Hola!
Disculpen tengo un problema con las reviews que cuando le doy para verlas dice que no encuentra ninguna ;_;, ¿las borran o algo?, si es así no hay problema pero porque no me deja verlaaaas ;_;
En fin x') este es el segundo bloque, o el segundo año de Sarada (Bloque 2.1), los pongo así por si se me ocurren más historias de los dos años de la bebé, el pasado bloque era (Bloque 1.1) pero no sé porqué no se ve el punto r_r aparece como bloque 11, x'D pero bueno, aclaro para que no haya confusiones :'3. Nuevamente muchas gracias por su aceptación tan gratificante a mi historia w, aunque no comenten o no sigan la historia, que haya personas leyéndola me da ánimos.
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Bloque 2.1
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El trabajo de los padres.
¿Qué es el trabajo de un papá o de una mamá?, para una mujer es más sencillo adivinarlo, incluso Sakura sabía qué hacer como madre. Y es que tantos años como medica, tratando pacientes de edades pequeñas, curando bebés y desinfectando heridas de niños la habían reforzado, para saber cómo debía ser una madre.
Para Sasuke, aunque no lo crean, le fue bien descubriéndolo. Pues ser un padre le iba a su personalidad… ¿no me creen?, ¡si Sasuke es tan paternal!, vamos allá…
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Sasuke no estaba fuera esta vez, para Sakura eran afortunados los días en los que su esposo no tenía que ir a investigar. Sabía que un día su investigación sería tan profunda que debería mantenerla día y noche sin poder regresar a casa tal vez por años… ¡pero qué más daba!, era por su bien y el de su pequeña, ella lo entendía, además, no debía enfrascarse en temas tan deprimentes, debía disfrutar los pequeños momentos con el Uchiha.
Mientras Sakura preparaba el almuerzo para su familia, Sasuke revisaba unos pergaminos con información que Naruto le había dado para su investigación y Sarada… Sarada competía carreras con quién sabe quién en su andadera. Tenía dos años y podía estar perfectamente parada en su carreola y andar por ahí velozmente molestando con el ruido de las llantitas.
─Ma… ¡má! ─ Gritaba. Y no, no llamaba a Sakura. Quería que Sasuke quitara la pequeña mesa que estorbaba en su pista.
─No. ─ Sasuke no despegaba los ojos de los papeles.
─¡Ma! ─ Gritaba Sarada y se movía alrededor de la mesa hasta que quedó estancada entre la mesilla y el sofá. ─¡Hmmm! ─ Hacía pucheros. Sasuke la empujó con su pierna hacia atrás y Sarada libremente siguió paseando con su andadera.
Pero eso no se quedaría así. Sarada Uchiha no lo dejaría así. Tenía dos enormes años, ¡y se haría respetar!
Sakura llegó con el almuerzo, para ella y Sasuke era una especie de guisado de garne con una buena cantidad de tomate, y para Sarada una especie de puré de papa.
─Come… come, Sarada─ Sakura tenía a Sarada sentada en el sillón. Eran Sasuke, Sarada y Sakura (en ese orden) comiendo juntos. ─No… ¡Sarada! ─ Le gritó cuando la pequeña le aventó la cuchara con la manita.
Sarada tenía las mejillas infladas y rojitas junto con su ceño fruncido, le recordaba mucho a alguien…
La bebé empezó a molestar a su padre golpeando su pierna, no quería golpearlo, de hecho se estaba acomodando para empezar a trepar por el torso de papá hasta casi estar sobre sus hombros.
─¡Quiere jugar contigo, Sasuke! ─ A Sakura le brillaron los ojos. Tomó a Sarada en brazos y la subió por completo en Sasuke sentándola en sus hombros. ─¡Ta-Da!
Sasuke, que comía 'tranquilamente' tratando de ignorarlas, empezó a sentir las pequeñas manos llenas de puré de patata sobre su cabeza. Claro que le molestaba, y más le molestó cuando esas manitas llenas de comida empezaron a jalar su cabelo.
─¡Ks! ─ Se quejó con el ceño fruncido. ─ ¡Sarada! ─ Y tartó de quitarla de encima pero ni la bebé ni la madre querían.
─Pero si se ven tan lindos…─ Dijo Sakura con las manos en el pecho.
La bebé reía sobre los hombros de su padre mientras empezó a golpearlo con la cuchara en la cabeza.
Sasuke en un arrebato de rabia se levantó de golpe haciendo que la pequeña resvalara de sus hombros, no llegó al suelo, ni siquiera al sillón gracias al fuerte brazo de Sasuke que la tomó de la pancita.
─¡Sasuke! ─ Gritó enfadada la pelirosa.
Sasuke, sinceramente, no se había dado cuenta de lo frágil de que era una bebé, con alguna de sus uñas había alcanzado a rasgar la piel de la niña, haciendo que se irritara e incluso sangrara un poco. No era algo por lo qué preocuparse, menos teniendo a Sakura ahí, pero…
Sasuke entendió, que su labor de padre sería verla de lejos. Entendió que lo mejor para él sería dejarla ser feliz, y protegerla a una considerada distancia. Además, se dio cuenta de que desde ese momento sería un padre sobre protector, no sería empalagoso, no estaría detrás de ella tratando de llamar su atención o darle cariño… pues ese era el trabajo de su esposa.
Sasuke y Sakura se dividieron el trabajo de padres sin necesidad de palabras. Sakura estaría ahí para Sarada siempre, y Sasuke estaría ahí para ella siempre que lo necesitase.
Sakura se encargaría de consentirla, Sasuke de protegerla.
Sakura se encargaría de hacerla ver bonita, Sasuke de admirarla.
Sakura se encargaría de curarla si algo malo le pasara, Sasuke se encargaría de que nada malo le pueda pasar.
Sakura se encargaría de limpiar sus lágrimas cuando la lastimen, Sasuke se encargaría de lastimar a quien la lastimó.
Sakura se encargaría de los estudios de su hija, Sasuke se encargaría de entrenarla.
Sakura se encargaría de cuidar de ella de cerca… Sasuke cuidaría de ambas en silencio.
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Y cómo olvidar el día en el que Sasuke marchó.
Sakura sabía que ese día llegaría… no quería que fuese así pero ella entendía, ¡ella debía de entender!, que para la seguridad de ella, de su hija, y de la aldea entera, Sasuke debía investigar.
Pero qué dolor sería cuando paseara con su hija en brazos, solas. Cuando sean los festivales, y Sarada solo tuviese a mamá. Cuando sea el día del padre. Cuando Sarada se graduara. Cuando Sarada preguntara por él…
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¿Y papá?
Sarada tenía dos hermosos años y medio, era una niña grande y fuerte… para la imaginación de Sakura, pero para todos era la preciosa y pequeña niña de dos años, hija de Sakura.
─Mami─ Dijo entre sollozos Sarada que estaba en brazos de su madre.
Ella y Sakura habían decidido salir a pasear entre los cerezos de la villa. El lugar era muy desolado y Sarada había decidido bajar a saltar entre las hojas y jugar con la tierra, mala suerte para la pequeña había un vidrio roto que la dejó sangrando de la rodilla cuando se tumbó sobre él.
No era problema para Sakura, obvio… pero en ese momento estaba fuera de sí. Sarada ya no mencionaba a su padre, Sarada lo único que decía era 'mamá' o 'mami'. Tenía dos años, era obvio que no llegaría a su lado y le diría 'Oye mamá, ¿dónde está papá?', ella apenas aprendía a hablar. Pero no hacía ni mención del azabache, como si no extrañara colgarse de sus ropas o jalarle el pelo en las mañanas para despertarlo.
Era como si Sadara no notara su ausencia, como si nunca hubiese existido.
─Mamiii…─ El quejido de su hija la sacó del trance, puso su mano sobre la pequeña rodilla y la curó sin esfuerzo alguno.
─Sarada-chan─ Le dijo con dulzura─ ¿Y papá? ─ La pequeña se le quedó viendo directamente a los ojos, en su carita se le veía la confusión.
─¿Pa…?─ Trató de pronciarlo─ ¿Pa…má?
─No, Sarada… Pa-pá.
─M…Ma…pá─ Sakura sonrió con amargura. No pensaba que su padre se quedaría tan rápido en el olvido. Pero no podía hacer nada, era obvio que lo olvidaría.
Pero eso sí… ¡Sasuke tenía que volver!, ¡volver y reclamar el lugar que le correspondía!, Sakura sonrió victoriosa al cielo, 'Sasuke volverá pronto' se animaba.
