Abby quería ver que le iba a tocar hacer a ella, pero se desilusionó y calló a sus pies el buen humor que el quedaba.

-Pompones- Dijo Abby entrecerrando los ojos con un dejo de rabia.

-Así es, serás porrista- dijo Deny con entusiasmo.

-Porrista…- repitió Abby indignada.

Nigel conocía esa mirada furibunda, y dejó caer lo que Deny le había dado, para poner sus manos en los hombros de Abby.

-Tranquila- le susurró al tiempo que giraba sus manos al lado contrario de las manecillas del reloj sobre los hombros de Abby, pero era demasiado tarde.

-¡O sea hello! Me niego a ser porrista. ¡¿Has visto alguna vez esas llamadas, faldas que llevan puestas?! ¡Parecen de monjas!- Explotó Abby haciendo que Nigel bajara las manos cuando empezó a gritar, pero Abby tomó la mano izquierda de Nigel, y la colocó de nuevo en su hombro en señal de querer el masaje de nuevo, y se puso la misma mano sobre su nariz y cerró sus ojos con el ceño fruncido.

-Pues córtala todo lo que quieras, el caso es que si lo haces, la paga será muy muy buena- dijo Deny viendo con una sonrisa como Nigel le obedecía y continuaba dándole el masaje a Abby.

-Son las personas más repugnantes que haya visto en mi vida- dijo Abby abriendo los ojos y cruzándose de brazos.

-Vamos, será divertido- dijo Nigel y bajó lentamente sus manos hasta llegar a las muñecas de Abby para abrazarla por la cintura, haciendo que ella sonriera.

-… ¿huelen eso? ...- preguntó Deny cruzándose de brazos y olfateando algo.

-¿Qué?- preguntó Nigel tratando de oler algo, al igual que Abby lo hizo, pero solo olió el perfume de Abby.

-…Huele a amor- dijo Deny con una sonrisa y dirigió su mirada a las manos de Nigel, y la cambió por la cara de Nigel que se ruborizaba al soltar a Abby y se aclaraba la garganta.

Se quedaron ambos sin habla y solo se sonrieron tímidamente, y miraron a Deny, que su cara mostraba una sonrisa triunfal.

El bolsillo derecho de Nigel se calentó hasta hacerle una pequeña apertura a su pantalón, y salió el pequeño corazón de madera que le había dado Deny hace algunas semanas atrás.

-El corazón- dijo Deny levantándolo con cuidado de no maltratarlo, como si fuese de porcelana, y se dio cuenta de que palpitaba como si fuera de verdad.

-¿Por qué esta caliente?- preguntó Nigel.

-Por que ama a alguien…- dijo Deny con el ceño fruncido entrecerrando los ojos, por el brillo que despedía el pequeño corazón -… y al parecer, demasiado.

Nigel volteó a ver a Abby quien veía el corazón con detenimiento.

-Bájale de espuma a si chocolate- dijo Deny devolviéndole a Nigel su corazón –como sea, me tengo que ir, aquí están sus horarios- les entregó a cada uno una hoja con horarios, como les había descrito, y vieron que la porritas practicaban 3 horas diariamente, mientras que los futbolistas, 3 horas y media cada día.

-Deny, yo…- empezó a Decir Nigel, pero cuando levantó la cabeza, Deny ya se había esfumado.

-Mira, nuestras prácticas son al mismo tiempo- dijo Abby comparando papeles –Podríamos ir juntos…

El pequeño corazón aún en la mano de Nigel le empezó a quemar de nuevo, haciendo que Nigel soltara un gritito de dolor, abrió su mano, y vio que obtuvo un color rojizo.

-¿Qué pasa?- preguntó Abby tomando la mano de Nigel entre las de ella.

-Ya no puedo mas, Abby yo…- dijo Nigel y dio un fuerte suspiro.

-Hey, Nigie- Me acabo de enterar de las buenas nuevas- dijo una chica de cabellera rubia, con ojos cafés, que llevaba el uniforme de las porristas puesto, que consistía en una falda blanca a las rodillas, con una blusa rojo con blanco que tenía un sapo en ella, caminaba a grandes zancadas, dirigiéndose a Nigel, y cuando llegó a su destino, empujó a Abby –comper- dijo al mismo tiempo que Abby perdía el equilibrio, y trató de agarrarse de la mano de Nigel, pero solo jaló el corazón consigo –Nigie, hola, apenas me dijeron que el equipo tiene nuevo core back- abrazó de último a Nigel, sin percatarse de que Abby se levantaba.

-Rachel, ¿desde cuándo me dices Nigie?... ¿Desde cuándo me hablas?- preguntó apartando a Rachel de él

-Desde que eres core back tonito, además, eres popular- dijo Rachel y lo abrazó por el cuello, pero Nigel no le devolvió el abrazo, y solo vio como Abby estaba cruzada de brazos en frente de el, y él solo encogió los hombros, Rachel le hizo desviar la mirada hacia su cara y Nigel se volvió a perder en sus ojos, que le eran familiares, pues en el día del concierto se había perdido en ellos.

Abby examinaba el corazón para encontrar que era, y apartar su mente del insípido momento que pasaba frente a ella, y para saber porqué había tomado un tono rojizo, pero conforme Rachel se acercaba más a Nigel, el corazón se volvía más azul, claro que Abby no había notado porqué había sido. Levantó la mirada para anunciar el even0to, pero cuando lo hizo, se quedó con la palabra en la boca, pues vio a Rachel que estaba a punto de besar a Nigel, y éste no hacía gran cosa para evitarlo. Apretó el puño dónde tenía el corazón y caminó fuera de esa escena, para ir de una vez por todas a su horrible práctica de porristas.

-Abby- exclamó Nigel regalando toda su atención a Abby, y apartando a Rachel de su camino lo más delicado que pudo –Ahora vengo- se dignó a disculparse y dio un paso, pero Rachel lo jalaba de un brazo, se volvió y Rachel le plantó un beso en la boca sin previo aviso.

Mientras, Abby se dirigió con paso apresurado hacia los vestidores, para acabar lo más rápido posible con esa tontería, ya ahí, se sentó en una banca, y puso sus manos sobre su cara. De momento, su celular sonó.

-Si es ese idiota, sueña que le voy a contestar- pensó figurándose que sería Nigel quien la estaba buscando.

Tomó el celular entre sus manos, y la cara larga la suplantó por una bella sonrisa.

Hola, ¿cómo has estado? Adivina quién está en el país, iré para allá en unos días. Hace mucho tiempo que no nos vemos, Te extraño.

-Es Dany…- se dijo Abby a sí misma, y parecía que le hubieran dado una pastilla para sentirse como si hubiese empezado a vivir y estuviese descubriendo cosas nuevas.

Hola niño, ¡hace mucho tiempo que no te veo! Que bien que puedas venir al fin. Sabes, ahora no tengo mucho tiempo… o mejor dicho, lo tengo, necesito hablar con alguien

Le respondió Abby por medio de mensajes de texto, y mientras se cambiaba de ropa, por una más cómoda para poder hacer ejercicio cómodamente, esperaba respuesta de 'Dany', hasta que su celular sonó de nuevo:

Te leo.