-¿Qué TU que?- preguntó Fany a grito abierto.

-Lo siento, este tipo ha estado en mí cabeza últimamente- dijo Abby intentando defenderse.

-Ya lo notamos- dijo Kuki

-Pero yo amo a Nigel, no a Ritch, incluso, si tendría que salvar a alguien, ese alguien, sería Ritch- dijo Abby, y las reacciones de Kuki y Fany fueron reacciones lentas, y una mirada de caso perdido –Digo, a Nigel, A Nigel- intentó rescatar lo dicho, pero ya era demasiado tarde

-Bueno yo…tengo que ver a Wally- dijo Kuki algo tímida, y se retiró lo mas rápido que pudo

-Adiós- dijo Abby sentada en el peldaño de la entrada de su casa con las manos en la cara. Sus amigas ya se había ido, y ella sólo se quedó con sus problemas.

-Hola hermosa- dijo alguien entre las sombras. Abby levantó la cara y vio a Ritch con una sonrisa dibujada en el rostro. -¿Qué te hicieron, princesa?

-Nada, solo tengo un poco de problemas- dijo poniéndose de pie –Pero, no me hicieron nada, solo una persona que quisiera olvidar- dijo Abby

-Bueno, te invito un helado- dijo Ritch extendiéndole su mano

Abby observó esa mano que estaba extendida para estrecharla, pensó en Nigel y en lo que dirían sus amigas, pero la tomó

-Bueno, pero solo por hoy- dijo con una sonrisa.

Tomados de la mano, sin soltarse ni un segundo, felices por ello, llegaron hasta la heladería.

-¿De que quieres tu helado, amor? Ritch le preguntó a Abby, y ésta se sonrojó y sintió algo que sólo sentía cuando Nigel la besaba

-De lo que quieras amor- le dijo Abby con una sonrisa que sólo se presentaba cuando Nigel le sonreía, dándole un beso en la mejilla –Oh por dios, ¿que demonios acabo de hacer?- Abby se dijo a sí misma y se desenganchó de la mano de Ritch fingiendo un estornudo.

-Ah, mi vida, ¿estás enferma?- Ritch le preguntó abrazándola, pero Abby no trataba de zafarse esa vez, estaba incómodamente feliz.

-No, creo que solo fue el polvo- dijo Abby con una sonrisa devolviendo el abrazo.

Mientras, Kuki y Wally pasaban cerca de ahí.

-Wally, espera, debo pasar al tocador- dijo Kuki risueña, y entró a la heladería.

Kuki empujó la puerta del sanitario, y se topó con Abby.

-¡KUKI!- exclamó Abby con sorpresa y nerviosismo

-Abby, hola- dijo Kuki con una gran sonrisa

-¿Qué…que haces aquí?- Preguntó Abby nerviosa

-Lo mismo que tú tontita. ¿Viniste con Nigel?- preguntó buscando a Nigel con la mirada

-NO… digo, si, digo, está en el baño de hombres- dijo Abby y empujó a Kuki un poco para que se quitara de su camino, mientras Kuki la seguía viendo, cuando se abrió la puerta del sanitario de hombres.

-Kuki- dijo Ritch

-¿Ritch? Hola, ¿Qué haces aquí?- preguntó Kuki

-Pues…nos cambiamos de cuidad hace algunos días, creo que conoces a Abby…

-Si, wow, no pensé que fueras el mismo Ritch del que tanto habla

-Si bueno, me tengo que ir, vine con mi novia, no la quiero hacer esperar- dijo apresurado

-¿Ya tienes? ¿Quién es? ¿La conozco?- preguntó Kuki

-Ya casi, se lo voy a pedir hoy, sí la conoces, luego te digo quien es- dijo Ritch –te veo después- le tocó el hombro, seguido por un paso apresurado hacia donde Abby se había ido.

Kuki salió de la heladería poco después, y Wally comía un helado de limón mientras esperaba.

-Ya era hora- dijo Wally con la boca repleta de helado.

-Lo siento, me encontré a Abby y a Ritch, un viejo amigo- dijo Kuki excusándose

-¿Y Nigel?- preguntó Wally lamiendo su helado

-Buena pregunta- dijo Kuki preguntándose dónde estaba Nigel.

Llegando a su casa, Kuki se apresuraba a buscar el teléfono de Abby, pero cuando estaba a punto de llamarle, su tono de los simios arco iris, sonó, y por el identificador, supo que era Abby.

-Amiga, te estaba a punto de llamar…- dijo Kuki con una gran sonrisa, misma que se le fue borrando poco a poco -…claro, te escucho

Kuki se escapó un rato de sus padres para ir a visitar a Abby, pasó por Fanny, le explicó la situación, y sin tardarse mas, ambas fueron a casa de Abyy, la encontraron en su patio trasero, recargada sobre la pared de su casa, sentada con las piernas tocándole la barbilla.

-Abby- dijo Kuki corriendo hacia ella.

-¿Qué tienes niña?- preguntó Fany viendo a Abby con cierta tristeza, pero su tono era frío.

Abby, entre sollozos casi vanos, les contó a Fany y a Kuki, qué había pasado. Nigel le había hablado, que habían estado distantes últimamente, que ya casi nunca se veían, que le hacía más caso a Ritch que a su propio novio, lo que causó una pelea.

-¿Sabes que? Si no puedes confiar en mi, creo que deberíamos parar esto.- dijo Abby molesta, hablando por teléfono con Nigel casi gritando.

-Pues está bien, vete con tu amado Ritch- dijo Nigel de igual manera.

-Pues para tu información, el ya es mi novio- mintió Abby en venganza, solo para una reacción de Nigel que ella esperaba se presentara, pero dicha reacción, nunca lo hizo. Puesto que hubo un silencio incómodo entre ambos.

-Lamento el día en que me casé contigo- dijo Nigel con la voz semi-quebrada, y colgó inmediatamente después de haber dicho tales palabras con tanto desprecio.

Abby se quería morir, tras esas palabras que le retumbaban en la cabeza, sólo se le llenó de lágrimas su corazón, y lo único que se le ocurrió, fue hablarle a su mejor amiga.