Los personajes de Adventure Time no me pertenecen, son propiedad de Peddlenton Ward a pesar de que el ya no esté a cargo de la serie y ahora el encargado sea Adam Mutto, personajes adicionales y la historia en general son de mi autoría.

Capítulo 9 – ¿Qué paso ayer?

El despertar fue algo confuso pero al menos ya no se sentía tan mal como hace rato y eso era algo que agradecer, tras estirarse decidió salir de la cama para ir por algo a su refrigerador y quizás ver que haría en el transcurso del día ya que el sueño loco y extraño que había tenido aunque no negaría que tuvo sus ventajas, tras bajar al piso inferior a un medio dormido comenzó a escuchar ruido en su cocina y pensando que quizás sería su mascota decidió ir a ver pero nada lo prepararía para semejante sorpresa. El pobre se hubiera infartado de estar vivo ya que frente a él estaba la visión más perfecta y angelical que jamás haya visto y lo mejor de todo era la forma en que lo veían y sobre todo por como lucían ya que cada una vestía solamente una de sus camisas, la pequeña humana y su amiga estaban frente a él sonriéndole de manera sensual y llevando consigo unos platos con comida roja con los cuales se acercaron para juntar sus cuerpos con el suyo poniéndolo más nervioso de lo que ya estaba.

−Buenos días Marshall, ¿dormiste bien? – preguntaba la aventurera quien pego su rostro al pecho del rey vampiro el cual sintió un escalofrió recorriendo su espalda que pronto recorrería su entrepierna al sentir la calidez de la elemental que hacía lo mismo que su amiga.

−Nos has tenido esperando con tu desayuno, espero que esta vez sí cumplas lo que nos prometiste y no te canses antes – el comentario de la chica lo hizo dudar mientras estas acomodaban los platos en la pequeña mesa de la sala para después sentarse en el suelo sin dejar de incitarlo a acercarse, sin duda había algún truco en esto ya que este momento no podía ser tan perfecto.

− ¡¿D-De que están hablando?! , ¡¿Por qué iba a cansarme antes?! , ¡Si esto es por ese incidente contigo y esa niña te juro que todo fue un grave malentendido! – su sentido común lo alertaba ante lo que pudiera venir ya que posiblemente se trataba de una trampa muy bien orquestada en la que si llegaba a confiarse quizás terminaría sufriendo un destino peor que su pobre trasero en su momento, sin embargo las chicas comenzaban a reír por su comportamiento paranoico y comenzaron a acercarse nuevamente mientras este caía al suelo y se pegaba a la pared por el miedo.

−Eres muy divertido cuando te haces el tonto Marshall, pero mejor come algo para que puedas disfrutar del postre – menciono la aventurera tomándolo del brazo al igual que la elemental, para este punto el miedo del rey vampiro se había quedado muy atrás y ahora su libido era el que iba creciendo al igual que su pequeño amigo que deseaba salir desesperadamente lo cual no ayudaba a su situación.

−Esta vez no vamos a parar hasta que estemos satisfechas – la picara mirada de Phoebe era todo lo que el necesitaba para perder el control pero su única neurona lo freno en seco recordándole las golpizas que las dos pre-adolecentes le habían dado en su momento, sobre todo la elemental después de besar a su amiga.

−Esto definitivamente debe ser un sueño porque dudo que me pueda pasar algo tan bueno como esto, de seguro sigo en el hospital gracias a los golpes y estoy soñando todo esto… ¿o en verdad está pasando y me estoy sugestionando como un idiota por desperdiciar esta oportunidad tan única de hacerlo con ellas? – sus dudas pronto fueron despejadas cuando Finn se sentó sobre el gimiendo sutilmente al sentir al gran amigo de Marshall chocando con su entrepierna, esto solo lo puso más nervioso incluso cuando ella lo tomo del rostro para acercarlo al suyo.

−Esto no es un sueño, déjame mostrarte cuan real es todo esto en verdad – sin darle tiempo a nada la humana lo beso de tal forma que logro hacer que mandara todo al diablo para corresponderle de la misma forma con un beso profundo, su larga lengua bífida recorría todo su interior jugueteando con su pequeña lengua mientras que con su mano jugueteaba con el pequeño trasero de la chica y con la otra con la delicada y húmeda intimidad de su amiga.

Finalmente había logrado cumplir su propósito y por partida doble sintiéndose orgulloso de lograr el sueño de todo hombre, las caricias de las dos pre-adolecentes enervaban el poco sentido común que aún le quedaba intercambiando besos y en el mejor de los casos deleitándose por ver como las dos se besaban con intensidad encendiendo su libido aún más llegando a tumbar a la humana en el suelo para arrancarle esa camisa y dejarla al natural, Finn solo sonrió de manera picara incitando más a Marshall quien no perdió el tiempo en recorrer cada parte de su cuerpo con su larga lengua hasta llegar a su delicado rostro y fundirse nuevamente en otro beso mientras la elemental lo acariciaba y besaba su cuello, tan perdido estaba en su labor que cuando abrió los ojos se separó inmediatamente volviendo a pegarse a la pared ya que la hermosa humana que estaba besando hasta hace poco había desaparecido quedando en su lugar el gobernante del dulce reino.

− ¿Qué pasa Marshall?, ¿acaso no te gusta la manera en que beso?, ¿o es que deseas que haga algo más sucio? – la mirada de Gumball mostraba lujuria conforme se acercaba a la entrepierna del rey vampiro para palpar la gruesa lujuria que luchaba por salir de su encierro, fue en ese momento que intento pedir ayuda de la pequeña elemental pero en su lugar estaba el príncipe flama el cual gemía de placer al ser excitado en su miembro por la fría mano del vampiro el cual lo soltó para alejarse de ellos.

Los dos príncipes avanzaban hacia el mientras lo llamaban por su nombre mientras este solo buscaba la forma de escapar de tan horrenda situación hasta que llego a un punto a donde no podía correr, el dulce príncipe lo sujeto con fuerza mientras el príncipe flama se posicionaba atrás de el para tomarlo por la cintura y recorrer de ahí hasta su vientre mientras sus manos se hundían entre su ropa hasta llegar a su entrepierna y comenzar a manipular a la bestia durmiente para ayudarla a salir, Marshall hacía todo lo posible para liberarse del agarre pero el sentir el cálido tacto en su miembro así como las caricias y besos por parte de Gumball lo hicieron gritar al llegar al clímax por lo intensa de la experiencia hasta que alguien a lo lejos comenzó a llamarlo por su nombre mientras este intentaba recuperarse, algo cansado entre abrió los ojos solo para encontrarse cara a cara con el asustado rostro del dulce príncipe al cual mantenía dominado mientras lo besaba y al lado de este estaba el príncipe Flama maniatado con los tentáculos del rey vampiro mientras era estimulado por ellos, nada de esto pasaría a mayores de no ser que los tres vivían en una pensión para hombres en la cual no había cuartos propios y debían compartir el mismo espacio con más personas y ahora eran observados por un encapuchado que no perdía detalle de la escena. Y no dudarían en creer que lo estaba disfrutando como si de una película se tratara.

− ¡¿Qué diablos les pasa a ustedes dos?! – exclamo sorprendido y molesto pero esto no duro mucho al ver las miradas de muerte que los dos príncipes le dirigieron después de que los soltara, sin duda la no vida del rey vampiro peligraba incluso aún más que con las pre-adolecentes.

− ¡¿Qué diablos te pasa a ti maldito enfermo?! , ¡¿Es que ahora te da por batear de los dos lados y violar a uno cuando duerme?! – la reacción del elemental decía mucho a la par de sus llameantes ojos que solo buscaban reducirlo a cenizas mientras luchaba de manera titánica para no destrozar todo el lugar o el distrito entero con sus llamas.

− ¡Esto no te lo paso Marshall!, ¡eres un maldito enfermo que necesita conseguir ayuda! – el dulce príncipe en cambio se le había ido encima mientras lo ahorcaba cansado de todas sus estupideces y de no ser por el príncipe Flama los habrían corrido de la pensión.

− ¡Les juro que no sé qué es lo que paso!, ¡yo sería incapaz de hacerles algo así!, ¡vamos chicos por favor créanme! – les decía suplicando una vez que Gumball lo había soltado y se recuperaba del fuerte agarre, no tenía idea de lo que había pasado y mucho menos el porque les había hecho eso a sus amigos quienes ahora solo querían verlo muerto a como diera lugar ya que difícilmente confiarían en el después de lo que paso.

Serían las siete de la mañana cuando el grupo salió de la pensión para discutir la "situación" de Marshall y para no tener soportar la mirada del tipo encapuchado que por alguna razón se había obsesionado con el elemental, tras avanzar un corto tramo llegaron a un café donde se sentaron en el exterior para hablar del incidente de manera discreta y de paso darle un ultimátum a su próximo ex-amigo y posible cadáver ya que su acción solo empeoraba más su ya difícil y precaria situación.

−De acuerdo Marshall la situación es esta, no tenemos la seguridad de que vayamos a regresar a nuestro mundo, no tenemos los medios para sustentarnos y encima necesitamos una casa para no depender de esa pensión donde no tenemos nada de privacidad pero por desgracia acabas de agregar algo más a nuestra lista de mala suerte así que dime… ¡¿Qué mierda es lo que te pasa para actuar como un jodido depravado?! – el silencio domino por unos breves instantes mientras el aludido intentaba encontrar algún argumento válido con el cual disculparse pero nada venía a su mente, ni el mismo entendía que era lo que había ocurrido para que las cosas hubiesen terminado de esa forma.

−No sé cómo explicarlo que paso o por qué lo hice, ustedes saben muy bien como soy y las estupideces que suelo hacerles…no sé qué me paso – las palabras del rey vampiro eran muy honestas pero eso no bastaba para convencer a los molestos príncipes que no dejaban de mirarlo de manera reprobatoria, la fresca mañana no calmaría los ánimos y el desayuno menos. Conforme el tiempo transcurría las calles comenzaban a llenarse de dulces que abrían sus negocios para comenzar con sus actividades del día mientras el trío de amigos seguía aun con lo suyo.

−Esto no nos está llevando a nada y la verdad ya estoy cansado de aguantarte, ¿Qué diablos estabas soñando para que actúes como un enfermo? – Marshall solo desvió su mirada ante la pregunta a sabiendas de lo que pasaría si llegaba a decir aunque no dudaría que sus compañeros de infortunio ya hubiesen adivinado lo que sucedía.

−No solo estas enfermo Marshall, eres un maldito pervertido y acosador de menores – las palabras del príncipe Flama terminaron por alterarlo haciendo que le diera una mirada de furia por las palabras que había usado pero eso solo lo delataba aún más.

− ¡Eso no es cierto cerillín! , ¡No tienes pruebas para decir que empecé a acosar a esa linda chica en vez de a Fionna o que…! – para ese punto el rey vampiro por fin se daba cuenta de cuan tonto había sido para caer en la treta del elemental, las miradas de los príncipes lo hacían sentir más culpable y la de la mesera que traía el desayuno del grupo en ese momento termino por hundirlo mientras se sentaba nuevamente.

− ¿Decías algo o quieres que te lo recordemos? – las palabras de Gumball sonaban con sarcasmo conforme bebía de su té, no importaba cuanto hiciera para negarlo o disimular sobre ese tema ya que por desgracia ellos no lo olvidarían y menos si se enteraban de lo que le había ocurrido ayer en donde recibió una paliza por partida doble.

−…no quiero hablar de eso, es humillante – fue todo lo que dijo mientras bajaba su cabeza ante las miradas llenas de sorpresa y duda de sus acusadores, ¿acaso el todo poderoso Marshall Lee finalmente habría encontrado a alguien capaz de hacerle ver su suerte?, sin duda eso ameritaba ser escuchado y recordado.

−Me sorprendería que aun te quedara algo dignidad después de tantas estupideces pero eso es algo que en verdad dudo – para el elemental la actitud del rey vampiro no era nada convincente. Pero no dudaría que fuese cierto recordando la actitud de esa chica quien era todo lo opuesto a Fionna así como su amiga elemental quien era un tema aparte, para ser pre-adolecentes eran demasiado agresivas en más de un sentido.

−Sin mencionar que no existe algo más humillante que lo que te hizo en el trasero, mejor empieza a hablar porque de una forma u otra lo sabremos – decirles o no, para el caso no importaría mucho después de lo que paso y ciertamente le daba igual si llegaban a burlarse de él mientras su mente se perdía en los recuerdos de la tarde de terror que la pequeña elemental le hizo pasar al igual que esa pequeña humana que se había convertido en su nueva obsesión…

Tras salir a toda prisa del local después de haber irritado a la amiga elemental de la humana. Y descubrir que el agua simplemente no la afectaba como lo haría con su amigo, ahora tenía que poner distancia y evitar que ella lo atrapara ya que no deseaba saber de lo que ella sería capaz de hacerle en caso de que lograra alcanzarlo, ya con saber de qué era capaz una de ellas le era más que suficiente como para no desear estar de nuevo en el hospital.

¡Maldita sea mi suerte, si ella un hubiese aparecido quizás esto no habría terminado así!, ¡no debo dejar que me alcance! – se decía así mismo el pobre Marshall tratando de volar más rápido pero debido a su sombrilla eso no le era posible, llevaba una buena ventaja pero confiarse era lo último que quería hacer pero a la distancia logro ver algo que podría servirle.

A fuera de lo que parecía una ferretería un dulce de nuez colgaba unas capas para lluvia cuando fue interrumpido por un Banana guardia, fue entonces cuando aprovecho para tomarla y vestirse con ella para tener una mejor movilidad que con su sombrilla sin mencionar que le sería más sencillo pasar desapercibido…o al menos eso creía, a la distancia pudo ver como una minivan se acercaba velozmente hacia su dirección. Nada fuera de lo ordinario de no ser porque era conducida por la chica a la cual arrojo el agua y que ahora solo quería castrarlo y colgar sus bolas en la pared, como todo hombre que se respete y a sabiendas de que era mucho mayor que ella para hacerse respetar y aclarar el malentendido hizo lo que alguien responsable haría en una situación como esa…huir a toda prisa gritando como niñita.

¡¿Qué te pasa pervertido?! , ¡¿Acaso me tienes miedo como para darme la cara?! – le gritaba la elemental mientras se asomaba por la ventanilla, se veía furiosa y su mirada reflejaba una locura que rivalizaba por mucho con la de Finn cuando el rey Helado le colmaba la paciencia con sus estupideces. Tal como el rey vampiro había hecho.

¡Lo hare si te bajas del auto niña loca!, ¡estas no son formas de respetar a tus mayores! – francamente había una gran falsedad en la afirmación de Marshall ya que de adulto tenía lo que el rey Helado de galán, sin mencionar que su comentario irrito aún más a Flama al llamarla loca. Algo que le recordaba mucho al tiempo en que el idiota de su padre la tenía encerrada en esa lámpara.

¡Te voy a enseñar lo que es estar loca maldito degenerado! – Dicho y hecho y sin tentarse el corazón. Phoebe acelero a fondo con la firme intención de arrollarlo y pasarle el vehículo por encima las veces que fueran necesarias hasta que se sintiera satisfecha.

Era un hecho que la elemental no pararía hasta consumar su furia y el poco por no decir nulo tráfico de las calles le estaban facilitando eso, en un intento desesperado por perderla el rey vampiro se metió por una estrecha calle la cual tenía varios puestos callejeros que estaban algo concurridos. En definitiva el mejor lugar para sentirse a salvo o casi, al girar su mirada a la entrada de la calle vio al auto que solo se mantenía quieto con el motor en marcha, no dudaría que la chica estaba aún más molesta por la bajeza de usar a civiles como escudo humano solo para evitar las consecuencias de sus actos por lo que en un instante de madurez hizo lo impensable, a paso firme se acercó hacia la entrada aun temeroso de que ella decidiera arrollarlo o algo mucho peor.

Cuando estuvo a una distancia considerable le grito que deseaba hablar con ella y disculparse por la forma tan patética en la que había actuado y por haber hecho llorar a su amiga, Phoebe apago el auto y salió atenta a cualquier movimiento extraño que pudiera realizar pero este se arrodillo pidiendo disculpas nuevamente calmando un poco a la elemental quien al final acepto su disculpa. Sin duda un final pacífico que hablaría bien de alguien como el…sin embargo siendo Marshall Lee el patán inmaduro e irresponsable que no conoce el significado de la palabra consecuencia eso jamás sucedería, tras sentirse a salvo y a sabiendas de que no haría nada que terminara lastimando a inocentes empezó a burlarse de ella lo cual fue su segundo error. Ya que el temperamento de la chica solo se enervo aún más al punto de acelerar a fondo llevándose todo lo que tenía frente a ella y dejando a un vampiro completamente en shock al ver que los puestos y dulce gente volaban por los aires entre gritos de horror e incertidumbre, todo esto mientras la elemental reía de manera desquiciada asustándolo y dejando más que en claro que haría lo que sea con tal de atraparlo.

¡¿Qué diablos le pasa a las niñas en este mundo?! – gritaba a los cuatro vientos al ver que a la chica le importaba poco la seguridad de cada civil que se cruzaba en su camino y que ahora estaba a una distancia relativamente corta de atraparlo, no importaba si se metía a callejones, desniveles o lugares concurridos, ella se abría paso sin inmutarse en lo absoluto que la minivan poco a poco se fuera despedazando.

¡Maldito vampiro pervertido, más te vale que te detengas o juro que te ira muy mal! – sin duda Marshall había demostrado ser una presa muy difícil de atrapar a diferencia de cierto anciano azul, esto comenzaba a frustrarla mientras golpeaba el tablero del auto logrando abrir un panel oculto con una de las armas del maestro Paz.

La persecución se había extendido varios distritos del reino dejando una enorme devastación a su paso hasta llegar al lago chicloso, para este punto el rey vampiro se encontraba completamente agotado y jadeante al punto de desfallecer pero finalmente había logrado perder a la elemental en este punto. Sin duda alguna ella era la personificación de la determinación pero por ahora necesitaba relajarse antes de regresar al parque y así buscar a su amigo para que lo llevara a la que sería su nueva "casa", ni Fionna cuando se enojaba era tan sádica como esa niña pero por ahora solo quería descansar en algún lugar más seguro y dejar pasar unos días antes de volver a dar la cara o tener suerte de encontrarse con la humana. Eso es lo que planeaba cuando la minivan paso por encima de su cabeza para después caer aparatosamente bloqueándole el camino mientras empezaba a arder, el miedo se hizo presente así como un aura de muerte que se materializo en forma de un cerco de fuego que le cortaba todas salidas a excepción de una y en ella lo aguardaba la chica que había estado tratando de perder armada con una ballesta.

¡¿Qué es lo que quieres de mí?! , ¡¿No te basta con haberme perseguido por todo el reino y darme un maldito susto de muerte?! – el miedo no le permitía pensar con claridad sus opciones y mucho menos el tratar de negociar. Aunque francamente eso no le ayudaría de mucho, Phoebe lo tenía a su merced y pronto todo terminaría para el patán que se atrevió a besar a su novia.

¿Qué te pasa?, ¿acaso me tienes miedo? – la voz de la chica sonaba fría y burlona ante su temerosa presa, ella solo se limitaba a observarlo y llegado el momento comenzó a dispararle flechas que a duras penas lograba esquivar.

¡Niña estas completamente loca y necesitas ayuda! – la capa de Marshall no duraría mucho si no lograba salir de ahí y el tampoco dado el agotamiento y el exceso de calor que la elemental seguía aumentando, sin mencionar que sus palabras la enervaron aún más.

¡Silencio!, conozco a los tipos como tú…siempre abusando de las mujeres como si solo fuéramos meros objetos sin valor…pero ya no más, me encargare de poner el ejemplo contigo y con todos los de tu clase – el pobre vampiro solo observo como la chica se acercaba lentamente y presintiendo su horrible final se dispuso a hacer un último esfuerzo para no morir de manera tan miserable, haría uso de toda su fuerza para detenerla a como diera lugar.

¡No me mates, no me mates! , ¡Aún tengo mucho por que vivir y no quiero morir a los mil cien años siendo virgen! – rogaba como todo un hombre haría ante una mujer que le ha descubierto el engaño, Phoebe solo se limitó mirarle más de cerca mientras le apuntaba con la ballesta en cierta área sensible del cuerpo hasta estar de frente a su rostro el cual sudaba a mares. A la vez que dejaba apoyada el arma en el área antes mencionada mientras jugueteaba con el gatillo para ponerlo más nervioso de lo que estaba.

Vaya hombre que resultaste ser, debería eliminarte pero tengo una mejor idea…te hare sufrir como nunca – tras decir esto comenzó a reír de manera sombría mientras Marshall sentía como sus pantalones se humedecían lentamente por lo que la elemental tendría planeado para el…

Tras escuchar esto solo surgieron infinidad de preguntas sobre el desenlace de tan curiosa anécdota, en la casa del árbol las chicas habían escuchado con atención a la pre-adolecente quien disfrutaba en ese instante un delicioso té de jazmín. Por alguna razón tanto Fionna como Simone no se atrevían a preguntar qué era lo que le había hecho pero Finn podía darse al menos una idea de cómo pudieron haber terminado las cosas dado el estado del vampiro cuando lo molió a golpes por asustar a Kaori en el parque.

−Flama… ¿no me digas que lo obligaste a hacer lo que estoy pensando? – la mirada de la humana reflejaba algo de complicidad mientras sonreía de pensar en ello y en cómo habría terminado.

−Él se lo busco cuando se atrevió a tocarte y además también quería desquitarme del idiota de mi papá cuando nos humillo en ese restaurante – la actitud de Phoebe era algo indiferente pero le alegraba la forma en que su novia la veía y le sonreía, el solo pensar en el tarado de su padre reaccionando con furia por el mensaje y desquitándose con el estúpido vampiro hacían que hubiese valido la pena perder todo ese tiempo de la cita.

No obstante la respuesta de los príncipes de Aaa era completamente opuesta a lo que cualquiera podría imaginarse tras escuchar toda la historia, tanto Gumball como el príncipe Flama no dejaban de reír por la forma tan "heroica" en la que su compañero de desventuras había actuado contra una pre-adolecente y encima recibir dos palizas más, sin duda eso les hizo olvidar lo ocurrido hace poco en la pensión aunque para Marshall era humillante saber que dos niñas literalmente le habían hecho ver su suerte de la peor manera. Aunque si debía verle el lado positivo a esto al menos podía presumir el hecho de haberle metido mano y de haberle robado un beso…lo cual solo le costó que le abrieran el ano y algunos días de agonía en el hospital que viéndolo bien no había nada que valiera la pena recordar, un par de días más tarde todo parecía regresar a la ya clásica rutina salvo por los trabajos de reconstrucción en algunas secciones del reino.

−Al fin libres, me gustaría saber porque no nos dieron vacaciones ahora que la escuela esta en reparación – se quejaba Layla quien caminaba de regreso a casa en compañía de su hermana menor, gracias a la odisea de Flama la escuela donde ellas estudiaban había recibido muchos daños y habían tenido que fusionar algunos grupos para ahorrar espacio y continuar con las clases.

−Si la escuela nos diera vacaciones antes de tiempo tendríamos que reponerlas con las vacaciones oficiales – le reprochaba Kaori viendo como su hermana minimizaba todo como de costumbre al pensar de esa manera, una actitud demasiado irresponsable que no la llevaría a ningún sitio.

− ¡Aun así yo quiero estar de vacaciones!, no es justo que a los grupos de último grado si les permitan quedarse en casa – dijo en voz alta a la vez que hacía ademanes un tanto extraños lo cual no le sorprendía ya que esa era su forma de reaccionar a lo que no le gustaba o cuando no lograba obtener lo que quería.

−No sé de qué te quejas si de todas formas no haces nada en casa, todo el trabajo se lo dejas a la asistente de mamá mientras tú te la pasas con el teléfono – el comentario incomodo por mucho a su hermana quien no dudó en mostrar su enojo por ello ya que era demasiado impertinente para algunas cosas.

−Me lo reprocha la persona que se encierra en su cuarto para leer comics raros a la cual tengo que sacar a arrastras de ahí – esto no parecía un reproche en sí pero a Kaori no le gustaba que se metieran con su hobbie lo cual fue lo que en un principio le ocasiono el problema que tenía ahora en la escuela con las bravuconas.

− ¡No son raros!, ¡son artículos de colección cuyo valor aumenta con el tiempo siempre que estén en buen estado! – la respuesta no la sorprendió tomando en cuenta el cómo tenía decorada su habitación así como ese compartimento oculto de su closet lleno de disfraces y otras cosas extrañas amen de las figuras, posters y calcomanías.

−Y esa es una de las razones por la cual no tienes amigos y te acosan los pervertidos – la sonrisa burlona de Layla por lo ocurrido hace unos días termino por enojar a su pequeña hermana aunque muy en el fondo no negaría que se preocupó al escuchar del acoso del que fue objeto el cual pudo terminar de otra forma de no ser por esa aventurera.

− ¡Si tengo!, ¡mi sempai no me juzga por mis gustos como otros y además se encargó de ese tipo raro y enfermo! – en ese momento la pequeña intento arremeter contra su hermana pero sus golpes francamente era más un burdo intento de masaje por la poca fuerza que ella tenía y que en caso de requerir defenderse ella saldría perdiendo a todas luces.

−Se pronuncia senpai tarada, ni porque lees esas cosas puedes pronunciarlo bien y encima estas involucrando a una de las pacientes de mamá – la discusión de las chicas continuaba conforme seguían caminando hasta que al dar la vuelta en una de las calles cerca de su casa un extraño ser larguirucho les cortaba el paso, este se mantenía en una extraña posición con ayuda de un bastón igual de extraño como él y mostrándoles una amplia sonrisa mientras las observaba con su único ojo libre que podría llegar a atemorizar con el solo hecho de mirarlo fijamente.

−Hola niñas, ¿qué les parecería acompañarme a un lugar donde solo estemos nosotros tres?, será muy divertido y nadie se va a enterar de ello – la voz del extraño personaje siseaba mucho a la par de alargar algunas palabras de manera innecesaria, las niñas solo se le quedaron viendo y antes de darle una respuesta aparecieron la aventurera y su novia que sin perder tiempo se le fueron encima a los golpes aprovechando que estaban buscando algunas cosas en las tiendas de esa zona. Estaban por saludarlas cuando vieron y escucharon todo por lo que decidieron actuar antes de que les hiciera algo malo.

− ¡Maldito depravado!, ¡¿Cómo carajos siguen apareciendo en el reino?! – la humana estaba iracunda de ver el pésimo trabajo que hacían los Banana guardias al no estar al tanto de su trabajo ya que ahora un nuevo acosador había aparecido y ahora molestaba tanto a Kaori como a su hermana.

− ¡Te vamos a dar un tratamiento especial para que no te vuelvas a acercar a niñas con tus sucias y perversas intenciones! – Phoebe al igual que su novia estaba molesta y con ganas de hacerle lo mismo que ella le hizo a ese vampiro pero multiplicado por diez, pero nada las prepararía para lo que vendría después.

− ¡Dejen de hacer eso par de locas! –el grito de la pequeña resonó con fuerza en la cabeza de las chicas que se detuvieron de golpe solo para ver su pequeño rostro muy molesto mientras ellas solo se miraban algo nerviosas sin entender lo que estaba pasando y con el pobre sujeto debajo totalmente inconsciente y muy golpeado.

− ¡¿Senpai como pudo decepcionarme de nuevo?! – no había excusa que pudiera mejorar la situación sin mencionar lo incomodo que se había vuelto al llamar la atención de varios transeúntes que comenzaban a cuchichear sobre lo ocurrido y la acción premeditada de las heroínas al confundir a esa persona con un pervertido.

Mientras tanto en el hogar de las niñas las cosas estaban a punto de volverse más extrañas de lo normal, en ese momento la doctora se encontraba terminando una sesión cuando algo muy dentro de ella le decía que pronto habría problemas serios. Y sin dar una explicación de su cambio de comportamiento pospuso la sesión mientras le ordenaba a su asistente que cancelara sus citas del resto del día, sin perder tiempo se dirigió a su habitación para sacar un rifle de antimateria y algunos cargadores para enfrentar lo que estaba por ocurrir, por alguna razón el semblante tranquilo había dado paso a uno más violento el cual se reflejaba en su mirada fría sorprendiendo a Azumi quien regresaba en ese momento para intentar saber que estaba ocurriendo.

− ¡¿L-Lady Sarem q-que es lo que ocurre?! – la pobre chica estaba demasiado asustada al ver que cargaba su vieja arma mientras despedía esa aura de muerte la cual solo le había visto una sola vez en todo el tiempo que llevaba de servicio con ella.

− ¡Asegura puertas y ventanas!, ¡no quiero que ese idiota entre a mi casa de nuevo! – Azumi no tardo en conectar las piezas para entender lo que estaba ocurriendo y si era quien creía entonces el reino entero estaba en peligro.

− ¡¿Se refiere a su exnovio?! – grito prácticamente al recordar cómo habían terminado su relación sin mencionar de todas esas veces en las que ese patán termino engañándola con alguien más a sus espaldas hasta el momento en que se enteró de todo.

−No, alguien mucho peor... – eso termino por colapsar la mente de la chica ya que no podía pensar en alguien peor que su exnovio o en la familia del mismo a menos que se tratara de una visita sorpresa de su padre pero de serlo ella no reaccionaría de esa forma tan violenta.

Los minutos en reloj parecían eternos mientras la doctora se mantenía apuntando hacia la puerta esperando a que esta se abriera y revelara al ser que la había puesto en ese estado, la espera solo acrecentaba la incertidumbre que iba en aumento hasta que finalmente el pomo de la puerta comenzó a moverse, no paso mucho para que esta se abriera y mostrara a sus hijas que se veían algo alteradas. Esto calmo un poco su instinto asesino para acercarse y ver qué era lo que las tenía en ese estado pero antes de lograrlo entraron la aventurera y la elemental llevando consigo el inerte cuerpo del extraño sujeto al cual recostaron en uno de los muebles.

−Disculpe que entremos así doctora pero creo que hicimos algo muy feo y… – sin darle tiempo a terminar su frase, Sarem abrazo a la humana mientras le daba las gracias confundiéndola aún más así como a su novia sobre lo que estaba pasando.

− ¿Nos podrían explicar que es lo que está pasando?, primero las niñas se alteraron cuando golpeamos a este sujeto y luego la doctora parece muy feliz de que hayamos hecho eso – Phoebe no lograba comprender nada aun que suponía que quizás si habían hecho algo bien aunque en el fondo algo les hacía sentir lo contrario.

−Emmm… chicas, quizás yo pueda explicar lo que ocurre – interrumpió la asistente de manera tímida al comprender de que iba todo esto lo cual solo hizo que se ganara una mirada de su jefa por ello.

−Por favor, no quiero sentirme como si hubiera golpeado a alguien por error –respondía la humana ya que las miradas de las niñas ya la habían hecho sugestionarse sobre ello y preguntarse si tenían alguna relación en especial.

−De hecho… eso hicieron, él es el hermano de la doctora…se llama Nightmare – la noticia le cayó como un balde de agua fría a la chicas que de inmediato intentaron disculparse con ella por lo que habían hecho pero esta reacciono seria e indiferente por ello.

−Medio hermano Azumi y no olvides que es un total y completo idiota que solo causa problemas y que mis padres me enjaretan cada vez que el termina desempleado – dijo de manera fría terminando de confundir a todos en la sala, ¿acaso la relación familiar de la doctora era tan mala?, sin duda una pregunta que traía otras a colación pero el único que podría dar las respuestas estaba ahora inconsciente, sin duda el día aún tenía muchas cosas por mostrar antes de que terminara pero sería en otro momento.

Y con esto concluimos un capítulo más por ahora, saben, me pregunto si debería seguir con esto o cancelarla. En fin, gracias por leer.