Hola!, una vez más, gracias a las cien personas que han leído todos mis capítulos, tal vez no la siguen ni la comentan ni nada, pero ahí están, puedo verlos y sé donde viven xD gracias por leerla n_n
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Bloque 3-1
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Problemas
Tres hermosos años de edad. ¿Qué hace un bebé de tres años de edad?
Sarada Uchiha jugaba con sus dinosaurios; era una manía que compartía con su padre, de pequeños jugaban con dinosaurios.
Tenía cajas por todo el cuarto, eran de la medicina que le llegaba a Sakura para el hospital infantil. Pero qué cajas ni qué nada, ¡casas!, eran las enormes casas de sus coloridos dinosaurios.
─¡Raaaaaawr! ─ Gritaba la pequeña. Sus valientes dinosaurios corrían alrededor de las cajas, se debatían entre ellos en duelos a muerte, volaban, comían, tenían familias.
Todo era miel sobre hojuelas para la pequeña que era cuidada por una enfermera del hospital de Sakura. Su madre debía tratar a varios niños con quemaduras graves provocadas en una fallida misión, le había dicho a Sarada que ella sería la princesa custodiada en su castillo por el malvado dragón Kumiko, la enfermera que la cuidaría. Pero esa misma noche en Konoha corría un viento bestial que chocaba contra las casas provocando ruidos y movimiento, las ventanas se abrían solas si no tenían seguro y las paredes se enfriaban. Sarada se había quitado el estorboso mameluco de fresitas para andar por todo su cuarto en un simple pañal, ni siquiera llevaba cubierto el pecho.
─¡Raaaw-cof, cof! ─ Empezó a sentir molestias, su gargantita dolía, su cuerpo se erizaba, sentía algo en la espaldita, pero como todo niño, el juego era lo primero. Estaba tumbada en el suelo con el pecho al descubierto pegado a la loseta─ ¡Raaawr! ─ Rugían sus dinosaurios…
Sakura llegó al día siguiente, la enfermera se marchó para seguir cubriendo el puesto de Sakura ahora en el hospital.
Cuando la pelirosa entró al cuarto le pareció raro el olor, era el olor de un enfermo. Corrió asustada a la pequeña camita en la esquina de la habitación, Sarada estaba inmóvil, hirviendo en fiebre, con las mejillas rosas, el cuello sudado y tosiendo una que otra vez.
─¡Sarada! ─ Gritó horrorizada. Sakura estaba acostumbrada a ver a los niños así, pero ver a su propia hija de esa forma sufriendo aquel dolor le partió el corazón, ni siquiera tuvo tiempo de maldecir a la mujer que la desatendió, tomó a Sarada y la llevó trepando sobre las casas al hospital.
No se molestó en preguntar si había lugar o camillas disponibles, corrió al cuarto más cercano y la instaló ella misma.
─¡Sakura-chan!
─¿Ocurre algo, Sakura-san?
─¡Sarada-chii! , ¿qué le pasó?
Escuchaba a las enfermeras volverse locas junto con ella cuando la vieron entrar hecha un torbellino, obviamente no le puso atención a ninguna de estas hasta acomodar bien a la niña y revisarla completamente.
─La fiebre era muy alta…─ Escuchó a la anciana rubia─ Y pasó bastante tiempo sin cuidado…
'Era', retumbó en su cabeza. Generalmente cuando se habla en pasado con un paciente… es porque ya no estaba en nuestro mundo. Alzó su cabeza precipitadamente para ver a Tsunade a los ojos. Los de la anciana joven estaban cansados y con lástima, los de la pelirosa se inundaban cada vez más y brillaban en rojo.
─Ella está bien─ Dijo tras el momento suspensivo, Sakura dejó salir el aire que había guardado en un suspiro desesperado─ Pero hay problemas, Sakura…
Lo sabía, siempre hay problemas. Sakura siempre tenía problemas, uno de sus constantes problemas era que Sasuke no estaba ahí para compartir el dolor con ella y superarlo juntos.
─Su vista se deterioró. Y es muy posible que siga haciéndolo al paso de los años. La fiebre llegó a su sistema nervioso, los cables oculares resultaron dañados antes de que pudiésemos hacer algo.
─P-Pero… ¿vé? ─ Preguntó con las manos en el pecho.
─Sí vé… pero necesitará de ayuda. Unos buenos lentes llenos de aumento tal vez. El problema es que seguirá necesitando cada vez más. ─ Sakura asintió. Esto había sido su culpa… si ella hubiera estado ahí para Sarada nunca le hubiese pasado eso…
Desde ese momento ocurrieron dos cosas, Sarada Uchiha de ahí en adelante llevaría lentes, y Sakura Haruno no trabajaría más en el hospital… al menos hasta que Sasuke volviera.
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El hombre del dibujo.
Sakura sabía que, para que su hija no olvidara por completo a su padre y supiera que en realidad tiene uno, debía dejar una que otra foto a su alcance.
Había dos fotos de Sasuke en la repisa, a la altura de Sarada, una en la habitación de Sakura y una en la de la pequeña.
─¡Sarada-chan! ─ La llamó. La niña iba lentamente hacia ella, hacía ya días que tenía esas cosas pegadas al rostro y le daba miedo llegar a tropezar desde que le dijeron (con palabras suaves y comprensibles) que si quería ver, debía tenerlos puestos. ─ Ven, ¡mira, mira!
Sarada se terminó de acercar y lo primero que vio fue la foto de Sasuke, una vieja foto que se tomó con 'Taka', obviamente en el marco sólo salía Sasuke con los otros cubiertos por fotos de Sakura y Sarada.
─¡Papá! ─ Gritó fingiendo emoción la pelirosa.
─¿Papá? ─ Dudosa tomó el marco entre sus manitas mientras lo veía… aquel raro hombre piel clara, pelo azabache… ¡Parecía un príncipe!
Sakura tal vez no lo entendió en ese momento, pero Sarada imaginaba a Sasuke como un príncipe, y desde ese día, podría ver a su príncipe muchas veces. La pequeña nunca se lo dijo, que incluso cuando ya era grande seguía soñando ver al príncipe en persona, aunque Sakura pensara que le daba muy poca importancia Sarada a Sasuke, ella de verdad esperaba el día para conocerlo, pero eso fue cuando ella creció y entendía más, por el momento sólo lo veía como el príncipe con el que se casaría algún día.
─¡Chipe! ─ Gritaba y bailaba con la foto.
─N-No─ Dijo Sakura nerviosa, creía que su plan había fallado─ Es papá, pa-pá.
─¡Chipe! ─ Volvió a gritar Sarada dando vueltas alrededor de la sala.
