Hello! It's me again! No sé si llegué a mencionarlo, pero sí, con Lysandro me iba a tomar mi tiempo, porque en realidad este chico es el que más me cuesta (no por nada lo he dejado el último). Y con este completamos la primera tanda de relatos. Ahora viene cuando decido a qué otros personaje (además de los chicos) dedicarle esto. Ya se verá.


¿Qué pasaría si…?

¿… Lysandro se presentase en el instituto enfermo?

Lysandro dejó a un lado en el banco su libreta y soltó un suspiro. A ratos sentía que tendría que haberle hecho caso a Leigh ese día y limitarse a quedarse en la cama a descansar. Sin embargo sabía que no podía hacer algo así. No cuando hoy, precisamente, era día de exámenes, y si había algo que no podía hacer era faltar a clase un día como ese. Por supuesto que su hermano le había insistido, pero no había nada que discutir en lo que a él respectaba.

De hecho, si había algo que no le hacía demasiada gracia era que la gente se preocupara de él en exceso. Por supuesto que podían, y no podía negarles eso, sin embargo había un límite, y él decidía cuándo era necesario y cuándo no. Esta vez, no lo era.

Y es que en el fondo no se trataba más que de un simple resfriado que había degenerado en algo parecido a una gripe. Nada grave en realidad. Solo se encontraba un poco más cansado que de costumbre. Algo fácilmente soportable. O eso insistía en decir él. Pero por supuesto, había quien no estaba de acuerdo con esto en absoluto.

—¡Haz el favor de volver a tu maldita casa de una vez si no quieres que te envíe de una patada, Lysandro!

Volvió a suspirar.

—Castiel…

—¡Ni Castiel ni mierdas! —lo interrumpió—. ¡¿A quién demonios se le ocurre venir a clase en ese estado?! —Lysandro frunció el ceño. No le gustaba cuando su amigo se ponía así. Era de alguna forma desesperante, pues parecía que nada de lo que dijese sirviese de nada. ¿Cómo convencer que estás bien a alguien que no te está escuchando? Por supuesto que le agradaba que el chico mostrase alguna muestra de preocupación hacia su persona, sin embargo esta era precisamente una de esas ocasiones en las que no necesitaba nada de eso.

—Me encuentro bien, y de todas formas hoy hay cosas importantes que hacer. No puedo dejar que un simple resfriado se interponga.

—Oh, ¿a eso lo llamas "estar bien"? Por favor, ¡un zombie con un tiro en mitad de la cara tendría mejor aspecto que tú! —Rodó los ojos ante esto. ¿Por qué Castiel tenía que ser tan desagradable cuando se lo proponía? —. ¿Sabes qué? Haz lo que quieras. Pero si te desmayas en mitad del examen no esperes que te lleve a ningún lado.

Y eso fue todo.

Castiel se fue echando humo, dejándolo finalmente solo y en absoluto silencio. La tranquilidad que llevaba un rato deseando.

Volvió a tomar de nuevo su libreta abandonada junto a él. Eso era lo que verdaderamente necesitaba: tranquilidad y aire libre. Las ideas podrían empezar a fluir. Dejaría ir su mente, y al fin podría liberar su inspiración para escribir. Qué mal que le doliese tanto la cabeza.

Apens pasaron unos minutos cuando fue interrumpido de nuevo.

—Hola, Lysandro —De pronto, fue la voz de Sucrette la que lo sacó de sus pensamientos—. ¿Te importa si te acompaño?

—Por supuesto que no —asintió, con una ligera sonrisa, haciéndose a un lado para dejar a la chica espacio para sentarse—. ¿Qué te trae por aquí?

—Nada. Solo paseaba.

—Me alegro. —Y una vez más, volvió a centrarse en las páginas vacías. Por supuesto que le agradaba la presencia de la chica allí, sin embargo en su actual estado no pudo disfrutar de ello. No es algo que quisiese aceptar, pero era obvio que cada vez se encontraba en peor estado. Una vez más, esto no pasó desapercibido para la persona junto a él.

—¿Estás bien? —preguntó de pronto Sucrette, asomándose en un intento por verlo mejor. La miró de reojo.

—¿Por qué lo dices?

—Bueno… —Ella se encogió de hombros, y Lysandro pudo notar cierto nerviosismo en sus ojos—. No tienes buena cara…

—¿Eso crees? —respondió, alzando con cuidado ambas cejas.

—N-no, no es eso lo que quería decir… —rectificó—. Es solo que…

—Castiel ha hablado contigo, ¿o me equivoco?

La observó, y por su cara supo que había acertado de lleno. Lysandro frunció el ceño. No podía creer que su amigo le hubiese hecho eso. Lo conocía lo suficiente como para saber que si había algo que no le gustaba era que hablasen de él a sus espaldas, y menos aún para intentar manipularlo a través de Sucrette.

Cerró su libreta y se levantó ante la mirada atónita de la chica.

—¿Lysandro…?

—Siento mucho que Castiel te haya metido en esto, pero preferiría que no intervinieras. —Ésta parpadeó, intentando entender el significado de sus palabras.

—Espera, no es eso lo que-

—¿Has estudiado?

La chica se detuvo de pronto, mirándolo de forma incrédula ante la pregunta.

—¿Qué…?

—Hoy tenemos examen, ¿lo has olvidado? —preguntó. Sin embargo ni siquiera esperó a dejarla responder, pues eso no era lo que le interesaba en ese momento. Negó con la cabeza—. Sería prudente por tu parte dedicarle al menos un rato de repaso antes de clase, ¿no te parece?

Esta vez fue Sucrette quien frunció el ceño. Su intento por cambiar de tema había sido realmente obvio, pero esa era la única manera de hacerle ver la poca necesidad que había de preocuparse por algo tan ínfimo como podía ser su estado de salud. Al contrario que Castiel, para su suerte, ella pareció entenderlo.

—…Está bien —respondió finalmente, apenas en un susurro—. Entonces te dejo tranquilo. Yo iré a… otro lugar a estudiar —murmuró, encogiéndose de hombros en clara señal de decepción. Y dicho esto, Sucrette se fue allí sin decir palabra.

Como era de esperar, Lysandro se sintió realmente mal ante esto. Ver la expresión de decepción de la chica no le había sentado nada bien. Tampoco lo hizo el sentimiento de culpabilidad que lo invadía ahora. Definitivamente no era la misma sensación que cuando Castiel se fue. Antes fue tranquilidad. Ahora era arrepentimiento.

Volvió a sentarse con un suspiro cansado, llevándose ambas manos a la cara. Volvía a dolerle la cabeza, y esta vez era incluso peor. Necesitaba despejarse. Escribir, quizá. Si es que fuese a poder…

Buscó su libreta, pero no tardó demasiado tiempo en darse cuenta de que no estaba.


—¿Señorito Lysandro? —La directora apareció de repente frente a él.

Tampoco llegó a molestarse en buscar durante demasiado tiempo su libreta, pues en apenas unos minutos tendría el examen. Obviamente, siempre cabía la posibilidad de buscarla más tarde. Y fue precisamente en el momento en el que empezó a dirigirse al aula correspondiente cuando se topó de frente con la mujer.

Por su tono de voz, sabía que no podía ser nada malo, sin embargo le pareció extraño que quisiese hablar con él. Ésta le extendió un papel

—Tome esto. Es un justificante de falta de asistencia. No permitiré que ningún alumno mío se pasee por ahí enfermo.

Frunció el ceño. No podía creerlo. ¿De verdad Sucrette había llegado a esto?

—Oh, y algo más… —añadió la directora, rebuscando ahora en uno de los bolsillos de su rosado traje—. Aquí. Una de sus compañeras de clase me pidió que le diese esto. Y ahora, por favor, váyase a casa y descanse.

No le dejó tiempo para replicar. Cuando Lysandro quiso darse cuenta, la mujer ya había dado media vuelta y desaparecido del pasillo.

Miró el objeto entre sus manos. Era su libreta. Pero había algo diferente. Dentro de esta sobresalía la punta de una hoja diferente, prueba que había sido añadida por alguien. Sin esperar un segundo, la sacó de la libreta y la desdobló con cuidado.

En la página había un dibujo bastante poco agraciado de lo que suponía que sería él mismo, con cuernos y bigote, tumbado en una cama y rodeado de fuego. Junto a él, una nota.

"Lo único que Castiel me ha dicho es que no te encontrabas bien. Te conozco, y sé que no quieres darle importancia, sin embargo eso no quiere decir que no nos preocupemos. He hablado con la directora, y está de acuerdo con que te vayas. Así que por favor, vuelve a casa a descansar. -Sucrette"

"PD: Siento lo del dibujo. Intenté evitar que Castiel lo hiciera, pero no quiso escucharme. Un abrazo. Y mejórate pronto".

Lysandro sonrió de forma cansada. Supongo que no estaría tan mal irse a casa esta vez.


PinkyYo: Y tanto que sí. Yo diría que precisamente son esos tres los que se encargan de hacer del instituto un lugar más divertido^^ ¡Qué haríamos todos nosotros sin ellos!

uksa: De hecho, el saber que en la mayor parte del mundo seguía siendo San Valentín fue lo único que me animó de verdad a la hora de subirlo. Así que perfecto :) ¡Muchas gracias!

MadGHater: Me gusta mucho oír eso, porque precisamente esa parte fue también la que más me gustó a mí^^ Escribir con Armin es la cosa más fácil del mundo. Basta con burlarte de todos los personajes xD Y por supuesto, Rosalya siempre será la única persona que entienda de verdad las situaciones. ¿El resto? ¡Todos ciegos!

shionlover: Ay, el pobre de Kentin siempre que aparece con los gemelos termina muy mal. ¡Y esos celos! Con esa personalidad que le ha salido es obvio que no podía detenerlos, ¿no? Escena de calos+escena de humor=una cosa genial :)

Diamante no Mai: Nah, no te preocupes, que aquí revivimos a todos los personajes pasados cuatro días. Así evitamos posibles bajas causadas por Kentin (¡pero qué chico más agresivo, en serio!). O Castiel, para el caso. ¡Y que me mucho alegra que te haya gustado! ^^ Espero poder seguir así :)

Pipesper: ¡Gracias por el cumplido!^^ Y que cada uno de los capítulos te haya gustado :) Y por cierto, puedo intentar que Armin te guste un poco más a través de aquí mismo. ¡Solo dame tiempo! Aunque ten en cuenta que hasta donde llegamos, son los gemelos quienes se encargan de ir a por Kentin. Cuándo llegará el día en el que se vengue xD Y gracias por pasarte por todos a comentar^^

BRabbit15: Uy, ¡el juego de Alexy y Sucrette! No sabía que tuviese nombre, pero ahora que lo sé me siento mucho más inteligente xD Obviamente, el trío gemelos/soldado es increíble. Incluso sus personalidades encajan perfectamente, y sobre todo el humor que traen siempre, ¡eso lo mejor, sin duda!

No sé cuándo saldrá el siguiente (siempre dentro del margen 2-4 días. De pasarme de la fecha es por falta de tiempo), y de hecho, no sé ni para quien será. Ya puedo decir que no voy a seguir el orden. Según se me ocurran situaciones, las adecuaré con el que mejor encaje. Así que… cuestión de azar. Nos vemos^^