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¿Cómo puedes cumplir una promesa falsa? ¿Cómo explicas a la persona que solo prometiste aquello para salvar a la mujer que amas? Lo más importante… ¿Cómo le explicas a las personas que solo fue para salvar al amor de tu vida?
La verdadera respuesta es que nadie que no haya estado en tu zapato te podrá entender, al menos no en el momento y eso es lo que pasa en las mayorías de las ocasiones, cuando alguien hace algo malo todos nos juzgan, nos condenan sin siquiera poder escuchar nuestras razones, mucho ojo son razones no justificaciones, pues es como pensamos nosotros que estaba bien mas no justifica nuestros actos.
Cuando hacemos algo bien todos alaban y saltan de alegría sin pedirnos una explicación de cómo lo hicimos pero hacemos mal las cosas y nos señalan y condenan sin dejarnos decir media palabra, entonces es exactamente lo mismo cuando hacemos cosas buenas que ante los demás parecen terriblemente malas.
A.P.S
-¡¿Arnold?! ¡¿Lila?!
-¡Gerald!
Lila sonrió ampliamente y fingió molestia –Gerald puedes desaparecer por favor, Arnold y yo queremos privacidad…ya sabes porque.
-¿Arnold?
-No es verdad, no es lo que parece….Gerald, déjame…expli…
-No gracias, ya vi suficiente –Dijo el afroamericano saliendo de la alcoba del rubio
-Bien ¿continuamos, amor?
-No –Se soltó del agarre de Lila –Vete de aquí Lila
-¡Este no era el acuerdo al que llegamos Arnold! ¡Cumple tu promesa! –Dijo colérica la pelirroja
-No lo hare…. ¡No te amo! ¿Qué no lo entiendes?
-¡Me mentiste! –Dijo histérica, Arnold pudo apreciar la llameante furia que estaba destellando los ojos de Lila, en aquel momento no supo donde quedo aquella niña de la cual un día se sintió atraído. -¡Habíamos hecho un trato, yo te decía dónde estaba Helga y Arnie y tu…me hacías mujer! ¡Tu mujer!
-¡No lo hare porque mi intención…mi único interés, Lila, era saber dónde estaba la mujer que amo! –Aquel fue un golpe que si le dolió a Lila, más de lo que ella había pensado, vio la verdad en los ojos verde esmeralda de Arnold y supo que no había más…había perdido ¿Era momento de aceptarlo?
-¡¿Porque?!
-¡No responderé eso, ahora vete!
-¡Tu no la amas, no puedes amarla!
-¡¿Porque?! ¡Tú no decides a quien voy a amar!
-¡Tienes que ser mío...mío! –Dijo la pelirroja comenzando a golpearlo fuertemente a lo que este solo se podía defender deteniendo los golpes de la joven, quien parecía fuera de control, por suerte los huéspedes escucharon y subieron de inmediato…
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-¿Gerald?
-Hola amor –Dijo sonriente saludando a su novia
-¿Qué ocurre?
-Nada –Murmuro pero le fue imposible engañar a su novia
-No me mientas, Gerald Martin Johanssen
El joven suspiro quedamente antes de mirar a su novia –Es Arnold…
-¿Qué paso?
Gerald le conto todo, por supuesto nada de lo que le dijo le agrado a la oriental que de inmediato se fue a buscar al rubio, el cual no fue difícil de encontrar, aún estaba en la casa de huéspedes tratando de que Lila se fuera de ahí y de…su vida.
-Arnold –Phoebe no estaba furiosa por lo que hiciera el con su vida, sino porque jugaba con los sentimientos de su amiga y no estaba dispuesta a seguir viendo sufrir a su hermana, a su dulce y pequeña hermana menor, pues así ella lo veía.
-Hola…Phoebe ¿Qué…?
-Mejor dime ¿Qué ocurre aquí, Arnold?
El joven miro a su amigo y supo enseguida de que se trataba el asunto, fastidiado solamente tomo a Lila y le pidió frente a todos que se fuera.
-¡No! ¡Cumple lo que dijiste!
-¡No! Ten algo de dignidad Lila, vete por favor, no me obligues a humillarte más
-¡Te vas a arrepentir de esto, Arnold Shortman!
Lila tomo su bolso y salió de la casa de huéspedes destrozada, Arnold miro a los inquilinos quienes parecían decepcionados de él, aunque le hayan ayudado no quitaba que pensaran mal de él, Phoebe y Gerald le miraban igual.
-Iré al hospital –Dijo tomando su chaqueta
-No iras
-Debo estar con Helga –Dijo Arnold mirando sorprendido a la pequeña oriental que tenía enfrente
-No lo permitiré, ¡Ya no la lastimaras a tu antojo!
-¡Si lo dices por Lila, ella fue la que…!
-¡No me importan las explicaciones! ¡No la veras y se acabó!
-¡La veré, porque así lo deseo! –Dijo perdiendo los estribos -¡La amo Phoebe y aunque se que no me escucharas lo que paso con Lila, fue porque ella y yo hicimos un "trato" y así pudiera rescatarla!
-¡No te creo!
-¡No me importa si lo haces, yo sé lo que paso y estoy tranquilo! –Dijo gritando también
-¡No…!
-¡No te metas, Phoebe, la amo y nadie me lo impedirá, ni siquiera tú!
Arnold salió rápidamente sin dejar hablar de nuevo a la oriental, corriendo en dirección donde estaba el hospital donde se encontraba su amada.
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-Doctora Bliss, adelante
-Buenas tardes –Dijo cordialmente donde se sentaba -¿En qué le puedo ayudar?
-Quiero saber si le dejara el caso de Arnie Shortman a mi hermana Karen Bliss –Dijo sonriente, le molestaba pedir favores pero era la oportunidad de su hermana para hacer su primer caso, ella sería la defensa de Arnie, ya que en las partes contras tenían abogados bastante buenos.
-El joven fue sentenciado…
-Quiere apelar…el joven me comentaba no estaba bien de sus facultades –Decía tranquilamente –Quisiera examinarlo ¿Se puede?
-Claro, Dr. Bliss, por aquí…
Ambos se dirigieron hacia la habitación donde Arnie era retenido.
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En el hospital se encontraba ya un joven rubio de ojos verdes mirando a la hermosa dueña de su corazón, la razón de su agonía y felicidad, la razón de su existencia e inexistencia en aquel momento, la razón de que su corazón latiera y dejara de latir cuando ella no estaba, la razón de su tormento y felicidad de toda su vida…Helga la hermosa mujer de cabellos dorados como el sol, angelical rostro y a la vez su hermosa rudeza y fortaleza de guerrera la hacían simplemente maravillosa e única, la amaba y ahora estaba al borde de la muerte porque ella no regresaba.
-Helga –Susurro entre los besos que estaba depositándole en sus manos –Debes regresar a mí, amor, las cosas están mal sin ti –Recordó lo de Lila –Esa señorita perfección no es tan perfecta como tu decías, Helga, fui ciego al pensar que lo era…que estúpido debí haberme visto y tú me lo decías pero no hice caso –Dijo sonriente pensando en cómo él siempre se equivocaba y Helga siempre estuvo ahí para él, sin importar que tan estúpido se viera.
-¿Recuerdas aquel día que Rhonda dijo que terminaríamos casados? –Dijo recordando de pronto su sueño, no entendía porque lo había recordado justo en aquel momento –Tuve un sueño, siempre soñaba contigo ahora que lo pienso, de uno u otra forma tu aparecías de pronto en mis pensamientos… ¡Que idiota he sido cariño! He estado enamorado de ti desde los tres años –Dijo con su clásico tono de inocencia e incredulidad
Helga sonrió pero Arnold ensimismado en sus pensamientos con su cabeza en las manos de su amada no lo noto.
-Aquel sueño…bueno al principio no fue realmente agradable, pero…fue porque vivíamos con tus padres y tu…no mostrabas tu lado real y único –Dijo sonriente –Entiendo ahora por qué era amada mía…debes regresar para casarnos y tener pequeños con unicejas –Dijo sonriendo con ternura recordando aquellos pequeños que le decían cabeza de balón –Pero más que nada porque….quiero pasar la vida con el amor de mi vida…porque la vida sin ti para mi…ya no es vida Helga –Susurro enamorado y triste tratando de contener las lágrimas.
Helga lloraba, sus lágrimas salían de sus ojos hermosos y su expresión era de dolor y enojo, combinado con algo de desesperación, Arnold no lo noto.
-Helga…mi amada Helga, cuantas cosas pasamos juntos, que idiota fui en lo de industrias futuro…te armaste de valor para decirme que…me amabas y yo…te hice olvidar todo el asunto con un simple "fue el calor del momento" perdóname amada mía pero no me castigues ni castigues al resto del mundo solo por mi ceguera, por favor amor vuelve a nosotros vuelve a mí, te necesito –Apretó la mano de la joven mientras más lagrimas salían –Eres todo para mí, sin ti estoy…perdido
La joven sollozaba sin ruido alguno, desesperada encerrada en su propio cuerpo ¿Cómo era posible que no viera que lo escuchaba?
Escucho lo primero que le causo ternura y diversión, pensó que al sonreír él se daría cuenta pero no sucedió nada, lo segundo que dijo era algo doloroso, pues realmente no quería que su amado Angel de cabellos dorados estuviera así, nunca lo había visto tan mal.
Lo tercero que dijo era la bomba que había comenzado a regarse por todo su cuerpo estaba destrozada y desesperada por no poder moverse e indicarle que ahí estaba, además sus padres…los escucho…el doctor había recomendado dejarla ir ¿a qué diablos se refería? Ella estaba ahí.
Movió la mano, entrelazo la mano de Arnold entre la suya y entonces…por fin él lo noto.
-¡Helga!
"Si mi amado, Arnold, aquí estoy, por favor ayúdame" pensaba la joven dejando salir más lagrimas que el rubio noto también
-Tranquila amor…. –Susurro feliz el rubio, mientras le depositaba un cálido beso en la frente –Estarás bien amor…estarás bien –Murmuro feliz y sin poder caber en su emoción –Gracias…gracias por volver a mí, amor mío –Dijo llenándola de más besos y caricias cálidas llenas de amor
"Arnold, no me he ido, aquí estoy…. ¡¿porque no puedo moverme?! ¡Quiero abrazarte…Arnold…quiero verte, pero todo me pesa!…." Pensaba la joven sintiendo su cuerpo como roca pero una enorme calidez en su corazón se inundó al sentir el alivio y felicidad de su amado cabeza de balón.
-Gracias amor –Susurro mientras miraba el cielo –Regresaste a mi… -Aunque en realidad no del todo el sentía que Helga estaba más para este lado del muro que para el otro, el hecho de que ella moviera su mano era señal de que estaba ahí y que sobretodo…no lo dejaría….
Hola queridos lectores
primero que nada una super mega disculpa en verdad disculpen la demora pero aqui sigo y seguire espero que este nuevo capitulo les guste si es asi no duden en decirmelo y si no tambien jejeje se aceptan todos no hay limites :D
espero que les guste no quede muy convencida.
saludos
