Holi… cada día me emociona más y más ver cuánta gente lee mi historia 7u7, sus favoritos hacia la historia, hacia mí, los seguidores, los mensajes 3 muchas gracias a todos!
Quiero Explicar que los dos capítulos anteriores fueron el nacimiento de la bebé, pero de aquí en adelante dividiré la historia en 'bloques' se podría decir x'D serán 11 bloques y cada uno será un año, en cada bloque los capítulos será varios one-shot's de las experiencias de la bebé :3.
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Primer año de Uchiha Sarada…
Cuando nace un bebé todo mundo se vuelve loco, todos lo quieren ver, todos lo quieren cargar, todos quieren llevarle regalos, que los llamen 'tíos', etcétera. Para la bebé Uchiha no era distinto.
Distinto lo era cuando el padre estaba ahí. Sasuke no era muy hablador, y sus atentados contra Konoha, Naruto e incluso contra su esposa no hablaban muy bien de él, así que cuando él estaba cerca, era la respetable primogénita del clan Uchiha.
Por otra parte, cuando Sakura vagaba por Konoha con la criatura en brazos, era la hermosa hija de Sakura, era un regalo que el famosísimo equipo siete le daba a la aldea (junto con Boruto, el primogénito de naruto), era la hija de el único ninja que podía igualar a Naruto, y de la única ninja que pudo superar a la quinta hokage, además de ser la mujer más hermosa de Konoha.
A Uchiha Sarada no le faltó quién le hiciera mimos.
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Sasuke…
Estaban en el centro de Konoha, Sakura y Hinata habían decidido verse ahí para presentar a la primogénita Uchiha. La criatura iba en los brazos de su madre que divagaba entre los puestos a su alrededor.
─¡Mira Sasuke! , ¡tomates! ─ Y caminaba rápidamente al puesto con toda la gente observando, y no por el carácter tan energético de la pelirosa, sino porque todos estaban atentos a la criatura que llevaba en brazos, pero también temerosos del hombre que iba detrás de Sakura. ─¡También hay armas!, te hacen falta armas, ¿verdad, cielo? ─ Sasuke ni siquiera respondía, se dedicaba a seguirla. Naruto y su familia estaban retrasados y eso lo hacía enfadar. No su retraso, después de todo Naruto siempre lo hacía enfadar; sino a la cantidad de gente que había a su alrededor observándolos. ─ ¡Carritos para bebés!, ¿no sería lindo pasear entre los cerezos con Sarada dentro de un carrito? ─ Le acercó a la niña─ Ten, necesito ir a verlos.
─… ¿Y?
─ ¡Ay, vamos!, carga a la niña, Sasuke─ Y se la pegó al pecho rápidamente dejándolo sin salida. La pelirosa se fue corriendo hacia el puesto.
Sasuke se tensó por un momento, veía a la niña que estaba despierta y resguardada entre una delicada manta llena de ositos dibujados sujetada por el único brazo del azabache. No supo qué hacer, había mucha gente a su alrededor; trató de acercarse más al puesto donde estaba Sakura pero estaba lleno de gente, y ahora eran más los que lo observaban. Uchiha Sasuke cargando a una bebé.
Su cerebro paró por un segundo de procesar la información… una bebé… SU bebé, su hija, Uchiha Sarada…
Sasuke se quedó estático entre todo el tumulto de gente. Ya no era el único Uchiha. Ahora podía llenarse de gozo sabiendo que una Uchiha andaría jugueteando por las calles de Konoha, que la gente hablaría de Uchiha Sarada, sí, aquella ninja con una fuerza descomunal y el intimidante sharingan en los ojos. Y (según él), sólo por aquella ocasión se permitió sonreír viendo a su bebé.
Toda la gente ahí se erizó creyendo que tras esa sonrisa había planes malignos, sin saber que la mente de Sasuke estaba en unos pensamientos más cálidos que unos planes malignos.
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Sakura…
Una hermosa criaturita azabache movía sus pies en un carrito para bebés con la figura de un patito. Estaba inconforme, aquel cochecito no era cómodo para ella pero su mamá no parecía notarlo. La niña empezó a hacer ruidos, a quejarse e incluso a llorar.
─Pero qué tenemos aquí─ Una señora de edad avanzada se acercó a la carriola─ ¡Pero si es Sarada-chan! ─ Tomó a la bebé en brazos y volteó con Sakura que la veía sonriendo. ─ Sakura-chan, es una bebé muy reforzada─ Dijo al ver que la pequeña, que tenía apenas el mes de nacida, mantenía le espaldita erecta.
─Es una chica muy fuerte─ Levantó el brazo con la mano empuñada─ Seguro heredó mi fuerza. ─ Sarada empezó a tratar de liberarse de los brazos de la mujer─ Y el humor de su padre, jeje…
─Cierto, cierto, será una mujer hermosa y fuerte como mamá─ Dijo ignorando el último comentario de la pelirosa. ─Bien, Sakura-chan. ¡Adiós!
Sakura se despedía con la mano. Sarada no se daría por vencida, la niña se hizo respetar rompiendo en llanto, haciendo que Sakura la sacase del carrito.
─Tú no cambias, ¿verdad? ─ Dijo enfadada y meciéndola. ─Ah, Sarada Uchiha, no cabe duda de que heredaste ese carácter altanero de tu padre.
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Y cómo olvidar el trabajo más pesado del mundo, el de un padre.
Aunque Sasuke no estuviese mucho en casa, no era motivo para no cuidar a Sarada en sus ratos libres, más cuando su esposa era necesitada en el hospital de Konoha.
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Sarada y el osito Poff…
Tenía la mente echa un asco. Sakura ya no podía ir al hospital de noche y quedarse jornadas enteras porque como buena madre se quedaba con Sarada, ¡pero cada vez se sentía más loca!
Aquella estúpida canción no dejaba de sonar…
El osito va a dormir y el osito roncará,
El osito sueña así, haciendo Poff Poff Poff
¡Es el osito Poff!, ¡es el osito Poff!
Y es el osito Poff… el o-si-to¡ Póff!
Se repetía una y otra y otra vez. Y todo era culpa de aquel aparato que estaba sobre la cuna, con cuerdas colgando y girando sus manecillas que tenían osos atados de quién sabe dónde. Con sus lucecitas delicadas para los ojos de un bebé y ese girar y girar que se repetía una y otra vez junto con la canción.
¡¿A quién le entretenía ver osos girando con esa canción tan sin sentido?!, una risita juguetona le respondió; a Uchiha Sarada.
El teléfono sonó. Sakura torció los ojos enojada sin saber que esa llamada y la presencia de su esposo ahí le salvaría la vida.
─¡Sasuke! ─ Retumbó en la casa. Sasuke bajó por las escaleras a paso lento permitiéndole a la pelirosa explicarle todo a prisa y salir corriendo sin que la detenga─ Lo siento, mi vida. El hospital, ya sabes, pero aquí estás así que Sarada estará bien, bueno adiós─ Y cerró de un portazo sin dar más explicación.
Sasuke ni abrió la boca. Terminó de bajar las escaleras y se topó con su hija que se tomaba los piecitos con las manos y no despegaba la vista del artefacto que casi volvía loca a su madre.
─Hmp─ La saludó. La pequeña no despegaba los ojos del aparato, ni siquiera para ver los oscuros y penetrantes ojos de su padre. ─ Dije ¡Hmp! ─ Pero el hechicero ni se inmuta Pero la pequeña seguía sin prestarle atención.
Entonces fue cuando después de un rato de observarla detenidamente la canción se metió a su cabeza, lo notó cuando la dejó unos segundos para ir al baño y al estar allá la canción (que no se escuchaba en ese cuarto) empezó a sonar en su cabeza.
─Poff, poff po…─ Reaccionó cuando estaba murmurando la canción. Salió del baño rápidamente hasta llegar con su pequeña y arrancó el aparatejo de la cuna. Él no era como la pelirosa, si él tenía un problema… lo eliminaba.
─Hmp. ─ Y se dio la vuelta para sentarse en el sillón… grave error.
Sarada volvió a hacer de las suyas, llenó sus pulmoncitos de aire y empezó a llorar con una fuerza y un volumen impropios de una niña de cuatro meses. Sasuke se mantuvo firme, tenía el brazo recargado en el brasero del sillón, sus pies separados y su espalda recargada en el suave cojín café. No cedería.
Así se mantuvo la guerra Uchiha a Uchiha, orgullo a orgullo, gritos a silencio. Parecía como si ambos pudieran estar todo el día así. Hasta que Sasuke se acercó a la criatura con pose firme.
─No. ─ Y los gritos fueron más fuertes. ─ No… ¡No! ─ Y el llanto seguía y seguía.
Sasuke miraba fijamente a la niña que no dejaba de llorar. Pero él no cedería, era el hombre de la casa, ¡el señor Uchiha!, debía imponerse… y ni esa hermosa nariz roja… ni esas mejillas irritadas por los canales de lágrimas que lo inundaban… tampoco esos ojitos apretados haciendo fuerza poniendo su carita sonrojada… él… él…
Sakura llegó a las 6 de la mañana del día siguiente, era raro. Cuando entró lo primero que vio fue a Sasuke acostado en el sillón con cojines alrededor de su cabeza y a Sarada tranquilamente dormida con su estúpido aparatito algo roto y maltratado pero igualmente funcionando.
