Hola a todos, sí que ha pasado un buen tiempo desde que actualice este fic pero no se preocupen, las chicas ya están de vuelta y con futuras situaciones comprometedoras en el futuro siempre y cuando la ONU no me censure, espero lo disfruten.

Los personajes de Adventure Time no me pertenecen, son propiedad de Peddlenton Ward a pesar de que el ya no esté a cargo de la serie y ahora el encargado sea Adam Mutto, personajes adicionales y a historia en general son de mi autoría.

Capítulo 7 - ¿Y ser antagonista te parece fácil?

El tic-tac del reloj hacía eco en la habitación conforme avanzaban las manecillas del viejo reloj que se encontraba colgado en la pared como una decoración más para amenizar un poco la falta de los mismos entre varios cuadros con títulos en psiquiatría. Que si bien impresionarían a cualquiera también lo harían pensar en cuanto podría costar una sola consulta y lo difícil que sería conseguir una cita, Pero lo cierto es que el consultorio había abierto sus puertas al público hace unos pocos días y pronto tendría entre sus primeros clientes a una visita algo peculiar, era un inicio de mañana tranquilo y la actividad se daría más avanzada la mañana con algo de suerte ya que la mayoría de los habitantes de Ooo preferían recurrir a magos y charlatanes para tratar sus crisis y problemas mentales mediante pociones, filtros y encantamientos que aseguraban curar todo de manera rápida y sin esfuerzo que en recurrir a ayuda profesional y especializada, a simple vista el consultorio parecía una casa normal pero en realidad estaba ubicado dentro de ella para dar un ambiente más agradable y de confianza a los pacientes aunque en esta casa no siempre era así por las mañanas.

− ¿has visto donde quedo mi mochila Layla?, estaba junto a la caja de folletos ayer y ahora no la encuentro por ningún lado - preguntaba una niña con rasgos de conejo vestida en un uniforme de escuela algo formal de color azul marino, su cabello largo y rojizo estaba peinado a manera de formar dos coletas que contrastaban con sus ojos del mismo color mientras buscaba desesperadamente por el escritorio y algunas caja sin éxito.

−A mí ni me preguntes Kaori, no soy tu sirvienta para estar cuidando tus cosas y mucho menos para ver donde las dejas, ¿Por qué no le preguntas a la asistente de mamá cuando salga del baño?, después de todo es su trabajo estar al tanto de nosotras - respondía otra niña un poco llenita pero con rasgos de zorro, vestía de igual forma pero muy desalineada al igual que su cabello de tono castaño y corto, usaba tenis llamativos en lugar de zapatos y estaba muy cómoda en un sofá de la habitación a la vez que se entretenía con su teléfono mostrando con ello una actitud que era muy despreocupada a lo que ocurría a su alrededor.

−Necesito encontrarla, ¡toda mi tarea y el trabajo para el examen está ahí! - la niña estaba algo desesperada mientras rebuscaba en todos los lugares una vez más mientras levantaba la voz un tanto histérica, sin duda era el inicio de un mal día para ella.

− ¿Sabes que gritar y ponerte como una loca histérica no te va a servir de nada para encontrarla verdad? - le decía usando un tono de sarcasmo e ironía muy usual sin apartarse un solo momento de la pantalla del teléfono, algo que irritaba por mucho a la pobre de su hermana.

−Deberías estar ayudándome a encontrar mis cosas como buena hermana mayor, sin mencionar que me debes varios favores - dicho esto Layla dejo lo que estaba haciendo para dirigir su mirada a su hermana quien emergía de una pila de libros y artículos de oficina, sin decirle nada se levantó del sofá donde se encontraba para dirigirse a un pequeño anaquel del cual tomo un maletín que le arrojo para después regresar a lo suyo.

−A veces no sé quién es más tonta, si tu cuando te pones así o Azumi que no entiende ni el sarcasmo - la pobre niña no dijo nada y solo se limitó a revisar sus cosas para al final sentarse junto a su hermana con una expresión completamente seria y muy molesta, muchas frases pasaban por su mente y ninguna era muy propia de su edad pero eso tendría que esperar por ahora. La puerta del baño se abría en ese momento mientras se escuchaba el sonido de desfogue del excusado a la vez que una joven salía tambaleándose de ahí.

−M-Mi estómago…duele…no más yogurt de frutas - decía una pobre joven que caminaba pesadamente, su ya de por si pálida piel estaba incluso aún más pálida y mostraba unas enormes ojeras en su rostro un tanto infantil sin mencionar que con trabajos se mantenía de pie.

−Te dije que eso ya no servía y no me hiciste caso, preferiste escuchar las tonterías de mi hermana y te lo comiste aun cuando ya estaba caducado - le reprendía Kaori algo molesta de que nadie la tomara en cuenta cuando decía algo, a veces se sentía como si fuese adoptada…aunque ciertamente lo era y su ironía se venía abajo.

−Pero Layla me dijo que aún podía comerlo aunque ya estuviera vencido – comentaba la pobre chica quien aún vestía su pijama con estampados de animalitos mientras se acomodaba en uno de los muebles para reponer fuerzas, la pobre había estado así toda la noche sin poder evitarlo.

− ¡Si solo tuviera dos días!, ¡esa cosa ya tenía más de un mes en el fondo del refrigerador!, ¿acaso no se te hizo raro que ya tuviera grumos y fuera de color verde? – reclamaba Kaori quien la mayor parte del tiempo se sentía como la hermana mayor a pesar de ser un año y medio menor a Layla, sin duda más cosas que agregar a su lista negra mental.

−…Creí que era un nuevo sabor con trozos de fruta – dijo mientras agarraba un pequeño cojín al cual abrazaba con fuerza mientras se encogía tratando de encontrar una posición cómoda.

La alarma del reloj de pared sonó en ese momento marcando las siete de la mañana por lo que las niñas fueron a la cocina para desayunar algo ligero antes de salir a la escuela, no paso mucho para que una mujer madura de piel albina, cabello oscuro y piel tatuada con marcas tribales rojas apareciera en escena bajando las escaleras, vestía una bata cómoda en tonos oscuros y una toalla alrededor de su cuello dado que tenía el cabello algo húmedo. Lo más llamativo en ella eran sus pupilas rojas como la sangre en esos ojos negros carentes de expresión así como sus cuernos que parecían formar una corona por su inusual forma, con calma llego a la cocina de donde tomo una taza para llenarla con café y sentarse con ellas sin mostrar algún cambio en su expresión.

−Buenos días niñas, ¿Dónde está Azumi?, se supone que debería estar haciéndoles el desayuno antes de que se vayan – dijo de manera seria mientras tomaba asiento junto a ellas y comenzaba a revisar un pequeño cuaderno de notas con las citas que tendría ese día.

−Está en el sofá recuperándose de ese yogurt que no debió comerse la muy tonta – respondió Kaori aun molesta por lo ocurrido hace poco con su mochila perdida y la actitud de su hermana mayor, esto solo hizo que la mujer dejara lo suyo y le dirigiera una mirada seria a la niña quien de inmediato trato de evitarla comiendo más aprisa el plato de cereal que se había servido.

−¿Qué te he dicho de ese vocabulario?, además si no mal recuerdo ese yogurt era el trabajo para la clase de biología de tu hermana – dijo dando un sorbo a la taza – supongo que tendré que darle el día libre y cancelar algunas citas que ya tenía programadas para hoy – aunque no lo aparentara las niñas sabían identificar cuando ella estaba molesta o enojada y eso las asustaba un poco amén de su mirada, en especial a Layla quien había olvidado etiquetarlo para evitar que alguien se lo comiera por error.

−Ve el lado bueno mami, tendrás el resto del día libre para descansar – le dijo tratando de aminorar un poco las cosas mientras sonreía tímidamente logrando con ello que su madre dibujara en su rostro una leve sonrisa.

−Supongo que un día libre no me vendría mal pero de todas formas hay pendientes que debo terminar y dudo que pueda descansar, por cierto, ¿no se supone que su escuela ya debió haber mandado los resultados de sus parciales? – la pregunta hizo que las niñas se atragantaran con su desayuno mientras su madre adoptiva esperaba una respuesta. Y sabiendo que mentirle no funcionaría en lo absoluto Layla opto por la única salida que tenían.

− ¡Cielos ya es tarde!, nos gustaría quedarnos a conversar sobre los parciales pero nos tenemos que ir a la escuela, ¡nos vemos mami! – Sin darle una oportunidad de réplica las niñas salieron a toda prisa de la casa mientras su madre solo suspiro en señal de derrota, con calma se levantó y se dirigió a la sala que era un completo desastre por todos los libros y cajas fuera de lugar. Con cuidado se acercó al sofá para sentarse al lado de su asistente que sudaba y temblaba aun por su problema estomacal.

− ¿Crees que soy demasiado estricta con esas niñas para que actúen así Azumi?, aún recuerdo cuando iban a mi cuarto para despertarme y así desayunáramos juntas o intentaban ayudarme con algo a pesar de ser tan pequeñas…las cosas cambian muy rápido, ¿No lo crees? – antes de que su asistente pudiera responderle se levantó a toda prisa corriendo nuevamente hacia el baño de donde solo se podía escuchar a la pobre chica vomitando – y según Layla debo verle el lado bueno a esto – un nuevo suspiro salió de ella mientras tomaba su teléfono para hacer las cancelaciones de sus citas para el día de hoy y si era posible tomarse un tiempo para ella que tanta falta le hacía.

Por otra parte en las tranquilas praderas de Ooo el día comenzaba de una manera algo diferente, en una reconstruida y modificada casa del árbol cierta heroína despertaba de su letargo para comenzar el día después de una noche un tanto difícil para ella, sin ánimo de nada se sentó en el borde de la cama mientras daba un largo y profundo respiro disfrutando de esa efímera tranquilidad que las mañanas solían darle cuando vivía con su hermano y que ahora por cuestiones obvias vivía con su novia Arcoíris, las cosas eran normales desde ese punto ya que vivía con la persona más importante para ella y desde que el hombre mágico "gustosamente" por no decirlo de otra manera. Acepto ayudarla con la condición de la princesa Flama todo iba a las mil maravillas desde entonces…al menos hasta esa noche donde esa otra humana y su hermana irrumpieron en su casa y con ellas llegaron tres idiotas. De los cuales uno de ellos era un vampiro pervertido al que le gustaría clavarle una estaca en medio de los ojos, tampoco podía olvidarse de la autoproclamada reina Helada que no solo se había auto invitado a su casa y que además tuvo el descaro de usar la sala como cuarto de hotel, el solo recordar eso le molestaba ya que ahora compartía la casa con ellas y debía soportar la actitud sobreprotectora de Fionna como su autoproclamada hermana mayor al igual que Cake, pero la que sin duda era la más molesta era la propia reina Helada y su actitud de madre sustituta que solo le hacían pensar en cuan disfuncional era esta "familia", con esto en mente se levantó de la cama para salir de la habitación e ir al comedor antes de que alguna llegara a intentar llevarla a la fuerza como ya se estaba empezando a hacer costumbre últimamente.

− ¡Niñas ya está listo el desayuno!, ¡así que no me hagan repetirlo de nuevo y vengan a sentarse en la mesa! – reclamaba una gata algo molesta de que aún no llegara nadie salvo la reina Helada a la cual prefería ver de lejos después de enterarse de ciertas cosas por cierto video de cierta elemental.

− ¿Aun vas a seguir molesta por algo tan natural como eso? – preguntaba la dama azul tratando de suavizar un poco el ambiente y evitar cualquier discusión pero Cake no era de las que se quedaban tranquilas, no después de enterarse de lo que ella le había hecho a su hermana y que para colmo había un video de ello.

− ¡Qué natural ni que nada!, ¡acosadora, pervertidora, depravada, promiscua, violadora de menores, pajera! – la gata literalmente estaba roja del coraje y la reina Helada no se quedaba atrás, estaba haciendo un gran esfuerzo por controlarse pero Cake estaba haciendo muchos méritos para que la callara a golpes hasta que recordó algo que Fionna le conto hace tiempo.

− ¡Mira quién habla gata descarada!, ¡¿o ya se te olvido que te acostaste con ese caballo amigo del dulce príncipe?! , ¿Quién es la depravada ahora? – Cake no supo que responderle tras ese comentario mientras que su rival solo la veía de manera burlona, Fionna y Flama estaban llegando en ese momento lo cual solo terminaría complicando más la situación.

− ¿Y ahora porque están discutiendo? – pregunto la humana ya cansada de tener que aguantar las peleas de su hermana y la reina Helada, solo estaban dando una pésima imagen a quienes les habían permitido quedarse y eso la avergonzaba.

−Simone, Cake, ¿Qué no recuerdan lo que Finn les dijo la última vez que las vio discutir y terminaron rompiendo su ballesta? – les dijo la elemental muy molesta de que las dos no pudieran llevarse bien o al menos hacer el intento, sin mencionar el hecho de que si su novia las veía pelear nuevamente las cosas se pondrían muy feas de verdad.

Tanto la dama azul como la gata dejaron en ese momento sus diferencias recordando muy bien lo que la pequeña humana les advirtió en esa ocasión, el silencio se hizo presente una vez más mientras comenzaban a desayunar aparentemente en calma ya que ni la elemental ni la humana creían que esto duraría conociendo bien a ese par que solo estaban esperando el momento oportuno para comenzar de nuevo, al menos la parte positiva de todo esto era que el trío de problemáticos no se había vuelto a parar desde ese día aunque no descartaban que pronto los tendrían molestando otra vez.

− ¿Y qué fue de tus "amigos" Fionna?, ¿no deberían estar aquí molestando como ya es su costumbre? – esto dejo pensativa a la humana ya que en cierta forma la reina Helada tenía razón con ello, aunque después de lo que Finn le había hecho a Marshall difícilmente tendrían deseos de volver a poner un pie en la casa.

−No lo sé Simone, quizás estén ayudando a Gumball a encontrar la forma de volver a casa y…y…a quien engaño, no tengo idea de que estarán haciendo y tampoco quiero saberlo ya que conociéndolos deben estarse peleando – dijo desviando su mirada, francamente le importaba poco si el dulce príncipe encontraba una forma de regresar o no ya que en si su vida era una completa ficción en la mente de un viejo – Supongo que no estaría mal quedarnos aquí después de saber cuan "real" es nuestra existencia en realidad, francamente eso me deprime y… − en ese momento el ruido del teléfono interrumpió la conversación haciendo que la humana se levantara con rapidez para contestar mientras las demás seguían comiendo.

−Finn se está tardando demasiado para venir a desayunar, ¿no crees que deberías ir a buscarla antes de que se enfríe todo Flama? – La pregunta incomodo un poco a la elemental ya que después de lo de anoche difícilmente estaría de buen humor como para despertarla.

−Creo que lo mejor es darle su espacio y dejar que venga cuando ella lo decida…además tiene mal carácter cuando la levantan muy temprano – dijo la pobre desviando su mirada y tratando de esbozar una sonrisa, no era que su novia tuviera un mal carácter. Simplemente tenía problemas que debía arreglar así como ella los tenía con su padre al que si pudiera encerraría en una lámpara y la pondría bajo un chorro de agua pero eso era historia para otra ocasión, en ese momento Finn apareció en el comedor sorprendiéndolas ya que se veía muy desganada por alguna razón y sin decir nada tomo asiento al lado de la elemental quien comenzaba a preguntarle si había dormido bien, mientras tanto Cake comenzaba a servirle un plato con un par de huevos fritos con salchichas así como un poco de jugo de naranja y pan.

−Te ves fatal mi niña, ¿porque no te quedas en la cama el resto del día? – le comentaba la gata algo preocupada por la apariencia de Finn, se veía sin ánimos y con una ojeras que eran algo notorias e incluso su mirada se mostraba cansada.

−Estoy bien, solo quiero comer esto en paz – su voz se escuchaba más baja de lo normal y esto termino por preocupar a todas en la mesa, Cake no perdió el tiempo en buscar un termómetro pensando que quizás tendría un resfriado mientras que Simone la levanto para sentarla en sus piernas y cubrirla con una leve briza helada pero esto solo comenzaba a molestar a la chica quien estuvo a punto de gritarles de no ser por la aparición de la otra humana quien se veía algo confundida.

−Chicas… ¿conocen a alguna Phoebe? – pregunto Fionna con teléfono en mano, Flama no perdió un instante en tomarlo de sus manos dejando a la aventurera algo sorprendida mientras que Finn le dirigía una mirada con cierto sarcasmo para luego gritarle a la elemental − ¡Si es la dulce princesa dile que deje el mensaje! , no tengo ganas de nada este día.

Tras ese comentario la pequeña humana solo suspiro aburrida de todo pero no contaba con que la otra aventurera la tomara del brazo y la llevara a la sala casi a rastras. Esto comenzó a molestar a Finn pero jamás se imaginó que Fionna le comenzara a gritarle que dejara de actuar como una niña pequeña que se molestaba por todo y que aceptara las cosas como eran, esto capto la atención de todos en la casa incluyendo a los pequeños robots que preferían mantenerse al margen de todo después del incidente con el rey Helado y los amigos de la otra humana, Flama se acercó a ella y le extendió su mano mientras le daba una mirada cálida y una sonrisa. El mismo tipo de sonrisa que su heroína solía usar con ella cuando se conocieron y cuando le levantaba el ánimo, tras un largo suspiro la humana tomo su mano dibujando una pequeña sonrisa y ganándose un abrazo grupal que la dejaría muy adolorida, conforme las horas pasaban todo volvía a la calma o al menos en la casa del árbol ya que de regreso en el consultorio las cosas parecían ir de mal a peor desde que comenzó la mañana y la tarde no mostraba indicios de que mejoraría.

−Esas niñas ya tendrían que haber llegado desde hace una hora, no pude cancelar una cita y la casa sigue siendo un desastre – decía para sí algo molesta mientras que del baño seguían escuchándose arcadas de la pobre asistente, serian casi las cuatro de la tarde en el reloj de la sala mientras dejaba salir un pesado suspiro conforme caminaba a la cocina pensando en lo que debería hacer con ellas.

− ¡Ya llegamos mami! – gritaba Layla a los cuatro vientos mientras arrojaba su mochila al lado de la puerta y se perdía en su teléfono conforme caminaba a la mesa dejando a su hermana con el trabajo de ordenar el desorden que ella estaba provocando.

−Perdón por llegar tarde mamá pero tuvimos actividades extra en la escuela y parece que se van a extender por una semana – explicaba la pequeña mientras trataba de calmarse para no terminar gritándole a su hermana, su día había ido de pésimo a peor gracias a ella y lo que menos necesitaba era otro castigo.

−No se preocupen, me alivia saber que fue por la escuela y no porque decidieran irse de vagas para evitar ayudarme a ordenar el desorden que hicieron en la mañana – el comentario de su madre las tomo por sorpresa ya que habían dado por hecho de que quizás ella ya lo habría ordenado pero ahora caían en la cuenta de que todo permanecía igual a cuando se habían ido a la escuela – dentro de una hora tendré una sesión que no pude cancelar y agradecería que ustedes puedan ayudarme a ordenar y a limpiar la casa ya que al parecer no contaremos con Azumi por algunos días.

− ¡¿Perdón?! , ¡¿Quieres que nosotras hagamos la limpieza de toda la casa por unos días?! , ¿no sería mejor contratar a una sirvienta? – la conducta de la niña solo hizo que su madre comenzara a despedir su aura demoniaca mientras la veía con seriedad haciendo que temblara por lo que dijo y bajara la cabeza, su hermana por otro lado reía internamente a pesar de estar algo asustada por lo que Layla había provocado. Sin alguna salida disponible a las niñas no les quedó más remedio que aceptar el cómo serían las cosas mientras comían junto a su madre hasta que esta termino antes y se retiró a la habitación donde estaba su consultorio para preparar todo para la cita, el tiempo seguía avanzando y tras terminar de comer decidieron repartirse el trabajo antes de que recibieran otra mirada por estar perdiendo el tiempo.

−Bien lo haremos a mi manera, yo lavare los platos y tú ordenaras todo el desorden de la sala y las cajas ya que gracias a ti todo esta como esta – decía Layla sorprendiendo a su hermana mientras ella regresaba a la cocina pero esta la sujeto con fuerza del brazo mientras la miraba muy molesta.

− ¡¿Qué?! , ¡¿Por qué tengo que hacer todo lo pesado yo sola?! , ¡Si me hubieras ayudado a encontrar mi mochila en la mañana no habría este desorden! – le reclamo furiosa Kaori pero su hermana se mostró indiferente a ello como de costumbre mientras se cruzaba de brazos y comenzaba a sonreír de manera burlona.

−Lo harás porque soy mayor que tú y a menos que quieras que mamá se entere de que estarás castigada toda una semana por ya sabes que me harás caso – derrotada por ese golpe bajo la pequeña no tuvo más remedio que aguantarse y comenzar a ordenar todo el desorden, detestaba ser la que siempre terminaba perdiendo o siendo culpada en todo solo por ser como era – algún día me cobrare todo esto y todos lo verán, nadie se volverá a meter conmigo o me hará hacer su trabajo solo porque son más grandes que yo.

Poco a poco comenzó a apilar los libros para acomodarlos en las repisas mientras desocupaba algunas cajas para hacer más espacio, pasado unos minutos las torres que había hecho se movían peligrosamente por el exceso de altura pero antes de que pudiera arreglar eso llamaron a la puerta, Kaori no sabía si abrir la puerta o hacerlos esperar en lo que reducía las torres de libros hasta que llamaron por segunda vez haciendo que su madre les gritara que abrieran la puerta, sin otra opción la pequeña abrió esperando que se mantuvieran en su lugar lo suficiente para arreglar su error antes de que todos cayeran al suelo, frente a ella estaban una elemental de fuego y una criatura que no podía identificar salvo que a diferencia de la primera que tenía una apariencia amable y gentil esta se veía algo molesta por estar ahí.

−Hola pequeña, mi amiga y yo estamos aquí para la sesión que tenemos programada, ¿crees que podamos pasar? – Kaori las miraba sorprendida ya que no imagino que el acompañante de la elemental resultara ser una chica y a juzgar por la forma en que esta vestía debía ser alguien increíble al punto de desear ser su aprendiz para verse igual que ella ya que le recordaba a uno de los personajes de sus comics.

−Mi mamá ya las está esperando en su consultorio, es la puerta del fondo a la izquierda pero tengan cuidado con los libros – les dijo mientras se hacía a un lado para dejarlas pasar, en ese momento Finn comenzaba a sentirse un poco incomoda por la forma en que la niña la veía y solo podía pensar que era a causa de la ropa que Cake le había dado aunque ciertamente se sentía más cómoda que con su ropa habitual.

Conforme avanzaban a la puerta que les habían indicado la humana desvió su atención a los libros que la pequeña había mencionado sorprendiéndose de la forma en que estaban apilados y de que estos se mantuvieran en esa posición tan extraña, con algo de curiosidad intento ver que tan estables eran pero a penas toco una de las torres esta se vino abajo llevándose a las otras en un efecto domino dejando a Finn sorprendida y a la niña en shock ya que ahora todo volvía a estar como al principio sin mencionar que su madre salía de la habitación a causa del ruido que hicieron los libros al caer.

−Kaori les pedí que me ayudaran a ordenar no a hacer más desorden del que ya hay, ¿Por qué no sigues el ejemplo de tu hermana quien está limpiando la cocina? – la autoritaria voz de la madre tomo por sorpresa a la aventurera así como a la elemental, Finn intento interrumpirla para explicar pero la pequeña se lo impidió respondiéndole a su mamá con un tono de voz en el que se reflejaba el miedo por el reclamo.

−P-Pero mamá yo no hice…

−No digas más por favor solo recoge los libros y retírate a tu habitación – la orden fue estricta y tajante, la pobre solo se giró a ver a la humana con ojos de súplica para que arreglara la injusticia de la que estaba siendo objeto pero esta de solo imaginar lo que podría decirle la madre de la niña apresuro el paso con la elemental a la habitación donde las esperaban dejándola con el problema.

−Mi futura sempai me ha traicionado y yo que comenzaba a admirarla – decía desilusionada la pobre hasta que su hermana la hizo reaccionar con un golpe en su cabeza mientras comenzaba a ayudarla a levantar todo.

−En serio que no puedes hacer nada bien y encima te estás perdiendo en tus locas fantasías de personajes raros y lenguaje extraño que nadie entiende, deberías madurar un poco y así todos dejarían de meterse contigo – Layla continuo reprendiendo a su hermana conforme avanzaban en la limpieza pero ella lejos de escucharla solo se limitó a maldecir mentalmente y a repasar los nombres de cada persona que le había hecho pasar un mal rato hasta ahora, sin importar como ella se vengaría de cada uno de ellos, tal vez no ahora, tal vez no mañana ni la próxima semana por cuestiones de su castigo en la escuela pero de que lo haría lo haría.

Y con eso llegamos al final, ¿Qué hablaran en la sesión?, ¿Kaori lograra vengarse de todos los que se aprovechan de ella?, ¿Azumi se mejorara en el siguiente capítulo?, esto y más en el siguiente, hasta la próxima.