Caminando sin rumbo fijo aún por el centro comercial, ya sin el bullicio de los seguidores, Nigel se volvió a encontrar a Abby, ésta vez sin Ritch, así que se acercó a ella.
-Abby- dijo Nigel serio
-Nigel- dijo Abby un poco sorprendida
-¿Y tu novio?-
-Lo estoy viendo- pensó Abby, viendo a Nigel directamente a los ojos, pero su boca produjo otras palabras –Tenía cosas que hacer-
-Supongo…
-¿Qué?
-Nada… oye, me dijo Deny que me querías decir algo- dijo Nigel, pero le pasó por la cabeza –y lo siento tanto-
-Ah, si, el próximo sábado va a haber un concierto, ¿le puedes avisar a Hoagie y a Wally?- preguntó Abby en voz alta, pero en su cabeza, dijo –ya no aguanto más- y se mordió su labio inferior.
-Claro- pensó Nigel, pero dijo –Te amo
Nigel y Abby se quedaron mudos ante tales palabras, y Abby sintió un extraño impulso por abrazarlo, pero fue reprimido por el hecho de que Ritch ya era su novio.
-Digo… el te amo, solo era para mi mente…estaba pensando en una persona…- dijo Nigel sonrojándose y agachando su cabeza en señal de arrepentimiento, aún mirando a Abby por encima de sus lentes, con los más tiernos ojos que Abby o siquiera su madre, hayan visto jamás, entonces, fue cuando pasó…
Abby no pudo contenerse y procuró que nadie la viera, volteó hacia la izquierda, y hacia la derecha, y entonces, fue cuando se acercó a Nigel rápidamente, y al igual de rápido que se acercó, lo besó. Un beso rápido, un beso inocente, un beso tierno, un beso peligroso…Cuando sus labios tocaron los de él, volvió a sentir la sensación de antes, la que le hacía suspirar, y luego, toda la magia fue rota por el mismo grupo de fanáticas de hace unas pocas horas.
-¿Cómo antes?- Nigel le preguntó con una sonrisa, extendiéndole la mano.
Por la cabeza de Abby, pasaban muchas cosas, tan rápido que ni siquiera la podía ver pasar. Vio perfectamente en Nigel, la imagen que tenía cuando Ritch le extendió la mano para invitarle un helado. Pero esa imagen se borró y vio al hombre que amaba extenderle dulcemente su mano.
-Como antes- dijo Abby tomando la mano con una sonrisa
Ambos corrieron tomados de la mano, pero a los 5 pasos, se soltaron para poder correr mejor. Los querían perder como siempre, metiéndose en el callejón, pero unos fanáticos salieron de allí.
-Rápido, ven- dijo Nigel, y jaló a Abby hacia un hueco en medio de dos tiendas, Abby y Nigel corrieron, y después de 5 tiendas, Nigel se metió entre una y otra sin avisar antes a Abby, haciendo que ésta diera 2 pasos más, y fuera jalada hacia Nigel. Ahí, Nigel la recibió con un abrazo para que no se impactara en la pared, pero su costado derecho, del lado del que traía el corazón, se impactó contra la pared. Abby, en los brazos de Nigel, se quedó atrapada en sus hermosos ojos azules del británico, y Nigel, en los bellos ojos color miel de la chica. Acercándose lentamente uno al otro.
-Este… - tartamudeó Abby zafándose lentamente de los brazos de Nigel.
-Tienes novio, es cierto, y digo, está bien, digo, a un novio no se le puede engañar con otro, y pues menos con tu ex, porque o sea hello…
-¿Te quieres callar? Mira eso- dijo Abby señalando a lo que parecía una entrada a un lugar misterioso.
-¿Qué hay ahí?- Preguntó Nigel entrecerrando los ojos
-Ay que ir a ver- dijo Abby caminando hacia la luz roja fosforescente que parpadeaba.
-Nooo… ¡No vayas hacia la luz!- gritó Nigel en susurro, mientras Abby giraba los ojos ante tan aviso de Nigel.
-Por favor- dijo Abby con arrogancia tirándolo de la muñeca.
Ambos entraron a un lugar lúgubre y húmedo con aspecto de cueva, que hacia que les latiera muy rápido el corazón a los dos, la mano de Abby, se bajó hasta tomar la de Nigel, lo cual pareció no incomodarle a éste, le estrujó la mano y se fue acercando cada vez más a Nigel, y cuando por fin vieron una luz azul como la que vieron a la entrada, un enorme hombre pasó a su lado y les echó una mirada furtiva, que hizo que Abby no se quisiera separar de Nigel y viceversa. Conforme entraban mas en la cueva, mas cosas raras veían. Personas que se peleaban unas con otras, personas encapuchadas, como si fueran alérgicos a la gente, personas muy pequeñas, o muy grandes, hasta que finalmente, vieron a Deny, quien tomaba en una copa roja un líquido que parecía anticongelante.
-¿Deny?- preguntó Abby al acercarse a ella, y soltar a Nigel, y al hacer esto, Deny escupió el brebaje.
-Abby, Nigel…- dijo Deny entre tosidos.
-Si.- dijo Nigel apáticamente, quitándose de encima el líquido de color extraño.
-Lo siento… pero… ¿¡QUE HACEN AQUÍ?!- Preguntó Deny mirando a todos lados, procurando que nadie los vieran.
-Es lo mismo que queremos saber- dijo Abby secándose su blusa.
-Escuchen… díganme- dijo Deny y los condujo por una puerta a un callejón diferente –hay secretos de mi, que no deben de saber, o los sabrán cuando llegue su momento, no puedo decirles todo ahora, solo que se cuiden de malas compañías, y que será mejor que se vayan- desde atrás, se oyó un tenue sonido, que parecían ser campanas –pero ya- repitió, y Abby y Nigel siguieron su orden, caminando por el callejón –Eh, Nigel, un segundo- dijo Deny esperando a que Nigel diera la media vuelta y caminara hacia ella, tal como lo hizo unos segundos después.
-¿Si?- preguntó Nigel
-Déjame ver tu corazón- dijo Deny extendiendo la mano.
Nigel hurgó en su bolsillo, para dar con el corazón, y dio con tal, después de unos momentos. Lo sacó con delicadeza, y lo puso en la palma de Deny. Al verlo en la palma de Deny, se sorprendió al ver que el corazón tenía pequeñas grietas.
-Por Dios, ¿que le hice?- se dijo a si mismo Nigel en voz alta –seguramente fue cuando me estampé contra la pared.- dijo asintiendo con la cabeza.
-No, tu no le hiciste esto, te lo han hecho otras personas… es decir, se lo han hecho otras personas- dijo Deny y lo puso en la palma de Nigel, la cual, cerró con el corazón dentro –Cuídalo bien-
-Claro- dijo Nigel y se volvió a guardar el corazón en la bolsa.
-Ahora, vete- dijo Deny mientras Nigel corría para alcanzar a Abby.
El viernes de ésa semana, antes de que el primo de Nigel, Mike, llegara, y a 1 día del concierto, estaban en el laboratorio de Química, abriendo un ojo de res.
-Sabías que si estornudas…- decía Nigel, mientras picaba el ojo con su pluma.
-…con los ojos abiertos, se te salen los ojos. Lo se. Lo has dicho 5 veces- dijo Hoagie con irritación mientras se pegaba en la cabeza contra la mesa de laboratorio. –Y ya deja de picar esa cosa, es asqueroso
-Estoy nervioso- dijo Nigel picando el ojo con la pluma, con un afán más constante, tanto, que hizo que el ojo se rompiera, y saliera un asqueroso líquido verde y negro de él.
-No se nota- dijo Hoagie deteniendo el golpeteo, y solo recargando su cabeza contra la mesa.
-Es que mañana llega mi primo
-Lo se
-Y se quedará el resto del año
-Lo se
-Y aparte, está el concierto
-Lo se
-Y yo soy segunda voz
-No me lo tienes que restregar en la cara
-Y voy a estar cerca de Abby
-Uuuu, así que ese es el problema, ¿eh?- preguntó Hoagie levantando su cara
-No, ella ya no me importa, además, te digo que ni siquiera me habla- dijo Nigel viendo a Abby que jugaba con el ojo, al igual que él lo hacía.
-Yo también dejaría de hablarte si le dijeras a mi novio 'estafador, de niñas bonitas e idota cerebro de guisante presumido'- dijo Hoagie bajando a Nigel de su nube.
-Yo nunca le dije estafador de niñas bonitas- protestó Nigel
-Si, si lo llamaste así
-No, yo dije, estafador, ladrón de niñas hermosas, no confundas
-Es lo mismo- dijo Hoagie girando los ojos.
-Pero… es que… bueno, de todos modos, ya no me importa. Si se fue con ese… ESE… pues que se quede con el- dijo Nigel cruzándose de brazos.
-¿Ni siquiera un poquito?- preguntó Hoagie
-No- replicó Nigel girando su cabeza hacia otro lado, aún con los brazos cruzados.
-¿No te importa que se abrasen?
-No- dijo Nigel sintiendo un poco de celos.
-No te importa… ¿Qué se besen?- preguntó Hoagie con una sonrisa maliciosa, esperando a que Nigel explotara
-No- dijo Nigel viendo de reojo a Abby, que estaba abrazada de Ritch.
-No te importa que…
-Bueno, ya cállate- le dijo a Hoagie ya exasperado.
-Acéptalo Nigel, ya no eres la moda en Francia.
-Pues no me importa, fíjate, fíjate FIJATE, porque sé como hacer que Abby vuelva conmigo.
-Ardilla- murmuró Hoagie
-¿Qué?- preguntó Nigel molesto
-Que… que risa- inventó Hoagie esquivando la mirada de fuego que Nigel le estaba echando.
Esa noche, Hoagie le habló a Nigel para ir a una fiesta, pero Nigel rechazó la invitación, y como excusa inventó que tenía que estar descansado para el día siguiente, pero en realidad, se durmió a las 5 de la mañana, cuidando cada detalle del nuevo sector, que era el protegido de Nigel y Abby. Coordinaba sus frecuencias, incrementaba el nivel del queso para disparar, entre otras cosas.
-Que patético soy- se dijo Nigel a si mismo, seguido de un gran suspiro –mientras no sea como Mike, todo está bien-. A las 5.10 A.M., Nigel se metió en su cama.
Poco después, su madre lo tiró de la cama, haciendo que Nigel estuviera perdido.
-Nigel, ve por tu primo a la central de autobuses- ordenó su madre con un tono de regaño.
Nigel, no tuvo mas remedio que seguir las órdenes dadas, así que somnoliento, y entrecerrando los ojos, vio el reloj y marcaba que apenas eran las 5.30 A.M. Se frotó los ojos y la cabeza, levantándose y pensando que solo quería dormir.
Se puso una chamarra, pues estaba helando afuera de su casa, abrió la puerta de su casa, para encaminarse hacia la central. Pero vio a Abby que caminaba por la calle y se dirigía a su casa, tampoco había ido a la fiesta, con el mismo pretexto, de que quería descansar, pero a comparación de Nigel, Abby no durmió nada, pues estaba muy nerviosa, ambos cruzaron miradas, pero se ignoraron, y Nigel siguió su camino.
Treinta minutos después, ya había llegado a la central, y vio que el camión de Mike, llegaba a las nueve y media de la mañana, no a las seis, como su mamá había previsto. Entre frustración y cansancio, Nigel quedó dormido en la central hasta que su primo apareciera, o eso era lo que pensaba.
Tres horas mas tarde, un niño pequeño de tez morena, le estaba metiendo basura en su boca, pues estaba roncando. Mientras otro niño idéntico al primer niño, le quitaba los lentes de sus ojos cerrados, mientras el primer niño le tapaba la nariz, haciendo que Nigel no pudiera respirar bien, provocando que se despertara bruscamente.
-Que le digo, me dice…- balbuceó al despertar.
-¡Tío Nigel!- saludó uno de los pequeños gemelos, hijos del hermano de su ex novia.
