Hola y bienvenidos a otro capítulo lleno de acción, chicas y muchas situaciones comprometedoras como ya es costumbre. Así que sin más los dejo con el capítulo.

Los personajes de Adventure Time no me pertenecen, son propiedad de Peddlenton Ward a pesar de que el ya no esté a cargo de la serie y ahora el encargado sea Adam Mutto, personajes adicionales y la historia en general son de mi autoría.

Capítulo 7 – El regreso del Rey Vampiro.

El ocaso comenzaba a cubrir el cielo con su manto de estrellas regalando una tranquila noche en la tierra de Ooo pero no todo era tranquilo, en la ya conocida residencia de cierta heroína las cosas pintaban lo más normal posible dadas las inquilinas que se hospedaban ahí las cuales creaban alborotos cada quince minutos por cualquier ridiculez, pero este momento en especial era único ya que afortunadamente la compañera y hermana de una de las inquilinas había salido no sin antes advertir a cierta dama azul de lo que podría pasarle si volvía a tocar a su hermana, el viejo y destartalado reloj de la cocina marcaba casi las siete de la noche y todo indicaba que las chicas llegarían tarde de la consulta lo cual les daba algo de tiempo para preparar un pequeño postre a manera de incentivo.

−Espero que Finn disfrute este pequeño postre de frutas que le estamos haciendo – comentaba Fionna mientras cortaba en cuadritos algunas frutas para lo que parecía ser una ensalada a la vez que Simone buscaba algunos ingredientes extras que necesitaban.

−Le encantara ya lo veras, solo espero que esa consulta le ayude a ser más libre y deje atrás ese problema de identidad que está cargando la pobre…no me imagino lo que debió sentir todo este tiempo viviendo en esa mentira – para ambas era algo difícil de entender y aunque ya habían escuchado la historia en su momento era algo que aún no les quedaba claro, ¿Cuál era la razón de haberle hecho creer durante años esa mentira?, sin duda una respuesta que jamás llegarían a escuchar.

−Solo un par de frutas más y habré terminado para…¡Hey que estás haciendo! – en ese momento la dama azul se había colocado atrás de ella tomándola de las caderas con firmeza mientras se acercaba lentamente a su oído, la suave respiración de Simone comenzaba a excitarla poco a poco a la vez que sus manos comenzaban a recorrer con sutileza ese camino que ya conocía a la perfección.

−Yo creo que esa pregunta ya no viene al caso mi querida Fionna, así que mejor relájate y déjate llevar ahora que tenemos esta oportunidad antes de que regresen – tras decir esto la reina Helada mordió con delicadeza el lóbulo de su oreja mientras sus manos comenzaban a levantar la falda de la chica quien trataba inútilmente de resistirse, la forma tan sutil en que ella la estaba estimulando hizo que soltara el cuchillo que aún tenía en su mano para agarrarse a la mesa y no caer por el placer que estaba sintiendo.

−P-Por favor para, ¿q-qué pasa si ellas llegan y nos ven? – la humana tenía razón en temer que eso llegara a pasar pero para la dama azul era como si no le importara en lo absoluto, deseaba disfrutar el momento tan oportuno que se le había presentado y no dejaría pasar la oportunidad.

−Te preocupas demasiado por ello mi querida niña, tenemos el suficiente tiempo para algo que he querido hacerte y que la odiosa de tu hermana no me ha dejado… ¿sabes lo que tengo pensado hacer con esto verdad? – antes de que la aventurera pudiera protestar la dama azul puso en la mesa una lata de crema pastelera mientras una de sus manos comenzaba a estimular delicadamente en su intimidad de manera constante, la respiración de la humana rápidamente se entrecorto mientras tomaba con firmeza la mano de su acosadora para que detuviera esa tortura que amenazaba con volverla loca de placer.

−P-Por favor p-para, n-no v-voy a aguantar m-mucho si sigues... ¡oh Glob no pares! – la pobre chica difícilmente podía resistirse a la técnica de Simone quien prácticamente la estaba sosteniendo para evitar que cayera al suelo, algo cansada dejo lo que estaba haciendo solo para ganarse un reclamo de la aventurera quien ahora tenía su cara roja y respiraba de manera agitada a la vez que le hacía una mirada suplicante para que continuara.

−En verdad eres una chica muy mala Fionna, ¿Qué tipo de aventurera cambia tan rápido de opinión cuando su enemigo la tiene a su merced?, ¿o será acaso que te haces la difícil para no admitir lo mucho que te gusta que te haga esto? – antes de que ella pudiera responderle la dama azul la giro para ver su ahora tímido rostro mientras desviaba su mirada, la reina Helada solo sonrió por la actitud tan servicial que la humana estaba tomando para después levantar su linda cara y robar de él un largo y apasionado beso que le fue correspondido por la propia heroína.

−Es tu culpa que yo sea así, me tratas mejor que esos tres y estas ahí para escucharme a pesar de que solo hablo de mí y mis problemas…aún tengo miedo pero cuando estoy contigo siento que realmente le importo a alguien más y eso es todo lo que necesito para… – un nuevo beso enmudeció a la chica cortando lo que tuviera que decir para luego ser recostada en la mesa sutilmente. Mientras Simone comenzaba a levantarle la remera para dejar al descubierto sus pechos sin que ella objetara en lo absoluto, con cuidado comenzó a recorrer su cuello sin dejar de besarla haciendo que lanzara un suave gemido que pronto se multiplico creando un hermoso coro.

Poco a poco las cosas comenzaban a subir de intensidad y el pudor hacia mucho que había desaparecido conforme las caricias dejaban de ser sutiles para dar paso a un contacto más carnal y atrevido, la dama azul no perdiendo más tiempo y levanto las piernas de la chica para quitarle sus pantaletas y dejar al descubierto su intimidad. Misma que ya había comenzado a lubricar por la excitación y las caricias que había recibido, Fionna por instinto sujeto sus piernas con sus brazos para darle una mejor vista a su dulce y fría amante mientras su intimidad sobresalía un poco a la vez que le regalaba una mirada cargada de lujuria y deseo, la reina Helada no necesito mucho para entender la indirecta de la joven y comenzó a acariciar con suavidad la delicada línea de arriba abajo y deteniéndose ocasionalmente en su rosado botón el cual acariciaba con pequeños círculos que solo hacían gemir de placer a la humana, la melodiosa voz de la aventurera solo encendió aún más el libido de la dama azul quien difícilmente se controlaba para no hundir su cara para beber y devorar ansiosamente del dulce tesoro de su amante.

−Eres demasiado impaciente mí querida niña, solo espera un poco más y te aseguro que lo disfrutaras como nunca – sin entender lo que tenía planeado. La dama azul tomo la lata de crema pastelera y comenzó a cubrir con delicadeza sus pequeños pezones mientras la humana se mordía el labio inferior disfrutando por anticipado lo que vendría – Parece que ya te diste cuenta pero no importa, te ves tan deliciosa Fionna pero siento que falta algo, ¿quizás un poco de fruta para adornarlo? – la sonrisa de Simone desbordaba lujuria y sensualidad conforme tomaba unos pequeños trozos y los acomodaba con maestría.

−T-Te q-quiero S-Simone… - dijo tímidamente la aventurera para luego ver como la reina Helada degustaba sus senos, las palabras de la humana solo la excitaban más y tras terminar de degustar la crema en su pecho se preparó para saborear lo que sería su platillo principal.

−Adoro que seas tan tímida pero creo que ya es hora de pasar al plato fuerte si sabes a que me refiero Fionna - la aventurera solo sonrió ante sus palabras mientras su amante comenzaba a cubrir su intimidad con esa espesa y deliciosa crema, estaba tan excitada que se cada vez se ponía más húmeda por la ansiedad de sentir a la dama azul "devorándole" su entre pierna, su corazón palpitaba aún más rápido mientras ella terminaba de colocar los pequeños trozos de fruta para luego posicionarse mientras apoyaba sus finas manos sobre sus muslos – Por fin es hora de comer y este platillo sin duda será el más delicioso de todos – la reina Helada le regalo una nueva sonrisa para después abrir por completo su boca para el primer bocado mientras la aventurera ayudaba a sostener sus piernas, estaba a solo centímetros de probar tan delicioso manjar cuando escucharon algo que las dejo completamente paralizadas del miedo.

− ¡Ya llegamos a casa chicas! – la voz de la elemental retumbaba en sus oídos y sabiendo que apenas contaban con el tiempo justo. Simone bajo a la humana de la mesa mientras esta se acomodaba rápidamente la ropa y ocultaba su ropa interior entre sus manos a la vez que intentaban calmarse para evitarse problemas.

− ¡H-Hola chicas!, ¿c-como les fue en la sesión? – preguntaba de manera nerviosa la aventurera mientras mantenía sus manos escondidas para que no notaran lo que escondía, la reina Helada en cambio temía que se dieran cuenta de lo que estaban haciendo antes de que llegaran ya que lo único que pudieron hacer fue medio arreglarse para disimular las apariencias.

−En realidad no creí que de verdad necesitaba ir con una especialista, supongo que no deseaba admitir lo mucho que me ha afectado el cambio con mi vida pero…en verdad les debo una disculpa por la forma en que me he comportado con ustedes – la chica esbozo una gran sonrisa tras decir esto para luego abrazar a la otra humana quien con algo de miedo correspondió al abrazo tratando de mantener oculto lo que podría evidenciarlas.

− ¡Esa es una excelente noticia Finn!, ¡hay que celebrarlo y quedarse despierta hasta tarde esta noche! – comentaba Fionna ya más relajada de su temor inicial al ver que su pequeña "hermanita" finalmente admitía que tenía un problema y que además se estaba disculpando por la forma en que había estado actuando en estos días con ellas debido a ello.

−Suena bien pero prometí a Flama llevarla de paseo mañana, por ahora solo quiero darme un baño rápido para cenar y dormir – tras decir esto la joven se alejó dejando a su novia quien dijo que la alcanzaría en breve, esto causo algo de confusión en sus compañeras quienes no lograban entender lo que estaba ocurriendo.

− ¿Qué pasa Phoebe?, ¿acaso Finn no nos dijo la verdad y hay algo más? – la preocupación de la dama azul ante la seriedad que mostraba la pequeña elemental no era algo normal, Simone no pudo evitar preocuparse al desconocer si había algo más que ella no les quisiera decir pero esa seriedad tenía un motivo que pronto les helaría la sangre.

−No necesitan preocuparse por ella…pero ustedes dos son un caso aparte, no sé si decírselo o encargarme yo misma así que seré clara con esto, si la cena llegase a tener un sabor extraño y familiar les juro que las uso como tiro al blanco… ¿he sido clara? – las palabras de Flama habían logrado su cometido poniéndolas nerviosas y en alerta pero lo que en verdad termino por asustarlas a muerte fue cuando antes de retirarse solo se limitó a decir sin siquiera verlas a la cara – Espero que repongan esa lata de crema ya que tenía pensado usarla para hacerle unos postres a Finn y por cierto Fionna, límpiate la entrepierna antes de que ella se dé cuenta de lo que hicieron en la cocina –la aventurera miro hacia abajo solo para darse cuenta de que la crema pastelera corría por su muslo haciéndola tragar en seco por lo cerca que estuvo de ser descubierta por su pequeña hermana.

Un par de días más tarde en el hospital del Dulce reino. Uno de sus muchos pacientes finalmente era dado de alta después de haber ingresado con un grave traumatismo anal ocasionado por el mítico y poco conocido cazuelazo Texano, Marshall Lee el autonombrado rey vampiro de las lejanas y muy posiblemente ficticias tierras de Aaa se encontraba una vez más en pie y flotando fuera del hospital completamente listo para fastidiar y acosar a la que ahora se había convertido en la nueva dueña de sus obsesiones, esa pequeña chica que tuvo los pantalones no solo para enfrentarse a él sino también para enviarlo directamente al hospital sin mucho esfuerzo en definitiva era más interesante que la propia Fionna, eso sin mencionar el pequeño detalle de meterle mano en cierta parte de su anatomía lo que le hizo más llevadero el tiempo en el hospital recordándolo para olvidarse de su floreado trasero. Pero eso por fin había quedado atrás y ahora era tiempo de pasarse por ahí y darle una pequeña visita.

− ¡Al fin estoy fuera!, ¡dulce, dulce libertad! – gritaba a los cuatro vientos el chico quien daba vueltas con su sombrilla dada su felicidad de estar afuera de esa habitación admirando el cielo azul y cubriéndose del sol hasta que una voz conocida lo hizo reaccionar para dejar de hacer lo que estaba haciendo y de asustar a los demás pacientes del hospital.

−Ya era hora que te dieran el alta reina del drama, Gumball quiere verte cuanto antes para ponerte al tanto de nuestra situación – frente a él se encontraba el príncipe Flama con un porte más serio de lo normal quien al parecer lo estaba esperando en una de las bancas del exterior, daba la impresión de que casi no había dormido aunque algo más llamo la atención del rey vampiro mientras se le acercaba.

− ¿Y ese uniforme cerillín?, ¡¿no me digas que el poderoso príncipe del reino del fuego ahora es un repartidor de pizzas?! – le preguntaba con todo el sarcasmo posible para después echarse a reír fuertemente por la apariencia algo cómica del elemental, este por su parte hacia todo lo posible para contenerse y no irse a los golpes pero por desgracia el Rey vampiro hacia demasiados méritos como para aguantarse.

−Una burla más y te cocinare a las brasas Marshall, si no fuera por tu estupidez en el laboratorio Gumball y yo no tendríamos que rebajarnos a trabajos comunes – dijo mientras se levantaba para encararlo con su mirada aunque la reacción del susodicho fue otra muy distinta a la que él tenía pensado.

− ¡¿Gayball también es repartidor de pizzas?! , ¡Eso tengo que verlo! – la sonrisa del rey vampiro lo decía todo, era la oportunidad perfecta para molestarlo y burlarse como nunca lo había hecho pero sobre todo sin consecuencias de por medio ya que como decía ese viejo lema, "el cliente siempre tiene la razón".

−No te hagas ilusiones, él…él consiguió otro tipo de trabajo más a su nivel – la cara de Marshall mostraba cierta desilusión que pronto se convirtió en curiosidad por las palabras del elemental que en cierta forma parecía indeciso entre decírselo o no. Sin mencionar que eso solo lo hacían preguntarse en el tipo de trabajo que podría desempeñar.

−Hola y gracias por usar nuestro servicio de soporte técnico lo atiende Gumball, ¿en qué puedo ayudarlo? – preguntaba el dulce príncipe fastidiado de tener que hacer semejante trabajo, hace unos días él era el gobernante de un gran reino y ahora se había rebajado a ser un simple asistente de ayuda en línea gracias al tonto de Marshall Lee pero por ahora tenía que concentrarse en el trabajo.

−Hola amigo, quisiera ordenar una pizza grande con una orden de papas para llevar – decía la voz al otro lado del teléfono sorprendiendo al dulce príncipe al ver que nuevamente alguien se había equivocado al marcar.

−Ah… disculpe caballero pero esta es una línea de soporte técnico no de la pizzería, tenga un buen día – dijo para después colgar y lanzar un largo suspiro de decepción, sin duda el trabajo era algo vergonzoso pero al menos la paga era aceptable y dada la necesidad del momento no podía darse el lujo de ser exigente en ello al menos por ahora que su prioridad era conseguir una casa decente, en ese momento el teléfono sonó de nuevo y se preparó para atender a otro cliente – Soporte técnico lo atiende Gumball, ¿en qué puedo ayudarlo?

− ¿Ola ke Ace? – se escuchó por la bocina para luego escucharse las risas de varias niñas lo cual solo termino por enojar al gobernante del dulce reino de Aaa quien finalizo la llamada frustrado de que en todo lo que iba del turno solo recibía llamadas equivocadas y de bromistas que le recordaban por mucho a cierto vampiro, nuevamente el teléfono volvió a sonar pero esta vez las cosas serían diferentes.

− ¡Soporte técnico buenos días! – respondió completamente molesto de que le estuvieran haciendo perder el tiempo pero cuando escucho a su interlocutor su mirada mostraba pánico al reconocer su voz, sentía que su pequeño cubículo se encogía cada vez más al darse cuenta de que él nunca lo dejaría en paz.

− ¡Hola Gumball!, ¿adivina quién está de vuelta para alegrarte el día? – dijo con alegría el Rey vampiro mientras esperaba a que su amigo le dijera algo ahora que por fin había salido del hospital desde el incidente con la chica pero nada lo preparo para lo que el Dulce príncipe haría.

− ¿Qué paso?, ¿se alegró de escuchar que ya estas afuera? – ahora era el turno del príncipe Flama para portarse sarcástico al ver que su compañero estaba con el teléfono en mano anticipando lo que pudo haber pasado conociendo a Gumball.

− Me colgó… ¡se atrevió a colgarme a mí!, ¡Yo que soy su mejor y único amigo! – la actitud del joven era igual a la de un niño haciendo berrinche, el elemental lo hubiera disfrutado un poco más de no ser porque casi era hora de que iniciara su turno de trabajo y porque tenía que ponerlo al tanto de la situación que estaban atravesando ahora.

− Ya deja de actuar como una reina del drama y pórtate serio al menos una vez en tu vida, no estamos en la mejor situación Marshall y por lo que parece dudo mucho que podamos regresar a nuestro mundo. Fionna tuvo suerte de que esas chicas la acogieran pero nosotros no tuvimos esa dicha, tenemos que ver por nosotros mismos así que te agradecería que seas más responsable y busques un trabajo para ayudarnos a conseguir una casa decente porque donde estamos la verdad deja mucho que decir – las palabras del elemental aunque duras eran muy ciertas ya que el desconocía por todo lo que habían pasado mientras estuvo en el hospital y no negaría que debieron pasarlo muy mal, dando un fuerte suspiro solo asintió con la cabeza mientras le respondía que buscaría un trabajo para ayudarlos lo cual ya era algo decente por parte del propio Marshall.

Algunas horas más tarde después de recibir el sermón del príncipe Flama el cual se había ganado a pulso, el rey vampiro se encontraba en el parque pensando muy bien lo que debería hacer ya que había estado revisando un periódico que había conseguido de manera no muy honesta para tratar de encontrar algún trabajo que se acomodara a lo que él sabía hacer, pero dada su condición y la nula tolerancia a la luz del sol lo limitaban en posibles trabajos que podría desempeñar sin mencionar que la mayoría de trabajos que había visto no eran para el sin mencionar que la paga era muy baja, necesitaba algo que el pudiera desempeñar a la perfección, pagara lo suficiente y de ser posible con pocas horas de trabajo ya que en sus propias palabras él tenía que mantener su estilo ante todo, tras repensarlo mucho y de estar viendo una y otra vez la sección de empleos encontró algo que paso por alto y que además se acomodaba perfectamente a lo que estaba buscando y con buenos beneficios, se volvería un animador de fiestas.

La mañana finalmente le dio paso a la tarde la cual era apacible y tranquila aunque todo eso estaba por cambiar, tras terminar un largo y pésimo día de escuela del cual más de uno quisiera olvidar. La pequeña Kaori caminaba de regreso a casa por la zona de comercios algo agotada y con ganas de no volver nunca más después de todo lo que tuvo que soportar así como las molestas bromas de las que era objeto, era curioso como su hermana mayor terminaba teniendo siempre la razón cuando ella la buscaba para algún consejo o en el peor de los casos para algo de protección de las bravuconas que la molestaban por ser pequeña, aun le parecía increíble que nadie le creyera y la culparan para todo como si todos estuvieran en su contra por alguna extraña coincidencia pero al menos algo bueno le alegraría este día y eso era el nuevo número de su comic favorito el cual ya debería estar en la tienda que ella frecuentaba, consultando su reloj se dio cuenta que era algo tarde así que se daría prisa para comprar y salir corriendo para cortar camino por el parque y así evitar algún reclamo de su madre el cual no necesitaba agregar a su ya pésimo día, no muy lejos de ahí se encontraba nuestra pareja favorita disfrutando nuevamente de sus salidas ahora que la terapia estaba ayudando a una de ellas a superar sus problemas de identidad tras descubrirlo meses atrás.

−No me siento tranquila con ese par en la casa Phoebe, el solo pensar en lo que pueden hacer en nuestra ausencia… – decía mientras caminaban por el parque el cual estaba medio concurrido con algunos dulces los cuales aprovechaban la tarde para relajarse, pero por alguna razón la humana no se sentía tranquila por dejar a solas a Fionna y a Simone a sabiendas de que podrían convertir la casa en un set de películas para adultos desde esa ocasión en que las atraparon en la sala. Eso sin mencionar que desconocía lo que habían hecho en la cocina ya que de saberlo si las habría colgado.

−Tranquila, recuerda que Cake esta con ellas y dudo que permita que hagan algo…si saben lo que les conviene – la sentencia de la elemental sorprendió a la aventurera quien no se creía lo que acababa de decir dado que ella por lo general no le incomodaba que hicieran sus desmanes, ¿Qué habrían hecho para hacerla enojar de esa forma?

−Perdona pero… ¿me podrías repetir lo que dijiste Flama? – por alguna razón ella quería pensar que había escuchado mal y que solo se trataba de un error o alguna jugarreta de su novia para cobrarse lo de los últimos días, tras preguntarle espero pacientemente su reacción pero ella la veía con esa mirada cálida que le encantaba y le confirmaba a la vez que todo era un malentendido.

− ¿Qué si quieres un té o pretzels?, estas muy distraída hoy pero no importa, yo te quiero de la forma que seas – la elemental sonreía alegremente esperando su respuesta y feliz de que aun podía engañarla para alguna cosas que ella no necesitaba saber… al menos no por ahora.

−Gracias, me alegra que estés conmigo aun cuando me he portado como una tonta últimamente por ese problema…por cierto… ¿tu papá aún sigue en contra de lo nuestro? – sin duda ese era un tema que las dos no tocaban mucho desde el último incidente que habían tenido con el Rey Flama y que termino con parte de la autoestima de la humana, Phoebe prefería no hablar del asunto por el bien de su novia pero conociendo a Finn y lo mucho que le gustaría que el aprobara su noviazgo no le quedo más opción que comentar lo poco que sabía.

−No te preocupes por eso, mi mamá se hará cargo de que lo entienda y deje de molestarnos – tras decir esto la humana levanto la ceja ya que ella jamás había mencionado a su madre en el tiempo que llevaban juntas o lo que le pudo pasar, esto le despertó algo de curiosidad ya que al parecer su mamá si estaba enterada de lo que Flama hacía y no le incomodaba en lo absoluto la relación que llevaba con su hija al menos por ahora.

−Nunca me comentaste nada sobre tu madre, es más yo no recuerdo haberla visto en las pocas ocasiones que estuve allá –menciono esperando que contara más al respecto sobre ella o porque no estaba en el reino de su padre pero la sola mención de eso borro la dulce sonrisa en el rostro de la chica volviéndolo más melancólico, algo dentro de sí le decía que no debió haber preguntado sobre ello ya que todo apuntaba a que las cosas habían terminado mal.

−Eso es porque se separó del pelmazo de mi papá quien además le gano la custodia, de haber sido de otra manera quizás no nos habríamos conocido y tampoco estaríamos juntas – las palabras de la elemental mostraban un dejo de tristeza por lo ocurrido con su madre pero en su mirada reflejaba esa chispa de alegría por tener a alguien consigo que la ayudaba a olvidar parte de ese pasado que prefería tener en el olvido.

−Oye Phoebe… ¿quieres que te traiga un Chilidog? – la pregunta de Finn la tomó por sorpresa pero asintió sabiendo porqué lo hacía, sin duda una de las virtudes que amaba de ella y que deseaba que los demás vieran también. En especial su padre que seguía actuando como un idiota pero al menos sabía que su madre lo pondría en su lugar.

La aventurera solo sonrió para después dirigirse al establecimiento de comida rápida para hacer su compra, se sentía feliz de conocer algo más sobre ella pero también un poco culpable por tocar un tema delicado que solo había aumentado su curiosidad sobre la familia de la elemental, pensaba en ello pero una vez que entro al establecimiento decidió que lo mejor sería no hablar del tema hasta que ella se sintiera segura de hacerlo y quizás con algo de suerte podría conocer a la Reina Flama, tras esperar un par de minutos se dispuso a salir con su orden pero justo antes de lograrlo todo su buen humor se esfumo al toparse de frente con el amigo idiota de Fionna que había irrumpido en su casa el cual no perdió el tiempo para molestarla.

− ¡Hola amiga!, ¿Cuánto tiempo sin vernos verdad? – respondía Marshall alegremente con esa cara de no rompo un plato mientras la tomaba de los hombros emocionado de habérsela encontrado.

−No soy tu amiga y tampoco me interesa serlo de un patán como tú – la respuesta de la chica había sido fría y cortante recordando de antemano lo que él le había hecho así como la amenaza a Phoebe cuando estaban peleando en la casa del árbol.

−Oye eso me ofende, sé que empezamos mal y te di una mala imagen de mi pero… ¿Qué te parece si hacemos borrón y cuenta nueva para conocernos mejor? – en ese momento el Rey vampiro cerro su sombrilla aprovechando que estaba dentro del local de comida para después extender sus brazos esperando recibir un abrazo por parte de la joven humana quien solo levanto una ceja sin ocultar su desagrado.

−No gracias, yo no me juntaría con un pervertido como tu aunque de ello dependiera la supervivencia de la especie en Ooo – respondió para después intentar salir pero él no la soltaba y eso comenzaba a molestarla ya que no sabía que era lo que intentaba hacer aunque tampoco quería saberlo.

−Te juro que lo que ocurrió fue un accidente sin mala intención, yo no sabía que tú eras una chica y muy linda en verdad, por cierto, me encanta ese atuendo que llevas. Realza mucho tu forma de ser – las palabras dulces así como las disculpas comenzaban a llamar la atención de algunos clientes quienes creían que era un pleito de enamorados y algunos deseaban ver si la chica lo perdonaría pero lo que ellos desconocían era que las intenciones del chico vampiro no eran tan dulces en realidad.

−Eso no te va a funcionar conmigo así que apártate de mi camino si es que no quieres regresar al hospital por más tiempo – para este punto Finn estaba harta de estar escuchándolo y si aún no lo golpeaba era porque trataba de evitar armar una escena en la que ella terminara siendo mal vista por culpa del idiota.

−Me encanta que te hagas la fuerte pero te propongo algo, si lo deseas podemos ir a tu casa y ponernos algo más cómodos para hacer cositas sin que nadie nos moleste – el atrevimiento de Marshall estaba convirtiéndose poco a poco en un acoso incomodo pero al sugerir que ella lo llevara a su casa fue todo lo que necesito para hacerla estallar en furia.

− ¡¿Eres un idiota o qué?! – por fin las estupideces del rey vampiro habían terminado por fastidiarla haciendo que se soltara de su agarre pero este volvió a sujetarla y la puso contra la pared mientras sujetaba sus muñecas y se acercaba peligrosamente a su rostro.

−Vamos no te enojes así, si quieres podemos invitar a tu amiga y hacer un trío para preparar un ajustado sándwich, tú me entiendes – algo muy dentro de ella le decía que corría un gran peligro si no se libraba del agarre ya que él seguía acercándose cada vez más a su rostro y por primera vez estaba sintiendo un miedo que no podía explicarse.

Mientras Marshall intentaba pervertir a la humana para que le dijera que sí y llevársela a donde solo van las parejas cuando tienen ganas, ignoraba que era observado por una elemental de fuego que veía furiosa como intentaba sobrepasarse con su novia y recordando la última vez que se atrevió a ponerle la mano encima decidió que ahora era su turno de proteger a su princesa de alguien como él, poco a poco la gema de su frente comenzaba a volverse roja para liberar parte de su poder y de esta manera darle un escarmiento que nunca olvidaría pero antes de que lograra llegar con ellos el rey vampiro literalmente le robo un beso a la aventurera. Quien termino soltando su compra mientras la poca clientela del lugar seguía absorta sin perder detalle de lo que estaba ocurriendo, esto no solo molesto a la princesa del reino del Fuego sino que la puso completamente furiosa al ver como Finn comenzaba a llorar por semejante abuso del que fue objeto por un estúpido que pronto adornaría la pared de la casa como su trofeo.

−Vamos no tienes por qué llorar por un beso, eso déjalo para cuando te… – las palabras murieron en su garganta al ver como parte de la decoración de la pared comenzaba a arder en llamas repentinamente haciendo que soltara a la adolecente quien no dudo en salir del establecimiento, cuando el Rey vampiro giro su cabeza para decirle que tuviera cuidado se topó de frente con la elemental quien lo veía con una mirada asesina.

−te atreviste a mancillar a mi princesa con tu sucia boca maldita escoria – dijo deforma fría y cortante ya que por primera vez en mucho tiempo Phoebe estaba más que furiosa y Marshall comenzaba a sentir el peso de las consecuencias de sus actos mientras veía como la humana se aferraba a ella buscando protección.

− ¡No es lo que crees te juro que lo puedo explicar! – comenzaba a decir de manera desesperada al sentir que su vida estaba peligrando aunque la mirada que esa adolecente le estaba dando le dio a entender muy bien que no importaba explicación alguna, el literalmente era hombre muerto en más de un sentido y de quedarse más tiempo quizás perdería algo más que su no vida pero salir volando tampoco era una opción muy buena dado la luz del sol que aún era fuerte reduciendo su opción a una única cosa al menos para escapar con algo de dignidad – ¡ Por Glob, alguien está atacando a Fionna! – sin duda la treta más patética que alguien podría usar más sin embargo le funciono dándole el tiempo suficiente para tomar una jarra de agua del mostrador y bañar con ella a la elemental que estaba distraída para de esa forma debilitarla y escapar o al menos eso pensó.

−Déjame preguntarte algo grandísimo imbécil, ¿Qué pensabas hacer después de arrojarme el agua encima? – el miedo invadía a Marshall al ver que el agua no la había debilitado en lo absoluto y lo peor de todo es que ahora le sonreía tenebrosamente haciendo que se cuestionara en qué tipo de elemental era ella ya que no era posible que soportara el agua.

−Pues yo…ah… ¡No me atraparas con vida! – dicho y hecho escapo como todo hombre haría en una situación como esa…gritando como niña asustada por la calle llamando la atención de los transeúntes mientras era perseguido por una pre-adolecente que de alcanzarlo le haría algo mil veces peor a lo que Finn le había hecho días atrás, sin embargo ella estaba en una gran desventaja en comparación con el Rey vampiro debido a que este podía volar pero eso pronto tendría una solución al ver a corta distancia algo que le podría servir y mucho.

− ¡¿Cómo se atreve a multar al Maestro Paz solo por exceder unos minutos?! , ¡Exijo hablar con el encargado para tratar esto! – el viejo cazador de demonios y combatiente de las artes oscuras discutía con uno de los Banana guardias que mantenía su mano extendida con una boleta de infracción que obviamente se negaba a pagar, en medio de la discusión Phoebe se acercó a ellos mientras el cazador seguía exaltado por lo que consideraba un atropello. Al punto que ni puso atención cuando la elemental le pidió las llaves las cuales entrego sin chistar para continuar discutiendo hasta que el momento en que reacciono y solo vio cómo se alejaba su minivan y el quedaba gritando como un tonto.

Por su parte Finn se había quedado sola y tras pasar por el peor momento de su vida decidió regresar al parque para esperar a que Flama terminara de jugar al vengador anónimo y así pudieran regresar a casa y tomar un largo baño para quitarse esa horrible sensación del cuerpo por la cercanía de ese tarado, el solo recordarlo le daría pesadillas para una buena temporada aunque le alegraba tener a su heroína personal para defenderla cuando hacía falta aunque aún no se acostumbraba a tomar el rol de princesa en apuros, mientras ella se relajaba ignoraba que alguien más estaba acechándola desde las sombras lista para cobrarse una afrenta sufrida por su culpa, la pequeña Kaori finalmente iba a tener su venganza después de haber sido castigada injustamente por ella. Esta era una gran oportunidad que se presentaba pero tendría que improvisar ya que jamás pensó que ajustaría cuentas tan rápido por lo que respiro profundo para ocultar su emoción y camino hacia ella aparentando inocencia.

− ¡Hola!, ¿Qué haces aquí tu sola y no con tu amiga? – la voz de la niña sorprendió a la humana quien se encontraba pensando en otras cosas, al verla la reconoció de inmediato y comenzó a sentirse incomoda ya que por culpa suya la habían castigado y a sabiendas que pudo evitarlo no lo hizo por miedo.

−Ah eres tu…yo…lamento mucho que te castigaran por mi culpa pero es que tu mamá da mucho miedo cuando se enoja – la pequeña no se esperaba eso y mucho menos una disculpa tan rápida de su parte ya que en su opinión creyó que no recordaría el incidente aun cuando se lo recordara o se le exigiera la disculpa.

−S-Sí, mi mamá suele ser un poco atemorizante algunas veces – por alguna razón todo ese enojo se estaba yendo conforme conversaba con ella de manera más informal y conforme la plática avanzaba a la par del tiempo. Esto extraño a la aventurera puesto que la niña no mostraba el mínimo interés en regresar a su casa dado lo tarde que ya era, un motivo que comenzaba a preocuparla.

−No me tomes esto a mal pero, ¿no deberías estar ya en tu casa y no aquí en la calle?, hay demasiados locos en estos días y podrían hacerte daño – la pequeña solo medito por un momento para darse cuenta en su reloj de que no solo era ya muy tarde sino que además estaba en problemas muy serios aparte de no haber comido nada en todo el rato que estuvo conversando.

−Mi mamá me va a castigar de por vida… – Kaori temblaba solo de pensar en ello hasta que Finn la tomo de la mano para darle seguridad mientras esbozaba esa sonrisa de antaño para animar a alguien, la pequeña sonrió tímidamente pero antes de darle las gracias su estómago gruño por el hambre a lo cual la aventurera río mientras le pedía que aguardara un momento mientras iba a buscarle algo para comer antes de llevarla a su casa.

Después de pasar por incontables situaciones de mala suerte por fin el universo la estaba recompensando de la mejor manera posible, ahora quizás con un poco de suerte podría pedirle que se volviera su Sempai y aprender muchas cosas de ella que podrían servirle entre ellas el aprender a defenderse de las bravuconas que se la pasaban molestándola a diario, tan distraída estaba en sus pensamientos y zona de confort que no noto al extraño que se acercaba a ella usando lo que parecía ser una capa muy raída, para cuando reacciono el extraño estaba frente a ella mirándola de manera enfermiza mientras jadeaba pesadamente llenando de miedo a la niña quien se había paralizado mientras su mente creaba imágenes de ella siendo forzada a hacer cosas tal como en las revistas que veía a escondidas en la tienda donde compraba sus comics, pero cuando el extraño puso su mano sobre ella su instinto de supervivencia actuó haciendo que lanzara un fuerte grito que fue escuchado por la humana. Quien sin perder tiempo llego para ver que estaba ocurriendo.

− ¡¿Kaori estas bien?! – la pequeña estaba temblando cuando ella llego y a su lado estaba un extraño que parecía estar tratando de evitar que volviera a gritar por lo que sin esperar a más se le fue encima a los golpes pero este los esquivaba con algo de dificultad logrando poner distancia entre ellos.

− ¡Miss Finn, este pervertido me quiere hacer cosas raras y sin mi consentimiento! – al escuchar eso la aventurera recordó lo que el rey vampiro le había hecho y dado que no podría desquitarse con el gracias a Flama. Lo haría entonces con el acosador que tenía frente a ella, sin darle tiempo a recuperarse la humana le lanzo la mochila de la pequeña para confundirlo pero esta dio de lleno en la cabeza del extraño levantando un poco la capucha descubriendo con horror de quien se trataba.

− ¡¿Tu otra vez?! , ¡Eres un maldito enfermo y ahora estas acosando niñas! – frente a ella se encontraba nuevamente el inepto de Marshall Lee quien la veía con cierto temor mientras trataba de mantenerse alejado, su rostro presentaba varios golpes y contusiones los cuales supuso serían gracias a Phoebe amén de otras cosas que pudiera haberle hecho.

−¡N-No es lo que crees, por favor tienes que creerme! – el pobre vampiro trago en seco al ver como la adolecente se acercaba lentamente sonriendo mientras apretaba sus puños lista para molerlo a golpes, lo último que Marshall escucharía sería la voz Finn mientras le decía: "esta vez me asegurare de que te quedes en el hospital de manera permanentemente".

Un par de horas más tarde y después de reencontrarse con Flama y de llevar a Kaori a casa y tras explicarle a su madre el incidente que la pobre tuvo que pasar y de aceptar una invitación para comer al día siguiente, la feliz pareja finalmente había regresado a casa después de tan extraña tarde que les toco pasar pero por lo menos eso ya había quedado atrás aunque no descartaban que esas tres hubieran ocasionado destrozos en la casa durante su ausencia. Sin embargo su sorpresa fue enorme al descubrir que por primera vez el trío de problemáticas no había hecho nada de lo que imaginaron y de que al parecer Cake y Simone habían hecho las pace, durante la cena Finn intento hacer que Phoebe le dijera que le había hecho al Rey vampiro para que se asustara cuando la vio pero ella solo se limitó a decir que se lo diría en otra ocasión terminando así un magnifico día…excepto para Marshall, el pobre estaba tan golpeado que sorprendió por mucho a Gumball y al príncipe Flama pero esa es historia para otro momento.

Y con esto terminamos una aventura más por parte de nuestra querida miss Finn, ¿Qué tanto le habrá hecho Phoebe al pobre Marshall?, ¿Kaori finalmente tendrá la Sempai que tanto quiere?, ¿veremos nuevamente a Marshall Lee acosando niñas sin que la ONU lomoleste?, nos leemos en el siguiente.