Hermoso día de invierno fue aquel en el que Nigel le había propuesto matrimonio a Abby, obviamente, de juego, puesto que solo eran adolescentes. Pero eran un feliz matrimonio al fin y al cabo.
Pasado ya el año nuevo, estaban de vuelta en la escuela. Apenas habían entrado a la escuela, dieron un paso, y empezaron los problemas…
-Señorita Lincoln, Señor Uno, nos alegra que se hayan decidido a unírsenos, ¿a qué se debe este…intolerable retraso?- Preguntó una maestra anciana vestida de color pistache y rosado.
Abby, mientras trataba de hablar, y lo único que salió de su boca, fueron muletillas, tratando de decir que lo único que querían, era estar solos, salió otro sonido.
-Estábamos en la cafetería, obviamente, saltándonos ésta clase aburrida- dijo Nigel e hizo que Abby estrujara su mano con más fuerza y poniéndola nerviosa.
-Señor Uno, su indisciplina me deja estupefacta. Le advierto que ni toleraré esta falta de respeto- dijo la maestra sobresaltada, mientras de fondo, se oía una risa de la clase.
-Pues yo no toleraré que me ordenen que hacer- dijo Abby por fin, con una sonrisa en los labios, mientras le estrujaba la mano cada vez más.
Tanto Nigel cómo la maestra, se le quedaron viendo atónitos, y lo único que hizo Abby, fue conducir a Nigel por el pasillo hacia los jardines de la escuela, dejando a la maestra al pie de la puerta de su salón.
Llegando a las afueras de la escuela, Nigel veía a Abby, con ojos de enamorado, mientras Abby veía de frente para no caer, desafortunadamente, Nigel no pudo hacer lo mismo, puesto que tropezó con una mochila que estaba arrumbada, y calló con la boca hacia arriba gracias a un movimiento que hizo para caer sobre sus manos. Abby rió por lo bajo, y notó la vista perdida de Nigel. Ya recuperándose del golpe, Abby se sentó en una banca y mientras cruzaba la pierna, se acomodaba el cabello haciéndolo flotar con el aire. Con una mano, bajó a Nigel hasta sentarlo al lado de ella, y le dijo con un gran suspiro:
-Nigel…
-Oh no, no, no, no, no, no, no…no puedes, no debes…no quieres, tu cabeza te miente- dijo Nigel sobresaltado y parándose.
-Nigel, ni siquiera sabes que te voy a decir- dijo Abby parándose de igual manera.
-Oh si, si se, me vas a cortar ¿verdad?
-¿Que?
-Si, lo se, porque nada bueno viene des pues de un…- dio un suspiro fuerte -…Nigel, lo se perfectamente…
-Nigel- dijo Abby poniendo un dedo sobre los labios de Nigel dulcemente -¿Qué demonios te hace pensar que te cortaría? Tu eres el mas genial, lindo, guapo y sexy novio que he tenido, y tendría que estar loca para dejarte ir- Quitó su dedo, y en su lugar, puso sus labios –Te iba a decir que te quiero mucho, y ¿que clase de novia sería, si te cortara en el aniversario del día en que nos besamos por primera vez?
-Ah, si… buen…punto- dijo Nigel diciendo sarcásticamente, pues no tenía idea de lo que hablaba, y la acercó a el tomándola de las manos, pasando a un cálido abrazo.
-¿Recuerdas cómo fue?- Preguntó Abby abrazando a Nigel por el cuello.
-Claro- Respondió Nigel con el mismo tono sarcástico.
Hace no mucho de que Nigel se había mudado a la cuidad, y Abby le había enseñado el pueblo.
-Me encanta todo esto, quisiera ser parte de los chicos del barrio, también para estar siempre cerca de ti- dijo Nigel.
-¡Si! Estaríamos en el mismo sector- dijo Abby ilusionada
-Y nuestros cuartos estarían uno al lado del otro
-Y cuando seamos grandes, nos casaremos- dijo Abby, y al instante, hubo una pausa inquietante.
-Y tú serás mi primera y única novia- dijo Nigel con una sonrisa rompiendo el silencio
-¿Y porque no empezamos ahora?
-Está bien- dijo Nigel con una sonrisa, y se le acercó a Abby para darle un beso, mientras ésta se alejaba. No podía creer que tenía un novio, y su hermana no. Se acordó de cómo Cree la había traicionado con Mauricio, puesto que le había dicho a su hermana quién le gustaba. Ahora se encontraba frente a un amigo, que ya era su novio, así que lo único que hizo, fue chocar sus labios contra los de él.
-Debo de admitir, que me desilusioné cuando supe que Lizzie, llegó a ser más que tu amiga- dijo Abby poniendo su cabeza en el pecho de Nigel.
-No me lo recuerdes- dijo Nigel un poco molesto y guiando su mirada hacia una piedra.
-Bueno pues…- Abby fue interrumpida por un muchacho alto, de cabello negro, ojos verdes y blanca tez, que vestía de mezclilla, su mochila, la cual portaba en su hombro izquierdo. Y su vista. Estaba perdida en la linda cara de Abby, quien había retirado su cara del pecho de Nigel.
-D-disculpen mi intromisión, no quise interrumpirlos…soy nuevo, y pues, me temo que no se dónde está mi salón de clases y…veo que son los únicos por aquí.- dijo el pequeño gran intruso.
-Si bueno, ¿que clase tienes?- Preguntó Abby sólo tomando de la mano a Nigel. El intruso vio una mochila azul, y supuso que era de Abby, puesto que de ese color, era su blusa. Alcanzó a ver unas pequeñas letras que salían de un horario y repuso:
-Historia.- con una sonrisa de oreja a oreja.
-¿Historia? Que horrible, a mí me toca física.- Al oír la asignatura, el intruso se sintió como un gran idiota y se le fue borrando poco a poco la sonrisa –pero a Nigel le toca historia, el te puede guiar- dijo con una sonrisa de último. –Por cierto, ¿cómo te llamas?
-Soy Ritch- dijo el intruso después de unos segundos
-De acuerdo Ritch, gusto en conocerte- dijo Abby mientras se colgaba al hombro la mochila roja que estaba al lado de la azul. –Nos vemos luego- dijo con una bella sonrisa, y besó a Nigel en la mejilla, y caminando se retiró a su clase. Dejando a los dos suspirando por ella.
-Bueno, vamos- dijo Nigel y se colgó al hombro la mochila azul.
-¿E-es la tuya?- preguntó Ritch con sobresalto
-Sip- dijo Nigel mientras caminaba –la de ella es la roja, ¿no te fijaste?- preguntó negando con la cabeza
-No…- dijo Ritch algo triste.
-Los liberales, querían una república que… ¿Señor Uno?- preguntó una pequeña y gritona maestra.
-¿Una república fuera de clases aburridas como ésta?- dijo Nigel seguido por una risa de todo el salón, excluyendo a Ritch, que se sorprendió por su sentido de humor negro.
-Señor Uno, ponga mas atención a la clase- exclamó la pequeña maestra
-Si, claro- dijo en tono burlón Nigel y siguió haciendo monitos chuscos en su carpeta. Ritch no se entendía como pudo llegar a tal grado sin prestar ni la más mínima atención a la clase. Sonó la campana, y Nigel fue el primero en salir, y con paso veloz, se dirigió hacia su casillero, y después de unos segundos, Ritch apenas si pudo salir de todo el gentío que le impedía pasar. Vio a Nigel sacar una carpeta color violeta con algunos monitos rosas y de diversos colores, Ritch se le quedó viendo a dicha carpeta, y sólo se le vino a la mente, dos palabras que gay.
Segundos después, alguien sorprendió a Nigel abrazándolo por la espalda. Abby lo abrazó con tanto amor, que hizo que Ritch quisiera abrazarla también. Abby dejó lentamente de abrazarlo, y tomó la carpeta de los brazos de Nigel, le estrechó la mano, y lo jaló hacia la terrible clase de español.
-¡Esperen! ¿A dónde van?- Preguntó Ritch confuso
-A español- dijo Abby con una sonrisa
-Voy con ustedes- gritó Ritch y corrió tras ellos
En la aburrida e inaguantable clase de español, mientras el maestro regordete y calvo que hablaba y hablaba, veía a la clase con sus ojos saltones, Ritch solo pensaba en una cosa, o mejor dicho, persona, mientras que veían oraciones subordinadas, Nigel le mandaba recados hechos bolitas a Abby. Ésta que se estaba durmiendo, apresuradamente desenrolló el papel, y lo leyó deprisa, éste decía:
¿Sabías que si estornudas con los ojos abiertos, se te pueden salir los ojos?
Abby no se explicaba el significado de ese mensaje, así que tomó su bolígrafo rojo y escribió:
Entonces no estornudes con los ojos abiertos, no quiero olvidarme de esos tiernos ojos azules nunca.
Le aventó el papel, que le picó un ojo, y Abby rió por lo bajo, seguida de la risa de Nigel, e inmediatamente después, abrió el mensaje. Lo leyó con una sonrisa en los labios, y volteó a ver a su novia, que tenía su cara recargada sobre su mano, que estaba sobre la paleta de su silla. Ambos se veían mutuamente sonriendo, mientras cierto intruso los veía con celos, pero Ritch sabía que ese amor no iba a durar demasiado.
Unos días después, al final de las clases, Nigel se encontraba con una mochila roja en el hombro izquierdo, y una mochila azul en su hombro derecho, recargado en una pared en las afueras de la escuela, se encontraba con una paleta en la boca, mientras muy serio veía a la gente que pasaba.
Ritch se le acercó y le preguntó por Abby, pero Nigel le dijo que en un segundo volvía.
-Y… ¿cómo has estado?- le preguntó Ritch para hacer un poco de plática
-Bien- dijo cortadamente mientras esquivaba la mirada de Ritch – ¿Y tú?
-Bien- dijo Ritch bajando la mirada, parecía estar intimidado por Nigel.
Por un momento, hubo un intranquilo e incómodo silencio…
-Y…- empezó Ritch
-Hola Ritch- dijo Abby llegando de la nada
-¡Abby! Hola- exclamó Ritch con gran alivio
-Bueno, adiós- dijo Abby
-¿Qué ya te vas?- preguntó Ritch un tanto impaciente
-No, de hecho no- dijo Abby con una sonrisa, y le quitó Nigel su mochila del hombro, se acercó a el, y en susurro le dijo algo que hizo que Nigel se sonrojara y sonriera, y se despidió de último con un beso en la mejilla. –Adiós Ritch- dijo Abby con una sonrisa y se fue.
-Nombre, pero que bárbaro, que linda es ella- dijo Nigel con un suspiro, al verla cruzar la calle.
-Seee- dijo Rtch embobado, tanto como Nigel
-¿Qué?- Preguntó Nigel confuso y volteó a ver a Ritch con cierto enojo.
-Que me tengo que ir, adiós- dijo Ritch apenas librándose de esa, y fue por el mismo camino por donde Abby fue. Nigel, no se dio cuenta, pues no le interesaba ni siquiera la amistad de Ritch, así que se fue por su propio camino sin prestarle atención alguna.
Abby iba caminando por la calle tranquilamente, cuando escuchó que alguien gritaba su nombre. Giró su cabeza, y vio a Ritch que se dirigía hacia ella, iba corriendo, que no se pudo frenar antes de chocar con Abby. Así que calló sobre Abby, haciendo que se besaran en el pavimento. Claro que eso sólo pasó en la imaginación de Ritch. En realidad, Abby se quitó del camino de un solo paso, haciendo que Ritch tropezara con unas bolsas de basura que estaban en el suelo, y diera a parar contra un árbol que estaba cerca de ahí.
-¡Ritch!, ¿estás bien?- Abby preguntó a Ritch ayudándolo a pararse.
-Si, si, estoy bien- dijo Ritch frotándose la cabeza.
-¿Qué haces aquí?
-Es mi camino, por aquí es mi casa
-No es cierto, tu casa está para el otro lado
-Bueno, decidí acompañarte
-Ah- exclamó Abby con pocos ánimos, y un poco insegura.
Ritch estaba completamente decidido a hacer que Abby y Nigel se separaran, y su plan estaba comenzando a resultar. Esa misma tarde, Ritch invitó a Abby a tomar algo.
-¿Y de verdad eres feliz con tu novio?- Ritch le preguntó a Abby mirándola fijamente en aquel parque en el que estaban.
-Pues, Nigel puede ser un poco frío a veces, pero es lindo, siempre supo como hacerme suspirar… aunque a veces me saca de quicio- dijo Abby con una sonrisa.
-Ah, ¿se llama Nigel?- preguntó desconcertado
-Te lo he estado repitiendo desde que nos conocimos- dijo Abby con cierto enojo.
-Lo siento, me pierdo en esas estrellas que llamas ojos- dijo Ritch acercándose a Abby.
Abby no sabía que hacer, lo único que hizo, fue sonreír tímidamente, e irse alejando cada vez más de él, pero su celular sonó justo a tiempo, y lo mas rápido que pudo, lo contestó.
-¿Hola?- dijo parándose de la banca en la que estaba, al lado de Ritch –Ay, Nigel, mi niño- dijo lo suficientemente alto como para que Ritch la oyera, lo volteó a ver y continuó con su plática –Claro cielo… ay, yo también te extraño…- soltó una risa que Ritch jamás le había escuchado, que hizo que se enamorara más de ella –te quiero, te amo, te juro que te quiero, que te amo, que eres en mi vida lo que más me hace falta- cantó Abby, lento, lo cual le pareció a Ritch muy lindo de ella. –Bueno mi niño hermoso, te hablo luego- dijo Abby, y le dio la espalda a Ritch, y en susurro dijo –gracias Kuki, te debo una, luego te llamo- dijo Abby de último, y colgó antes de que Kuki le dijera una palabra.
Mientras, Kuki confusa, solo se le quedó viendo al vació, y colgó.
-Lo siento, era MI NIGEL, mi niño es tan lindo, pero algo sobre protector- dijo Abby tomando asiento de nuevo.
-Claro, lo imagino, con esta flor, nadie puede estar seguro de lo que le pueda pasar- dijo Ritch acariciando el cabello de Abby.
Abby solo lo vio como si él estuviese loco, y le dijo:
-Lo siento, me tengo que ir, Kuki me está esperando- dijo para escapar, y se paró de la silla nuevamente.
-Abby, espera- dijo Ritch parándose de igual manera, Abby volteó, y cuando lo hizo, Ritch le plantó un beso cerca de sus labios, demasiado cerca. Abby se alejó de él, mientras él la veía con los ojos de enamorado, cuando… ¡ZACACATENGOLAPAS! Abby le dio un puñetazo en la nariz haciendo que cayera al suelo sangrando, llorando y pataleando como un bebé.
