Electricidad

Asami estaba completamente indignada por la visita de Korra, ella se había atrevido a visitarla como si nada pasara para que la disculpara, si ella tan solo supiera que no bastaría con eso pues todo el daño que ella le había causado era indescriptible. Era suficiente, cuantas veces seria negada de tantas maneras y de tanta gente que amaba. Su padre tal vez tenía razón, hizo mal el haber escogido al Avatar sobre su familia, su padre siempre estaría con ella.

Ella creía que el lugar donde estaba su moral y convicciones era el correcto pero al enfrentarse a un mundo donde estaba completamente sola era distinto, Mako la había dejado por Korra, Bolin siempre protegería a su hermano, Korra la había rechazado de una manera que hacía que su corazón dejara de palpitar por unos segundos cuando recordaba cómo había Korra lo había sometido en tal sufrimiento. En la única persona que podía confiar era en su padre que se estaba pudriendo en su prisión.

Y todo era culpa de ella.

Asami se dejó caer contra una silla que se encontraba en su cuarto mientras cerraba los ojos, no sabía porque su odio por la Avatar fue tan de repente pero solo sabía que debía hacer algo para que Korra supiera todo lo que la había hecho pasar, no era justo que ella fuese la única que estuviese sola en el mundo. Asami ya no poseía nada, ni sanidad ni felicidad que era algo que antiguamente la impulsaba hacia delante. La chica de ojos verdes se levantó y camino con pasos débiles hacia su cocina donde se sirvió un vaso de agua, tratando de respirar y esperando que sus sentimientos se marchasen por un segundo.

Se dio media vuelta para encontrarse con una viva imagen de su madre.

Asami dejó caer el vaso, haciendo que este se rompiese en miles de pedazos mientras la joven chica miraba petrificada como su madre la observaba con una leve sonrisa. Esto no podía ser posible, ella estaba muerta. Asami la vio morir frente a sus ojos años atrás, las pesadillas no la dejaban olvidar como es que ella lloraba sobre el rostro incinerado de su madre pidiendo que despertase mientras sus manitas trataran de sentir la suave piel que alguna vez su madre poseía pero en cambio ella solo sentía piel seca y carcomida por las llamas.

-Asami- Llamo la voz de su madre mientras estiraba su madre hacia la otra chica que la miraba con miedo y exaltación- Asami, soy yo- Dijo con una gentil sonrisa mientras sus frías manos tocaban el rostro de la pobre heredera, sus ojos estaban aguados por las lágrimas que amenazaban con caer de sus ojos verdes que eran idénticos como los de su madre.

-No es posible- Susurro la joven Sato mientras miraba a su madre y sentía su presencia sobre su rostro- T-Tú estás muerta- Dijo Asami mientras tomaba la imagen de su madre en su mente y memorizaba la voz que no había escuchado hacía ya bastante años.

-Es verdad, estoy muerta- Dijo Yasuko mientras se alejaba de su hija y la miraba con ojos fríos- ¿Sabes por qué morí? Por tu culpa Asami, no pudiste seguir una orden y tuviste que salir de tu habitación- Decía la mujer que cada vez se veía más furiosa con su hija que la miraba con culpa- Tú fuiste la que hiciste que tu padre se volviese loco por vengarme por esos maestros idiotas solo para que tú lo traicionaras y lo acuchillaras por la espalda cuando el dio todos los años de su vida enseñándote todo lo que él sabía, amándote con locura, siempre teniendo una sonrisa en el rostro aunque estuviese cansado- Gruño Yasuko mientras nuevamente se acercaba a su hija que esta vez no pudo controlar las lágrimas que salían de sus ojos mientras todo esto llegaba hacia su mente, haciéndola sentir cada vez peor.

-Ahora tú padre está en prisión porque decidiste enamorarte de la Avatar y mira cómo te lo está pagando, desechándote como si fueras basura. Ahora no tienes nada y a nadie pues tus decisiones no fueron las correctas- Decía sin compasión la otra mujer mientras Asami sentía como sus palabras eran como puñetazos que eran cobrados por esta imagen casi viva de su madre.

-P…pero yo traté que nada de esto terminase así, yo solo quería…- Decía Asami mientras veía como la persona que más amaba prácticamente le decía que todo lo que hizo fue una decepción para ella y para todos- Yo haré lo que deba hacer para emendar mis errores pero discúlpame por favor- Grito Asami a la imagen de su madre que la miraba con decepción antes de acercarse a su hija y besar su frente.

-Haz lo que debas hacer pequeña Asami y recuerda que solo hay una forma de hacerlo y es completando tu familia nuevamente y realizar los deseos de tu padre- Dijo Yasuko mientras señalaba al mueble donde Asami sabía que ella mantenía su guante igualitario, la imagen de su madre empezaba a desaparecer haciendo que el corazón se salte un latido, no quería dejar ir a su madre nuevamente.

-No, mamá- Dijo estirando su mano para encontrarse con aire seco que recorría por la habitación y ver todo tratando de encontrar a su madre para no encontrarla, su vista se posó sobre el mueble donde tenía el guante y otras cosas de igualitarios que no quería dejar en otra parte pues tenía miedo de que cayesen en malas manos. Asami se acercó al mueble y abrió un compartimiento sacando su guante antes de observar una banda que tenía el signo de los igualitarios en él, Asami lo tomó y se lo puso en el brazo mientras suspiraba.

En este momento estaba apoyando un movimiento que había jurado detener pero ahora sabía lo que estaba bien.

Tomo una máscara de los uniformes que solían ser parte de este movimiento y se lo puso por unos minutos antes de sacárselo y dejarlo a un lado, camino hacia el antiguo estudio de su padre donde se hallaban planos sobre toda estructura que Ciudad República poseía y entre ellas la cárcel de máxima seguridad.

X

Asami se memorizó los planos en poco tiempo, así había logrado ingresar sin ser percibida dentro de la gran edificación de hierro, después de noquear a algunos guardias que cuidaban la sala de mando. Asami busco en donde se encontraba su padre, hallándolo en la celda número 417 de la tercera planta. Sato tomo a los guardias y los amarro contra la mesa que estaba pegada contra el suelo antes de moverse con sigilo por los oscuros pasillos de esa prisión, miraba de un lado a otro en busca de guardias que cuando la veían tiempo no tenían tiempo ni de respirar antes de que un guante electrificado los hicieran quedar inconscientes y solo pudiesen reconocer una máscara de igualitario.

Asami continuó con sigilo antes de llegar a la celda que se abría manualmente con una palanca que estaba fuera de esta en caso de emergencias, la joven chica solo pudo reconocer un bulto sobre una sucia cama que tenía un fino colchón junto con unos harapos que osaban llamar manta. Un hombre se dio la vuelta esperando ver a un guardia pero se sorprendió al encontrarse con la máscara de un igualitario. Hiroshi ya no parecía ser el mismo, su pelo mostraba más canas que lo normal y su delgado rostro hizo que Asami casi caiga de rodillas al verlo en ese estado.

-¿Papá?- Pregunto Asami mientras se acercaba a su padre y retiraba su máscara para dejar ver sus increíbles ojos verdes mientras su padre solo la observaba con pura confusión antes de que recapacitara y se pusiese en pie.

-¿Qué haces aquí Asami?- Dijo su padre mientras la tomaba de los hombros e hiciese que lo mirase mientras Asami veía de un lado hacia el otro con nerviosismo.

-He venido a sacarte de este lugar, me he dado cuenta de todo, mamá me lo ha dicho- Dijo Asami mientras su padre lo miraba confundido antes de ver los ojos de su hija que parecían que estar en una lucha de por vida contra algo… o mejor dicho contra sí misma. Sobre todo lo que más le sorprendió fue que ella mencionó a su madre, que ella le había dicho algo.

-Asami ¿qué te ha sucedido?- Preguntó Hiroshi viéndola mientras ella lo miraba con una mirada fría.

-Nada, solo me he dado cuenta de todo pero vámonos no tenemos tiempo, nos quedan unos minutos antes que los guardias encuentren a los otros desmayados y hagan sonar la alarma- Susurro la chica a su padre mientras esta caminaba ya fuera de la celda pero para su sorpresa Hiroshi no la siguió.

-Yo me quedo Asami- Dijo su padre mientras se cruzaba de brazos y veía a su hija verlo en shock- Este lugar me ha hecho comprender que realmente he hecho cosas que no debía nunca hacerlas, ahora sé que el miedo y la ira me ha cegado- Dijo abriendo sus ojos dejando ver sus profundos ojos cafés que reflejaban mucha sabiduría además de las arrugas que ya comenzaban a aparecer en su rostro- Y es algo que veo que te está pasando a ti misma Asami, estás dejando que la ira te ciegue y vas a terminar como yo, no permitas eso hija.

-¡Debes estar bromeando! Te han lavado el cerebro- Casi grito Asami mientras su padre negaba con la cabeza.

-Cuando tienes tanto tiempo como yo para pensar las cosas en este lugar realmente todo me hace entender que yo pertenezco a este lugar ahora y nada lo cambiará- Dijo sentándose sobre su cama de piernas cruzadas mientras su hija lo miraba con dolor en los ojos. En ese momento las alarmas empezaron a sonar haciendo que toda la prisión se pusiera en alerta.

-Papá…- Rogo una vez más la chica antes que se escucharán pasos en el corredor y sombras se formaran contra las paredes por las luces de los pasillos.

-¡VETE!- Gritó su padre a lo que Asami lo observó por última vez mientras se colocaba la máscara y corriese fuera de la celda hacia una de las salidas de emergencia de la prisión, escuchaba pasos tras ella y voces gritando diciendo que la siguieran.

Asami esquivaba los ataques de fuego, agua y tierra que eran lanzados hacia ella con gran destreza mientras los guardias se cansaban de seguirla y usar el poder de sus elementos solo para ser esquivados por el ágil igualitario.

Asami podía ver la salida de emergencia a pocos pasos, abrió la puerta y la atranco con un trozo de metal antes de dejarse caer unos dos metros hacia una estrecha callejuela. Podía ver como carros de policías llegaban a la escena por lo que ella corría con toda la velocidad que sus piernas le permitía antes de colapsar contra un cuerpo blando pero al mismo tiempo musculoso que se puso en su camino. Asami giró para electrocutar a este individuo para ser bloqueada por un brazo.

Asami esquivo al cuerpo y continuó corriendo hacia un parque cercano de la zona mientras escuchaba los pasos de la otra persona.

De repente un trozo de tierra se elevó haciendo que Asami cayese contra el suelo y en un segundo tenía otro cuerpo encima de ella mientras Asami trataba de zafarse.

-¿No crees que llegas algo tarde a la fiesta igualitario?- Pregunto el cuerpo que hacia peso sobre ella antes de que Asami se sorprendiera al escuchar la voz del Avatar- Mejor veamos quién se esconde detrás de esto- Dijo Korra mientras retiraba la máscara y sus ojos se abrían de par en par, azules ojos se perdían en sorprendidos verdes.

-¿A-Asami?- Susurro Korra antes de que su mundo se volviese negro después de un dolor en su costilla.

Asami había aprovechado la sorpresa de Korra para electrocutarla y hacerla que se retire de encima de ella mientras la observaba. No pensaba dejarla aquí en libertad cuando ella podía decir a todos que Asami estaba detrás de todo esto.

Así que la tomo de sus brazos y empezó a arrastrarla hacia su Satomovil hasta pensar que hacer con la Avatar.

A/N: Pues espero que les haya gustado el giro en la historia y vean como la mente de Asami le juega trucos ¿Por qué son tan drásticos estos juegos? Pues se explicara esto más tarde y espero que les guste como hice más largo el capítulo y no me demoré tanto.

Gracias de nuevo a todos por sus reviews, hasta la próxima :D