Capítulo 3: Te necesito a ti.

Suspira cuando los gritos empiezan, aunque ya está acostumbrada a ello, así que tampoco duelen tanto, pero no es hasta que se escucha el estruendo de un vaso caer, que empieza a sentir como su respiración no es suficiente y que sus pulmones se cierran al aire que desea entrar. Respira, respira y respira otra vez, pero nada, no funciona. Su vista se nubla y aunque intenta, enjuagarse los ojos y restregárselos con la manga de su chaleco gris oscuro, no funciona de nada. Su vista sigue sin ser clara, y los gritos continúan en la planta baja.

-¡Callaros!- Grita, pero nadie la escucha. Por qué, para ser sinceros, ¿quién escucha a una niña de siete años, cuando todos están ocupados viéndose su propio ombligo y no paran de agachar la cabeza para discutir? Así que los gritos siguen y siguen y ella solo tiene claro una cosa: Tengo que salir de aquí.

Porque necesita a una persona,: a Tori, su Tori, la que siempre está allí para ella.

Así que, sin ni siquiera esconderse o intentar ser silenciosa, sale por la puerta, porque a nadie le importa dónde va o de dónde viene, Corre a casa de Tori, que está a unos minutos de distancia, pero ni siquiera lo piensa cuando empieza a correr. Solo hace eso, corre, sin preocuparse de si un coche cruza la calle o de si se topa con un anciano y ni siquiera piensa que no está respirando adecuadamente.

No piensa en nada más que no sea Tori o su necesidad de sentirse segura; Tori es como su hogar.

Cuando grita tras la verja el nombre de la medio latina, siente que su corazón se calma y las lágrimas, constantes y frías, empiezan a hacerse más débiles, al igual que su falta de aire. Pero no es hasta que Victoria Vega abre la puerta de su casa, sale corriendo y abraza a la pelinegra que siente que todo estará bien, porque el mundo puede venirse abajo en cualquier momento, pero con Tori de soporte, todo estará bien de alguna u otra manera.

-¿Otra vez?- Pregunta, y da igual que la morena sea más pequeña, porque solo falta una mirada para saber qué le ocurre a su mejor amiga.

-Sí.- Responde Jade sin titubear. Esconde su rostro en el cuello de la menor y respira hondo.- Pero todo está bien ahora.

Dudosa y empezando a andar sin despegarse de la pelinegra, Tori titubea antes de preguntar.

-¿Ah, sí?- Y ante el asentimiento casi imperceptible de la otra, ella sigue preguntando cuando ya atraviesan el umbral de la casa.- ¿Por qué?

-Porque ahora estoy contigo, Tori..- Y siente como su corazón se va a salir del pecho antes de darle un inocente beso en la mejilla.