedado roto.
Por otro lado aquella semana ella y Brainy habían tenido una relación más cercana, pues la rubia incluso se alejó de su mejor amigo oriental y no porque en realidad ella quisiera si no porque ella estaba con Gerald y este siempre estaba con su amigo, por lo que no podía pedirle a su amiga que no estuviera con el cabeza de cepillo pues eso sería realmente egoísta.
-Hola Helga, buenos días
-Hola Brainy
-Muy buenos días, señorita Helga –Stinky llego a la mesa de los dos rubios, Arnold observaba desde lejos con el ceño fruncido molesto.
-Hola Stinko
-¿Podemos hablar?
-No sé de qué quieras hablar, Stinko
-Creo que te interesara
-Lo dudo
-Vamos, Helga no pierdes nada, pero me gustaría que habláramos saliendo de la escuela, no quiero que nadie nos escuche
-…
-Te invito una malteada de chocolate
-Mejor de fresa –Dijo sarcásticamente
-No creo que la fresa sea buena para ti
Helga le miro sorprendida, no sabía que Stinky estuviera enterado de su alergia a las fresas por lo que le miro y el solo sonrió.
-No olvides que en algo llegue a conocerte aquella vez, mi lady
-Bien pero ya vete zopenco
-Nos vemos a la salida Helga –Tomo suavemente su mano y le beso delicadamente antes de irse, algo que a Helga hizo que se le sonrojaran sus mejillas.
-¿Crees que es de confiar? –Brainy miraba algo desconfiado al castaño que acababa de irse
-Lo conocemos desde siempre, Brainy, no creo que él me haga daño, aunque tienes razón, al mantecado lo conozco desde siempre y me ha hecho…tu sabes
-Lo se
-Bien, veamos que me puso Miriam –Abrió su lonchera y había una ensalada, un emparedado de pastrami y un poco de leche y jugo, miro con admiración su almuerzo estaba feliz de que tantas cosas en su casa hayan cambiado.
-Se ve exquisito Helga –Dijo el rubio observando su almuerzo
-¿Qué tienes tú?
-Solo un emparedado y leche –Comento viendo su almuerzo –Casi no pido que me ponga tantas cosas mi mama pues no como tanto –Dijo algo avergonzado
-Bien ¿Qué te parece si compartimos mi ensalada? Miriam siempre me pone demasiada comida y nunca me la termino –Dijo pensando en que antes lo hacía con Phoebe pero ella ahora tenía otra prioridad llamada Geraldo
-Por supuesto, si tú quieres
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-K esto es injusto
-Silencio Arnie, además tú no tienes ninguna oportunidad con ella, tu menos que nadie
-¿Porque?
-¡Porque eres un loco desquiciado, obsesivo! ¡Te parece poco, tu no la amas, solo tienes una extraña obsesión por esa rubia!
-Tu que sabes –Dijo molesto acercándose –Helga para mi es todo
-¡Despierta, melenudo! –Dijo usando el tono de su amada -¡Ella antes de salir contigo, saldría con Brainy y mira que ya es decir mucho!
-Tampoco tienes que ser tan cruel K… -Lila se acercó a Arnie
-La compasión no cabe aquí, Lila, pero sabes bien que pasara si te vas de este círculo ¿verdad? Si no mira a Harold. –Señalo hacia la cafetería donde el adolescente rosado estaba tratando de comer, con ayuda de Patty.
-Es injusto aun así y…
-El gordiflón quiso echar a perder los planes, todo por un descuido tuyo, ¿Ya no recuerdas?
La pelirroja se sonrojo levemente al recordar aquel día en el que por su descuido Harold se enteró de todo.
-¡Creo que puedo conquistarla!
-¡Arnie me estoy cansando viejo! –Lo tomo de los hombros -¡O te calmas o te envió al hospital como a Harold! ¡¿Quieres?!
El rubio lo miro molesto e impotente, al lado de ellos estaba William sin decir una sola palabra, llevaba días muy callado y además pensativo, K sabía que en cualquier momento el soltaría la sopa pero antes, antes él le ganaría, tenía un plan y sabía perfectamente que funcionaria dando una pista falsa, solo tenía que calcular bien cada movimiento.
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-Viejo ¿Ya me contaras lo que paso?
-No deseo hablar sobre eso Gerald
-Vamos amigo, hasta Phoebe está un poco molesta contigo, por favor dime
-Está bien te lo diré –Suspiro profundamente antes de hacer una redacción de lo que paso aquel día, en cuanto termino Gerald le miro realmente sorprendido pero también sacando sus sospechas.
-Viejo ese día…es día William quería hablar conmigo y me entretuvo…bueno el chiste es que no sabía ni que decirme –Arnold le miro incrédulo y confundido -¿No te das cuenta? Seguramente él fue el que planeo todo para que tú y Helga se separaran hermano
-Pero ¿Cómo conoce a Katy?
-No lo sé, pero tal vez esa loca vino un día y en vez de encontrarte a ti, se encontró con ese tipo y se hicieron amigos –Dedujo el moreno
-Tal vez…además lo que dices tiene sentido, Gerald –Comento el rubio molesto por lo que estaban deduciendo, mirando a la dirección donde estaban algunos jóvenes afuera de la cafetería, donde localizo al joven que tanto ha odiado desde que apareció.
"Nunca creí que fuera así" pensó el rubio
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A la salida…
-Hola preciosa
-Stinko
-Vamos por esa malteada, Helga, ¿crees que vendan una de pudin de limón en Slaussen's?
-¡Por todos los cielos Stinky!
-Es broma, Helga –Dijo riendo
La rubia también sonrió y lo siguió, detrás de ellos iba Arnold quien los seguiría, detrás de este estaba William que estaba más que arrepentido por todo.
Una vez en Slaussen's, ambos ocupaban la mesa de afuera del local, donde Stinky estaba tratando de animarla un poco con algunos chistes que tenía sobre su adicción al pudin, Helga reía pues pese a todo era gracioso la manera en que el joven se burlaba de sí mismo.
-Jajajaja bueno Stinky ya basta, ¿Qué me ibas a decir?
El joven se calló abruptamente –Bueno es algo que escuche –Dijo avergonzado y temeroso –Pero no debo decirlo
-¿porque?
-Corre peligro mi vida
-¿De qué se trata Stinky? –Pregunto la rubia preocupada de ver a su compañero así, inconscientemente poso una mano sobre la del castaño quien la miro sonrojado al notar ese tacto de parte de ella, Helga también se sonrojo y separo su mano de la de él.
-Bien, fue una plática que tenían con un amigo tuyo –Susurro mirando nerviosamente hacia los lados
-¿Qué amigo? –Pregunto curiosa
-Bueno pues…era William –Soltó nervioso y asustado –El sujeto que le hablaba no lo vi, pero le dijeron "K"
-¿K? ¿Qué clase de nombre es ese?
-No lo sé –Comento encogiéndose de hombros –Lo que me llamo la atención es que te mencionaban y también a Arnold
-¿A Arnold?
-Si –Dijo más incómodo cada vez –Bien Helga te lo diré de una vez y con todas las letras que ellos dijeron –Dijo sobándose el cuello nerviosamente –La verdad es que…William junto con ese sujeto y Katy deseaban ver su ruptura –Soltó el joven acercándose a la rubia que abrió sorpresivamente los ojos
-¿Entonces…?
-No sé si Arnold haya ido por gusto con Katy, pero sé que William la localizo y la llevo ese día a la fiesta, sabía que ellos habían tenido una relación, no me preguntes como, pues no lo sé, pero por como hablaban parecía que se conocían.
-¿Katy estaba ahí?
-Si –Dijo nervioso –También Lila y Arnie
-¿Arnie y Lila?
-Creo que ellos no hicieron nada pero la verdad ya no confiaría en ellos –Tomo la mano de la rubia –Dicen que Katy y Arnold se han visto desde entonces
Eso a la rubia le dolió, pensaba que tal vez si fue una trampa, pues Arnold no era tan culpable como pensaba -¿Seguro?
-No, pero eso dijo William, perdóname no debí decírtelo
-No está bien, estoy bien Stinky, de verdad –Dijo nerviosa mientras volvía a mirarlo –Stinky ¿porque tu vida corre peligro?
-Porque William y K, fueron los que mandaron a golpear a Harold, porque él también te diría la verdad pero…se lo impidieron
-¿Qué?
-Si no quieres creerme yo…
-¡¿Qué tanto me sigues?!
Su conversación fue interrumpida por un rubio que le gritaba a nada más que William quien le miraba entre molesto y nervioso, a la vez que ambos jóvenes se acercaban a la pareja discutiendo.
-¡¿Qué demonios les pasa, zopencos?!
-¡Helga no creas ni una sola palabra! –William trato de alcanzarla pero la rubia se soltó de su agarre
-Podría esperarlo de todos, pero…el que tu hayas sido capaz de hacer lo que hiciste… ¡De caer tan bajo! ¡Eso jamás te lo voy a perdonar William!
-¡¿Qué demonios le dijiste?!
Stinky le miro atemorizado –La verdad –Murmuro, William colérico se quiso abalanzar sobre el pero…
-¡Ni siquiera se te ocurra tocarle un pelo! –Arnold le miro sorprendido de que defendiera a Stinky, ¡Stinky! -¡Dile a ese estúpido de K que tampoco se le ocurra! ¡Porque entonces conocerán a Helga G. Pataki!
-¿Qué? –William estaba sorprendido -¿No sabes quién es K?
-Deja de hacerte el estúpido William, ya te lo advertí –Dio media vuelta y tomo a Stinky –Vámonos de aquí.
"No puedo creerlo, no puedo creer que Helga, no haya querido siquiera escucharme, ¡Maldita sea!" pensó frustrado mientras la pareja se alejaba
-Dime todo lo que sepas –Arnold se volteó para enfrentarse con aquel joven, quien le miro molesto
-¿Qué caso tiene?
-Tenemos que hablar –Susurro amenazante, dando a entender que no se iría hasta saber la verdad, la verdad de todo lo que habían planeado él y K, para separar a Helga de Arnold.
